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"El folklore Docto"

Antes de que en Chile comenzara a usarse el término 'Neofolklore', los integrantes de Los Cuatro Cuartos se ocupaban en investigar la música de raíz de diferentes partes del mundo para adaptar algunas de esas ideas a bases tomadas de la tonada chilena. El conjunto grabó algunas de las más populares melodías difundidas en Chile durante la década de los '60

 

Pedro Messone conocía desde la infancia a Luis Enrique Chino Urquidi, y compartieron desde muy jóvenes una excepcional afición al jazz, así como un gusto por el folclor chileno bastante atípico entre los de su generación. Era una época donde a la zona central no llegaba nada de los extremos del país;   y en que la música andina o el folclor chilote eran, para los chilenos urbanos, géneros tan lejanos como la música árabe o rusa.

Formaron Los Cuatro Cuartos en Valparaíso, en 1962, con Fernando Torti y Raúl Conejo Morales.

 

En octubre de 1963 "Los Cuatro Cuartos" debutaban en Radio Corporación.   Ante la expectación de quienes llenaban el auditorio de CB-114 empezaron a cantar una de las canciones chilenas de su naciente repertorio. Al terminar la última nota, se produjo un silencio sobrenatural que duró fracciones de segundo, pero que nos pareció un siglo, después, la gritería y los aplausos humedecieron los ojos de "Los Cuatro Cuartos". Habían triunfado. El público los aceptaba. Entonces todos nos dimos cuenta en un estremecimiento que habíamos vivido un momento histórico.

 

Los meses fueron convirtiendo a "Los cuatro cuartos" en el conjunto de moda. La escasa venta del primer disco les llevó a grabar un rasguido doble que popularízaría al cuarteto entre "disc-jokeys" y público. Así surgió "Juan Payé". "Chino" Urquidi, siempre inquieto, necesitaba incorporar una quinta voz al conjunto. "Es el único modo de lograr lo que quiero".   De este modo se sumó al conjunto Carlos Jorge Videla, "el quinto cuarto". Antes se había marginado del conjunto Raúl Morales y le había reemplazado Willy Bascuñán. Semanas después el quinteto salía a triunfar en otras importantes emisoras de la capital. El éxito era casi increíble. Gustaban por igual a adultos y jóvenes.

GUILLERMO (WILLY) BASCUÑAN. 22 años. Segundo tenor. Toca guitarra. Uno de los galanes del quinteto. Compositor. Gusta de los motivos nortinos. Llegó a teniente en la Marina. Practica "yachting".


PEDRO MESSONE. 27 años. Primer tenor. Percusionista. Voz de registro alto y amplio. El galán del conjunto. Asesora al conjunto en la estructura de los bailes folklóricos. Director del grupo folklórico "Chirihue".


FERNANDO TORTI. 25 años. Bajo. El único bajo propiamente tal que actúa profesionalmente en el ambiente chileno. Pianista. Creó el primer conjunto de "rock" que hubo en nuestro país y acompañó a Peter Rock en sus comienzos. Se caracteriza por memorizar sus partes con pasmosa facilidad. 


CARLOS JORGE VIDELA. 27 años. Primer barítono. Amplísimo registro. Puede hacer voces de bajo y tenor. Trombonista. Ex-jazzista. Se retiró de Leyes en los últimos años para dedicarse a la música.


LUIS ENRIQUE "CHINO" URQUIDI. Todavía viviendo su década del veinte. Segundo barítono. Director del quinteto. Autor de las armonizaciones y arreglos del quinteto. Toca piano y guitarra. Ex-jazzista.

 

 

 

El sonido del grupo era inédito en el folclore local: "Nunca se habían hecho armonías como las nuestras, menos con voces masculinas. La tesitura era muy abierta, y sonábamos como un coro alpino o negro", decía Pedro Messone

Gente como Rolando Alarcón y Patricio Manns les entregaron varias de sus canciones originales. Sería una asociación que, pocos años más tarde, parecería incomprensible: los sucesos políticos y sociales en el país ubicaron a esos antiguos compañeros de canto en bandos contrapuestos. El grupo regularizó una temporada de presentaciones en el teatro Caupolicán y en diversos escenarios de provincia.

Para entonces su estilo ya estaba bien definido: canciones sencillas pero de arreglos complejos;   enraizadas en el folclor chileno del Valle Central, pero con la mirada abierta hacia lo que en simultáneo trabajaban grupos argentinos de similar orientación, como Los Huanca Hua y Los Trovadores del Norte.

