20. oct., 2020

SOPHIE TAEUBER-ARP

Interiorista, diseñadora textil, bailarina y artista. Sophie Taeuber-Arp lo fue todo en la Europa de entreguerras, cuando sus 'collage' y tapices tan abstractos como optimistas transformaban el arte.

 

Sophie Taeuber-Arp (DavosSuiza19 de enero de 1889 - Zúrich13 de enero de 1943) se convirtió en una de las artistas dadá más importantes de su generación. Su vena interdisciplinar y su desbordante capacidad de trabajo e imaginación la llevaron a diseñar tapices, construir marionetas de madera, bailar en el mítico Cabaret Voltaire de Zúrich, donde nació, precisamente, el dadaísmo, pintar cientos de cuadros, inventarse el interiorismo de casas y centros culturales y esculpir sus famosas tête dadá (cabezas dadá) en los años 20.

 

Su padre era farmacéutico pero su madre era una mujer muy liberal que le dejó entrar en la Escuela de Artes y Oficios de Saint-Gall en 1907 y más tarde la envió a estudiar a Múnich y Hamburgo. Con este bagaje de conocimientos, Sophie empezó diseñando tapices y de hecho fue en Zúrich, en la Exposición Internacional de Tapices Modernos, donde conoció al que sería su compañero de trabajo y de vida, Jean Arp. Es un encuentro casual y Arp se queda fascinado por esta mujer amable y serena que vive como el personaje de un libro de las horas, estudiosa en su trabajo y estudiosa en su sueño –escribirá en 1948-.

 

Ella es entonces una joven profesora de la Escuela de Artes y Oficios de Zúrich y alumna brillante en las clases de danza expresiva de Rudolf Laban: bailar en libertad, bailar sin pasos; bailar como exige Dadá, movimiento que por esos momentos se establece en Zúrich y a cuyas reuniones se incorporan Arp y Taeuber muy pronto. Juntos empezaron a experimentar con collages abstractos que seguían unos determinados patrones. Sophie, además, era una increíble bailarina que actuaba en el Cabaret Voltaire, donde nació el dadaísmo, para sus amigos Tristan Tzara, Hugo Ball y para Jean, que en el 22 se convirtió en su marido. Además, diseñaba los vestuarios, los disfraces y ayudaba con la coreografía.

 

En 1915 Taeuber se lanzó a pintar dibujos y gouaches estructurados de formas geométricas y llenos de colores, anticipándose así al constructivismo, e inspirados, probablemente, en sus estudios de Arts & Crafts. "Como la música, su arte toca la realidad más profunda. Cuando la conocí ya dividía las superficies de sus lienzos y acuarelas en cuadrados y rectángulos que yuxtaponía horizontal y perpendicularmente. Construía sus pinturas como obras de albañilería", describió Jean Arp años después. Por suerte para él, Sophie, además de pintar y tejer, pudo mantener a la pareja trabajando como profesora en la Escuela de Artes Aplicadas de Zúrich de 1916 a 1929.

 

En 1918 Carlo Gozzi le encargó diseñar marionetas para una de sus obras de teatro, El Rey Ciervo y puede que de ahí naciera el impulso para crear sus famosas cabezas dadá, de madera casi todas y con los rostros pintados de gente que conocía, incluído su marido Jean. De sus viajes por Italia sacó la inspiración para su serie de tapices Paisajes de Siena y, en 1921, en Saint Moritz, diseñó por primera vez muebles para la Villa Suhaglia de sus amigos Aor e Ischa Schwaller.

 

En 1926 ella y Arp se mudaron a Estrasburgo, donde Sophie realizó uno de sus mejores y más conocidos trabajos, el interiorismo del centro cultural y café Aubette, para el que pintó los muros con sus colores abstractos. Poco después decoró su casa y estudio en Medon, cerca de París, para el que diseñó todo el mobiliario y decoró las paredes. El hogar del matrimonio Arp se convirtió, de facto en un lugar de encuentro para artistas, pensadores y escritores como Sonia y Robert Delaunay, Alexander Calder, Wassily Kandinsky, Joan Miró o Marcel Duchamp. Como ya no tenía que enseñar en la Escuela, Sophie se volvió aún más productiva durante la década de los años 30. Formó parte de los grupos constructivistas Cercle et Carré y Abstraction-création. También publicó su propio diario constructivista, que llamó Plastique y creó algunas de sus mejores obras, como Croix brisée, Composition vertical o Equilibre.

 

"Se expresaba a través de desahogos de color, especialmente en sus últimos años de vida, usando casi exclusivamente formas simples y geométricas", dijo de ella Kandinsky, uno de sus amigos más cercanos. La exposición Constructivists en el Kunstmuseum de Basilea, en su país, en 1937, le valió el reconocimiento internacional. En ella expuso 24 de sus obras. Su último trabajo como interiorista fue en el 35 para el arquitecto vinculado a la Bauhaus Ludwig Hilberseimer, que le encargó diseñar la cocina y el dormitorio de un piso en Berlín, en el que volcó todos sus conocimientos y del que por desgracia no se ha conservado nada.

 

Así, en el contraste, se organiza la obra de esta creadora capaz de conciliar los extremos, a veces opuestos, que están en el origen mismo de lo moderno –figuración, abstracciones, dadaísmo, razón geométrica, artesaníaarte, serenidad, origen… De hecho, si repasamos el relato fundacional de las vanguardias, el nombre de esta artista aparece asociado a los momentos clave de la formación de las modernidades. Solo con recordar los testimonios y los eventos del periodo 1915-1940 queda claro que Taeuber fue una parte vital de los mismos, funcionando a menudo como bisagra entre dos épocas, entre dos propuestas que en ella encuentran esa unión lógica y productiva.

 

Desde el principio Kandinski, quien se refiere al trabajo de la creadora como una fuga. Las vanguardias hablaron de Taeuber con admiración, como performance dadá y como artista concreta. Es la idea de personaje polifacético –pintora, bailarina, escenógrafa, dibujante, diseñadora, disfrazada, surrealista, dadaísta, arquitecta, profesora…- que comenta Hans Richter: Sophie no era solo bailarina y profesora, sino ante todo una pintora abstracta moderna en una época en la que la pintura abstracta estaba aún en sus primeros balbuceos.

 

A principios de 1940, con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y la invasión nazi de Francia, el matrimonio huyó a Suiza, donde se instalaron brevemente. Allí Sophie pintó sus últimas obras, una serie de dibujos a lápiz y tinta llamados Construction géométrique. Tres semanas después de acabarlos moría de forma accidental en su casa de Zúrich tras envenenarse accidentalmente con monóxido de carbono procedente de una estufa de gas. Era 1943, nunca pudo ver acabar la guerra.

 

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/media/set/?vanity=carlos.bentocompany&set=a.4127991970549275

 

Fuente: Artículo de Itziar Narro en https://www.revistaad.es/decoracion/