21. oct., 2018

ALEJANDRO DE LA SOTA: MI PROFESOR

 

Don Alejandro fué mi profesor de Elementos de Composición el último curso que impartió en la Escuela de Madrid, antes de que en 1970, decidiera abandonar definitivamente el mundo académico y retirarse a su estudio en una especie de reclusión voluntaria, evitando aparecer en público incluso ante la publicación de alguna de sus obras. Dos años después hice un trabajo sobre su obra para la asignatura Historia de la Arquitectura y le visitaba en su estudio de Bretón de los Herreros, donde nos utilizaba como cobayas humanas para comprobar la comodidad de las sillas diseñadas por él en sus diferentes posturas. Lo disfruté como alumno en su momento más brillante y visitarlo también después en su "arresto domiciliario" como dice Mariano Bayón, donde pude tratarle de manera más cercana y conocerlo un poco mejor.

 

Todos los que conseguíamos aprobar la asignatura Análisis de Formas que impartía Don Adolfo López Durán, tan duro o más que el antiguo examen de ingreso, pasábamos a segundo donde los Elementos de Composición eran la antesala de la asignatura de Proyectos.  Don Alejandro empezó bajándonos los humos y nos hizo copiar unos detalles constructivos de la Neue National Gallery de Berlín de Mies van der Rohe, como si fuéramos alumnos de dibujo técnico.  Ante nuestras airadas protestas nos explicó que al copiar el detalle nos daríamos cuenta del por qué estaba resuelto así, donde no faltaba ni sobraba nada.

 

Uno de los trabajos de curso fue analizar la Residencia Infantil de Cristalería Española en Miraflores de la Sierra, edificio que construyó en colaboración con José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún. A mí, no me importa reconocerlo, no me parecía nada del otro mundo, en ese momento. Evidentemente estábamos muy verdes, pero con el tiempo ves que el objetivo que pretendía Don Alejandro era adentrarnos en esa "sencillez sencilla", en esa arquitectura razonable, en esa "cabeza calva" de Nefertiti que has conseguido arrancando pelo a pelo todo lo innecesario. Este magnífico edificio, proyectado y construido por tres de los mejores arquitectos de ese momento, ha sido remodelado y completamente desfigurado. Actualmente presenta un aspecto lamentable en el que ha desaparecido todo rastro de buena arquitectura. 

 

Otro ejercicio fue resolver la distribución de una vivienda en un espacio cuadrado de 9 metros de lado.  Había que desarrollar un programa standard sin el condicionante de que el acceso estuviera en una de las fachadas.  Nos dimos cuenta que en las mejores soluciones el acceso debía prodicirse más o menos en el centro del cuadrado, pinchando por arriba o por abajo.

 

Otro trabajo que recuerdo fue proyectar una piscina. Para nosotros era un tema nuevo y difícil. Todos acudimos a la biblioteca a mirar libros de construcción para resolver bien el detalle del rebosadero del borde de la piscina, que nos parecía lo más difícil. Dibujamos con la mayor precisión nuestra piscina, de obra, con todos los detalles constructivos perfectamente resueltos y sin embargo Don Alejandro nos suspendió a todos. Nos sentimos muy ofendidos.

Don Alejandro nos reunió a todo el curso, se sentó en su mesa y del cajón sacó un montón de catálogos comerciales de Piscinas prefabricadas. Nos enseñó que hay muchos elementos que ya han sido estudiados, diseñados y fabricados y que no hace falta que volvamos a diseñar. Se trata simplemente de elegir, el más convenga, en un catálogo comercial.

 

Eso era porque él por entonces, estaba muy interesado en la prefabricación e industrializacion de la construcción. A raíz de este trabajo nos explicó la construcción de la Casa Varela, una vivienda unifamiliar resuelta con paneles prefabricados de hormigón pretensado y lavado en 1964.

 

Don Alejandro era un gran fotógrafo. Usaba una Rolleiflex de formato 5x5 de dos objetivos. Con diapositivas sacadas por él mismo nos explicó el Polideportivo Municipal de Pontevedra, una obra que hoy conserva su interior bellísimo, donde se expresa muy claramente la estructura de la cubierta.

 

En cuarto curso, para la asignatura Historia de la Arquitectura, realicé un trabajo sobre Don Alejandro y su obra. Esto me llevó a conocer más a fondo los edificios construídos en Madrid y su entorno: Los talleres Tabsa, La vivienda en c/ Dr. Arce. El Gimnasio del Colegio Maravillas, La fábrica Clesa, El CENIM, y el Colegio Mayor César Carlos.  Para documentarme visité en varias ocasiones a D. Alejandro en su estudio de Bretón de los Herreros 66, donde ahora se ubica la Fundación Alejandro de la Sota que conserva y difunde su obra y de la que soy amigo.

