LA NAVE

5. feb., 2019

 

La herencia única de Paco Bascuñán en el transporte de Valencia

 

Frente la asepsia del transporte cualquiera, la elección de mecanismos icónicos para informar de las paradas del tranvía de Valencia. Así fue el eje que motivó la creación de Paco Bascuñán con el ente valenciano del transporte. Bascuñán, fallecido en 2009, uno de los grandes emblemas de diseño valenciano, tuvo una relación especial con los sistemas de desplazamiento. En la autopista A7 su señalítica turística marcaba un camino especial y relevante.

 

Pero hablemos de sus cerca de veinte señales-cartel para el tranvía de la ciudad de Valencia. Una aportación de 1994 que, insólitamente, casi sin una mirada colectiva en torno a ellas desde hace años, sigue siendo una referencia visual constante cada vez que el usuario se apea en la parada. Además de su comportamiento gráfico, hay un mensaje identitario, una manera apurada de sintetizar universos geográficos del entorno, una personalización que colectiviza y sirve de imagen oficial para barrios y áreas que de otra forma no tienen a qué imagen abrazarse. Precisamente quizá era lo que buscaba Bascuñán -uno de los fundadores de La Nave, algo más que solo una información de paso.

 

En pleno calor para reivindicar esas señales, llamamos a consulta a dos diseñadores que conocen bien la obra. Nacho Lavernia, por cercanía, y Xavi Calvo, por su trabajo de divulgación y aproximación. Un charla desordenada en la que las ideas van a sucederse. Apunta Lavernia algunos de los éxitos de los carteles que estamos viendo… «Creo que acertó utilizando este lenguaje de grandes superficies en tinta plana porque así la cartelería se desmarca visualmente de todo el caos de imágenes, publicitarias o no, que hay por toda la ciudad. Acertó, además, porque este lenguaje gráfico es muy potente, muy visible y muy descriptivo». Xavi Calvo aporta el contexto en el que se circunscriben… «La influencia en general de Paco Bascuñán es innegable en el sector del diseño gráfico valenciano, en su trabajo y también en su carácter.

 

En el caso de esa serie de carteles para las paradas de tranvía, el propio Bascuñán recuperaba un lenguaje que ya utilizó desde La Nave a finales de los 80 junto a Lavernia y Nebot para señalizar la autopista AP-7, collages para ilustrar con tintas planas haciendo síntesis de lugares o destinos, que si echamos la vista más atrás, y abriendo un poco la perspectiva, es lo que en los años 30 y 40 buscaba la escuela de cartelistas valencianos con su estilo decó y diferentes técnicas, lo que supuso la ruptura con el clasicismo en diseño publicitario y los tiempos de pintura realista aplicada a carteles. Así que, los del tranvía son carteles que en sí narran parte de la historia del diseño valenciano, una síntesis hecha cartel que funciona muy bien en el formato ideado por Bascuñán que deja mucho aire como fondos para maquetar esos pequeños textos que por su jerarquía y tamaño son solo legibles, como un guiño, para el viajero que se encuentra en la estación».

 

¡Y qué colores! Nacho Lavernia revisita la elección cromática. «Acertó en la gama cromática escogida, con dominio de naranjas, azules y verdes. Saturados, vibrantes. No hay que olvidar que se trata de una señalización, pensada para ser vista, y comprendida, a cierta distancia y que esto es Valencia: sol, luz, color». Como señala Xavi Calvo, fueron carteles elaborados para geografías de corto alcance. Una de sus claves. «Tienen algo que no se ha vuelto a hacer en València y que creo es la base de su acierto, y es que son emblemáticos pero no de forma global para toda la ciudad, sino como algo muy identitario para ubicar zonas para los habitantes de determinados barrios o transeúntes habituales. Han hecho barrio, como hace Copenhague, y con lo que vecinas y vecinos de Marxalenes o Benimaclet identifican sus trayectos y punto de origen o llegada a su día a día».

