10. jul., 2019

SALVADOS POR LA CAMPANA

La Pagoda, La Clesa y Frank Lloyd Wrigt

Todos los amantes de la arquitectura moderna, recordamos con horror la demolición sumarísima del edificio de Laboratorios Jorba, conocido como La Pagoda, en el verano de 1999. Su autor, Miguel Fisac de 86 años dijo que:  “La demolición del edificio es un ataque personal promovido por el Opus Dei a través del Ayuntamiento de Madrid presidido por José Mª Álvarez del Manzano”. Seguramente no fue exactamente así, aunque la verdad es que no demostraron aprecio alguno ni por el edificio ni por su autor.  Lo cierto es que la querida Pagoda  no estaba protegida y sus nuevos propietarios habían solicitado y obtenido licencia para su demolición.

 

Hace poco, otro edificio muy interesante, del arquitecto pontevedrés Alejandro de la Sota, La Fábrica de Clesa, considerado uno de los referentes de la arquitectura industrial española del S. XX, estuvo a punto de ser demolido tras su compra por la empresa Metrovacesa y su  intención  de utilizar el suelo para edificar viviendas. La Fundación Alejandro de la Sota y El Colegio de Arquitectos de Madrid, tras una discreta y eficaz negociación, mientras las redes se llenaban de opiniones a favor de su conservación, han conseguido de La Concejalía de Urbanismo que sea catalogado y protegido. La vieja fábrica, proyectada por Alejandro de la Sota en 1959, será rehabilitada íntegramente en la llamada Operación Clesa. El acuerdo entre los propietarios del terreno (Metrovacesa) y el Ayuntamiento de Madrid dará como resultado la creación de una gran ciudad de la medicina en el entorno del Hospital Ramón y Cajal. El acuerdo entre el consistorio y la promotora sobre los más de 10.400 metros cuadrados de terrenos industriales pasa por salvaguardar la antigua fábrica del grupo lechero y su entorno cercano.  En cuanto a la parcela destinada al resto de usos, en torno a 44.000 metros cuadrados serán de uso terciario: 22.900 se destinarán a hospedaje (hotel y pisos de alquiler ligados a los usuarios del hospital exclusivamente),  19.800 a una residencia de estudiantes (enfocada a los MIR y otros médicos que visiten el centro por cursos y otras actividades) y el uso comercial contará con 3.000 metros cuadrados.

 

La Clesa se salvó “in extremis”, de lo que nos alegramos, pero la negociación extraordinaria no debe ser el procedimiento  por el que evitemos la desaparición del patrimonio arquitectónico en el devenir económico normal de la ciudad. Como dice Teresa Couceiro, directora de la fundación Alejandro de la Sota. "La protección es importante, pero también lo es llegar a tener conciencia de que debemos de cuidar el patrimonio arquitectónico; sólo la protección no garantiza un adecuado mantenimiento. "Deberíamos tomar ejemplo de Berlín, donde toda la arquitectura moderna está impoluta porque existe conciencia política y ciudadana".

 

Mi admirado  Vitillo Ábalos, una leyenda viva a sus 97 años del folclore del norte argentino, siempre dice “No se puede amar lo que no se conoce”. De ahí la importancia de dar a conocer, de divulgar, en su caso el rico patrimonio musical del folclore, y en el nuestro el patrimonio arquitectónico de los mejores edificios construídos en el S.XX, cuyos valores son  demasiado desconocidos. Hay que concienciar a los propietarios  o instituciones  de estos edificios, de los valores arquitectónicos que poseen, de modo que el mantenimiento y la conservación los respeten y no los desfiguren de manera indigna, como tantas veces tenemos ocasión de ver.  Que los ciudadanos los conozcan, los aprecien y exijan su catalogación y protección.

 

Como contrapunto, al otro lado del Atlántico… Estados Unidos se enorgullece al anunciar que ocho obras arquitectónicas del siglo XX del estadounidense Frank Lloyd Wright (1867-1959) han sido declaradas Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). El Comité de Patrimonio Mundial incluyó en su cuadragésima tercera reunión celebrada en la capital de Azerbaiyán en la lista de sitios culturales ocho edificios del afamado arquitecto, considerado el precursor de lo que es conocido como «arquitectura orgánica», la armonía entre la construcción y la naturaleza.

