7. ago., 2020

FRANCISCO DE ASÍS CABRERO

Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo. Santander (Cantabria), 4.X.1912 – Madrid, 24.XII.2005, es una de las figuras principales de la Arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX. Desde su infancia mostró gran facilidad para el dibujo y ello le llevó a trasladarse a Madrid, en 1930, para estudiar la carrera de Arquitectura e ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Esos primeros años residió en la casa de su tío abuelo materno, el ingeniero Leonardo Torres-Quevedo, y la época de vacaciones la aprovecha para viajar. La pintura y su necesidad de conocer el mundo fueron sus grandes aficiones que, unidas a la Arquitectura, marcaron toda su vida. Viajero incansable, recorrió medio mundo para estudiar, dibujar y fotografiar las culturas más remotas y tener contacto directo con las obras y los arquitectos más famosos del momento. Todas esas experiencias adquiridas durante una parte importante de su vida le llevaron a escribir sus Cuatro Libros de Arquitectura, que no fueron publicados hasta 1990.

 

Interrumpidos sus estudios por la guerra, al finalizar la contienda viajó a Italia, visitó Milán y Roma para conocer la Roma antigua y la cultura italiana del momento. Al volver, entró en el estudio del arquitecto vasco Eduardo Olasagasti y en el departamento técnico de la Obra Sindical del Hogar (OSH). Obtuvo el título de arquitecto en 1942, siendo uno de los miembros de la primera promoción de arquitectos salidos después de la Guerra Civil. Se presentó al Concurso de Anteproyectos de la Cruz de los Caídos para el Valle de Cuelgamuros (1941) que no fue aceptado por no haber terminado la carrera.

 

Uno de sus primeros proyectos fue el Grupo Virgen del Castañar, un conjunto de trescientas cincuenta viviendas protegidas en Béjar (Salamanca), realizado para la OSH (1942), en donde ya aparece la esencia de su arquitectura: la cuadrícula, la desornamentación, limpieza de materiales, las estructuras vistas y su concepción neoplasticista. Con una concepción similar al conjunto de Béjar abordó la fase III del Grupo de edificios de viviendas protegidas Virgen del Pilar, en Madrid (1945-1961), en el que distribuye tres tipos de bloques: retranqueando el bloque central, formando una línea continua y en manzana cerrada, adaptándose a las condiciones topográficas del terreno, con una fachada sencilla marcada por la cuadrícula central formada por las terrazas.

 

Asís Cabrero y Rafael de Aburto Renovales trabajaron juntos en varias ocasiones. Presentaron el Monumento a la Contrarreforma a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1948, proyecto por el que obtienen la Segunda Medalla de la Sección de Arquitectura. Ese mismo año, Cabrero recibió el encargo de proyectar la I Feria Nacional del Campo en la Casa de Campo de Madrid, junto con su cuñado Jaime Ruiz, arquitecto delegado de la zona Centro en el Instituto Nacional de la Vivienda. El recinto ferial comprendió una serie de pabellones dedicados a exposición de ganadería y productos del campo proyectados por Cabrero y Ruiz dentro de unas líneas sencillas y con materiales económicos (1949-1950). Al finalizar esa primera feria fue nombrado arquitecto director de la Feria Internacional del Campo.

 

Un hecho decisivo en su carrera profesional fue la convocatoria del concurso de anteproyectos para la Casa Sindical en el paseo del Prado de Madrid. Concurso convocado por Delegación Nacional de Sindicatos de la Falange el 23 de abril de 1949. Los anteproyectos de Asís Cabrero y Rafael de Aburto fueron los premiados y por ello, se les encargó hacer conjuntamente el proyecto definitivo. El edificio de Sindicatos — hoy Ministerio de Sanidad y Consumo— es emblemático en la trayectoria profesional de ambos arquitectos y significó el principio de la ruptura definitiva con la arquitectura tradicionalista del período franquista. Pronto se convirtió en un icono urbano, muchos años después, Peter Buchanan lo calificó de “obra maestra de la arquitectura moderna” (P. Buchanan, 1989). Su planta está articulada siguiendo la forma irregular del solar, con la parte delantera totalmente simétrica, creando un gran patio abierto, mientras que el resto queda adaptado al solar y los usos múltiples previstos en el programa. El edificio al exterior aparece distinto en cada una de sus fachadas.

 

La fachada principal es simetría y muestra un doble tratamiento: por un lado está el gran pórtico bajo desornamentado de granito que acoge a los visitantes con dos cuerpos laterales que lo engloban —la imagen más clasicista— y, por el otro, se levanta la torre central con su retícula de ladrillo y cristal que se remata en una ligera línea de granito a la manera de una cornisa sin molduras —la imagen de ruptura con todo lo precedente—. Cabrero y Rafael de Aburto recibieron el primer premio en el Concurso para la catedral de Madrid, convocado en 1950. El programa del concurso planteaba ocupar el solar del cuartel de la Montaña, destruido durante la Guerra Civil. Diseñaron una catedral moderna y futurista con una estructura compleja y arriesgada que nada tenía que ver con los demás proyectos presentados.

