LA NAVE

15. jun., 2018

 

Durante el mes de diciembre de 1986 se programaron diversas actividades en la ciudad como: los premios IMPIVA, las Jornadas Diseño y Empresa, la exposición del diseñador Vicent Martínez en Luis Adelantado o la que se dedicó en el Espai D'Art Contemporani precisamente al colectivo La Nave. En este trabajo colectivo los diseñadores fueron también los protagonistas de los contenidos de la exposición a montar y en él se volvió a recurrir, como en las exposiciones anteriores, a la parcelación de tareas atendiendo a las especialidades de cada miembro.

 

José Miguel García Cortés les invitó a exponer en el EAC, Espai d’Art Contemporani, sala de exposiciones temporales de la Casa Museo Benlliure, en la calle Blanquerías frente a las Alameditas de Serranos. La sala de exposiciones temporales solía programar exposiciones de artes plásticas y no de diseño. Precisamente la exposición de La Nave se situaba en su programación después de otra referente a nueva escultura valenciana. Que se programaran exposiciones sobre diseño no era frecuente y menos que se hiciera dentro de un espacio de arte. Si la comparamos con la otra exposición de diseño programada en el mismo mes, la de Vicent Martínez en Luis Adelantado, podemos apreciar como ésta tiene lugar en un espacio híbrido entre tienda de muebles y galería de arte. Un enclave en el que convivían objetos de diseño y artes plásticas con más normalidad que en otras galerías de la ciudad.

 

En ella se mostraron los trabajos más interesantes que el grupo había realizado hasta la fecha. En el hueco de la escalera por la que se accedía a la exposición se colgó un hinchable enorme de más de dos metros de alto por 1,50 de ancho aproximadamente con la forma de la tarjeta de visita del grupo. La realización de este gran anuncio de la exposición corrió a cargo de sandra Figuerola, marisa Gallén y Luis González, que aprovecharon para su diseño las buenas realaciones consu cliente: la empresa Toi.

 

La exposición se montó en el local de exposiciones que resultó algo pequeño para los diseñadores. para colocar los objetos, marcas y fotografías, se dispuso una mesa central de mármol con el borde roto y de forma curvilínea y unas vitrinas en las paredes. En un extremo de la sala se hizo un habitáculo con las paredes y el suelo inclinados que falseaban la perspectiva y agrandaban así el espacio. En él se colocaron algunos muebles y lámparas.

 

También se prepararon unos pequeños folletos en color como pequeños "catecismos" que representaban la obra de cada uno de ellos: 22 páginas, dos para cada uno de los componentes en las que cada cual mostró una selección de sus propios trabajos. El número 2 de la revista del museo, a modo de tabloide en blanco y negro, sirvió de catálogo de la exposición. Ambos fueron maquetados completamente por el grupo. El coordinador del diseño gráfico de este número especial fué Lorenzo Company. la publicación en formato tabloide recogía algunos textos firmados por La Nave. De todos ellos cabe destacar el texto "De como 11 son muchos, y para ser exactos 14" en el que se exponía la filosofía de trabajo del grupo, que hacía referencia a aspectos como el día a día del grupo, el local y su planteamiento flexible a la hora de abordar los proyectos. El texto define la mecánica del grupo y da muestra de su actitud abierta ante la consideración del diseño y su actitud ante él. Una posición poco dogmática pero exigente.

 

De hecho el texto publicado con motivo de esa exposición es un claro ejemplo y funcionó como manifiesto del grupo. Allí, con un inequívoco espíritu posmoderno decíamos: “Admiramos la precisión del políglota que conoce y mezcla distintos lenguajes para decir cosas nuevas o las de siempre de otra manera. Nos seduce más la ambigüedad inteligente que la fe ciega. No hacemos distinción entre styling o técnica, entre estética y función, entre moda o diseño, sólo entre buenos y malos resultados.” El contenido siguió siendo válido a lo largo de su existencia a juzgar por la utilización del mismo texto en publicaciones de años posteriores.

 

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.2214025601945931.1073742095.100000155376360&type=3

 

Fuente: Javier Gimeno Martínez: La nave un colectivo de diseño. Colección Itineraris. Institució Alfons el Magnánim.