 

Lavernia focaliza la importancia al establecer una relación con la gente. «Acertó también en la elección de los temas, más cercanos a la cultura popular y a lo que la gente conoce de esos barrios por los que pasa el tranvía, que a la historia o a la cultura con “mayúsculas”». Pero y qué hay de la institución contratante. Xavi Calvo se refiere a ello, a su apuesta decidida. «Con el tranvía y el metro, el transporte público en València supuso un fuerte empuje para la ciudad, y el primer mérito fue el del organismo FGV en contratar campañas de diseñadores e ilustradores locales para acercar los nuevos servicios a los ciudadanos. A partir de ahí, el papel del diseño fue clave tanto en las primeras campañas basadas en el cómic encargadas a los mejores autores valencianos del momento como las primeras promociones de “El Trensnochador” en las que participó también Bascuñán».

 

Y quizá también, sigue Calvo, ha llegado el momento de reivindicar sus obras para el tranvía y hacer que tengan peso más allá de las marquesinas. «No ha habido reconocimiento, no a gran escala. Hay que tener en cuenta que no se trata de una campaña con un gran despliegue, y su éxito en impactos se debe a su permanencia récord en cada marquesina que señaliza las paradas. Sobre esto del reconocimiento, en otra gran ciudad esas piezas habrían sido carne de merchandising e incluso elementos identitarios para reivindicar los barrios, y veinticinco años después siguen limitados a esas marquesinas, sobreviviendo en el mejor de los casos si no tapados por adhesivos u otros carteles. Son la viva imagen de la edad de oro del diseño valenciano que eclosionó en los ochenta. Tenemos que hacer más bandera de los grandes nombres del diseño valenciano, igual que el propio Bascuñán aprovechó en este encargo para reivindicar a Renau con su versión del cartel de Las Arenas».

 

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.2612831295398691&type=3

 

Fuente:  https://graffica.info/ Vicent Molins/04/02/2019/

 

 

 

 

 

 

 

 

15. jun., 2018

 

Durante el mes de diciembre de 1986 se programaron diversas actividades en la ciudad como: los premios IMPIVA, las Jornadas Diseño y Empresa, la exposición del diseñador Vicent Martínez en Luis Adelantado o la que se dedicó en el Espai D'Art Contemporani precisamente al colectivo La Nave. En este trabajo colectivo los diseñadores fueron también los protagonistas de los contenidos de la exposición a montar y en él se volvió a recurrir, como en las exposiciones anteriores, a la parcelación de tareas atendiendo a las especialidades de cada miembro.

 

José Miguel García Cortés les invitó a exponer en el EAC, Espai d’Art Contemporani, sala de exposiciones temporales de la Casa Museo Benlliure, en la calle Blanquerías frente a las Alameditas de Serranos. La sala de exposiciones temporales solía programar exposiciones de artes plásticas y no de diseño. Precisamente la exposición de La Nave se situaba en su programación después de otra referente a nueva escultura valenciana. Que se programaran exposiciones sobre diseño no era frecuente y menos que se hiciera dentro de un espacio de arte. Si la comparamos con la otra exposición de diseño programada en el mismo mes, la de Vicent Martínez en Luis Adelantado, podemos apreciar como ésta tiene lugar en un espacio híbrido entre tienda de muebles y galería de arte. Un enclave en el que convivían objetos de diseño y artes plásticas con más normalidad que en otras galerías de la ciudad.

 

En ella se mostraron los trabajos más interesantes que el grupo había realizado hasta la fecha. En el hueco de la escalera por la que se accedía a la exposición se colgó un hinchable enorme de más de dos metros de alto por 1,50 de ancho aproximadamente con la forma de la tarjeta de visita del grupo. La realización de este gran anuncio de la exposición corrió a cargo de sandra Figuerola, marisa Gallén y Luis González, que aprovecharon para su diseño las buenas realaciones consu cliente: la empresa Toi.

 

La exposición se montó en el local de exposiciones que resultó algo pequeño para los diseñadores. para colocar los objetos, marcas y fotografías, se dispuso una mesa central de mármol con el borde roto y de forma curvilínea y unas vitrinas en las paredes. En un extremo de la sala se hizo un habitáculo con las paredes y el suelo inclinados que falseaban la perspectiva y agrandaban así el espacio. En él se colocaron algunos muebles y lámparas.

