21. feb., 2018

JOSEP LLUIS SERT

Josep Lluís Sert: De la modernidad ortodoxa a la personal

Josep Lluís Sert introdujo el Movimiento Moderno en España. Su trayectoria simboliza las vicisitudes de la modernidad en nuestro país.

Josep Lluís Sert (Barcelona 1902-1983) estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. Tras titularse, viajó a París, donde trabajó en el estudio de Le Corbusier con tan solo 27 años. En 1930, ya de vuelta en España, participa en la fundación del GATEPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles Para la Arquitectura Contemporánea) y su rama catalana, el GATCPAC, unos grupos que trataban de expandir la arquitectura moderna en España. Sert era el representante español en los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM), y él fue quien relevó a Le Corbusier como su director. Debido a sus ideas políticas tuvo que exiliarse a Estados Unidos después de la Guerra Civil, donde continuó su carrera. Poco a poco fue realizando obras en España, a la que regresó definitivamente con la instauración de la democracia.

 

El entusiasmo de Sert con la arquitectura moderna va más allá de la renovación estética. Se muestra interesado –aún más que Le Corbusier, si cabe– por la capacidad de la arquitectura y el urbanismo de mejorar la vida de las personas. En un país con tantas carencias, la visión higienista de la arquitectura se veía en primer lugar como un imperativo ético. La pulcritud estética era parte de una actitud renovadora más global. En esas condiciones, el resultado es la búsqueda de una arquitectura objetiva que parte de las condiciones de soleamiento o ventilación, que no rehúye de sus consecuencias estéticas, pero que se resiste a ser entendida como pura expresión personal. Aun así, sus obras de este periodo reflejan su fuerte personalidad, tanto en el aspecto plástico como podemos ver en el edificio Josefa López, en la calle Muntaner de Barcelona,  como en el analítico, ejemplificado en la Casa Bloc.

 

La primera materialización de la ciudad que Le Corbusier preconizaba desde los años 20 no la realizó él mismo, sino Sert. Aunque Le Corbusier sí colaboró con él en la redacción del Plan Macià, un plan de desarrollo de la ciudad de Barcelona que partía de la trama del ensanche de Cerdà, pero adaptándola a las nuevas ideas de ciudad, defendidas en la Carta de Atenas. El plan no llegó a realizarse, pero sí se construyó un edificio de vivienda social, la Casa Bloc, entre 1932 y 1936 (obra de Josep Lluís Sert, Josep Torres Clavé y Joan Baptista Subirana), que debía servir de modelo a los bloques del nuevo plan. Consiste en un edificio en forma de S, heredero de los diseñados por Le Corbusier para la Ville Radieuse, que permite no solo el adecuado soleamiento y ventilación de las viviendas, sino también la creación de zonas públicas diversas y un interesante juego de perspectivas cruzadas a través de las zonas levantadas sobre pilotes.A pesar de la precariedad material, todavía hoy se puede percibir la potente forma urbana y el inusual juego espacial dentro de la ciudad. El Disseny Hub Barcelona ha restaurado como museo visitable uno de los apartamentos, la llamada Vivienda 1/11, con criterios y muebles de la época en la que se construyó.

 

Durante la República, Sert tiene sus primeras oportunidades de mostrar las posibilidades de la nueva arquitectura. El Dispensario Antituberculoso, realizado junto a Josep Torres Clavé y Joan Baptista Subirana entre 1933 y 1938, le permite llevar sus ideas higienistas hasta el final; pero no solo en el diseño del edificio en sí, sino por sus implicaciones en la ciudad que le rodea. Dentro de la trama de callejuelas del barrio del Raval de Barcelona, el principal esfuerzo del proyecto consiste en conseguir abrir un patio lo más amplio posible que permita la entrada de luz del sol y de ventilación. Condiciones sanitarias que en este caso eran más necesarias ya que en la época era el remedio más eficaz conocido contra la tuberculosis. El uso del pavés refleja ese ansia por llevar la luz tan lejos como fuera posible. También presentó un proyecto de centro de recreo en la Costa Brava, La Ciutat de Repòs i Vacances, que integra el interés por el urbanismo que se había despertado dentro del movimiento racionalista.

 

Al declararse la Guerra Civil, Sert y la mayor parte de arquitectos del GATEPAC se alinearon con la República. Prácticamente sin presupuesto, recibió el encargo junto a Luis Lacasa de construir un pabellón de la República para la Exposición Internacional de París en 1937. La escasez de medios y de tiempo hizo dar lo mejor de sí al equipo. Detrás de una fachada inescrutable, el objeto se deshace y aparece un espacio fluido, que se diluye de forma etérea, dando lugar a una de las obras maestras del racionalismo. El estilo viene determinado por la aplicación de los principios racionalistas y funcionales. Debido al carácter efímero de la obra, los materiales empleados son elementos prefabricados de rápido montaje como la estructura metálica, la mampostería de piedra y ladrillo y el vidrio para el cerramiento. El edificio tiene forma de prisma, con tres plantas libres enlazadas con escalera o rampa laterales. De todas formas, más famosas que el pabellón en sí fueron las obras que se expusieron, como la escultura de la entrada de Alberto Sánchez, La Montserrat de Julio González, el Segador de Miró, la Fuente de Mercurio de Alexander Calder y, por supuesto, el Guernica de Picasso. En 1992 se realizó una reconstrucción del pabellón de la República en la Vall d’Hebron, un barrio periférico de Barcelona, reordenado ampliamente con motivo de las Olimpiadas de ese año. El edificio alberga actualmente un archivo y una biblioteca adscritos a la Universidad de Barcelona.

