Álbum de fotos

La casa de mi abuelo en Buenos Aires

Mi abuelo materno José Company Llopis, era natural de Gandía (Valencia) y muy joven fue enviado por su padre a Italia a trabajar en la factoría de neumáticos Pirelli. Una vez allí, conoció al empresario Ércole Marelli, dueño de una empresa metalmecánica que fabricaba motores eléctricos, transformadores y electrobombas.

Desconozco las circunstancias, pero mi abuelo fue enviado a América del Sur en la primera década del S XX, para implantar las delegaciones de la “Ercole Marelli” concretamente en El Perú, Chile, Brasil, Uruguay y La Argentina.

Mi abuelo, cuya novia Rosa Buada, le guardaba la ausencia en Gandía. Volvió a España para casarse y marcharse de nuevo a Buenos Aires, instalándose en principio en la calle Callao en cuya planta baja estaba la sede de la empresa, la exposición de sus productos y arriba su vivienda. Iban naciendo sus retoños, todo niñas, y aquella casa se quedó pequeña.

Villa Devoto

Los “Altos de Altube,” que era la denominación de las tierras del hoy barrio de Villa Devoto, quedaban alejadas de la ciudad, que crecía sin pausa a fines del Siglo XVIII , cuando el Banco Inmobiliario, del que el Señor Antonio Devoto era su presidente, decidió adquirirlas para establecer allí un lugar de quintas veraniegas.

Las dos líneas férreas que atravesaban la zona contribuyeron a afianzar la comunicación con la urbe y en los primeros años muchas casonas se edificaron en la zona aledaña a la Plaza Arenales, sobre todo por italianos adinerados.

Del otro lado del camino a San Martín, mas allá del imponente edificio del Seminario Conciliar y a pocos metros de la antigua pulpería “El Cimaro”, en el año 1910 los constructores Civelli y Jacopini edificaron la mansión existente en la Avenida América 3346, hoy Avenida Moscóni, siendo su primer propietario el Señor Pedro Bignoli, un comerciante muy conocido, dueño de una cadena de bazares, que la destinó como lugar de veraneo.

Mi abuelo compró la casa en 1920 para vivienda permanente y allí se trasladó con su mujer y sus cinco hijas:  Rosa, Isabel, Angustias, Matilde y Sara, mi madre. En el momento de la adquisición del predio, el terreno se encontraba despoblado de plantas, jardines y los caminos estaban aún sin trazar.

Mi abuelo plantó todo el jardin que rodeaba la edificación. La amplia entrada principal se encontraba bordeada de árboles, en su mayoría cipreses y eucaliptos que conducían al edificio. Descansando en los jardines, una hermosa fuente que actualmente se mantiene tal y como se hizo.

En ese periodo se construyeron las pérgolas, la pajarera, la sala de juegos y una pingüinera, construcción que a simple vista se comprende que no pertenece a la edificación original.

Era un gran amante de los pájaros y se hizo traer del sur unos  pingüinos, para los que había hecho construir la pingüinera climatizando adecuadamente el lugar para permitir la vida de las aves, que aunque muy deteriorado y utilizado como depósito, también   se conserva en la actualidad.

Mi madre que vivió en esta casa hasta los diez años, siempre me contaba que era como un palacete y que tenía un jardín , una fuente, y una sala de juegos para ellas solas. Lo bien que se lo pasaba jugando en ese jardín tan grande y el hecho de tener pingüinos, que era algo fuera de lo normal.

Conservo fotos de esa época, del interior de la casa y del jardín, donde aparecen mis abuelos, mi madre muy niña y mis tías.

Mi madre conservaba también unas fotos grandes, muy bien hechas por un fotógrafo profesional que contrató mi abuelo, para luego encargar a una agencia la venta de la casa, ya que pensaba regresar a España.

Dos años después, en el año 1929, toda la familia emprendió el regreso a Europa a bordo del transatlántico de bandera italiana Comte Verde. De esta travesía conservo una bonita foto de todo el pasaje reunido y vestido de gala para asistir a la cena y baile del capitán. Allí descubro a mi abuelo con su smoking impecable, a mi abuela, a mis tías y a mi madre elegantemente vestidas para la ocasión. 

Desconozco a quién vendió mi abuelo la casa. Parece ser que su último propietario, el Señor Luís Colombo, vendió la propiedad a la comunidad Sirio Libanesa la cual instaló allí un hospital : El Hospìtal Sirio Libanés que se ubica allí hasta el día de hoy.

El Hospital Sirio Libanés .

Corría el año 1916, cuando el Reverendo Padre Elías Maria Gorayeb, Superior de la Misión Libanesa Maronita, considerando el aumento de inmigrantes de Medio Oriente que llegaban al país, resolvió invitar a un grupo de damas de la colectividad para que se ocuparan de la asistencia de los recién llegados.

La mayoría de los emigrantes llegaban al país con pocos recursos económicos y enfrentaban dificultades de todo tipo, empezando por el idioma, la necesidad de comprender una nueva cultura que les era extraña, y otro sinnúmero de obstáculos propios de las circunstancias históricas que vivían.

Fue así que, bajo la iniciativa del Padre Elías, nace la Sociedad Damas de Misericordia, cuya sede fue el Colegio San Marón. Esta sociedad, entre los años 1916 y 1920 desarrolló una intensa labor filantrópica auxiliando miembros de la colectividad repartiendo ropas, víveres, o inclusive atendiendo enfermos y brindándoles medicamentos. Entre los años 1920 y 1923, surge la necesidad de crear una institución que atendiera las reales necesidades de esta colectividad.