A diferencia de los grupos folclóricos, la estampa del conjunto era la de jóvenes en extremo formales, siempre vestidos de smoking y con un físico que daba para confiar en un seguimiento femenino entusiasta.

El éxito de Los Cuatro Cuartos determinó el más interesante movimiento de recuperación de la raíz folclórica chilena que haya acogido la música comercial antes de la irrupción de la Nueva Canción. Vinieron Las Cuatro Brujas, Los de Santiago, Los Paulos y Las del Juncal,   y Los Cuatro Cuartos consiguieron uno de los mayores éxitos de su carrera, con "Qué bonita va".

La historia de cómo llegó esta tonada a las voces del conjunto es una de las más curiosas anécdotas de la música de esa época. Era el tema que presentarían Los Huasos Quincheros a la competencia del Festival de Viña del Mar de 1964, al que Los Cuatro Cuartos irían como invitados del show internacional.

El conjunto de Messone y Urquidi conocía ya el tema y no tenía dudas sobre su valor. Motivados por Camilo Fernández, invirtieron entonces los últimos meses de 1963 en idearle arreglos y grabarlo como disco 45. Así, cuando Los Quincheros mostraron y llevaron el tema al triunfo, Los Cuatro Cuartos estaban listos para capitalizar ellos las ganancias.

Al día siguiente de la final del festival, "Qué bonita va" ya estaba en todas las disquerías del país... pero en voz de Los Cuatro Cuartos. Casi todos creen hasta hoy que fue éste grupo el intérprete original del tema.

El conjunto sufrió un golpe importante cuando, en 1964, Pedro Messone anunció su decisión de alejarse para actuar durante una temporada en el montaje de La pérgola de las flores con el que el Teatro de Ensayo viajaría a México. El conjunto trabajaba entonces en una obra de tributo a los héroes de la Guerra del Pacífico y a Luis Urquidi, en específico, no le cayó nada bien tener que buscar un nuevo integrante en medio de ese proyecto.

La salida de Messone resultó definitiva, y permitió la entrada de Sergio Lillo al conjunto. Con él participaron en el Festival de Viña del Mar de   1965 donde obtuvieron el primer lugar con "Mano nortina"   y viajaron más tarde a Perú, México y Estados Unidos.

Los Cuatro Cuartos trabajaron el álbum Adiós al séptimo de línea (1966) como la obra más ambiciosa de su carrera, y el éxito que obtuvo apenas salió al mercado fue coherente con ese espíritu de gran logro. El conjunto se inspiró en una novela histórica homónima del escritor Jorge Inostroza, a quien dejaron a cargo de la composición de versos mientras Bascuñán se concentraba en la música.

La grabación completa (en los estudios "Splendid", de calle Catedral) tomó seis meses, con al menos diez horas diarias de ensayo. Fue uno de los primeros discos chilenos grabados en estéreo, y su carátula incluyó un trabajo gráfico completamente excepcional, incluso con textos introductorios para cada título. El mayor éxito del disco llegaría a ser el tema "Los viejos estandartes", una canción que más tarde el Ejército de Chile adoptó como himno institucional.

El grupo debió disolverse por primera vez por causas dramáticas. Un choque automovilístico acabó con la vida de Fernando Torti, en diciembre de 1966. Lillo, Videla y Bascuñán se reagruparon más tarde en Los Solitarios; y Urquidi, quien venía trabajando hacía un tiempo con Las Cuatro Brujas, armó una apuesta pop que resultaría de gran éxito: Los Bric-A-Brac.

Los Cuatro Cuartos estuvieron en pausa total hasta 1969, cuando aceptaron algunas invitaciones para ofrecer presentaciones televisivas. Urquidi invitó entonces a integrarse al hermano de Nano Torti, Patricio.   Se trató de una rearticulación circunstancial, que se afirmó un poco más hacia fines de los '70, aunque sin Urquidi y con Bascuñán al mando. A esta época corresponde el tema "El huaso Bueras".

De modo intermitente se mantuvieron trabajando hasta 1984. Nada volvió a escucharse del conjunto, hasta bien entrados los años '90. Patricio Torti se reencontró entonces con Fernando Jiménez, completando la formación Carlos Vasquez, Jaime Pérez y Waldo Rojas.

Desde entonces, mantienen vivo el repertorio del grupo con periódicas grabaciones y presentaciones en vivo.   Recientemente han celebrado los 50 años de vida del grupo con la edición de un CD doble con sus mayores éxitos.