20. may., 2022

BAUHAUS TALLER DE CARPINTERIA

ITTEN, BREUER, ALBERS Y ARNDT, DIRECTORES DEL TALLER DE CARPINTERÍA DE LA BAUHAUS

 

La Bauhaus contaba con varios talleres de distintas especialidades, como el taller de textiles dirigido por Gunta Stölzl o el taller de metales y sus directores. En este caso, el taller de carpintería tuvo una gran importancia gracias a las patentes del mobiliario realizado en él.
Este taller fue dirigido por varios maestros: Johannes Itten (1921-1925), Marcel Breuer (1925-1928), Josef Albers (1928-1929) y Alfred Arndt (1929-1931).

 

El taller de carpintería de la Bauhaus, al igual que el resto,  fueron planteados desde el inicio por su primer director, Walter Gropius. Los talleres de distintas especialidades aparecen oficialmente en el primer plan de estudios, de 1921. En este caso, para poder acceder al taller de carpintería, debían presentarse durante un semestre de prueba a las clases impartidas en el taller y finalmente, tras tres años de formación obtener el grado de oficiales según las directrices de la Handwerksk. Además, recibían una formación artística de la que se examinaban por el denominado Consejo de Maestros de la Forma. 

 

Desde 1920, las clases en los talleres eran impartidas por un director de taller y un artista, el maestro de la forma. El primer maestro y director de este taller fue Johannes Itten. Su docencia proponía trasladar a la madera la experiencia adquirida sobre materiales y forma que habían adquirido en el curso preliminar.  Itten rechazaba todos los encargos externos propios del funcionamiento tradicional de un taller y su objetivo era realizar piezas artísticas únicas que superasen las propuestas impuestas por la industria, por lo que organizaba sus clases con horarios que le permitían trabajar de forma individual con cada uno de sus alumnos.

"No se debía trabajar a partir de diseños ajenos, ni de ideas de los maestros de la Bauhaus."  
El taller de carpintería se distanció de las ideas formales expresionistas que seguía la escuela de la Bauhaus para adoptar una estética constructivista. Este nuevo pensamiento  hizo que el taller sufriera una cambio enfocado a la funcionalidad del método de diseño. 


En la etapa que estuvo Johannes Itten como director del taller, encontramos pocas obras suyas. A pesar de ello, las obras realizadas por sus alumnos son muy destacadas y además muestran con claridad el pensamiento del taller dirigido por Itten. Entre ellas encontramos la Cuna Bauhaus, creada por Peter Keler en 1922. En esta obra se utilizan formas geométricas básicas: círculo, cuadrado y triángulo, junto con los tres colores primarios. Otra de las obras más conocidas de los alumnos de Itten, es la Silla Africana de Marcel Breuer de 1923, en la que encontramos un revestimiento de un tejido realizado por Gunta Stölzl.


Al solicitar el gobierno de Turingia resultados concretos, Gropius se vió obligado a dar una respuesta presentando las últimas obras de la Bauhaus en una exposición. El taller de carpintería presentó la casa modelo "Am Horn", totalmente equipada y que se considera “el primer ejemplo de una nueva concepción de la vivienda en Alemania". La cocina vanguardista que encontramos en la casa, realizada por Benita Otte y Ernst Gebhardt, propone superficies funcionales para ahorrar espacio con materiales sencillos de mantener y el equipamiento técnico más innovador.



Los muebles que hizo Marcel Breuer para el salón y el dormitorio femenino aportaban aspectos constructivos del mobiliario con el uso de colores y la combinación de diversos tipos de madera. La habitación de los niños, obra de Alma Buscher, mostraba los conceptos de la ideología reformista, con un sistema de contenedores que dejaba desarrollar la imaginación de los niños y se adaptaba a las distintas fases de su desarrollo.  

Si se despliega la silla escalonada y se coloca el respaldo en el suelo, esta se sustenta sobre ruedas y puede convertirse en un coche, una escalera de incendios, un vehículo para jugar… Cuando el niño crezca, se podrán separar las ruedas y la banqueta y así ese mismo juguete se convertirá en una silla de tamaño normal.” Alma Buscher, alumna de la Bauhaus.


A finales de 1921, Walter Gropius criticó la enseñanza de Johannes Itten debido a que la escuela se encontraba con problemas económicos y por lo tanto los talleres debían de ser productivos para poder mejorar esa situación: “la organización actual de la Bauhaus se mantendrá o fracasará dependiendo de la aceptación o rechazo de la necesidad de recibir encargos externos". Las diferencias entre Johannes Itten y Walter Gropius acabarían pocos años después con la dimisión y abandono de Itten de la Bauhaus en 1925. El último detonante fue que Gropius pretendía que el taller de carpintería aceptara un encargo privado sobre las butacas del Stadttheater de Jena, con lo cual Itten no estaba de acuerdo. 