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

27. feb., 2018

 

LA NAVE en las Jornadas de Diseño de la EASDA


La Escuela de Arte y Superior de Diseño EASD de Alicante, organizó unas Jornadas de Diseño tituladas EASDA DAYS'17, los días 23 y 24 de marzo de 2017 en el Centro Cultural La Cigarreras.

 

Dentro de la programación se invitó a los integrantes del grupo LA NAVE a dar una Charla Coloquio sobre la obra desarrollada durante los años en que el estudio estuvo en activo (1984 - 1991), y también sobre la obra posterior de sus componentes ya en solitario o en otros grupos.

 

 

La presentación que se hacía en el programa de las jornadas era la siguiente:

"Son el referente más importante para entender los orígenes y evolución del diseño valenciano. Este colectivo, formado en 1984 por diseñadores y arquitectos, supo aprovechar un momento único en el que se dieron una serie de factores para que empresas, instituciones y diseñadores pudiesen llevar el diseño a su primera edad de oro. Sus variados perfiles profesionales de ilustradores, diseñadores gráficos, industriales y arquitectos les hacían sentirse capaces de enfrentarse a muchos proyectos de envergadura con frescura y rebeldía en un momento en el que estaba todo por hacer y por diseñar.

 

Su obra ha sido motivo de varias exposiciones antológicas.  En 2008 la asociación Foment de les Arts i el Diseny (FAD) de Barcelona, primer centro de referencia del diseño y la arquitectura de España les dedica un homenaje y se les concede el título de "Mestres" y La Cadena del FAD. Se les ha otorgado también la "Medalla de Bellas Artes de San Carlos" por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia y el Premio Especial 25 aaños de la revista Economía 3.  Dos de sus componentes: Daniel Nebot y Nacho Lavernia son Premio Nacional de Diseño en 1995 y 2012 respectivamente."



Este colectivo, formado en 1984 por once profesionales de diferentes disciplinas: Eduardo Albors, Paco Bascuñán, José Juan Belda, Carlos Bento, Lorenzo Company, Sandra Figuerola, Marisa Gallén, Luis González, Luis Lavernia, Nacho Lavernia y Daniel Nebot, supo aprovechar un momento único en el que se dieron una serie de factores para que empresas, instituciones y diseñadores pudiesen llevar el diseño a lo que se llamó la primera edad de oro del diseño valenciano. El grupo se mantuvo activo hasta el año 1991 pero la actividad de cada uno de sus miembros continuó en la mayoría de los casos.



Ocho de los once fundadores del grupo hicieron acto de presencia en los EASDA DAy'S. Expusieron en un vídeo sus trabajos desarrollados durante los años en que el estudio estuvo en activo (1984 - 1991) y explicaron cada uno de ellos la visión de La Nave desde su particular punto de vista. Se brindó un emocionado recuerdo a los miembros tristemente fallecidos del Grupo: Quique Company (+2005) y Paco Bascuñán (+2009).

 

Posteriormente se estableció un coloquio con los asistentes, aportando muchas anécdotas y aspectos poco conocidos de sus trabajos. También aconsejaron a los estudiantes ante su futuro profesional a buscar su sitio con ilusión y mucho esfuerzo. Durante el coloquio se pasaron imágenes de los trabajos ya conocidos en exposiciones o publicaciones del grupo así como trabajos más recientes de miembros de La Nave ya en solitario o componiendo nuevos equipos. 

 

Álbum de fotos: 

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1660915727256924.1073741996.100000155376360&type=3

 

Video de entrevistas realizado por los alumnos de la EASDA:

https://www.facebook.com/easda.alicante/videos/1377995452249955/?hc_location=ufi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

27. feb., 2018

 

"EQUIP ESCAPULARI-O I ALTRES DERIVES"



La obra más personal y combativa de Paco Bascuñán y Quique Company se dió a conocer públicamente en el Centro Cultural La Nau, de la Universitat de València en mayo de 2016.

 


De esta manera, Valencia rindió homenaje a Paco Bascuñán (Valencia 1954-2009) y Quique Company (Valencia 1954-2005) dos artistas fundamentales para entender la historia del diseño valenciano con una gran exposición. Una muestra que reúne cerca de 150 piezas, desde sus combativos inicios como Equipo Escapulari-O hasta su última obra conjunta a mediados de los 90. Un recorrido de varias décadas de complicidad y compromiso. 