 

El Comité de Patrimonio Mundial destacó la importancia que tuvo Wright para la arquitectura «a escala global»durante la primera mitad del siglo XX y más adelante. Su trabajo, indica el Comité, repercutió en la manera de concebir la arquitectura y el diseño en todo el mundo, «y continúa haciéndolo también a día de hoy». Entre otros puntos, el Comité señala que las ocho construcciones del artista «ilustran diversos aspectos de su nuevo enfoque a la arquitectura», pensado para el «contexto estadounidense», pero que se adaptó a la vida de muchas otras ciudades del mundo. El carácter universal de su visión hizo que sirviera de inspiración para arquitectos del Movimiento Moderno en Europa y a algunos artistas en América Latina, Australia y Japón, afirma el Comité. Agrega asimismo que los edificios que entran en la Lista del Patrimonio Mundial abarcan desde lugares de culto hasta museos y viviendas familiares situados en «ciudades, suburbios, bosques y desiertos». Todos son patrimonio histórico de EE.UU., cuentan con altas medidas de seguridad y están protegidos contra «alteraciones, demoliciones o otras modificaciones inapropiadas».

 

El conjunto de obras declarado Patrimonio Mundial incluye edificios diseñados por Wright durante diversas etapas de su prolífica carrera y ubicados en todo Estados Unidos, incluido el museo Guggenheim de Nueva York y la Casa de la Cascada (Fallingwater) en Pensilvania. También fueron reconocidas otras obras emblemáticas del famoso artista como el Templo Unitario (Unity Temple) y la Casa Robie (Frederick C. Robie House) ambas en Illinois; la Casa Taliesin y la Casa Jacobs 1 (Herbert Jacobs House) en Wisconsin; la Casa Malva (Hollyhock House) en California; y la casa-taller del arquitecto, Taliesin West, en Arizona.

 

El más antiguo de todos ellos el Templo de la Unidad  (Oak Park, Illinois, 1905-1907) es considerado por muchos como el primer edificio moderno del mundo. Tras una austera fachada íntegramente de hormigón armado se encierra un espacio para el culto cuyos elementos, lámparas, vidrieras y mobiliario, todos ellos diseñados por Wright, se articulan en una geometría cartesiana omnipresente que dota al espacio resultante de un carácter mágico, totalmente adecuado para el culto. Señalo aquí, que es contemporáneo del edificio de oficinas Larkin en Búfalo, otra obra maestra pionera de la arquitectura moderna, lamentablemente demolido en 1950.

 

Otro de los edificios perteneciente a esta primera época es la Casa Frederick C. Robie (Chicago, Illinois; 1908-1909). Magnífico y último ejemplo de la tipología de casas de la pradera que Wrigth desarrolla antes de abandonar a su familia y viajar a Europa en 1909. Muy de acuerdo con su cliente, un fabricante de bicicletas, Wright rompe el concepto de vivienda victoriana como caja cerrada que contiene habitaciones cerradas y plantea una vivienda resuelta a base de espacios transparentes comunicados entre sí y con el exterior a través de unos amplios porches cubiertos con enormes voladizos.  Un enorme avance de concepto y constructivo en 1909.

 

Vuelto de Europa construye su casa y estudio Taliesin (Spring Green, Wisconsin; 1911-1959) conjunto edificado al estilo de las “prairie houses” y que Wright utiliza de forma intermitente a lo largo de su agitada vida. La casa sufrió varios incendios, el primero en 1914 unido al asesinato de 7 personas, incluída la amante de Wright Martha "Mamah" Borthwick.  La casa siempre renació de sus cenizas, incluso de una ejecución hipotecaria en 1927. Actualmente es la sede de la Fundación Frank Lloyd Wright.

 

Originalmente diseñada por  Wright para vivienda de la heredera del petróleo Aline Barnsdall la Casa Malva ((Hollyhock House. Los Ángeles, California; 1919-1921) fue donada a la ciudad para sede del Club de Arte de California y convertida en galería de arte. Es un ejemplo de la aplicación a sus edificios de los estudios que realizó sobre arquitectura maya conocido como Maya Revival.