 

También se prepararon unos pequeños folletos en color como pequeños "catecismos" que representaban la obra de cada uno de ellos: 22 páginas, dos para cada uno de los componentes en las que cada cual mostró una selección de sus propios trabajos. El número 2 de la revista del museo, a modo de tabloide en blanco y negro, sirvió de catálogo de la exposición. Ambos fueron maquetados completamente por el grupo. El coordinador del diseño gráfico de este número especial fué Lorenzo Company. la publicación en formato tabloide recogía algunos textos firmados por La Nave. De todos ellos cabe destacar el texto "De como 11 son muchos, y para ser exactos 14" en el que se exponía la filosofía de trabajo del grupo, que hacía referencia a aspectos como el día a día del grupo, el local y su planteamiento flexible a la hora de abordar los proyectos. El texto define la mecánica del grupo y da muestra de su actitud abierta ante la consideración del diseño y su actitud ante él. Una posición poco dogmática pero exigente.

 

De hecho el texto publicado con motivo de esa exposición es un claro ejemplo y funcionó como manifiesto del grupo. Allí, con un inequívoco espíritu posmoderno decíamos: “Admiramos la precisión del políglota que conoce y mezcla distintos lenguajes para decir cosas nuevas o las de siempre de otra manera. Nos seduce más la ambigüedad inteligente que la fe ciega. No hacemos distinción entre styling o técnica, entre estética y función, entre moda o diseño, sólo entre buenos y malos resultados.” El contenido siguió siendo válido a lo largo de su existencia a juzgar por la utilización del mismo texto en publicaciones de años posteriores.

 

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.2214025601945931.1073742095.100000155376360&type=3

 

Fuente: Javier Gimeno Martínez: La nave un colectivo de diseño. Colección Itineraris. Institució Alfons el Magnánim.

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

27. feb., 2018

 

LA NAVE en las Jornadas de Diseño de la EASDA


La Escuela de Arte y Superior de Diseño EASD de Alicante, organizó unas Jornadas de Diseño tituladas EASDA DAYS'17, los días 23 y 24 de marzo de 2017 en el Centro Cultural La Cigarreras.

 

Dentro de la programación se invitó a los integrantes del grupo LA NAVE a dar una Charla Coloquio sobre la obra desarrollada durante los años en que el estudio estuvo en activo (1984 - 1991), y también sobre la obra posterior de sus componentes ya en solitario o en otros grupos.

 

 

La presentación que se hacía en el programa de las jornadas era la siguiente:

"Son el referente más importante para entender los orígenes y evolución del diseño valenciano. Este colectivo, formado en 1984 por diseñadores y arquitectos, supo aprovechar un momento único en el que se dieron una serie de factores para que empresas, instituciones y diseñadores pudiesen llevar el diseño a su primera edad de oro. Sus variados perfiles profesionales de ilustradores, diseñadores gráficos, industriales y arquitectos les hacían sentirse capaces de enfrentarse a muchos proyectos de envergadura con frescura y rebeldía en un momento en el que estaba todo por hacer y por diseñar.

 

Su obra ha sido motivo de varias exposiciones antológicas.  En 2008 la asociación Foment de les Arts i el Diseny (FAD) de Barcelona, primer centro de referencia del diseño y la arquitectura de España les dedica un homenaje y se les concede el título de "Mestres" y La Cadena del FAD. Se les ha otorgado también la "Medalla de Bellas Artes de San Carlos" por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia y el Premio Especial 25 aaños de la revista Economía 3.  Dos de sus componentes: Daniel Nebot y Nacho Lavernia son Premio Nacional de Diseño en 1995 y 2012 respectivamente."



Este colectivo, formado en 1984 por once profesionales de diferentes disciplinas: Eduardo Albors, Paco Bascuñán, José Juan Belda, Carlos Bento, Lorenzo Company, Sandra Figuerola, Marisa Gallén, Luis González, Luis Lavernia, Nacho Lavernia y Daniel Nebot, supo aprovechar un momento único en el que se dieron una serie de factores para que empresas, instituciones y diseñadores pudiesen llevar el diseño a lo que se llamó la primera edad de oro del diseño valenciano. El grupo se mantuvo activo hasta el año 1991 pero la actividad de cada uno de sus miembros continuó en la mayoría de los casos.



Ocho de los once fundadores del grupo hicieron acto de presencia en los EASDA DAy'S. Expusieron en un vídeo sus trabajos desarrollados durante los años en que el estudio estuvo en activo (1984 - 1991) y explicaron cada uno de ellos la visión de La Nave desde su particular punto de vista. Se brindó un emocionado recuerdo a los miembros tristemente fallecidos del Grupo: Quique Company (+2005) y Paco Bascuñán (+2009).