Embarcados entonces en éste proyecto, que estaría destinado a superar con creces los esfuerzos benéficos hasta el momento realizados, son convocados en abril de 1923 médicos de origen Sirio y Libanés, con el objetivo de fundar un hospital que atienda a dicha población emigrante.

Trascripción del artículo “Construirán en Villa Devoto un hospital de la colectividad sirio libanesa” publicado por el periódico “La Razón De Villa Devoto” con fecha 25 noviembre de 1933

"La asociación de beneficencia Pro Hospital Sirio-Libanés, acaba de adquirir una propiedad en Villa Devoto, con el propósito de construir un hospital para los miembros de esa colectividad.

La finca recientemente adquirida, con edificación aprovechable, ocupa un terreno de 7100 varas cuadradas y está situada en la Avenida América 3346.

Con el objeto de llevar cuanto antes a la práctica sus propósitos, la asociación antes citada ha hecho un llamamiento a la colectividad y la invitó a visitar la propiedad adquirida.

Las tarjetas de visita pueden solicitarse en la calle Tres Sargentos 427 y avenida Tres Cruces 4000.”

Frente a la entrada principal, debajo de la misma pérgola con jazmines del país, que instaló mi abuelo, se encuentra un monolito que recuerda la fecha de la colocación de la piedra fundamental : 14 de marzo de 1937, siendo los padrinos de la institución el entonces Presidente de la Nación, General Agustín P. Justo, y la señora Wacila C. De Adre.

Relata la crónica que "Ese día domingo una lluvia torrencial caía sobre Buenos Aires; la angustia se apoderó de los miembros de la Comisión Directiva; los trabajos previos se hicieron en el jardín bajo el aguacero que no prometía cesar; pero a las doce y treinta, como por arte de magia cesó la lluvia y un sol espléndido reavivó el entusiasmo. El acto estaba programado para las catorce horas. Una multitud de entusiastas connacionales en numero de 10.000 invadió los jardines del hospital llegando a treparse a los árboles para seguir la ceremonia; había delegados de todas las sociedades de la Capital y del interior del país y representantes de todas las iglesias orientales" Se hizo presente el presidente de la Nación, y bendijo la piedra fundamental el Nuncio Apostólico Monseñor José Feita”

Posteriormente y en distintas etapas fueron construyéndose los diferentes sectores y áreas de lo que hoy conforman la estructura edilicia del Hospital Sirio Libanés. Que en su larga historia ha ido creciendo y modernizándose. La dirección actual es:

Campana 4658 (C1419AHN) Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Mi Descubrimiento

La familia se instaló en Valencia, en la calle de la Paz, y posteriormente en Sevilla durante la Guerra Civil Española. Sin embargo, mi abuelo seguía viajando a América periódicamente a dirigir sus negocios. En 1939, le sorprendió repentinamente la muerte estando en Brasil.

Yo nací en mil novecientos cincuenta y mi abuela Rosa murió también ese año, con lo cual la historia de mis abuelos maternos nunca la oí de sus voces, y en mi casa siendo nosotros pequeños se hablaba muy poco de ellos.

 

Con el tiempo a través de mi madre y mis tías fuí conociendo esta historia y no sé por qué dí por hecho que esa casa de Villa Devoto tan bonita de la que me hablaba mi madre no existiría ya.

En 2006, pedí a mi madre las fotos de la casa y se las dí a una compañera mía arquitecta, nacida en Córdoba (Argentina) para ver si enviándolas allá alguien podría encontar la casa. Yo no tenía idea de lo extenso que es actualmente Villa Devoto y de la enorme transformación de los últmos 80 años. Era como buscar una aguja en un pajar.

Pasado un cierto tiempo recibo un correo electrónico de una vecina de Villa Devoto, Susana Costa, a la que llegaron las fotos y salió varios días a pasear por el barrio, hasta que encontró la casona. Me dijo que ahora formaba parte del Hospital Sirio Libanés  que era la residencia de ancianos y que estaba en la Avenida General Mosconi esquina ala Calle Campana.

Rápidamente abrí en Google Earth y armado con un plano sobrevolé el barrio hasta dar con la esquina. Allí se ve la nueva construcción del hospital, que ocupa toda la fachada de la cuadra que da a Campana y detrás, la silueta en planta de la casa de mi abuelo. La casona, estoica, sigue en pié aunque ya sin el esplendor de los años 20 cuando sus jardines lucían imponentes. Pero la majestuosidad de sus finas líneas resisten el paso del tiempo, a pesar de la falta de mantenimiento de la misma .

Posteriormente un primo hermano, nieto también de José Company, en un viaje a Buenos Aires, fué a verla acompañado de Susana Costa, actual presidenta de La Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto. Guardo fotos de esa visita y más recientemente fué mi hermano José María, quien pidió permiso al director del hospital, y pudo entrar a la casa comprobando su estado deteriorado popr el paso del tiempo y reconociendo rincones que son los de las antiguas fotos que conservamos.

 

Fuentes:

http://www.devotohistoria.com.ar/HospitalSirioLibanes.htm

http://www.hospitalsiriolibanes.org/web/hospital.html

http://ar.kekanto.com/biz/hospital-sirio-libanes-5

La Razón de Villa Devoto, 1938 Edición Especial