Tras la dimisión de Johannes Itten, la dirección del taller pasó a cargo de Marcel Breuer, y a pesar del cambio de la dirección, Walter Gropius siguió con el programa previsto para los talleres de Weimar:  

“Los talleres de la Bauhaus son, básicamente, laboratorios en los que debe desarrollarse y mejorarse con cuidado el modelo de los instrumentos típicos de nuestra era, de manera que sean aptos para la reproducción industrial. Queremos formas una nueva clase de trabajadores que están preparados tanto para el trabajo industrial como para el artesanal.” Walter Gropius.
Marcel Breuer fue un antiguo alumno del taller de carpintería que finalmente consiguió ejercer de maestro y director del mismo taller en el que se había formado.



Trabajó sobre la idea de la silla de tabla y para ello presentó un sillón de club en acero para la inauguración de la nueva sede de la escuela en 1926. Un sillón fabricado a partir de sus diseños en los talleres de la empresa aeronáutica Junkers, elaborado con tubos de acero de Mannesmann sin soldar que se podían fabricar industrialmente. Tanto el material como la elaboración respondían a los ideales sociales y culturales planteados por la vanguardia. Breuer fue criticado debido a que sus obras eran “frías”, “propias de un hospital” y que recordaban “a una mesa de operaciones”, a lo que él se defendió subrayando la importancia de funcionalidad del mobiliario. 
“El punto de partida fue el problema del asiento como acomodo único a la construcción más sencilla posible. Se planteaban estas necesidades:  
- Asiento y respaldo elásticos pero sin rellano, ya que resulta pesado y caro, además de ensuciarse de polvo muy fácilmente.
- Posicion transversal del asiento para asegurar que los muslos quedan apoyados en toda su longitud pero sin ser presionados, como sucede con los asientos horizontales.
- Posición inclinada del tronco.
- Posición libre de la espina dorsal, dado que cualquier presión sobre ella resulta incomoda y poco saludable.
Estos objetivos se cumplieron al introducir un respaldo cruzado, que sostenía el esqueleto y los omoplatos de manera elástica.”  Marcel Breuer, director del taller de carpintería



Marcel Breuer dejó la dirección del taller en 1928 para dedicarse plenamente a la arquitectura. En el cargo le sucede Josef Albers como encargado del taller de carpintería, aunque solo lo ejerció durante un año. Entre 1928 y 1930 dirigía Hannes Meyer la escuela de la Bauhaus, quien creó un vínculo entre la producción de la escuela y sus obligaciones con la sociedad. En el taller de carpintería empezaron a producirse muebles asequibles pensados para las viviendas del pueblo en lugar de “modelos de fabricación individual para algún esnob fascinado por la modernidad”. Los productos debían adecuarse a las necesidades reales, por lo que los estudiantes debían realizar un estudio de las costumbres de la gente, de la estándares sociales, funciones fisiológicas y psicológicas, del proceso de producción y realizar un cálculo económico concienzudo. 



En 1929, Alfred Arndt asumió la dirección del taller de carpintería. En ese mismo año, el director de la escuela Hannes Meyer unificó el taller de carpintería con el de metalurgia y pintura mural con la intención de aproximarse más al objetivo de la Bauhaus: la construcción de la vivienda pública, social. A partir de 1930, Mies van Der Rohe, el último director de la escuela, modificó una vez más el taller de carpintería que seguía a cargo de Arndt. En 1931, la escuela participó con éxito en un curso convocado por la Deutscher Werkbund para escoger la decoración de la vivienda estándar. A finales de ese año, Arndt renunció a su puesto de trabajo por motivos políticos, por lo que Mies van Der Rohe le ofreció el cargo a Lilly Reich quien finalmente quedó a cargo del taller de tejidos e interiorismo, hasta el final de la escuela.



Las diferencias de criterio entre los enfoques que debía tener la escuela fueron siempre constantes. Entre los que pensaban con criterios solamente creativos, a la hora de diseñar y proyectar, o los que consideraban que el enfoque debía ser más enfocado a la producción industrial y su uso social. Las críticas a favor y en contra fueron constantes, y un ejemplo de ello fue en 1932, Julius Poenes, crítico de arquitectura, se opuso a concebir la silla como una máquina para sentarse: “el acto de sentarse no es obra de la silla sino del cuerpo humano; se dice que hay personas con la facultad de sentarse en los muebles más insospechados, incluso prácticas.” 

 

Álbum de fotos:

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Fuente: https://www.metalocus.es/es/noticias/itten-breuer-albers-y-arndt-directores-del-taller-de-carpinteria-de-la-bauhaus