6. nov., 2021

DE TAL PALO TAL ASTILLA

 

¿El talento es transferible? ¿Puede pasar la creatividad de padres a hijos? No se sabe a ciencia cierta, pero lo que sí está demostrado es que una infancia con constantes estímulos creativos ayuda a la formación de un cerebro más plástico y que este, en la edad adulta, ayudará a la persona que lo posea a adaptarse mejor a su entorno y a tener una mayor empatía, como afirmaba Carl Honoré en su libro “Bajo presión”.

 

Hemos seleccionado un grupo de diseñadores y arquitectos prestigiosos para estudiar cómo influenciaron en mayor o menor medida el desarrollo creativo y profesional de su descendencia. Entre ellos hubo quien tomó parte de forma directa en el aprendizaje y la creatividad de sus hijos, y también quien, simplemente, rodeaba cada fin de semana a su familia de los más influyentes artistas y diseñadores del momento invitándolos a mantener largas conversaciones sobre arte y creatividad. Otros pudieron compartir muy poco tiempo en casa junto a la familia porque estaban demasiado ocupados con sus proyectos internacionales y en cambio algunos se llevaban a sus hijos de vez en cuando a las reuniones de trabajo para que saliesen un poco de la rutina diaria. Sea como fuere, todos ellos tuvieron en la figura paterna un valioso espejo en el que mirarse y desarrollaron una capacidad creativa que no en todos los casos les ha valido como fórmula de éxito.

 

1.- David Chipperfield y Gabriel Chipperfield

Formado con arquitectos como Richard Rogers y Norman Foster, el arquitecto británico David Chipperfield se ha hecho un nombre propio en la arquitectura contemporánea gracias, entre otros, al galardonado Museo fluvial y del remo en Henley-on-Thames, a las viviendas de Villaverde, Madrid, o al reciente museo James-Simon-Galerie, en la isla de los Museos en Berlín. Abanderado de una obra equilibrada, que no deja lugar a los excesos y de líneas puras, poco a poco va elevando proyectos por todo el mundo: en México ha formado el Museo Jumex o en Seúl, los Amorepacific Hearquarters. Su hijo mayor Gabriel, aunque no es arquitecto, está aprendiendo de mano de su padre. En su apartamento en un edificio de viviendas victoriano del barrio de Kensington ya puso en marcha su imaginación, encargándose de la reforma integral y creando un espacio abierto dividido en zona pública y privada. Ahora trabaja en la gestión de proyectos y la rehabilitación de viviendas de lujo desde su empresa Gabriel Chipperfiel Limited.

 

2.- Harry Bertoia y Val y Lesta Bertoia

Nacido en Italia, Harry Bertoia (1915-1978) fue artista, escultor, músico y diseñador de muebles de estilo contemporáneo. En palabras de su hija Celia, fue un auténtico adicto al trabajo, lo que significó que “en cuestión de tiempo no dedicaba demasiado a su familia, pero en cuestión de atención y amor, nunca nos faltó a ninguno de nosotros”. Se sentía muy cercano a la Naturaleza y llevaba una vida espiritual muy activa. Bertoia era próximo al taoísmo sin llevarlo al extremo, y quizá por eso quienes estuvieron cerca de él lo admiraron por su forma de ver la vida y su generosa sabiduría.

Los dos hijos mayores de Bertoia, Val y Lesta, sufrieron tanto su exigencia en el taller como disfrutaron de su dulzura y comprensión en casa. Val y Lesta Bertoia, hijo e hija mayores respectivamente, trataron de seguir sus pasos, e incluso trabajaron con él en su estudio durante cierto tiempo, según nos cuenta Celia, la menor de los tres. Harry se transformaba cuando lo que se debatía era el resultado de un diseño, entonces podía ser muy cruel fuese quien fuese quien estuviese delante, especialmente con sus hijos: podía hacerles sentir miserables en un instante con sus airadas críticas subidas de tono.

Tanto para Val como para Lesta o Celia fue muy complejo comprender que el exceso de crítica de su padre hacia ellos no era más que una proyección de sus sentimientos; se preocupaba más por ellos que por cualquier otra persona en el mundo y quería sacar el máximo de sus capacidades. Val y Lesta finalmente dedicaron sus vidas al arte, mientras Celia se encarga actualmente de la gestión del archivo de su padre.