 

Debido a su alineación con la República, Sert fue condenado a la inhabilitación profesional y decidió ir al exilio, primero a París, y luego a Estados Unidos. Allí constituye con otros arquitectos la oficina Town Planning Associates, desde la que realiza diversos planes urbanísticos para ciudades latinoamericanas. Tras ser catedrático en Yale, es nombrado, en 1953, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Harvard. Dedica mucho tiempo a la enseñanza, pero continúa construyendo. Construye su propia casa adoptando la solución española de patio. La casa es racionalista y emplea la tipología de casa con patio de tradición mediterránea. Al exterior es una obra anónima, renuncia a tener vistas de su entorno y se abre interiormente a una serie de tres patios jardín concatenados, de los que recibe la luz.

 

En 1955 funda un nuevo estudio de arquitectura, que acabaría llamándose Sert, Jackson and Associates. Aunque realizó otros proyectos, en los que mantiene la atmósfera mediterránea como la casa Chimbote (1946) o la Embajada de Estados Unidos en Bagdad (1955),  los edificios más conocidos de Sert durante su período americano son en la propia universidad. En ellos se ve cómo progresivamente evoluciona el lenguaje de la modernidad. Del brutalismo del Centro Holyoke a las Viviendas para Estudiantes Casados, la complejidad formal es cada vez mayor. En ellos proyecta sus ideas sobre la ciudad: la coordinación de diferentes escalas, la mezcla de usos, espacios abiertos comunitarios, independencia de edificios y calles. Abandona los bloques lineales del movimiento moderno y busca siempre estructuras fragmentadas, volúmenes acumulativos, conjuntos de gran potencia compositiva, como en el Harvard Science Center.

 

Sus obras americanas de este periodo se imponen en un doble objetivo, la creación de ciudad y la voluntad de convertirse en un hito, una referencia en el entorno. A esto se añade el interés por las condiciones del lugar, el soleamiento, la ventilación, e incluso, dentro de su sinceridad constructiva, su atención al detalle. Obras como las viviendas en Roosevelt Island en Nueva York suponen una apropiación personal del lenguaje de la modernidad corporativa.

 

A partir de los años 1950 comenzó a pasar algunas temporadas en España y el régimen consintió en que realizara algunas obras en el país, aunque fuera prácticamente de incógnito. Su amistad con Joan Miró le llevó a diseñar el estudio del artista en Mallorca (hoy Fundación Joan y Pilar Miró). Aquí pueden verse las características de la arquitectura más personal de Sert. Una asimilación del lenguaje vernáculo mediterráneo y del movimiento moderno que produce una síntesis completamente original.  La piedra de marés, típicamente mallorquina, convive con los muros blancos, también populares en el mediterráneo pero usados con una abstracción que nos remite al movimiento moderno. En la cubierta, la necesidad de construir lucernarios para iluminar de forma indirecta el estudio permite un desarrollo plástico cercano casi a lo escultórico. El interior destaca precisamente por su tratamiento de la luz.

 

Estas ideas pueden llevarse a su máximo esplendor en el edificio para la Fundación Maeght en el sur de Francia. Se trata de un edificio construido para albergar la colección de arte de una pareja de mecenas en colaboración con los propios artistas expuestos, como Miró, Braque y Léger. La función escultórica de las cubiertas es llevada a una monumentalidad doméstica, en que el juego entre las diferentes escalas del conjunto es fundamental. Los espacios exteriores entre los volúmenes construidos son tan importantes como la propia edificación.

 

A punto de regresar a España, Sert tuvo la oportunidad de construir un edificio en un lugar privilegiado de Barcelona, la montaña de Montjuïc, y una vez más para su amigo, la Fundación Joan Miró. También en esta ocasión deja a la cubierta el papel de definir la arquitectura. El uso de lucernarios para llevar luz indirecta al interior y no dañar las pinturas expuestas se toma como pretexto para desarrollar un edificio de gran potencia estructural. Las formas aquí son más contundentes, más decididas que los juegos un tanto caprichosos del estudio de Mallorca. Además, la volumetría del conjunto se hace mucho más compleja, buscando una mayor integración en el entorno natural urbano y la creación de espacios exteriores que permitan la articulación de los interiores y la contemplación de la ciudad.

En 1981 recibió la Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña y en 1982 la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes. Falleció en Barcelona el 15 de marzo de 1983.

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.2054946627853830.1073742057.100000155376360&type=3

 

Fuente: Miguel Barahona 18 de febrero de 2016

 

https://www.houzz.es/ideabooks/60539568/list/josep-lluis-sert-de-la-modernidad-ortodoxa-a-la-personal.