22. jun., 2018

EL CONCURSO DEL CHICAGO TRIBUNE

 

En 1922 el periódico Chicago Tribune convocó a un concurso para su nueva sede en la metrópoli norteamericana. Las pretensiones de la nueva construcción no eran precisamente modestas. Según las condiciones de la convocatoria debía ser uno de los más bellos edificios del mundo y, obviamente, tenía que ser un rascacielos.

 

Al concurso se presentaron 260 arquitectos de 32 paises. Sorprendentemente tomaron parte arquitectos europeos. En efecto, también en Europa, donde en muchos casos las estructuras urbanas de origen medieval impedían la construcción de rascacielos, tras la I Guerra Mundial se despertó el afán por los rascacielos. Fueron muchos los representantes de la nueva construcción que vieron en el concurso norteamericano una ocasión de aprovechar en la construcción de un rascacielos el lenguaje formal de la modernidad europea. El finlandés Eliel Saarinen, la sociedad de arquitectos de Walter Gropius y Adolf Meyer, Adolf Loos, Bruno y Max Taut y finalmente Hugo Häring fueron algunos de los arquitectos más conocidos que concibieron un proyecto para la sede del periódico. Sin embargo, aunque las aportaciones de los arquitectos europeos modernos hiciesen época, se discutieran en muchas publicaciones especializadas y sirvieran a otros arquitectos como propuestas para sus obras, los norteamericanos se decidieron por un proyecto absolutamente conservador.

 

La obra ganadora fue un diseño neo-gótico de los arquitectos de Nueva York John Mead Howells y Raymond Hood. John Mead Howells, era hijo del editor William Dean Howells, así como primo del propio editor de Tribune Robert R. McCormick.  Incapaz de dedicar tiempo suficiente al proyecto, Howells buscó un asociado para preparar el proyecto y encontró fortuitamente al joven arquitecto Raymond Hood, que necesitaba trabajo. Hood creó los dibujos y parece haber sido responsable de gran parte del diseño, inspirado en la medieval Butter Tower de la Catedral de Rouen. Los rascacielos de estilo gótico eran la moda en 1922, basado en el precedente fijado por el edificio de Woolworth de 1913 y contribuirían a crear el modelo de Chicago como la Gothham City de Batman´. Raymond Hood y John Mead Howells construyeron en 1925 un rascacielos con reminiscencias góticas cuya ornamentación de tracería lanzada hacia las alturas parecía un insulto a la evolución de la arquitectura europea.

 

Con todo, el segundo premio concebido al proyecto que muchos percibieron como el mejor: una torre radicalmente simplificada del arquitecto finlandés Eliel Saarinen significaba el reconocimiento de un representante de la arquitectura europea. La torre de Saarinen, que anticipaba el impacto de un modernismo totalmente despojado en la forma de edificio, fue la preferida por críticos como Louis Sullivan, y si hoy no llama tanto nuestra atención es por la fuerte influencia que tuvo en la siguiente generación de rascacielos. El Edificio de la petrolera Gulf de 1929 en Houston, Texas, diseñado por los arquitectos Alfred C. Finn, Kenneth Franzheim y J. E. Carpenter, es una construcción facsímil de ese diseño de Saarinen y el edificio 181 West Madison Street Building en Chicago de César Pelli también haber sido inspirado por la misma propuesta del arquitecto finlandés. En tercer lugar quedó el proyecto de Holabird and Roche de la propia ciudad de Chicago que también estaba en la linea más conservadora de los edificios neogóticos inaugurada por el Woolworth Building de Manhattan con una torre que aún evocaba a las catedrales góticas inglesas.  Otro de los proyectos emblemáticos fue el de Bruno Taut & Walter Gunther & Kurtz Schutz. Bruno Taut , como él mismo explicó, dió prioridad, como Loos, a las cualidades simbólicas del edificio ya que para el los rascacielos americanos tenían sobre todo una función de representación. Hoy probablemente sea el diseño más cercano a la actualidad arquitectónica.

