27. mar., 2016

LA MARCA ACTV

Mucho se ha escrito en torno a 'la Ruta del Bakalao'. Tanto que, contra el filón de audiencias que supone el enaltecimiento de cualquier hecho pre-internet, existen desmitificaciones necesarias como las recogidas En Èxtasi (Joan M. Oleaque, Ara Llibres 2004) desde la no ficción, o Destroy (Carlos Aimeur, Drassana 2015) como novela que se desarrolla con el latido de la 'música makina' como telón de fondo. 

 

 

El libro de Oleaque concluye a través de su extenso reportaje coral que fue la masificación de la fiesta (o, mejor, su simplificación a negocio de masas) la que acabó con las ansias de modernidad de una generación joven, necesitada de distinguirse frente a su homónima en Madrid y Barcelona y desatada tras el cambio de régimen. Sin embargo o precisamente, fue un artista que había jugueteado con los límites de tolerancia durante el franquismo el que creó la marca que eternizó a 'la Ruta'. Su nombre era Lorenzo Company, aunque todo el mundo le conocía como Quique Company. La marca, ACTV.

 

 

ACTV tenía por aquel entonces el mejor sonido e iluminación. ACTV, que abrió en 1986, tuvo en cabina en sus inicios a Fran Lenaers, además de pasar por ella gente como Jorge Zamora o Arturo Roger, que marchó años después a Barraca. También por ella pasó el gran, ya fallecido en 2004, Manolo el Pirata (Manuel Baldomero Sampedro), que pincho en ACTV entre 1991 y 1996.

 

 

Situada en la Malvarrosa, en la actual Eugenia Viñes en el desaparecido edificio de Termas Victoria (de ahí le viene el nombre de ACTV, Actividades Culturales Termas Victoria), sustituyó a locales como Tropical para dar paso a una nueva tendencia, ya que en sus inicios fueron las sesiones de after-hours de sábados y domingos los que marcaban la pauta, donde el new beat, una mezcla de EBM y techno con el toque del “sonido ácido” y acid house, era la música que podía escucharse por aquel entonces.  ACTV fue considerada como una de las principales salas de la Ruta Destroy y de obligada cita de gente del famoseo y valencianos en busca de fiesta en sus sesiones, donde destacaban los domingos de mañana y tarde en sus sesiones after-hours y los lunes.  Cuentan, que durante un tiempo, la sala era un conglomerado donde podía ir toda la familia, desde Tropical hasta ACTV, con los diferentes estilos de fiesta y música.  Tuvo su apogeo de 1993 a 1997.

 

 

 

La relación artística de Quique Company con Paco Bascuñán fué objeto de una exposición en el Centro Cultural La Nau de la Universitat de València con 150 piezas, en su mayoría inéditas. La ciudad se asomó así a los trabajos de ambos como 'Escapulari-O', creados en la casa de la calle Bolsería en la que vivieron junto a Gabriel Folqués y Paco 'el andaluz'. Las obras de arte, en algún caso conjuntas, sirven para unificar un legado que en palabras de Lupe Martínez, viuda de Bascuñán y comisaria de la exposición junto a María Giménez, "a veces cuesta distinguir entre las manos de uno y otro".

 

 

 

Bascuñán encontró a lo largo de los 70 su camino en el diseño, donde acabó siendo -miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Valencia- un referente todavía único. El oficio le unió a otros creadores en el colectivo LA NAVE,  icono ya no solo de la efervescencia valenciana de la época, sino germen de la cultura del diseño en la ciudad y especialmente vinculada a las instituciones y la empresa. Fue Bascuñán el que propició la entrada de Company en el local de trabajo situado en la calle San Vicente 200 de Valencia, y aunque el artista apenas haría trabajos de diseño propios, firmó la inmortal marca ACTV por su cuenta.

 

 

El catálogo de la exposición Suma y sigue lanzada por el IMPIVA (ahora IVACE), comisariada por el propio Bascuñán y Nacho Lavernia, documenta la firma de Company: "ejerció toda su vida de outsider. A principios de los años ochenta se encontró con un encargo que le ajustaba como un guante, o mejor una bota, a su personalidad. Diseñar la imagen de la discoteca ACTV que a partir de entonces se convirtió, prácticamente, en su único cliente, diseñando una cantidad enorme de soportes, sobre todo carteles, pero también postales, camisetas, merchandising en general, instalaciones o fanzines".

