21. jul., 2018

RAMÓN VÁZQUEZ MOLEZÚN

 

Arquitecto y pintor español nacido en La Coruña el 2 de septiembre de 1922 y muerto en Madrid el 1 de octubre de 1993. Trabajó durante un largo periodo de tiempo en colaboración con el también arquitecto José Antonio Corrales.

 

Ramón Vázquez Molezún cursó sus estudios en el Instituto de segunda enseñanza de La Coruña y en 1948 recibió el título profesional en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. Estuvo pensionado en la Academia de España en Roma entre 1949 y 1952, previo concurso ganado con el tema Proyecto para un faro votivo a la traslación por mar de los restos del apóstol Santiago. Allí no sólo tuvo ocasión de copiar obras del pasado con excelentes cualidades –Éxtasis de san Francisco de la capilla Raimondi; El día de la Resurrección, terracota de la sacristía de Santa María in Trastevere-, sino también ideó monumentos más orgánicos, dada su admiración por Gaudí –teatro al aire libre en homenaje a Gaudí (1950)-, y proyectos de restauración –templo de Baco (ermita de San Urbano), de 1951; incluso pintó con soltura numerosas acuarelas en sus escapadas por Europa.

 

Los rasgos principales de su pintura son su esquematización, su síntesis, y sobre todo predomina el arquitecturalismo, haciéndolo extensivo en la creación de figuras y paisajes. En general, los tonos que utilizaba tenían un fuerte contraste, y los toques eran sueltos y tenaces. En cuanto a su labor arquitectónica, Molezún consiguió premios importantes, entre ellos los más renombrados fueron el Premio Nacional de Arquitectura en 1954, por su ya funcionalista Proyecto de Museo de Arte Moderno, que había realizado en Roma en 1951; y el gran premio de arquitectura de la X Trienal de Arte de Milán en 1954, en colaboración con Manuel Suárez Molezún y Amadeo Gabino.

 

Su colaboración con José Antonio Corrales comenzó cuando ganaron el segundo premio en el concurso de proyectos de la Facultad de Ciencias de Barcelona, y con la ejecución del Instituto de enseñanza en Herrera de Pisuerga, construido entre 1952 y 1955 en Palencia. Cuando idearon este instituto la carestía de materiales y las bajas condiciones presupuestarias podrían haberlos conducido a la aplicación de un estricto racionalismo; sin embargo crearon una imagen novedosa enfocada a los condicionamientos ambientales. Utilizaron materiales locales, como ladrillo o baldosas, y viguetas pretensadas con las que construyeron unos pabellones de cubiertas inclinadas, en alternancia, para evitar las lluvias y los efectos de la nieve. Cerraron la obra más al Norte y la acristalaron más hacia el Sur.

 

Pero el premio que ocasionó más renombre en los inicios de su carrera fue sin duda la medalla de oro que se concedió al pabellón de España en la Feria Internacional de Bruselas, obra de José A. Corrales y Ramón Vázquez Molezún. La elección de este proyecto para representar a España en la Feria Universal de Bruselas en 1958 partía del Ministerio de Asuntos Exteriores.

 

Corrales y Molezún concibieron el pabellón como una estructura funcional que debía adaptarse orgánicamente a las irregularidades del terreno del parque Heysel de Bruselas, que era el lugar dónde se iba a celebrar la exposición. La parcela asignada a España tuvo que ser edificada en sólo un 60-70%, y presentaba desniveles y contornos irregulares, además de zonas de arbolado a respetar. En este caso se hizo necesaria una arquitectura desmontable y elástica. Así idearon una cubierta formada por elementos prefabricados autónomos en sustentación y desagüe. Esta cubierta, como módulo simple, la proyectaron en forma de sombrilla hexagonal y cóncava, formando con sus nervios unos triángulos (1,5 metros de lado) de trillaje ligero de madera y fieltro asfáltico con lámina de aluminio como impermeabilizante. Las aguas de lluvia descenderían a través de un tubo-columna de acero (133 milímetros de diámetro y 12 milímetros de espesor) que soportaba la sombrilla mediante sus seis nervios de sustentación. De este modo la planta general se originaba por la agregación de estos elementos autónomos y desmontables, cerrándose con ladrillo visto o grandes lunas de vidrio.