 

3.- Ieoh Ming Pei y Li Chung Pei

Una de las obras cumbre de IM Pei la pirámide de cristal que se abre paso en el patio del Louvre, creó mucha controversia en su momento, pero con el tiempo se ha convertido en un símbolo más de París. Aunque de origen chino, se mudó a los Estados Unidos para estudiar en el MIT y Harvard. Al principio, trabajó como investigador científico para el gobierno de USA durante la Segunda Guerra Mundial, para pasarse a la arquitectura después y abrir su propio estudio en 1955. Su uso de materiales en contraste –sólidos frente al vidrio, que deja entrar la luz- y el trabajo con superficie planas representan sus señas de identidad. El museo y la biblioteca John F. Kennedy en Boston o el Museo de Arte Islámico en Doha, Qatar dan buena cuenta de su arquitectura geométrica, rotunda al tiempo que equilibrada. Su hijo Li Chung sigue la senda iniciada por IM como cofundador de PEI Architects, trabajando en proyectos por todo el mundo, desde escuelas a museos pasando por laboratorios y hoteles, entre los que destacan algunos proyectos que se han llevado premio como Bank of China Head Office Building, Beijing, China (2002) o la embajada de la República China (2008) en Washington.

 

4.- Richard Sapper y Mathias, Cornelia y Carola Sapper

El estudio de este diseñador industrial nacido en Múnich en 1932 y fallecido en Milán en 2015 sigue actualmente en activo, aunque su auténtico lugar de trabajo, según nos han confiado sus hijos, siempre fue su propia casa. En consecuencia, nunca hubo una separación estricta entre su actividad profesional y su vida familiar. Richard Sapper vivió siempre fascinado por las cosas más simples y a la vez complejas; miró el mundo como un lugar donde encontrar inspiración y así se lo transmitió a sus tres hijos: Mathias, Cornelia y Carola. Desde un mecanismo ingenioso a una mano, todo merecía su atención en busca de inspiración. Richard Sapper acostumbraba a llevar a sus hijos al taller de maquetas para que jugasen ayudando a su maquetista.

A pesar de que nunca animó a sus hijos a seguir otros pasos que los de sus propios intereses y pasiones (excepto la afición a la vela), estos siempre tuvieron libre acceso a su taller. Acostumbraban a ayudar a su padre a preparar maquetas de sus últimos prototipos e incluso diseñaban y fabricaban sus propios juguetes con su ayuda. Aunque todos empezaron carreras creativas, con el tiempo cambiaron y en la actualidad desempeñan actividades en el campo de los negocios y las finanzas. Curiosamente, según sus propias palabras, a pesar de todo han desarrollado una creatividad innata que les empuja de vez en cuando hacia la creación, como si de una dependencia se tratara.

 

5.- Frank Lloyd Wright y su hijo John

La casa de la cascada construida efectivamente sobre una fuerte caída de agua es la obra que le permitió a Frank Lloyd Wright entrar en los libros de historia del arte. Heredero de la escuela de Chicago, tras su paso por el estudio de Louis Sullivan, se hizo un nombre propio como representante del prairie housing. En él tuvieron especial influencia los viajes que realizó a Japón y Europa, hasta que con el tiempo llegó desarrollar su famosa arquitectura orgánica. Sus premisas: la armonía entre naturaleza y arquitectura y unos interiores de distribución expresiva. En el Museo Guggenheim de Nueva York, demuestra la evolución de su concepto arquitectónico donde el espacio se concibe como un continuo. Su segundo hijo John siguió sus pasos en esta rama, con sus idas y venidas. La sombra de Frank padre debió de ser alargada pues siendo aún joven, con 17 años, se fue a vivir con uno de sus hermanos. Después decidió seguir la senda paterna, pero, tras desavenencias en el proyecto de Hotel Imperial de Tokio, abandonó el estudio. Durante un tiempo se dedicó a la creación de juguetes -campo en el que disfrutó de bastante éxito- para retomar la arquitectura hasta el final de su vida. En su trabajo en solitario, intentó crear su propio estilo pero sin renunciar a la influencia de la arquitectura orgánica de su padre.