 

 

"Quique tenía alma de artista", resume Daniel Nebot, también valenciano y también Premio Nacional de Diseño y con el que ambos conformarían el estudio  ENEBECÉ previamente a integrarse en LA NAVE. "Los únicos dos trabajos de marca que seguro hizo Quique fueron ACTV y el logo del Institut Valencià de Biomecànica, aunque este apenas duró un año o dos por una reintegración de los propios institutos". Nebot destaca el "arte combativo" de ambos, pero también el papel de Company en La Nave: "Quique y Luisito (Luis González) eran los dos extremos para nosotros, uno vinculado al arte y el otro a la experimentación. No tenían clientes propios, pero con ellos hacíamos cosas estupendas, a la vanguardia de lo que estaba sucediendo en España o en Europa. Veo sus trabajos y veo que conectaban con lo que en ese momento hacía Alberto Corazón o Diego Lara. Veo lo que hacían con Paco Bascuñán y hay que ver la relación que tenían con lo que hacían otros colectivos como Estampa Popular o Equipo Crónica". 

 

 

José Juan Belda, también miembro de La Nave y amigo de viajes y fiestas de todos los anteriormente citados, recuerda como Julio Andújar trató de buscar un nuevo rumbo para Casa Blanca (la parte superior de ACTV) yTropical. La marca llegaría en 1986, aunque lejos de la idea de sustorytelling en torno al nombre (Actividades Culturales Termas Victoria), Belda se muestra convencido de que "toda la idea era hacer un juego de palabras entre AC, de corriente alterna, y TV, como guiño a la televisión". 

 

 

La intención encandiló a Company porque el dueño quería hacer de ACTV "una discoteca de culto, de club, en la que se pinchara la electrónica de vanguardia". Como dice el ya citado catálogo de Suma y sigue y confirma el propio Belda, "el mercado hizo que la discoteca se hiciera cada vez con música más monótona, más accesible para el público de 'la Ruta', lejos de las vanguardias". Sin embargo, "la marca no se tocó. Sirvió para crear mucho merchandising". El citado González asegura que "no funcionó desde el principio porque la discoteca no iba como un tiro, pero la marca no era el problema".

 

 

Quique Company generó a través de collages trabajados con "un uso maestro de la reprografía", dicen Belda y González, una imaginería extensa para ACTV. Una marca con dos logos, por cierto: el logo de las cuatro siglas y el paréntesis partido y el logo del muñeco extraído de señalética de obra. "Ese fue el origen, un trabajo o un catálogo de señalética de obra y carreteras", apunta Belda. Fue "durante algún proceso para la empresa Industrias Saludes. Es la imagen de una cabeza de alguna señal de obra o emergencia y las gafas me suena que eran del mismo catálogo, una especie de gafas de protección".

 

 

La imagen "funcionaba de maravilla con todo lo que sucedía dentro". El local que cerraba a una parte de 'la Ruta', abriendo desde el amanecer del domingo al mediodía, tuvo como nexo fundamental a Bascuñán. "Él diseñó los interiores y dijo cómo iba a ser en general la imagen, aunque la marca fue cosa de Quique", recuerda González. Él mismo diseñó alguna idea previa, aunque suyas fueron al final y únicamente las entradas. "El logo era una cosa muy moderna entonces. Abstracta y bestia. Para la gente del circuito, la marca no podía funcionar mejor. Al cabo de los años la veíamos pegada en coches, en camiones...".

 

 

El propio Company vivió la vigencia de la marca incluso antes de retirarse a Fuentes de Ayódar, su pueblo natal donde pasó sus últimos antes de fallecer prematuramente en 2005. En su localidad se celebró una exposición a partir de cuyo catálogo digital se aprecian trazas originales de sus obras que acabarían influyendo en la cartelería y elementos de diseño para ACTV.

 

 

Y la marca ha trascendido incluso su valor hasta el mundo de las redes sociales. Una página en Facebook recoge los audios de casette con grabaciones de sesiones en la discoteca, pero también buena parte de la imaginería de Company para carteles, collages y merchandising. Cerrada hace ya más de 20 años, apenas alguna discoteca le supera en número de seguidores. La marca es reconocible en buena parte de España, vinculada a sus siglas, aunque el origen y el motivo de su creación puedan ser difusos.

 

 

En la pasada década, una de las bandas más relevantes de música creadas en la misma ciudad, Orxata Sound System, reinterpretaban el logo y la fiebre por el merchandising volvía a inundar Valencia y a conectar generaciones. En 2013, la exposición en el MUVIM Ídolos del Pop recopilaba otra serie de carteles de Company y más soluciones de la marca. Ambos han supuesto los penúltimos precedentes hasta la apertura de la exposición en La Nau, donde los collages de Company y la marca presidieron uno de los espacios de la muestra.

 

IMÁGENES:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1293832963965204.1073741912.100000155376360&type=3

 

 

Fuentes : valencia plaza.com  10/03/2016 - valenciabonita.es/2016/02/01