7. ene., 2022

BRUNO MUNARI

Bruno Munari nació en Milán el 24 de octubre de 1907, pero a la edad de seis años se fue a vivir a Badia Palestine, una pequeña ciudad del norte de Italia situada en la provincia de Rovigo en la que sus padres gestionaban un albergue. Allí pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia. En 1925, con 18 años, vuelve a Milán y comienza a trabajar con su tío ingeniero. En 1926 publica sus primeras creaciones en revistas de la época. Eran firmadas como bum, porque en esos tiempos Munari se hacía llamar así. En este mismo año, entró en contacto con el movimiento futurista y, entre 1927 y 1933, participó en las exposiciones colectivas de la Galería Pesaro, así como en las Bienales y Cuadrienales de los años treinta.

 

El futurismo es un movimiento de las corrientes de vanguardia artísticas, fundada en Italia por Filippo Tommaso Marinetti. Sus ideas se basan en rechazar la estética tradicional e intentar ensalzar la vida contemporánea, basándose en dos temas dominantes: la máquina y el movimiento. De este modo, recurría a cualquier medio expresivo capaz de crear un verdadero arte de acción, con el propósito de rejuvenecer y construir un nuevo orden en el mundo.  

 

En 1930, realiza la estructura que se considera como el «primer móvil» de la historia del arte, denominado Máquina Aérea, que Munari replantea en 1972 y del cual diseña 10 ejemplares para las ediciones Danese de Milán. En 1933, otra de sus aportaciones al futurismo son las llamadas «Máquinas Inútiles», sobre las que prosigue la investigación de obras de arte en movimiento, unos objetos suspendidos donde todos los elementos están en una relación armónica entre sí por sus medidas, formas y pesos. Durante estos años, expuso junto a Marinetti en varias muestras. Ese mismo año, durante un viaje a París, conoce a Louis Aragon y André Breton. Más tarde, en 1938, comenzó a colaborar con el pintor Ricardo Ricas Castagnedi, con quien trabajó como diseñador gráfico. Con él abre el estudio gráfico «R + M» donde trabaja con el grabado y experimenta técnicas innovadoras.

 

Desde 1939 a 1945 trabajó como director artístico de la Revista Tempo, y como diseñador gráfico en la editorial Mondadori. En esta época comienza a leer cuentos para su hijo Alberto, pero encontró un problema: los libros infantiles eran aburridos, apagados y sin sorpresas para el lector. Decidió aplicar su creatividad y así surgieron una serie de libros que despliegan el espacio interno, rompiendo con su estructura clásica. Los probó con su hijo, y al poco tiempo fueron publicadas las primeras ediciones en la editorial Mondadori. También fue un precursor de ediciones para la primera infancia, y diseñó los Pre-Libro: textos para primeros lectores basados en la exploración sensorial. El resultado fue todo un éxito marcando una tendencia que todavía llega a nuestros días.

 

Munari funda con Gianni Monet, Guillo Dorfles y Atanasio Soldati el Movimiento de Arte Concreta (MAC) en 1940. Tienen el objetivo de promover la pintura no figurativa, y, concretamente, aquella predominantemente geométrica. Este movimiento sirve como punto de encuentro entre las muestras abstractas italianas en una prospección de «síntesis de las artes», en el sentido de incorporar a la pintura tradicional nuevos instrumentos de comunicación y de demostrar la posibilidad de una fusión entre arte y técnica.   

 

A partir de los 50 realiza numerosos trabajos en los que se mezclan diferentes disciplinas. Sus investigaciones visuales lo llevan a crear los Negativos-Positivos. Es en 1951 cuando presenta las Máquinas Arrítmicas en las que el movimiento repetitivo de la máquina se interrumpe mediante intervenciones humorísticas. Más tarde, en 1953 presenta Il mare come artigiano (El mar como artesano) una investigación realizada a partir de la recuperación de objetos modificados por el mar. En el 58 crea el lenguaje de señas por medio de Forchette parlanti (tenedores parlantes), y en 1959 crea «Fósiles del 2000», una reflexión sobre la obsolescencia de la tecnología moderna. Munari nos brindó la colección de Máquinas inútiles (1948), Libros ilegibles (1950) y Objetos encontrados (1951).

