18. may., 2020

ALDO VAN EYCK

 

Un árbol es una hoja, una hoja es un árbol. Una ciudad es una casa. Una casa es una ciudad, y la ciudad una casa. Un árbol es un árbol pero también una hoja enorme. Una hoja es una hoja pero también un árbol en miniatura. Una ciudad no es una ciudad a menos que sea también una casa inmensa. Una casa es una casa solo si es también una pequeña ciudad.

Aldo van Eyck

 

Aldo van Eyck nació en Driebergen, Holanda, el 16 de marzo de 1918. Con un año y medio se traslada junto a sus padres a Inglaterra. De octubre de 1919 a julio de 1935 reside en Londres donde su padre, el poeta Pieter Nicolaas van Eyck, se ganaba la vida como corresponsal extranjero del Nieuwe Rotterdamse Courant, un importante periódico neerlandés. Disfrutó de una educación clásica pero poco convencional en el King Alfred School de Hampstead (1924-1932) y en el Sidcot School de Somerset (1932- 1935), dos colegios progresistas donde el arte y la literatura ocupaban un lugar de honor.


En 1935, tras la vuelta a Holanda de la familia van Eyck, Aldo comenzó estudiando Arquitectura en la Escuela Técnica de Enseñanza Secundaria (MTS) de la Royal Academy of Visual Arts de La Haya. En 1938 se trasladó a Zúrich para completar sus estudios de arquitectura en la Eidgenössische Technische Hochschule (ETH), donde se graduó en 1942. Durante sus años de estudiante se interesó particularmente por las clases sobre el Barroco del historiador del arte Linus Birchler, y por el curso de diseño clásico del veterano experto en Bellas Artes Alphonse Laverrière. También en la ETH conoce a Hannie van Roojen, una compañera de clase neerlandesa con la que se casó en 1943. Ambos permanecieron en Zúrich durante la Segunda Guerra Mundial y tuvieron dos hijos: Tess (nacida en 1945) y Quinten (nacido en 1948). Al final de sus estudios llegan a hacerse íntimos amigos de Carola Giedion-Welcker (C.W.), una de las primeras historiadoras del arte ocupadas en estudiar en profundidad el arte moderno. Ella introdujo al joven van Eyck en el mundo de la vanguardia del siglo XX y le puso en contacto con artistas tales como Arp, Vantongerloo, Tzara y Brancusi. Esta experiencia demostró ser de fundamental importancia para su visión del mundo y su ideología cultural.

 

En 1946 Aldo van Eyck se estableció junto a su joven familia en Ámsterdam, donde Cornelius van Eesteren le contrata como proyectista para la sección de Planeamiento Urbano del departamento de Obras Públicas (1946-1951). Allí se le encargó diseñar una serie de zonas de juego públicas, proyecto que le permitió iniciar el desarrollo experimental de su lenguaje formal. En paralelo con su práctica profesional independiente desde 1951, a través de este proyecto Aldo van Eyck diseño sobre 700 zonas de juego durante los 25 años siguientes, desarrollando un entramado de espacios públicos que inyectaron savia nueva en el tejido urbano. El inicio del proyecto de las zonas de juego coincidió con su implicación en el movimiento CoBrA (1948-1951). Se convirtió en amigo de Appel, Constant y Corneille, y se erigió en un activo defensor de ellos. Él se encargó del diseño de las dos exposiciones del grupo CoBrA, en Ámsterdam (1949) y en Lieja (1951).

 

En 1947 se convirtió en miembro del grupo CIAM neerlandés ‘de 8 en Opbouw’, el cual le designó como uno de los delegados para el CIAM internacional. Dentro del CIAM, tanto en las reuniones nacionales como en las internacionales, adoptó una postura fundamentalmente crítica desde el primer momento. En 1954 formó parte, junto a Jaap Bakema, Georges Candilis, Alison y Peter Smithson, y John Voelcker del grupo fundador del Team 10, el grupo de disgustados jóvenes arquitectos que rechazó el establecido método analítico de los CIAM, y propuso un nuevo enfoque en el diseño basado en ‘patrones de relaciones humanas’. Aldo van Eyck demostró ser uno de los miembros más inspirados de este grupo. Desarrolló una versión personal de la ideología del Team 10; un punto de vista que iba a exponer en la revista neerlandesa de arquitectura Forum, especialmente entre 1959 y 1963, cuando fue miembro del consejo editor, junto a Apon, Bakema, Boon, Hardy, Hertzberger y Schrofer.

 

Tras haber realizado algunos proyectos de menor entidad (casas, colegios y exposiciones), van Eyck le dio completamente forma a sus ideas en el Orfanato de Ámsterdam (1955-1960), ‘una casa como una pequeña ciudad’. Este edificio se ganó la admiración mundial y resultó paradigmático para una nueva forma de abordar el diseño, la llamada disciplina configurativa sobre la que trabajaron arquitectos tales como Piet Blom, Joop van Stigt y Herman Hertzberger. Seguidamente van Eyck sintetizó sus ideas en algunos proyectos particularmente significativos: su proyecto ganador del concurso para una iglesia protestante en Driebergen (the Wheels of Heaven) no ejecutado, la iglesia católica Pastoor Van Ars en La Haya (1963-1969), y el Pabellón Sonsbeek en Arnhem (1965).

 

Hacia finales de los años sesenta del siglo pasado comenzó a emplear su personal enfoque en el contexto de las ciudades históricas, primero en su diseño para el concurso del ayuntamiento de Deventer (1966, otro proyecto ganador del primer premio y no ejecutado), y después en los proyectos de renovación de las zonas de Nieuwmarkt y Jordaan en Ámsterdam (1970), y en los degradados barrios céntricos de las ciudades de Zwolle (1971-1975) y Dordrecht (1975-1981) —todos ellos proyectos de vivienda colectiva urbana que desarrolló en colaboración con Theo Bosch (1971-1983). Su edificio más notable de aquel período fue la Hubertus House de Ámsterdam, un hogar para padres y madres solteras y sus hijos (1978-1981) con el que logró una extraordinaria integración de un lenguaje funcionalista lleno de color en un contexto arquitectónico ecléctico.

 

Desde 1983 van Eyck trabajó en colaboración con su esposa Hannie. Sus proyectos manifestaron una mayor liberación del racionalismo propio de la arquitectura CIAM y una apasionada experimentación sobre nuevas posibilidades en los campos de la estructura, la forma y el color. Los proyectos más destacados que llevaron a cabo, una iglesia para la comunidad “Moluccan” de Deventer (1983-1992), el complejo ESTEC en Nordwijk (1984-1989), y el Auditor’s Office en La Haya (1992-1997), representan una combinación de formas biomórficas y espacio fluido.

 

A lo largo de su trayectoria van Eyck desarrolló un incesante interés antropológico. Como resultado de sus amplias y variadas lecturas adquirió un extraordinario conocimiento sobre las más diversas culturas arcaicas no occidentales. Viajó intensamente para conocer más de cerca estas culturas. Fue un coleccionista y un experto en arte ‘primitivo’ de todos los continentes el cual, conjuntamente con el arte occidental clásico y moderno, supuso su mayor fuente de inspiración. Aldo van Eyck murió en Ámsterdam el 14 de enero de 1999.

 

Álbum de fotos:

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Fuente:  https://circarq.wordpress.com/2014/01/15/aldo-van-eyck/