Paseando por el barrio del Carmen, Quique Company se encontró una cabeza de plástico tirada en el suelo. La subió a la casa que compartía con Paco Bascuñán en la calle Bolsería y allí decidieron ponerla en una cama, junto a una palancana con agua y utilizarla para dar el parte diario de Franco. Corría el año 75, el dictador agonizaba. ”Montaron una performance, cuando áun no existían como tales” recuerda Lupe Martínez, viuda de Bascuñán y comisaria de la exposición junto con Marisa Giménez. Es sólo una anécdota, pero una anécdota que describe muy bien la primera etapa de la pareja como Equipo Escapulari-O (1973-1979), marcada por la utilización del arte como reacción, lucha, refugio y experimentación. Dos jóvenes artistas, amigos y compañeros de estudios en la Escuela de Artes y Oficios unidos para agitar conciencias durante los convulsos y efervescentes años del final del franquismo y el principio de la transición. 



Sus primeros trabajos conjuntos son muy libres y rebeldes, hechos con materiales pobres y técnicas básicas. Grafito, spray, collage sobre materiales reciclados: cartones gastados, hojas de papel arrancadas, trozos de periódicos, de calendarios… En el contexto histórico en que fueron gestados esos trabajos, no importaba tanto la obra, que sin embargo era muy visual y vanguardista, como el mensaje, la denuncia y el firme compromiso con la libertad que se refleja, por ejemplo, en las piezas que recuerdan los sucesos de Vitoria o la muerte de Puig Antich. Para Lupe Martínez fueron dos artistas “comprometidos, valientes y honestos“, que en un momento histórico díficil, como recuerda el vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universidad de Valencia, Antonio Ariño, consiguieron lo que debe conseguir el arte “no ser complaciente sino golpear, romper, provocar para cambiar la sociedad“.



También el nombre elegido tenía mensaje subversivo. Decidieron llamarse Escapulari-O porque eran anticlericales y porque el juego lingüístico les permitía denunciar el oscurantismo que vivía la lengua propia. Como apunta Lupe Martínez, su misión era siempre “enervar al contrincante“. Vivían en el Carmen, en el entonces centro neurálgico del arte y la intelectualidad, en una ciudad que empezaba a ver la luz al final del túnel de la dictadura, en la que empezaban a pasar cosas y ellos son testigos y protagonistas. 



La obra que ahora ve la luz en la Sala Estudi General de la Nau es la obra más íntima de Bascuñán y Company, una obra muy personal, alejada de disciplinas, de las leyes del mercado, de los circuitos convencionales del arte. A veces son obra acabada, otras solo apuntes, piezas que forman parte de su aprendizaje, que guardaron en carpetas de las que nunca habían salido o que años depués sirvieron de base para diseños. Piezas transgresoras que beben de maestros como Goya y Tapies, del punk, del cine de Lynch, de La naranja mecánica de Kubrick…



La etapa de arte combativo se cerró con la disolución de Equipo Escapulari-O. Paco Bascuñán dirigió pronto su arte hacia el diseño, donde alcanzó altas cotas de prestigio y reconocimiento, mientras que Quique Company siguió ejerciendo de outsider. Como señala Lupe Martínez “Paco vivía dentro de la sociedad y por eso Quique le llamaba burgués cariñosamente, pero es que él, en todas las casas que vivió, siempre estuvo enganchado a una farola, nunca tuvo contrato de luz y en cierta medida fue él mismo quien marginó su obra“. Una obra a la que según Marisa Giménez le tenía mucho respeto y recuerda que hubo un momento en que necesitó dinero y decidió “vender parte de lo que él llamaba sus joyas a amigos. Siempre iba de un sitio a otro con su carpeta, con miedo siempre a perderla“. Por eso considera que esta exposición “hace justicia a Quique Company, que aunque siempre estuvo presente en colectivos que hicieron mucho por el arte y el diseño, se mantuvo más al margen, en círculos alternativos“.