 

La década de los 60 es una época de rápidas transformaciones para el diseño gráfico, que apenas había empezado a profesionalizarse y ya debía abordar cuestiones fundamentales como la relación entre arte y diseño o entre artesanía e industria. Fue en esta época cuando Munari planteó un profundo cambio de marco al tratar de superar el academicismo y su binomio bello/feo y abogar, en cambio, por los principios de coherencia formal y funcional y el binomio acertado/erróneo. Los elementos de coherencia formal y funcional y el binomio acertado/erróneo. Los elementos de esa transformación se tradujeron en una nueva aproximación a los principios, leyes y posibles realizaciones del diseño gráfico, y a una oportuna reflexión sobre las metodologías didácticas de la comunicación visual.   

 

Es en esta década cuando comienza a viajar con frecuencia a Japón. En la cultura japonesa encuentra retroalimentaciones precisas en su interés por el espíritu zen. Queda fascinado por la belleza y la simplicidad de formas de la cultura. En 1965 diseña en Tokio la Fontanna a cinque gocce («Fuente de cinco gotas»). También durante esta década realiza algunas experimentaciones cinematográficas con el filme I colori ella luce (Los colores de la luz); «Inox«, «Moire», Tempo nel Tempo, Scatto Matto (Jaquemate), Sulle scale mobili (sobre las escaleras eléctricas) … Junto a Marcello Piccardo y a sus cinco hijos en Cardina, sobre la colina de Monteolimpino, entre 1962 y 1972, realizó películas cinematográficas de vanguardia.

 

Durante toda su vida, Bruno Munari tuvo una meta: la búsqueda de formas de simplificar y calificar el proceso del diseño, llegando a apostar por una educación en el diseño que comenzara en las guarderías. En 1971, con una edad madura, Bruno Munari ya había superado con creces su etapa creativa más productiva y se centró en los contenidos de tipo más didáctico para alcanzar este fin. En estos años, se centró en temas relacionados con la didáctica, la psicología y la pedagogía. Fue en esta etapa donde comenzó a volcar todos sus conocimientos sobre el papel, y publicó varios libros que hoy en día se estudian en las escuelas de arte y diseño. Además de escribirlos, como buen diseñador, participaba de manera directa en su configuración y diseño.

 

Es en este periodo cuando escribe Artista y diseñador. En este libro el maestro Munari analiza la dialéctica, siempre manifiesta entre ambos campos. Con suma claridad, se adentra en el lenguaje visual creado por esos dos universos -el del arte y el del diseño- que a menudo confluyen y se entrelazan, pero que en otras ocasiones se distancian y se ignoran. También en estos años lanza Fantasía, donde se presentan algunos de los secretos de la invención y la imaginación -que junto a la fantasía-, se configuran como tres capacidades básicas que hoy englobaríamos bajo el término de creatividad. 

 

En el campo teórico, Munari contribuyó con sus fundamentos sobre el proceso del diseño. Magistralmente nos explicó Cómo nacen los objetos (1983), un libro donde el milanés demostraba cómo el hecho de diseñar una marca, un catálogo o un cartel es tan sencillo como cocinar, siempre que se siga un método u orden lógico en el proceso.   

«Cuando alguien dice: esto también yo lo sé hacer, significa que sabe hacer de nuevo, de lo contrario lo hubiera hecho antes».

En los últimos años de su vida la creatividad no desaparece y realiza diversos ciclos de óperas: las esculturas de «Filipesi» (1981), las composiciones gráficas de los nombres de amigos y coleccionistas (desde 1982), los Rotori (1989), las estructuras Alta Tensione (1990), entre muchas otras.

 

A pesar de que Munari comenzara a volcar sus conocimientos sobre el papel al final de su brillante carrera como diseñador, su obra literaria se extiende a lo largo de toda su carrera. Con su trabajo y experiencia, mezclados con una gran genialidad, ha regalado al mundo libros artísticos, libros infantiles, manuales, ensayos técnicos, textos escolares, cartillas publicitarias… Una amplia obra literaria con contenidos para todos los públicos: desde niños hasta profesionales del diseño, pasando por estudiantes universitarios y recién licenciados.

 

Las obras de Munari están basadas en una experimentación exhaustiva, fruto de sus muchos años de trabajo. Bruno Munari explica lo que observa, y comparte sus logros e investigaciones. Este fuerte impulso experimental lo lleva a explorar formas innovadoras e insólitas. La lista adjuntada a continuación contiene una parte referencial de la amplia obra literaria del diseñador italiano.

 

Álbum de fotos:

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Fuente: https://graffica.info/bruno-munari-una-vida-de-arte-y-diseno/