 

Posteriormente se estableció un coloquio con los asistentes, aportando muchas anécdotas y aspectos poco conocidos de sus trabajos. También aconsejaron a los estudiantes ante su futuro profesional a buscar su sitio con ilusión y mucho esfuerzo. Durante el coloquio se pasaron imágenes de los trabajos ya conocidos en exposiciones o publicaciones del grupo así como trabajos más recientes de miembros de La Nave ya en solitario o componiendo nuevos equipos. 

 

Álbum de fotos: 

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1660915727256924.1073741996.100000155376360&type=3

 

Video de entrevistas realizado por los alumnos de la EASDA:

https://www.facebook.com/easda.alicante/videos/1377995452249955/?hc_location=ufi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

27. feb., 2018

 

"EQUIP ESCAPULARI-O I ALTRES DERIVES"



La obra más personal y combativa de Paco Bascuñán y Quique Company se dió a conocer públicamente en el Centro Cultural La Nau, de la Universitat de València en mayo de 2016.

 


De esta manera, Valencia rindió homenaje a Paco Bascuñán (Valencia 1954-2009) y Quique Company (Valencia 1954-2005) dos artistas fundamentales para entender la historia del diseño valenciano con una gran exposición. Una muestra que reúne cerca de 150 piezas, desde sus combativos inicios como Equipo Escapulari-O hasta su última obra conjunta a mediados de los 90. Un recorrido de varias décadas de complicidad y compromiso. 



Paseando por el barrio del Carmen, Quique Company se encontró una cabeza de plástico tirada en el suelo. La subió a la casa que compartía con Paco Bascuñán en la calle Bolsería y allí decidieron ponerla en una cama, junto a una palancana con agua y utilizarla para dar el parte diario de Franco. Corría el año 75, el dictador agonizaba. ”Montaron una performance, cuando áun no existían como tales” recuerda Lupe Martínez, viuda de Bascuñán y comisaria de la exposición junto con Marisa Giménez. Es sólo una anécdota, pero una anécdota que describe muy bien la primera etapa de la pareja como Equipo Escapulari-O (1973-1979), marcada por la utilización del arte como reacción, lucha, refugio y experimentación. Dos jóvenes artistas, amigos y compañeros de estudios en la Escuela de Artes y Oficios unidos para agitar conciencias durante los convulsos y efervescentes años del final del franquismo y el principio de la transición. 



Sus primeros trabajos conjuntos son muy libres y rebeldes, hechos con materiales pobres y técnicas básicas. Grafito, spray, collage sobre materiales reciclados: cartones gastados, hojas de papel arrancadas, trozos de periódicos, de calendarios… En el contexto histórico en que fueron gestados esos trabajos, no importaba tanto la obra, que sin embargo era muy visual y vanguardista, como el mensaje, la denuncia y el firme compromiso con la libertad que se refleja, por ejemplo, en las piezas que recuerdan los sucesos de Vitoria o la muerte de Puig Antich. Para Lupe Martínez fueron dos artistas “comprometidos, valientes y honestos“, que en un momento histórico díficil, como recuerda el vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universidad de Valencia, Antonio Ariño, consiguieron lo que debe conseguir el arte “no ser complaciente sino golpear, romper, provocar para cambiar la sociedad“.



También el nombre elegido tenía mensaje subversivo. Decidieron llamarse Escapulari-O porque eran anticlericales y porque el juego lingüístico les permitía denunciar el oscurantismo que vivía la lengua propia. Como apunta Lupe Martínez, su misión era siempre “enervar al contrincante“. Vivían en el Carmen, en el entonces centro neurálgico del arte y la intelectualidad, en una ciudad que empezaba a ver la luz al final del túnel de la dictadura, en la que empezaban a pasar cosas y ellos son testigos y protagonistas. 