A pesar de que cada uno siguió su camino, la complicidad y el destino los volvió a unir en el transcurso del tiempo, originando interesantes proyectos. En los 80 formaron junto Daniel Nebot el grupo Enebecé y estuvieron en la génesis de La Nave, colectivo clave en la historia del diseño valenciano y español. En la nave de la calle San Vicente parieron el logo de ACTV (Actividades Culturales Termas Victoria), sala concebida como local undeground de música electrónica, ensayo y videoarte que con el tiempo acabó siendo la catedral de ‘la ruta del bakalao’.



A mediados de los 90, Bascuñán y Company vuelven a unir sus talentos, de la mano de Lupe Frígols y Marisa Giménez, creadoras de La Esfera Azul, un espacio cultural alternativo, ubicado en un antiguo cabaré de los años cincuenta. Diseñaron la imagen del local, expusieron su obra más personal y participaron en diferentes iniciativas. De esa época es la obra que cierra la exposición, la última obra que realizaron a cuatro manos. En otros momentos de su vida, el trabajo en común consistía en que uno empezaba la obra y el otro la acababa, sin importarles nunca quien ponía el punto final ni quien firmaba si decidían firmar. En este último caso realizaron seis lienzos cada uno y era tal la simbiosis entre los dos que, al unirlos para formar la obra, es difícil saber qué pintó cada uno.



‘Paco Bascuñán i Quique Company. Equip Escaulari-O i altres derives’ es, sin duda, una retrospectiva necesaria, una importante contribución a la historia del arte valenciano del último tercio del siglo XX.

 

Álbum de Fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1885009628180865.1073742027.100000155376360&type=3



Fuente: Publicado el 12/03/2016 por Carmen Pastor en Portada / StylusArt

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

26. may., 2017

 

Marisa Gallén fue una de las dos únicas mujeres integrantes de La Nave, un colectivo de diseñadores que crearon escuela e impulsaron el diseño en los años ochenta en Valencia, y también en el resto de España. Desde entonces, ha desarrollado una carrera amplísima como diseñadora gráfica que la ha consolidado como una de las profesionales más reconocidas del sector.

 

L’Escola d’Art i Superior de Disseny de Valencia (EASD) expondrá a partir del 28 de abril una muestra retrospectiva con algunos de los diseños más representativos de su carrera. Bajo el título “¿estudias o diseñas?” la exposición, que permanecerá hasta el 27 de mayo, mostrará piezas de diseño gráfico, packaging, producto y diseño editorial realizados a lo largo de estos 30 años.

 

 

Durante este tiempo, Marisa ha sido presidenta de la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV), ha recibido la Medalla de Bellas Artes de San Carlos, el reconocimiento Mestres, La cadena del FAD, y el Premio especial del jurado de la revista Economía 3 por el XXV Aniversario del colectivo La Nave. En 2010 también recibió el Premio Tendencias VLC al mejor diseñador gráfico. Actualmente, dirige junto a Carmina Ibáñez el estudio Gallén+Ibáñez.

 

Su trabajo está, sin duda, influido por aquellos años 80 en los que comenzó su carrera. «En temas de imagen estaba todo por hacer en la España de aquellos años, había urgencia por modernizar el país. Las administraciones autonómicas, recién establecidas, supieron detectar el problema y se convirtieron en abanderadas del diseño. Este impulso inusitado favoreció la aparición del boom del diseño español que dio lugar a la popular expresión “¿Estudias o diseñas? que he tomado como título de esta exposición», explica la diseñadora.

 

Marisa Gallén estudió Bellas Artes a finales de los 70, cuando el diseño ni siquiera tenía una denominación concreta. «Descubrí cuál era mi vocación a raíz de una portada en la revista Turia. Al buscar los títulos de crédito encontré una profesión, llamada “diseñador gráfico” que se ajustaba a mis aspiraciones», cuenta la diseñadora. «Poco tiempo después de finalizar Bellas Artes tuve la suerte de conocer a un grupo de diseñadores con los que me asocié para montar en 1984 el estudio de diseño que acabó siendo símbolo de modernidad en la Valencia de los años 80 y referente histórico para las nuevas generaciones. Una factoría de diseño”, detalla sobre su paso en La Nave, donde compartía proyectos con diseñadores como Nacho Lavernia, Daniel Nebot, José Juan Belda, Sandra Figuerola, Luis González, Paco Bascuñán, Eduardo Albors, Quique Company, Luis Lavernia y Carlos Bento.