 

6.- César Pelli y Rafael Pelli

Si decimos su apellido, Pelli, puede que te quedes como estás, pero si decimos Torres Petronas (Kuala Lumpur), seguro que te suenan. Su autor de este diseñó este par de rascacielos de 452 metros unidos por un pasadizo a la altura del los pisos 41 y 42 es César Pelli arquitecto argentino nacionalizado estadounidense. Su gusto por los edificios de altura se puede constatar también en España con la torre de Cristal en Madrid o la de Iberdrola en Bilbao. Tiene torres salpicadas por medio mundo, desde Londres a la ciudad de México, pasando por Santiago de Chile y Hong Kong, donde firma el conjunto de edificios del International Finance Centre (IFC). Ha aportado mucho a la evolución de los rascacielos y en parte, a los complejos financieros de las grandes ciudades, pero ha sido un arquitecto que se ha escondido tras sus obras, ha preferido el anonimato a los flashes. César Pelli falleció el pasado mes de julio y su hijo Rafael ha tomado el relevo de su padre en el estudio Pelli Clarke Pelli Architects donde es socio y cuyo foco está en el desarrollo de proyectos sostenibles.

 

7.- Rafael Moneo y Belén Moneo

El primer español en recibir el premio Pritzker en 1996, se formó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1961 y empezó a trabajar con Jon Utzon, autor de la ópera de Sidney. Rafael Moneo ha elevado todo tipo de edificios: museos, bibliotecas, iglesias, auditorios, e incluso, un rascacielos. Suyas son la ampliación de la estación de Atocha y la del museo del Prado de Madrid, en ese ladrillo casi rojo que se ha hecho característico de su obra, o el Kursaal de San Sebastián, donde dejó paso a la luz como piel del edificio. Su estilo conjuga tradición y modernidad a partes iguales y de forma serena, con un gusto por las líneas puras y la geometría. Su hija Belén Moneo ha seguido los pasos de su padre y también los de su abuelo materno, Luis Martínez-Feduchi. Belén realizó sus estudios en Estados Unidos, en Harvard. Allí montó su estudio con Jeff Brock – su marido- cuya sede principal trasladaron a Madrid en 2002. Su reforma de la sede de la Fundación Telefónica en la capital es una de las obras más destacadas de la pareja.

 

8.- Eliel y Eero Saarinen

Aunque su hijo ha pasado a la posteridad debido a su peso en la arquitectura moderna del siglo XX, Eliel Saarinen fue también un gran arquitecto de su tiempo. Nacido en Finlandia en 1977, representó los movimientos propios de fines del siglo XIX aunando el estilo neogótico británico y el jugendstil (modernismo), como se pudo ver en su propuesta para el pabellón finlandés de la Exposición Universal de 1910. Se mudó a Estados Unidos tras presentarse al concurso para la construcción de la Torre Tribune de Chicago, y es que, aunque quedó segundo, finalmente su edificio se construyó, siendo el Gulf Building de Houston. En 1925 se le encargó el proyecto de Cranbrook Educational Community donde luego daría clase en el departamento de arte y sería profesor de Charles y Ray Eames. Después, su hijo Eero Saarinen se convirtió en uno de los principales arquitectos americanos del siglo XX como representante del estilo internacional. A pesar de su corta vida -murió a los 51- pudo elevar algunos iconos como el arco Getaway y la terminal TWA del aeropuerto Jf Kennedy (en Nueva York). Una arquitectura de líneas puras donde la curva desafía a gravedad. además, produjo una serie de piezas de mobiliario que son objeto de deseo de los amantes del diseño como silla Útero, n 70.

 