La obra que ahora ve la luz en la Sala Estudi General de la Nau es la obra más íntima de Bascuñán y Company, una obra muy personal, alejada de disciplinas, de las leyes del mercado, de los circuitos convencionales del arte. A veces son obra acabada, otras solo apuntes, piezas que forman parte de su aprendizaje, que guardaron en carpetas de las que nunca habían salido o que años depués sirvieron de base para diseños. Piezas transgresoras que beben de maestros como Goya y Tapies, del punk, del cine de Lynch, de La naranja mecánica de Kubrick…



La etapa de arte combativo se cerró con la disolución de Equipo Escapulari-O. Paco Bascuñán dirigió pronto su arte hacia el diseño, donde alcanzó altas cotas de prestigio y reconocimiento, mientras que Quique Company siguió ejerciendo de outsider. Como señala Lupe Martínez “Paco vivía dentro de la sociedad y por eso Quique le llamaba burgués cariñosamente, pero es que él, en todas las casas que vivió, siempre estuvo enganchado a una farola, nunca tuvo contrato de luz y en cierta medida fue él mismo quien marginó su obra“. Una obra a la que según Marisa Giménez le tenía mucho respeto y recuerda que hubo un momento en que necesitó dinero y decidió “vender parte de lo que él llamaba sus joyas a amigos. Siempre iba de un sitio a otro con su carpeta, con miedo siempre a perderla“. Por eso considera que esta exposición “hace justicia a Quique Company, que aunque siempre estuvo presente en colectivos que hicieron mucho por el arte y el diseño, se mantuvo más al margen, en círculos alternativos“.



A pesar de que cada uno siguió su camino, la complicidad y el destino los volvió a unir en el transcurso del tiempo, originando interesantes proyectos. En los 80 formaron junto Daniel Nebot el grupo Enebecé y estuvieron en la génesis de La Nave, colectivo clave en la historia del diseño valenciano y español. En la nave de la calle San Vicente parieron el logo de ACTV (Actividades Culturales Termas Victoria), sala concebida como local undeground de música electrónica, ensayo y videoarte que con el tiempo acabó siendo la catedral de ‘la ruta del bakalao’.



A mediados de los 90, Bascuñán y Company vuelven a unir sus talentos, de la mano de Lupe Frígols y Marisa Giménez, creadoras de La Esfera Azul, un espacio cultural alternativo, ubicado en un antiguo cabaré de los años cincuenta. Diseñaron la imagen del local, expusieron su obra más personal y participaron en diferentes iniciativas. De esa época es la obra que cierra la exposición, la última obra que realizaron a cuatro manos. En otros momentos de su vida, el trabajo en común consistía en que uno empezaba la obra y el otro la acababa, sin importarles nunca quien ponía el punto final ni quien firmaba si decidían firmar. En este último caso realizaron seis lienzos cada uno y era tal la simbiosis entre los dos que, al unirlos para formar la obra, es difícil saber qué pintó cada uno.



‘Paco Bascuñán i Quique Company. Equip Escaulari-O i altres derives’ es, sin duda, una retrospectiva necesaria, una importante contribución a la historia del arte valenciano del último tercio del siglo XX.

 

Álbum de Fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1885009628180865.1073742027.100000155376360&type=3



Fuente: Publicado el 12/03/2016 por Carmen Pastor en Portada / StylusArt

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

26. may., 2017

 

Marisa Gallén fue una de las dos únicas mujeres integrantes de La Nave, un colectivo de diseñadores que crearon escuela e impulsaron el diseño en los años ochenta en Valencia, y también en el resto de España. Desde entonces, ha desarrollado una carrera amplísima como diseñadora gráfica que la ha consolidado como una de las profesionales más reconocidas del sector.

 

L’Escola d’Art i Superior de Disseny de Valencia (EASD) expondrá a partir del 28 de abril una muestra retrospectiva con algunos de los diseños más representativos de su carrera. Bajo el título “¿estudias o diseñas?” la exposición, que permanecerá hasta el 27 de mayo, mostrará piezas de diseño gráfico, packaging, producto y diseño editorial realizados a lo largo de estos 30 años.

 

 

Durante este tiempo, Marisa ha sido presidenta de la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV), ha recibido la Medalla de Bellas Artes de San Carlos, el reconocimiento Mestres, La cadena del FAD, y el Premio especial del jurado de la revista Economía 3 por el XXV Aniversario del colectivo La Nave. En 2010 también recibió el Premio Tendencias VLC al mejor diseñador gráfico. Actualmente, dirige junto a Carmina Ibáñez el estudio Gallén+Ibáñez.