 

«En La Nave aprendí que la multidisciplinariedad era el antídoto para una perspectiva limitada. Que las diferentes disciplinas interactúan entre sí, y me atreví, con mayor o menor acierto, a hacer de todo: desde cacharros de cocina hasta una colección de bañadores, objetos hinchables o alfombras, y además a hacer la marca y el catálogo», concluye la diseñadora. De aquellos años se pueden ver en la exposición piezas como los labios hinchables para Toi, el cartel Montgo di Bongo, el símbolo de Gandía Blasco o la bandeja para horno/mesa de Alessi.

 

Al final, la Nave, que actuó como una fantástica incubadora, acabó disolviéndose para dar paso a estudios individuales que con los años, se han consolidado como referentes. Marisa montó, junto a Sandra Figuerola, Luis González y Jose Juan Belda el Estudio Ni. De esta época cabe destacar la colección de bañadores para la empresa japonesa Goldwin Inc, el proyecto expositivo “La casa que ríe” para ANIEME, las vinagreras para la Expo 92, y muchos otros que podremos ver en la exposición.

 

A finales de los 90, Marisa Gallén inicia una estrecha relación profesional con la cultura: teatro, danza, música, arquitectura y artes plásticas. Durante 20 años, ha sido la encargada de crear la imagen gráfica de Ensems, el Festival internacional de música contemporánea organizado por la Generalitat Valenciana. También ha diseñado catálogos de arte, la promoción de la Companya de Teatre Micalet, Dansa València, Amores grup de Percussió y Grup Instrumental de València. 

 

Su estudio, ahora bajo el nombre Gallén+Ibáñez, en colaboración con su socia Carmina Ibáñez, está considerado como una “boutique” del diseño, que desarrolla proyectos  para todo tipo de clientes. Con un lenguaje que ella misma define como “elegante con sentido del humor, con tendencia al orden, pero sin ortopedias y cada vez más depurado, buscando máxima expresividad con los menos elementos posibles», explica, han diseñado en los últimos tiempos el Cartel de conmemoración de los actos del 9 de Octubre del pasado año, han comisariado la exposición de "30 años de diseño valenciano" organizada por la ADCV y participan activamente en talleres, charlas y conferencias sobre el diseño y la ciudad. 

 

En la actualidad está desarrollando proyectos de identidad, packaging y sigue comprometida con la cultura colaborando con la Universidad Politécnica de Valencia, el Año Pinazo, la Acadèmia Valenciana de la Llengua o con la Fundació Per Amor a l’Art, impulsora del futuro centro de arte BombasGens.

 

La exposición retrospectiva “¿estudias o trabajas” permitirá conocer de cerca alguno de los diseños más reconocibles de esta figura clave del diseño valenciano. La diseñadora ofrecerá el día 28 de abril a las 19.00h. una conferencia en el Salón de actos de la EASD donde explicará algunos trabajos y su filosofía profesional.

 

Álbum de Fotos: 

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1738049952876834.1073742007.100000155376360&type=3

 

Fuente:   http://valenciaplaza.com/  22/04/2016  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

27. mar., 2016

Mucho se ha escrito en torno a 'la Ruta del Bakalao'. Tanto que, contra el filón de audiencias que supone el enaltecimiento de cualquier hecho pre-internet, existen desmitificaciones necesarias como las recogidas En Èxtasi (Joan M. Oleaque, Ara Llibres 2004) desde la no ficción, o Destroy (Carlos Aimeur, Drassana 2015) como novela que se desarrolla con el latido de la 'música makina' como telón de fondo. 

 

 

El libro de Oleaque concluye a través de su extenso reportaje coral que fue la masificación de la fiesta (o, mejor, su simplificación a negocio de masas) la que acabó con las ansias de modernidad de una generación joven, necesitada de distinguirse frente a su homónima en Madrid y Barcelona y desatada tras el cambio de régimen. Sin embargo o precisamente, fue un artista que había jugueteado con los límites de tolerancia durante el franquismo el que creó la marca que eternizó a 'la Ruta'. Su nombre era Lorenzo Company, aunque todo el mundo le conocía como Quique Company. La marca, ACTV.