 

La capacidad de elasticidad y de plegamiento a cualquier topografía difícil se posibilitaba así enormemente, al tiempo que se creaban espacios muy matizados; rompiéndose de esta forma el carácter racional y frío con que estaba diseñado cada elemento autónomo. En 1967 el Ministerio de Agricultura acordó con la Comisaría de la Feria Internacional del Campo celebrar en Madrid el cambio de su antiguo pabellón (1950) de Carlos Arniches por este de los Hexágonos, confiando su reestructuración a José L. Fernández del Amo. Éste solicitó la colaboración de los autores con el fin de respetar al máximo la obra, los cuales ya lo habían montado en el recinto de la Casa de Campo con motivo de la Feria de 1959.

 

La adaptación al terreno también se puede observar en la residencia infantil de Miraflores de la Sierra (1957-1958, Madrid), obra posterior que realizarán con Alejandro de la Sota. Este edificio, que consta de dos partes, se adapta de forma natural al desnivel existente en el terreno dónde fue construido. Entre 1962 y 1965 construyeron el edificio de Selecciones del Reader’s Digest, un edificio de forma ecléctica, realizado a base de plataformas y en el cual destaca una soberbia combinación volumétrica en crescendo. Los dos arquitectos eran conscientes de las necesidades funcionales para un edificio de marcado carácter industrial; por lo que adoptaron una rigurosa trama modular, tanto para planta como para su estructura metálica.

 

En 1961-1962 construyeron la casa Cela de Palma de Mallorca, dentro de una estética afín al edificio de Selecciones. Sin embargo, en la casa Huarte de Puerta de Hierro (1965-1966, Madrid), Corrales y Molezún, al no depender de un reducido presupuesto, se inclinaron por una arquitectura doméstica menos encajonada, más orgánica y humana, más próxima a Aalto. El resultado fue una obra introvertida, de espaldas al mundo que la rodea y con vida abierta hacia tres patios interiores (de mayor a menor amplitud). Estos patios interrelacionaban cuatro núcleos de estancias y enlazaban con la más ancestral tradición del patio como corazón de la casa. La estructura era metálica y los cerramientos exteriores de ladrillo y plaqueta.

 

Con el tiempo, la colaboración entre Corrales y Molezún empezó a a carecer cada vez más de operatividad. La década de los setenta había comenzado para ellos con el primer premio del concurso Bankunión y su realización consiguiente; también con la obra del Banco Pastor, en colaboración con Gerardo Salvador Molezún y Rafael Olalquiaga. Estos dos serían sin duda sus dos edificios más interesantes y polémicos.

 

Pero empezaron a ser derrotados después en concursos importantes, viendo irrealizadas otras obras ambiciosas. Esta sucesión de fracasos se debe fundamentalmente a que Corrales y Molezún abandonaron incluso el estilo coherente que hacía antes parecerse el edificio Selecciones a la casa Cela. Cada una de sus obras va a nacer ahora como un ser nuevo, no importando tanto su imagen final. Molezún también trabajó por su cuenta, y sus edificios experimentaron una evolución similar. Desde el racionalismo funcionalista, como fue el proyecto de Museo de Arte Contemporáneo para Madrid en 1951, o el proyecto de residencia para artistas en la Ciudad Universitaria (1954), en colaboración con Joaquín Vaquero Palacios; Colegio Mayor Santa María en la Ciudad Universitaria (1968-1969), en colaboración con José de la Mata, hasta el uso de nuevas tecnologías en el edificio ITT de Standard Eléctrica, en colaboración con Felipe García Escudero, premio COAM 1972.

 

La utilización de los nuevos materiales fue en ocasiones conciliada sabiamente con el respeto de la tradición local, como es el caso de las viviendas en las calles de Primavera-Palloza de La Coruña (1972-1974), realizadas en colaboración con Gerardo Salvador Molezún y Rafael Olalquiaga, en las que se asume la tradición de los miradores acristalados. Al final de su carrera, su trabajo fue reconocido con importantes galardones. El 16 de noviembre de 1992 el Consejo Superior de Arquitectos concedió la Medalla de Oro de la Arquitectura Española a Corrales y Molezún en reconocimiento a "su actividad profesional desarrollada en ejemplar colaboración". Además, el 28 de junio de 1993, el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, impuso al arquitecto coruñés la Medalla de Castelao.

 

Álbum de Fotos:

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Fuente: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=vazquez-molezun-ramon.