 

Estos últimos años he asistido a todos los congresos sobre Pioneros de la Arquitectura Moderna Española que organiza dicha fundación  en los que he ampliado mi conocimiento de las obras de De la Sota  y de otros arquitectos de su generación, alguno de los cuales también fueron profesores míos en la Escuela de Madrid. A lo largo de mi vida he sido cada vez más consciente de la importancia de las enseñanzas de Don Alejandro y también de la fortuna de haber podido conocer y tratar a una persona tan competente como arquitecto y como profesor. Una magnífica persona, nada engreído y con un gran sentido del humor, cualidad más importante de lo que creemos, para caminar por la vida.

 

BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA

 

“Me gustó siempre hablar de Arquitectura como divertimento; si no se hace alegremente no es Arquitectura. Esta alegría es, precisamente, la Arquitectura, la satisfacción que se siente. La emoción de la Arquitectura hace sonreír, da risa. La vida no.”

 

Alejandro de la Sota (Pontevedra, 1913; Madrid, 1996) es uno de los maestros de la arquitectura española del siglo xx. Profesor en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), su estela ha servido de referencia a varias generaciones de arquitectos españoles. En la década de 1930 se trasladó desde su Pontevedra natal a Madrid para comenzar sus estudios en la Facultad de Matemáticas, condición necesaria para ingresar en la Escuela de Arquitectura.

 

Tras obtener el título de arquitecto en 1941, dedicó los primeros años de su vida profesional a trabajar para del Instituto Nacional de Colonización, una etapa que culminó con la construcción del pueblo de Esquivel (Sevilla, 1952-1963) y la casa Arvesú (Madrid, 1953-1955, demolida). A partir de entonces participó en una serie de concursos que marcaron la línea que precede al Gobierno Civil de Tarragona (1957-1964), considerada por muchos su primera obra maestra. En esa época prolífica realiza varios proyectos de arquitectura moderna industrial, como la central lechera Clesa (Madrid, 1958-1961) y las naves del CENIM en la Ciudad Universitaria (Madrid, 1963-1965) y construye su obra más reconocida y admirada unánimemente, el gimnasio del colegio Maravillas (Madrid, 1960-1962), que el crítico británico William Curtis considera la obra más significativa de la arquitectura española contemporánea.

 

En 1960 obtiene una plaza de funcionario en la Dirección General de Correos, y a lo largo de esa década explora las posibilidades que ofrecen los nuevos materiales y desarrolla una serie de proyectos con un planteamiento constructivo basado en la utilización de paneles prefabricados de hormigón para muros y forjados, que lleva a cabo en la casa Varela en Villalba (Madrid, 1964-1968).

 

En 1971 abandona la enseñanza y en 1972 regresa a su puesto de funcionario de la Dirección General de Correos. Durante estos años construye el Colegio Mayor César Carlos en la Ciudad Universitaria (Madrid, 1968-1971), el edificio para aulas y seminarios de la Universidad de Sevilla (1972-1973) y la casa Guzmán en la urbanización Santo Domingo (Madrid, 1972-1974), donde ensayaría cuestiones que abordará más tarde en la casa Domínguez en A Caeira (Pontevedra, 1973-1978). A la etapa como funcionario de Correos pertenecen el Centro de Cálculo para la Caja Postal en La Vaguada (Madrid, 1972-1977) y, años más tarde, el edificio de Correos y Telecomunicaciones en León (1981-1984), una etapa en la que estaba completamente inmerso en las técnicas de prefabricación ligera.

 

Desde la conferencia que pronunció en la Escuela de Arquitectura de la Technishe Universität de Múnich en 1978, su obra ha sido reconocida internacionalmente. Impartió numerosas conferencias en España y en el extranjero y su obra ha sido objeto de exposiciones individuales en universidades como Harvard University, la Architectural Association de Londres, la ETH de Zúrich,  Karlsruhe,  Aquisgrán y Milán, además de  numerosas escuelas de arquitectura de España.

 

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.308664015815442&type=3

 

Fuente: https://veredes.es/blog/la-arquitectura-alejandro-la-sota/?platform=hootsuite

 

Enlaces recomendados:

La belleza calva.  Sobre la arquitectura de Alejandro de la Sota, por Alberto Campo Baeza.

https://www.campobaeza.com/wp-content/uploads/1996/11/1996_LA-IDEA-CONSTRUIDA_10_La-belleza-calva_Sobre-Alejandro-de-la-Sota.pdf

 

20 años sin Alejandro de la Sota. Semblanza por uno de sus hijos: José de la Sota Rius.

https://www.facebook.com/FundacionAlejandrodelaSota/posts/1151524261524881:0