 

 

ACTV tenía por aquel entonces el mejor sonido e iluminación. ACTV, que abrió en 1986, tuvo en cabina en sus inicios a Fran Lenaers, además de pasar por ella gente como Jorge Zamora o Arturo Roger, que marchó años después a Barraca. También por ella pasó el gran, ya fallecido en 2004, Manolo el Pirata (Manuel Baldomero Sampedro), que pincho en ACTV entre 1991 y 1996.

 

 

Situada en la Malvarrosa, en la actual Eugenia Viñes en el desaparecido edificio de Termas Victoria (de ahí le viene el nombre de ACTV, Actividades Culturales Termas Victoria), sustituyó a locales como Tropical para dar paso a una nueva tendencia, ya que en sus inicios fueron las sesiones de after-hours de sábados y domingos los que marcaban la pauta, donde el new beat, una mezcla de EBM y techno con el toque del “sonido ácido” y acid house, era la música que podía escucharse por aquel entonces.  ACTV fue considerada como una de las principales salas de la Ruta Destroy y de obligada cita de gente del famoseo y valencianos en busca de fiesta en sus sesiones, donde destacaban los domingos de mañana y tarde en sus sesiones after-hours y los lunes.  Cuentan, que durante un tiempo, la sala era un conglomerado donde podía ir toda la familia, desde Tropical hasta ACTV, con los diferentes estilos de fiesta y música.  Tuvo su apogeo de 1993 a 1997.

 

 

 

La relación artística de Quique Company con Paco Bascuñán fué objeto de una exposición en el Centro Cultural La Nau de la Universitat de València con 150 piezas, en su mayoría inéditas. La ciudad se asomó así a los trabajos de ambos como 'Escapulari-O', creados en la casa de la calle Bolsería en la que vivieron junto a Gabriel Folqués y Paco 'el andaluz'. Las obras de arte, en algún caso conjuntas, sirven para unificar un legado que en palabras de Lupe Martínez, viuda de Bascuñán y comisaria de la exposición junto a María Giménez, "a veces cuesta distinguir entre las manos de uno y otro".

 

 

 

Bascuñán encontró a lo largo de los 70 su camino en el diseño, donde acabó siendo -miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Valencia- un referente todavía único. El oficio le unió a otros creadores en el colectivo LA NAVE,  icono ya no solo de la efervescencia valenciana de la época, sino germen de la cultura del diseño en la ciudad y especialmente vinculada a las instituciones y la empresa. Fue Bascuñán el que propició la entrada de Company en el local de trabajo situado en la calle San Vicente 200 de Valencia, y aunque el artista apenas haría trabajos de diseño propios, firmó la inmortal marca ACTV por su cuenta.

 

 

El catálogo de la exposición Suma y sigue lanzada por el IMPIVA (ahora IVACE), comisariada por el propio Bascuñán y Nacho Lavernia, documenta la firma de Company: "ejerció toda su vida de outsider. A principios de los años ochenta se encontró con un encargo que le ajustaba como un guante, o mejor una bota, a su personalidad. Diseñar la imagen de la discoteca ACTV que a partir de entonces se convirtió, prácticamente, en su único cliente, diseñando una cantidad enorme de soportes, sobre todo carteles, pero también postales, camisetas, merchandising en general, instalaciones o fanzines".

 

 

"Quique tenía alma de artista", resume Daniel Nebot, también valenciano y también Premio Nacional de Diseño y con el que ambos conformarían el estudio  ENEBECÉ previamente a integrarse en LA NAVE. "Los únicos dos trabajos de marca que seguro hizo Quique fueron ACTV y el logo del Institut Valencià de Biomecànica, aunque este apenas duró un año o dos por una reintegración de los propios institutos". Nebot destaca el "arte combativo" de ambos, pero también el papel de Company en La Nave: "Quique y Luisito (Luis González) eran los dos extremos para nosotros, uno vinculado al arte y el otro a la experimentación. No tenían clientes propios, pero con ellos hacíamos cosas estupendas, a la vanguardia de lo que estaba sucediendo en España o en Europa. Veo sus trabajos y veo que conectaban con lo que en ese momento hacía Alberto Corazón o Diego Lara. Veo lo que hacían con Paco Bascuñán y hay que ver la relación que tenían con lo que hacían otros colectivos como Estampa Popular o Equipo Crónica". 