 

De la Casa Kaufmann o Casa de la Cascada (Mill Run, Pensilvania; 1935) es muy difícil decir algo que no se haya dicho. Me limitaré a recordar que Edgar Kaufmann, su esposa Liliane y su hijo Edgar Jr., dueños de unos grandes almacenes en Pittsburgh, pudieron disfrutar de ella, como casa de los fines de semana, desde 1937 hasta 1963. Cuando el matrimonio Kaufmann murió, el hijo donó la Casa de la Cascada, junto con más de 60.000 m2.  de terreno circundante, a la asociación Western Pennsylvania Conservancy.  En el año 2002 la casa fue rehabilitada acometiéndose una compleja intervención de refuerzo estructural en la misma, ya que se detectaron numerosas fisuras en la estructura de hormigón, así como desplazamientos inadmisibles en la punta de los voladizos.

 

La Gran Depresión de 1929 produce cambios en las propuestas de Wright para la vivienda. Surge la propuesta urbana Broadacre (1931-1935) y las casas Usonian:  viviendas de bajo coste para la familia media estadounidense. Un tipo de vivienda más sencilla de concepto y programa. Se desarrolla en una sola planta, volumen prismático y cobertizo para el automóvil. Las instalaciones alrededor del espacio para cocinar. Cubierta plana y grandes voladizos exteriores.  Precisamente la Casa Herbert y Katherine Jacobs (Madison, Wisconsin; 1936-1937) es considerada como una de sus primeras casas Usonian, un estilo desarrollado por el visionario de la nueva arquitectura estadounidense entre 1936 y los años 50 del siglo pasado. Los inmuebles Usonian ideadas por Wright, con plazas de aparcamiento al aire libre y cocinas americanas, no tardaron en cobrar popularidad entre los habitantes de EE. UU., haciendo que sean comunes en el país hasta hoy día.

 

Huyendo de los fríos inviernos e Wisconsin, Wright construye su segunda casa y estudio en el desierto de Sonora, Taliesin West  (Scottsdale, Arizona; 1937). Un singular edificio totalmente adaptado al entorno en que se ubica. Utiliza en su construcción materiales de la zona: piedra y arena del desierto y madera de secuoya. Resuelve la climatización de manera pasiva, aprovechando los vientos dominantes, creando sombras con toldos y humectando el ambiente con estanques. 

 

Meyer Guggenheim, un judío de origen suizo que emigró a Estados Unidos, logró amasar una gran fortuna en la minería de cobre y plata. Uno de sus once hijos, Solomon, casado con Irene Rothschild, empezó a interesarse por el mundo del arte en la década de 1890 y a coleccionar obras de los maestros antiguos. Pero los gustos artísticos de Solomon cambiaron cuando, en 1927, su mujer, Irene, conoció a Hildegard Anna Augusta Elizabeth Freiin Rebay von Ehrenwiesen, la baronesa Hilla von Rebay.  Esta pintora abstracta muy bien relacionada con los artistas más vanguardistas como Chagall, Kandinsky o Klee toma el timón de la colección de arte de Solomon, creando en 1937 la fundación que impulsará el "arte del mañana", y la apertura del Museo de Pintura No Objetiva en 1939 germen del actual.

 

Ella es la que convence a  Guggenheim para encargar en 1943 el nuevo edificio a Frank Lloyd Wright, que cuenta con 76 años. El proyecto sufre todo tipo de complejas discusiones entre el arquitecto, el cliente, la ciudad de Nueva York, el mundo artístico y la opinión pública. Pero Guggenheim queda entusiasmado con la idea de la espiral ascendente y apoya el proyecto hasta su fallecimiento en el año 1949. El inicio de la construcción sufrió numerosos retrasos hasta agosto de 1956. Wright muere, a los 91 años, en abril de 1959 y seis meses después el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York abre sus puertas.  Creo que debe considerarse al  Museo Guggenheim de Nueva York, la última obra que Wright construyó en vida, su última obra y una de sus obras maestras

 

Álbum de fotos:

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