1. jun., 2018

TEL AVIV LA CIUDAD BAUHAUS

 

La Escuela Bauhaus es a Tel Aviv lo que el modernismo a Barcelona. Así explicaba recientemente un periodista israelí el significado de esta corriente arquitectónica para la segunda ciudad en importancia de Israel. Con, aproximadamente, 4.000 edificios repartidos entre sus no más de 50 kilómetros cuadrados, Tel Aviv ostenta orgullosa el título de la ciudad con mayor número de construcciones de estilo Bauhaus del mundo. No en vano en el año 2003 la Unesco reconocía este dato, declarando a la Ciudad Blanca lugar Patrimonio de la Humanidad “por integrar las tendencias arquitectónicas del Movimiento Moderno en el entorno local”.

 

La Unesco aceptó la recomendación de Mayo de 2003 de incluir a Tel Aviv en el listado “The World Heritage”. La llamada Ciudad Blanca -140 ha. del centro urbano de Tel Aviv- fue inscrita en la reunión 27 de la UNESCO, resolución 1096 del 3 de Julio del 2003. La Ciudad Blanca cuenta con más de 4.000 edificios construidos entre 1931 y 1956, de los que 2.087 están protegidos y 120 deben ser estrictamente preservados. 

Se puede ver el texto completo en:
http://whc.unesco.org/en/decisions/718.

Es así que desde julio de 2003, la “Ciudad Blanca de Tel Aviv” es Patrimonio de la Humanidad por la “síntesis de importancia excepcional de diversas tendencias del Movimiento Moderno en arquitectura y urbanismo de los inicios del siglo XX”. 

 

La estrecha relación entre la escuela Bauhaus y Tel Aviv se remonta a los años 30, cuando un destacado grupo de arquitectos judíos huyó de su Alemania natal ante el ascenso de los nazis al poder. Pertenecientes al grupo articulado en torno a Walter Gropius en 1929, Arieh Sharon, Shmuel Mestechkin, Munio Gitai-Weinraub y Shlomo Bernstein, entre otros, implantaron un novedoso y moderno plan de urbanismo. Respetando las directrices arquitectónicas básicas de la Bauhaus, diseñaron una ciudad que pudiera adaptarse a las singularidades de un clima desértico y mediterráneo. De este modo, las nuevas construcciones estarían caracterizadas por colores claros, como el blanco, ventanas traqueteadas para impedir la entrada del calor o los asentamientos sobre pilares al aire libre, permitiendo así que el viento pase por debajo de los apartamentos.

 

Sin embargo, el éxito de esta corriente en Israel no puede ser entendido exclusivamente en términos arquitectónicos. La filosofía de la escuela Bauhaus –que sería prohibida por los nazis al considerarla “degenerada”– entroncaba perfectamente con el ideario de la creación de un nuevo estado. De hecho, el movimiento sionista-socialista de principios de los años 30 adoptó esta corriente “de la manera más natural”. Aplicaron las teorías de la Bauhaus, que hablaban de la creación “desde la nada”, lo cual, para el caso israelí, supuso levantar casas y edificios a partir de la misma arena del desierto. La máxima de “edificios sin pasado, hacia un nuevo futuro, cumplió aquí sus mayores expectativas”, explican desde el Bauhaus Center de Tel Aviv.

 

Tel Aviv se fundó en 1909, y con motivo del 50 aniversario de la ciudad, en 1959 el pintor y escritor Nachum Gutman (1898-1978) realizo publicaciones buscando ésta declaración de la Unesco.  También en 1984 en el 75 aniversario de la ciudad, el historiador Michael Levin fue comisarió la exposición “A White City, International Style Architecture in Israel. Portrait of an Era”, en el Museo de Arte de Tel Aviv. La exposición viajó al Jewish Museum de Nueva York y se editaron dos catálogos: 

-     "A White City, International Style Architecture in Israel. Portrait of an Era” por M. Levin

-     “A White City, International Style Architecture in Israel” fotografía de Judith Turner

 

En 1994, durante el 75 aniversario de la fundación de la Bauhaus en Weimar (1919), con el auspicio de la UNESCO y el ayuntamiento se realizó la “World Conference on the International Style in Architecture” para llamar la atención sobre el invalorable patrimonio arquitectónico y su necesidad de conservación. Se celebró entre el 22 y 28 de mayo y fue dirigida por Michael Levin, Nitza Metzger–Szmuk y Catherine Weill–Rochand. Incluyó diecisiete exposiciones; entre ellas:
- una reposición de la de 1984.
- la fotografía en la Bauhaus,
- el Weissenhofsiedlung en Stuttgart.
y muestras de artistas locales como Dani Karavan, quien realizó la escultura Kikar Levana –Plaza Blanca– en Tel Aviv.

 

A pesar de que muchos de los 4.000 edificios se encuentran en un estado más que descuidado, el Ayuntamiento de la ciudad parece haber entendido la importancia cultural e histórica de los mismos y ha puesto en marcha un importante plan de mejora. De momento, ya se han rehabilitado algunos y se espera que en los próximos años se restauren alrededor de 1.500.

 

Debido al elevado número de lugares de interés, lo más oportuno es llevar a cabo un plan bien trazado, seleccionando de antemano qué es lo que más conviene ver. Una buena manera de empezar es el edificio del Bauhaus Center de Tel Aviv. Fundado en el año 2000, ofrece una gran cantidad de información a este respecto, además de vender libros sobre arquitectura, así como diferentes planos de la ciudad. Dentro de las diversas actividades que se realizan, están las visitas guiadas. Si bien es una buena opción, también se pueden tener en cuenta otras. El Tel Aviv-Bauhaus Walking Tour, gratuito y organizado por el Ayuntamiento, tiene lugar todos los sábados a las 11:00 y parte desde Rothschild número 46. Si se busca algo más concreto, solo hay que preguntar en cualquier oficina de turismo de la ciudad, donde informan de las muchas ofertas y precios.

 

El Museo Bauhaus, en el 21 de Bialik Street, es, a pesar de su reducido tamaño, otra de las mejores opciones para comprender y conocer la importancia de la escuela alemana en el urbanismo de la ciudad. Abierto solo dos días a la semana, miércoles y viernes, posee también una muestra con objetos diseñados por Mies Van Der Rohe, Marcel Breuer y otros arquitectos significativos del Movimiento Moderno.

 

Aunque, sin duda, la mejor manera de disfrutar de la arquitectura Bauhaus es perderse por Rothschild Boulevard, Shenkin, Dizengoff, Bialik, Mazeh o Kalisher Street, donde se encuentran algunos de los edificios más característicos y mejor conservados de la ciudad. La cercanía entre sí y la posibilidad de hacer la ruta a pie hacen que merezca la pena dedicar unas cuantas horas a este recorrido.

 

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.2195588330456325.1073742090.100000155376360&type=3

 

Fuentes:   Rafael Aníbal.  https://elviajero.elpais.com/elviajero/2013/06/13/

https://hugoklico.blogspot.com