9.- Julio Cano Lasso y Lucía Cano

Maestro de la arquitectura española contemporánea y profesor de la ETSAM entre 1961 y 1970, la obra de Junio Cano Lasso, de espíritu humanista, está adaptada al entorno, de grandes volúmenes a veces, rotunda y geométrica. También contenida y moderada con una mirada a la tradición y basada en los materiales autóctonos como el ladrillo y la piedra. Así en sus viviendas sociales o unifamiliares, como la casa del doctor Castro Fariñas, en Madrid, o la Ortiz-Echagüe, como en las colectivas, muchas de ellas en Madrid. Del final de su carrera datan proyectos como el pabellón de España en la Exposición Universal de Sevilla o el auditorio de Galicia en Santiago de Compostela, donde la piedra dialoga con unas galerías en la zona baja del edificio que recuerdan a las que adornan las fachadas tradicionales de la ciudad. De sus ocho hijos con María del Pilar Pintos Vázquez-Quirós, Diego, Gonzalo, Alfonso y Lucía se dedican a la arquitectura y empezaron a trabajar en el estudio de su padre, que ahora mantienen en activo. Aunque Lucía también comenzó su andadura en el estudio de su progenitor, Lucía Cano montó el suyo propio, SelgasCano, con su socio y pareja, José Selgas, desde donde arriesgan con el color, una arquitectura soprendente y la aplicación creativa de los materiales.

 

10.- Marcel Breuer y Thomas y Francesca Breuer

Este genial arquitecto y diseñador (1902-1981) fue uno de los principales maestros del movimiento moderno. Estudió en la Bauhaus, de la que acabó formando parte como profesor del taller de diseño y construcción de mobiliario. Breuer es un claro ejemplo de dedicación por encima de todo: pasaba incontables horas en la oficina. Dejó instrucciones claras a sus familiares y amigos de que solo se divulgase información profesional sobre su vida y su persona; siempre fue muy celoso de sus asuntos personales, quizá por eso es tan difícil encontrar información sobre su descendencia. Breuer abrió estudios en Berlín, Budapest, Londres, Cambridge, Nueva York y París, por lo que raras veces permanecía en casa mucho tiempo.

Breuer tuvo dos hijos: un niño, Thomas (Tamas en húngaro), nacido en 1943, y Francesca, una niña adoptada en 1959 cuando tenía 3 años. La relación con sus hijos, sobre todo con Tom, fue desde la distancia, y quizá por eso no hay rastro de que este último siguiera su estela más que por algunos artículos que sugieren que se dedicó a la fotografía arquitectónica durante un tiempo. Francesca estuvo más cerca de él, en parte por el lógico descenso de la actividad de Breuer a causa de la edad; a ella brindó el diseño de una de sus famosas sillas, la Cesca.

 

11.- Ricardo Bofill y su hijo

Los edificios de Ricardo Bofill han captado la atención de los instagramers que se ha puesto de acuerdo en fotografiar La Muralla Roja, en Calpe, o sus futuristas bloques situados en Noisy-le-Grand, en París – una de las localizaciones de Los Juegos del Hambre: Sinsajo (2015). Pero si hay una obra que cautiva a sus seguidores, esa es La Fábrica, su vivienda-estudio en Barcelona, una antigua cementera convertida en santuario arquitectónico. Ricardo Bofill Leví, nació en Barcelona en 1939 en el seno de una familia de la burguesía catalana, que pronto le apoyó en su temprano interés por esta disciplina. No en vano, su padre Emili era un promotor y constructor local. Considerado representante de la posmodernidad, por la interpretación que hace de la disciplina, fundó del Taller de Arquitectura, desde donde ha explorado incansablemente diversas culturas y enfoques estéticos. Hoy sigue incansable al frente de RBTA (Ricardo Bofill Taller de Arquitectura) junto a sus hijos Ricardo y Pablo

Ricardo júnior, a sus 55 años, se ocupa de los proyectos de China, India y Rusia, aunque asegura que en menos de una década abandonará la arquitectura para dedicarse a otros menesteres; el retorno a una vida más simple.

 

12.- Gio Ponti y sus hijos Lisa, Letizia y Giulio

Arquitecto, diseñador y artista nacido y muerto en Milán (1891-1979), es una de las figuras más representativas del arte y la arquitectura italianos del siglo XX. Su hija mayor, Lisa, suele recordar la rutina de su padre: “Le exprimía 60 horas a un día cualquiera, solía comenzarlo escribiendo unas 30 cartas entre las 5 y las 6 h para poner al día a clientes y colaboradores del desarrollo de sus proyectos. Volvía a casa a comer y de vuelta a la oficina hasta las 19 o 20 h”.