 

Probablemente el de Gropius fue el proyecto más innovador de todos los que se presentaron, aunque hoy en día nos resulte menos llamativo porque ese sería el estilo que 30 o 40 años después se impondría como auténtico estilo internacional. En su momento se le criticó las innecesarias terrazas en un edificio de oficinas. Casi un cuarto de siglo después, en la película de 1949 The Fountainhead,  Gary Cooper en el papel del arquitecto Howard Roark ponía una cara llena de amargura al mirar unos planos muy  parecidos a los de Max Taut y Walter Gropius con la inscripción manuscrita “NON BUILT”. Muchos años después, en 1950, Gropius explicó en retrospectiva: “En 1922, cuando diseñé el Chicago Tribune de gran altura, quería erigir un edificio que evitara usar cualquier estilo histórico, pero que en cambio expresara la edad moderna con medios modernos; En este caso con un marco de hormigón armado que expresaría claramente la función del edificio “. Sin embargo, esto no es completamente exacto. En los años cincuenta Gropius ya no recordaba que en 1925 todavía presentaba el edificio en Internationale Architektur como planificado en “hierro, vidrio y terracota”. También el proyecto de Max Taut (Alemania) sería profundamente innovador con sus líneas puras, en este caso sin las criticadas terrazas volantes de Gropius, mostrando el rigor propio de la estructura de acero subyacente y cuya única concesión era la monumental entrada que alcanzaba la altura de cuatro pisos.

 

Entre todos los proyectos presentados el más llamativo fue el de Adolf Loos. Como ya enunció Loos en vida “La arquitectura sólo puede ser monumento o sepulcro”. Para el cualquier otro proyecto no era más que una solución a una necesidad concreta, sin embargo en los monumentos y en las tumbas era donde se podía ver la verdadera arquitectura. El edificio proyectado para la torre del Chicago Tribune es fiel ejemplo del enunciado de Loos quien lo llevó hasta el extremo al dibujar este proyecto. Loos quiso aparejar lo imposible y proyectar un edificio que rompiera con sus propio enunciado solucionando el programa funcional propuesto a la vez que fuese arquitectura en el estado más puro. Si la arquitectura sólo puede ser monumento o sepulcro mi edificio será las dos cosas, debió pensar Adolf Loos cuando se enfrentó al papel en blanco. La torre de la Chicago Tribune es de formas excepcionalmente simples ya que sitúa una inmensa columna dórica (monumento) sobre un gran zócalo con forma de paralelepípedo recto (sepulcro).

 

La visión de los bocetos es suficiente para ratificar estas observaciones. Y es que Loos quiso proyectar un edificio que una vez visto, aunque fuese por pocos instantes, no pudiese ser borrado de la memoria del espectador. Un edificio que transmitiese sentimiento, ese sentimiento de que hay algo que no funciona, algo que ha muerto, pero sobre el cual nos levantamos y nos elevamos hasta el cielo. El sentimiento también de estar observando formas que a todos nos son familiares y sin embargo sentir un escalofrió al darnos cuenta de que no identificamos la forma resultante. Se trata de un proyecto atemporal y como dijo el propio Loos: “La gran columna de estilo griego, dórico, será construida. Si no en Chicago, en cualquier otra ciudad. Si no para el Chicago Tribune, para cualquier otra entidad. Si no por mí, por cualquier otro arquitecto.”

 

En el inesperado interior de esta gran  columna (recordemos que las columnas acostumbran a ser elementos macizos, portantes) se desarrollan las actividades necesarias para la edición de un periódico de renombre. En el zócalo del edificio, en la parte baja, en la representación del sepulcro, suceden el acceso y las actividades más públicas como conferencias, reuniones, etc.
En el centro de la planta se sitúa un módulo de ascensores y hall de distribución que se repetirá en todas las plantas formando un eje vertical de comunicaciones a partir del cual surgen radialmente los cerramientos que irán conformando los distintos espacios de oficinas, todos ellos con ventanas al exterior. No se trata de una planta excesivamente amplia ya que exteriormente se busco la esbeltez de un elemento tan noble como la columna griega, la esbeltez de un monumento.

 

ÁLBUM DE FOTOS:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.2227663010582190.1073742097.100000155376360&type=3

 

Fuentes: https://es.wikiarquitectura.com/edificio/chicago-tribune/

http://rarasartes.com/concurso-para-el-chicago-tribune-building/