 

 

José Juan Belda, también miembro de La Nave y amigo de viajes y fiestas de todos los anteriormente citados, recuerda como Julio Andújar trató de buscar un nuevo rumbo para Casa Blanca (la parte superior de ACTV) yTropical. La marca llegaría en 1986, aunque lejos de la idea de sustorytelling en torno al nombre (Actividades Culturales Termas Victoria), Belda se muestra convencido de que "toda la idea era hacer un juego de palabras entre AC, de corriente alterna, y TV, como guiño a la televisión". 

 

 

La intención encandiló a Company porque el dueño quería hacer de ACTV "una discoteca de culto, de club, en la que se pinchara la electrónica de vanguardia". Como dice el ya citado catálogo de Suma y sigue y confirma el propio Belda, "el mercado hizo que la discoteca se hiciera cada vez con música más monótona, más accesible para el público de 'la Ruta', lejos de las vanguardias". Sin embargo, "la marca no se tocó. Sirvió para crear mucho merchandising". El citado González asegura que "no funcionó desde el principio porque la discoteca no iba como un tiro, pero la marca no era el problema".

 

 

Quique Company generó a través de collages trabajados con "un uso maestro de la reprografía", dicen Belda y González, una imaginería extensa para ACTV. Una marca con dos logos, por cierto: el logo de las cuatro siglas y el paréntesis partido y el logo del muñeco extraído de señalética de obra. "Ese fue el origen, un trabajo o un catálogo de señalética de obra y carreteras", apunta Belda. Fue "durante algún proceso para la empresa Industrias Saludes. Es la imagen de una cabeza de alguna señal de obra o emergencia y las gafas me suena que eran del mismo catálogo, una especie de gafas de protección".

 

 

La imagen "funcionaba de maravilla con todo lo que sucedía dentro". El local que cerraba a una parte de 'la Ruta', abriendo desde el amanecer del domingo al mediodía, tuvo como nexo fundamental a Bascuñán. "Él diseñó los interiores y dijo cómo iba a ser en general la imagen, aunque la marca fue cosa de Quique", recuerda González. Él mismo diseñó alguna idea previa, aunque suyas fueron al final y únicamente las entradas. "El logo era una cosa muy moderna entonces. Abstracta y bestia. Para la gente del circuito, la marca no podía funcionar mejor. Al cabo de los años la veíamos pegada en coches, en camiones...".

 

 

El propio Company vivió la vigencia de la marca incluso antes de retirarse a Fuentes de Ayódar, su pueblo natal donde pasó sus últimos antes de fallecer prematuramente en 2005. En su localidad se celebró una exposición a partir de cuyo catálogo digital se aprecian trazas originales de sus obras que acabarían influyendo en la cartelería y elementos de diseño para ACTV.

 

 

Y la marca ha trascendido incluso su valor hasta el mundo de las redes sociales. Una página en Facebook recoge los audios de casette con grabaciones de sesiones en la discoteca, pero también buena parte de la imaginería de Company para carteles, collages y merchandising. Cerrada hace ya más de 20 años, apenas alguna discoteca le supera en número de seguidores. La marca es reconocible en buena parte de España, vinculada a sus siglas, aunque el origen y el motivo de su creación puedan ser difusos.

 

 

En la pasada década, una de las bandas más relevantes de música creadas en la misma ciudad, Orxata Sound System, reinterpretaban el logo y la fiebre por el merchandising volvía a inundar Valencia y a conectar generaciones. En 2013, la exposición en el MUVIM Ídolos del Pop recopilaba otra serie de carteles de Company y más soluciones de la marca. Ambos han supuesto los penúltimos precedentes hasta la apertura de la exposición en La Nau, donde los collages de Company y la marca presidieron uno de los espacios de la muestra.

 

IMÁGENES:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1293832963965204.1073741912.100000155376360&type=3

 

 

Fuentes : valencia plaza.com  10/03/2016 - valenciabonita.es/2016/02/01