Ponti acostumbraba a tener largas conversaciones de arte y diseño en casa con grandes artistas del momento a los que invitaba los fines de semana a almorzar; en ellas solía involucrar a su familia. Sus hijos confiesan que en aquella época no tenían ni idea de lo privilegiados que eran, compartiendo, por ejemplo, sobremesas con personajes como De Chirico o Malaparte. Según Lisa, su padre les animó a ella y a sus hermanos a seguir sus propias ambiciones y pasiones. Ni más ni menos: Lisa ha sido la editora durante 30 años de una de las “biblias” de la arquitectura y el diseño en el mundo, la revista Domus; Letizia solía colaborar en proyectos de Ponti por interés personal y ha gestionado durante años el archivo Gio Ponti, y Giulio se hizo arquitecto y ha obtenido cierto reconocimiento por su trabajo.

 

13.- Carlos Ferrater y Lucía y Borja Ferrater

De la vanguardia de poso underground, como la que desarrolló en la Instant City de Ibiza junto a José Miguel de la Prada Poole, en 1971 y los encuentros de Pamplona, a la fundación de OAB Carlos Ferrater & Partners, la carrera de este arquitecto de Barcelona ha seguido una evaluación paulatina y con una obra cambiante. Ahora parte de su interés se centra en la innovación de materiales y la investigación de las nuevas tecnologías, manteniendo el respeto por el lugar. Su arquitectura inicial, geométrica y de líneas puras, se puede ver en las tres manzanas en la Villa Olímpica de Barcelona, junto a Beth Figueras, la Villa Olímpica del Valle Hebrón, el Palacio de Congresos de Cataluña o la estación Zaragoza-Delicias. En cambio, el paseo marítimo de la Playa de Poniente de Benidorm (2009) deja paso al color y a la curva como una representación de la topografía rica de esa costa. Con esta obra Ferrater tomó un nuevo rumbo, rompiendo con lo puro y asumiendo más libertades. Y continúa en esta senda desde OAB ahora acompañado por sus hijos, Borja y Lucía, y su yerno. Padre e hijos ganaron el premio de Diseño Wallpaper 2010. Será que cuando se trabaja en familia, los proyectos salen bien.

 

14.- Antonio Bonet y su hija Victoria

Antonio Bonet Castellana fue un arquitecto y diseñador español nacido en Barcelona. Finalizó sus estudios de arquitectura en 1936, iniciando su carrera profesional junto a los arquitectos Sert y Torres Clavé. Al estallar la guerra civil viaja a París donde trabaja en el estudio de Le Corbusier y más tarde en Argentina y Uruguay. Fundador del Grupo Austral, junto a Ferrari-Hardoy y Kurchan, fue el responsable del diseño del mítico sillón BKF. Entre sus proyectos arquitectónicos figuran edificios en Buenos Aires, Uruguay (La Solana del Mar), Madrid y Barcelona, sobresaliendo en ésta última ciudad, el Canódromo Meridiana (1963, Premio FAD) y La Ricarda del Prat de Llobregat (1963). Bonet Castellana creyó que la actividad de un arquitecto se extendía desde la concepción de una silla, hasta el planteamiento de una gran ciudad, investigando sobre nuevos materiales e integrando las diferentes escalas del hábitat humano, para lograr que sus creaciones estuvieran al servicio de la sociedad.  

Su única hija: Victoria, estuvo siempre muy vinculada a su padre en su faceta tanto profesional, acompañándole a las obras, como personal conociendo a todos los artistas e intelectuales que frecuentaban su casa. Ella misma afirma no poder separar las dos facetas que coincidían en él como arquitecto y padre: eran la misma persona. Victoria cursó estudios de arquitectura que no pudo terminar y colaboró en el estudio de su padre en Barcelona los últimos años.

Desde la muerte de Bonet en 1989, su hija está entregada a dar a conocer la obra de su padre y a reivindicar un reconocimiento que aquí en España, al contrario que en América Latina, no se le ha dado. Muy activa en las redes sociales, apoya todos los movimientos en defensa de la obra de Bonet especialmente La Ricarda, La Manga del Mar Menor, Costa de Tarragona y la reedición de sus diseños de mobiliario.

 

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.5295026847179109&type=3

 

Fuentes:

https://www.arquitecturaydiseno.es/arquitectura/padres-e-hijos-arquitectos

https://www.arquitecturaydiseno.es/estilo-de-vida/legado-maestros_1961