 

La década de 1950 fue para el arquitecto una época de investigación en las formas y en los materiales que desembocó en su etapa de arquitectura de hierro, como ha establecido Ruiz Cabrero. Así, la vivienda como objeto de reflexión fue una de sus mayores preocupaciones. Al abordar la construcción de su propia casa en 1952 —un reto para cualquier arquitecto— plantea una vivienda unifamiliar y estudio en la calle Cabeza de Hierro, 5 en la colonia Puerta de Hierro de Madrid. En un solar con grandes desniveles distribuye la vivienda formando dos rectángulos encontrados, perfectamente integrada con el jardín, creando una separación clara entre la zona de vivienda y la de estudio.

 

Sus intervenciones en la Feria Internacional del Campo continuaron y construyó junto a Jaime Ruiz, los distintos edificios: La Escuela Nacional de Hostelería (1956), el Pabellón de Exposiciones del Ministerio de la Vivienda (1959) y, por último, el Pabellón de Cristal (1964), en éste también colabora Luis Labiano. El Pabellón de Cristal es otra de sus obras importantes. Es una gran caja de cristal soportada por una estructura de hierro rojo y pilares de hormigón que les permitió crear un interior casi diáfano adaptable a cualquier uso.

 

En el Diario Arriba, en el paseo de la Castellana, 272, Madrid (1961-1963), hoy ocupado por la Dirección General del Catastro, Cabrero construyó un edificio con dos formas encontradas: el rectángulo vertical para las oficinas con fachada al paseo de la Castellana y el rectángulo horizontal como espacio ocupado por talleres en la parte posterior. En él llevó a sus últimas consecuencias la malla ortogonal de la fachada principal que había iniciado en la Casa de Sindicatos. Esa retícula está formada por la estructura de hierro visto en las líneas verticales y las superficies de cristal y ladrillo para el cerramiento horizontal.

 

El Colegio Mayor San Agustín en la Ciudad Universitaria de Madrid (1961-1962) es un complejo formado por el edificio principal, instalaciones deportivas y edificio de dormitorios. Todo ello resuelto con sencillez, geometrización y materiales puros. La fachada principal del conjunto repite la retícula compositiva de otras edificaciones, pero la fachada lateral muestra un tratamiento distinto. Al tener una cubierta bastante inclinada la disposición de vanos sigue la línea quebrada adaptada a la topografía del terreno alternando superficies lisas, casi brutalistas.

 

La Casa Cabrero II, en la avenida de Miraflores, 14, en la colonia Puerta de Hierro, Madrid (1961-1962), está en una parcela medianera con la primera casa. En ella sigue su búsqueda de soluciones espaciales y constructivas, así la vivienda unifamiliar con planta en forma de “L” en la que distribuye los salones y los dormitorios para la familia, en planta alta, situando la zona de servicios y su estudio en la planta semisótano. Construye un muro de contención sobre el que se apoya parte de la casa dejando el espacio delantero para el jardín. Destaca la estructura de hierro visto pintado en rojo, los grandes ventanales volcados al jardín y la cubierta de chapa de aluminio. Cabrero diseñó las chimeneas y parte de los muebles, todo ello con unas líneas de gran sencillez y funcionalidad, en una época que en España era difícil adquirir mobiliario moderno de esas características.

 

Su última obra construida fue la Casa del Pastor, edificio de viviendas en la calle Segovia, debajo del Viaducto de Madrid, con su hijo José Cabrero y Carlos de Riaño (1988-1990). Por esa casa recibieron el Premio del Colegio Oficial de Arquitectos 1990. Los años siguientes fueron de reconocimiento con distintas distinciones: Medalla de Oro de la Arquitectura concedida por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (1990); Premio Ateneo de Santander (1991); Premio de la Fundación Camuñas (1992); Medalla de Oro del Colegio Oficial de Arquitectos a sus cincuenta años de colegiado (1993); Mención de Honor de la Delegación de Guadalajara del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (1995) y, por último, II Mención Honorífica Juan de Herrera concedida por el Colegio de Arquitectos de Cantabria (2004). Los últimos años, ya alejado de la profesión, estuvo dedicado a la pintura siempre con temas arquitectónicos de gran plasticidad, en los que predomina la geometrización de las formas y los colores vivos.

 

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.3884874834860991&type=3&uploaded=24

 

 Fuente:  http://dbe.rah.es/biografias/18090/francisco-de-asis-cabrero-torres-quevedo