 

Su trabajo está, sin duda, influido por aquellos años 80 en los que comenzó su carrera. «En temas de imagen estaba todo por hacer en la España de aquellos años, había urgencia por modernizar el país. Las administraciones autonómicas, recién establecidas, supieron detectar el problema y se convirtieron en abanderadas del diseño. Este impulso inusitado favoreció la aparición del boom del diseño español que dio lugar a la popular expresión “¿Estudias o diseñas? que he tomado como título de esta exposición», explica la diseñadora.

 

Marisa Gallén estudió Bellas Artes a finales de los 70, cuando el diseño ni siquiera tenía una denominación concreta. «Descubrí cuál era mi vocación a raíz de una portada en la revista Turia. Al buscar los títulos de crédito encontré una profesión, llamada “diseñador gráfico” que se ajustaba a mis aspiraciones», cuenta la diseñadora. «Poco tiempo después de finalizar Bellas Artes tuve la suerte de conocer a un grupo de diseñadores con los que me asocié para montar en 1984 el estudio de diseño que acabó siendo símbolo de modernidad en la Valencia de los años 80 y referente histórico para las nuevas generaciones. Una factoría de diseño”, detalla sobre su paso en La Nave, donde compartía proyectos con diseñadores como Nacho Lavernia, Daniel Nebot, José Juan Belda, Sandra Figuerola, Luis González, Paco Bascuñán, Eduardo Albors, Quique Company, Luis Lavernia y Carlos Bento.

 

«En La Nave aprendí que la multidisciplinariedad era el antídoto para una perspectiva limitada. Que las diferentes disciplinas interactúan entre sí, y me atreví, con mayor o menor acierto, a hacer de todo: desde cacharros de cocina hasta una colección de bañadores, objetos hinchables o alfombras, y además a hacer la marca y el catálogo», concluye la diseñadora. De aquellos años se pueden ver en la exposición piezas como los labios hinchables para Toi, el cartel Montgo di Bongo, el símbolo de Gandía Blasco o la bandeja para horno/mesa de Alessi.

 

Al final, la Nave, que actuó como una fantástica incubadora, acabó disolviéndose para dar paso a estudios individuales que con los años, se han consolidado como referentes. Marisa montó, junto a Sandra Figuerola, Luis González y Jose Juan Belda el Estudio Ni. De esta época cabe destacar la colección de bañadores para la empresa japonesa Goldwin Inc, el proyecto expositivo “La casa que ríe” para ANIEME, las vinagreras para la Expo 92, y muchos otros que podremos ver en la exposición.

 

A finales de los 90, Marisa Gallén inicia una estrecha relación profesional con la cultura: teatro, danza, música, arquitectura y artes plásticas. Durante 20 años, ha sido la encargada de crear la imagen gráfica de Ensems, el Festival internacional de música contemporánea organizado por la Generalitat Valenciana. También ha diseñado catálogos de arte, la promoción de la Companya de Teatre Micalet, Dansa València, Amores grup de Percussió y Grup Instrumental de València. 

 

Su estudio, ahora bajo el nombre Gallén+Ibáñez, en colaboración con su socia Carmina Ibáñez, está considerado como una “boutique” del diseño, que desarrolla proyectos  para todo tipo de clientes. Con un lenguaje que ella misma define como “elegante con sentido del humor, con tendencia al orden, pero sin ortopedias y cada vez más depurado, buscando máxima expresividad con los menos elementos posibles», explica, han diseñado en los últimos tiempos el Cartel de conmemoración de los actos del 9 de Octubre del pasado año, han comisariado la exposición de "30 años de diseño valenciano" organizada por la ADCV y participan activamente en talleres, charlas y conferencias sobre el diseño y la ciudad. 

 

En la actualidad está desarrollando proyectos de identidad, packaging y sigue comprometida con la cultura colaborando con la Universidad Politécnica de Valencia, el Año Pinazo, la Acadèmia Valenciana de la Llengua o con la Fundació Per Amor a l’Art, impulsora del futuro centro de arte BombasGens.

 

La exposición retrospectiva “¿estudias o trabajas” permitirá conocer de cerca alguno de los diseños más reconocibles de esta figura clave del diseño valenciano. La diseñadora ofrecerá el día 28 de abril a las 19.00h. una conferencia en el Salón de actos de la EASD donde explicará algunos trabajos y su filosofía profesional.

 

Álbum de Fotos: 

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1738049952876834.1073742007.100000155376360&type=3

 

Fuente:   http://valenciaplaza.com/  22/04/2016