21. dic., 2017

CHARLES Y RAY EAMES

 

Charles y Ray Eames: El diseño de una vida

 

Pocos creativos pueden presumir de haber abarcado, con consistencia y éxito, una gama tan sorprendente de áreas relacionadas a las artes.


Charles Ormand Eames, nacido el 17 de junio de 1907 en Saint Louis Missouri, Estados Unidos, desarrolló desde su adolescencia un gusto especial por la arquitectura y la ingeniería. A los 12 años perdió a su padre y, aunque era el menor de dos hijos, ayudó a su familia con empleos eventuales mientras continuó su formación escolar. Becado, asistió a la Universidad Washington en Saint Louis para estudiar su pasión, pero pronto se enfrentó a la cerrazón de los académicos y a su memorable expulsión por haber mostrado su afinidad a las ideas de la arquitectura moderna y en especial a los diseños del arquitecto Frank Lloyd Wright, lo que impidió que concluyera sus estudios.

 

Pero esa rebeldía y seguridad le permitirían seguir adelante y para 1930 (ya casado por primera vez) abrió su propio despacho en su ciudad natal. Desde ahí realizaría diferentes diseños residenciales, como la Casa Meyer, y conocería a Eliel y a Eero Saarinen, padre e hijo arquitectos de origen finlandés, con quienes colaboraría ampliamente y desarrollaría una gran amistad. Por el resto de la década, Charles Eames estaría ocupado desarrollando ideas, siguiendo sus instintos y realizando viajes en los que conoció México. A invitación de Eliel, comenzaría a dar clases en la Academia de Artes Cranbook en Bloomfield Hills, Michigan, convirtiéndose a la postre en el jefe del Departamento de Diseño.

 

Fue precisamente en Cranbook que Charles Eames conoció y se enamoró de la pintora californiana Alexandra Kaiser, apodada "Ray", quien era su alumna y cinco años menor. Ella los había asistido a él y a Eero Saarinen en su participación en un concurso de mobiliario que lanzó en 1940 el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), bajo el tema de Diseño Orgánico. En la competición destacaron de sus colecciones dos sillas en especial, fabricadas en caoba hondureña por la renombrada casa Haskelite Corporation y tapizadas por Heywood-Wakefield, resultando ganadoras de dos primeros premios en la categoría "sentarse" que le valieron a Eames y Saarinen un gran prestigio.

 

Una de las sillas, la llamada Conversation fue calificada en su momento por la prestigiosa tienda Bloomingdale’s como "una silla revolucionaria moldeada con respecto al cuerpo", señala la reseña recogida en el sitio oficial eamesoffice.com.  Tal ha sido desde entonces la fama alcanzada por estos diseños que un ejemplar de su otro modelo, la Side Chair, fue vendido apenas en 2013 por 12,500 dólares a través de la casa de subastas Wright. Pero 10 años antes se pagaron en la misma subastadora hasta 32,000 dólares por otra pieza que sólo variaba en el color de su tapicería. Ambas sillas forman hoy parte de la colección permanente del MoMA.

 

En 1941 Charles se divorció de su primera esposa, Catherine Woermann, madre de su única hija Lucía. Un mes después se casó con Ray y se mudaron a Los Ángeles. Ahí alquilaron un apartamento —casualmente diseñado por Richard Neutra—, donde instalaron su primer taller. Ray encontró empleo ilustrando las portadas de la revista California Art & Architecture. Charles, por su parte, trabajaba entonces como escenógrafo en los estudios MGM y traía a casa algunos materiales de desperdicio con los que él y Ray experimentaban en proyectos propios, ocupando una prensa de madera hecha por ellos mismos a la que denominaron Kazam!

 

Ya con Estados Unidos involucrado en la Segunda Guerra Mundial, los Eames contribuyeron con el diseño de férulas para heridos en combate, fabricadas de madera contrachapada o triplay.  Se hicieron los prototipos tanto de entablillado de brazos como de piernas, siendo éste último moldeado de la propia pierna de Charles, dejando unas ingeniosas ranuras para pasar vendas a través de ellas. La tablilla para piernas fue autorizada por la Marina en 1942 y se les hizo un primer encargo por 5,000 piezas. Poniendo a trabajar su Kazam! unían y doblaban ergonómicamente una serie láminas de madera con pegamento de resina a base de calor y presión.

 

De acuerdo con la biografía de Charles y Ray, publicada por el Design Museum de Londres, el éxito de estos pedidos les permitió cambiar su taller a Santa Mónica. Estos aparatos fueron su primer diseño producido en volumen, alcanzando al final unas 150,000 unidades que llevaban la leyenda 'Eames Process'.  Con técnicas similares, construirían desde sillas y mesas, hasta celosías, esculturas y juguetes de triplay. Esta línea los acercó a la marca de muebles Herman Miller, cuyos ejecutivos habían sido atraídos por las ideas de los Eames y buscaron producirlas.

 

Desde ahí, la marca tendría en Charles y Ray a unos de sus mejores y más duraderos diseñadores que para 1946 estaban revolucionando el mercado con geometrías y materiales entonces muy atrevidos. La sociedad de Charles y Ray trascendería no sólo las pautas establecidas de su época en cuanto al diseño sino también al género, puesto que es la pareja de diseñadores más conocida y exitosa de su tiempo. En muchas ocasiones sorprendían por su novedoso trabajo y  por su valentía para superar convencionalismos. Complementarios, Charles era un gran diseñador y visionario, un negociador que podía vender los proyectos a marcas y ejecutivos de alto nivel, mientras Ray destacaba por ser una excelente organizadora, tener un excelente gusto al diseñar y mantener la creatividad a flote aportando la sensatez administrativa.

 

Los Eames, ahora integrados plenamente como una firma, abrirían en 1943 su estudio en Venice —un barrio de Los Ángeles—, en el número 901 del Abbot Kinney Boulevard, propiedad que ocuparían hasta 1988. Desde ahí, fraguarían cientos de proyectos y protagonizarían la escena vanguardista, imponiendo más de una moda desde lo comercial y lo cultural hasta lo artístico. Para 1945 participaron junto con otros despachos en el llamado Case of Study, un programa que patrocinaba la revista Arts & Architecture con la intención de construir casas de bajo costo "de ideas modernas y reutilizando diferentes tecnologías empleadas en la guerra". Aunque la "Casa número 8", originalmente se llamaba Casa puente (proyecto de Charles y Eero Saarinen), fue replanteada por los propios Eames, cuando Ray y su esposo se encariñaron con el lugar, una pradera en Pacific Palisades, zona conurbada a la ciudad de Los Ángeles.

 

La pareja cambió la distribución, amplió los espacios en forma lineal con un patio central y salvó árboles al colocar la casa al fondo del terreno, al pie de una colina. La pensaron como un hogar y también como un objeto con un alto grado de experimentación. En 1949 fue construida en sólo cuatro días economizando materiales por la ligereza y simplicidad de su estructura metálica, pero sin sacrificar su amplitud y solidez. La Navidad de ese año estrenaron la ahora "Eames House", y vivieron ahí por el resto de sus vidas y desde 2006 fue designada como Sitio Nacional Histórico por el Departamento del Interior de Estados Unidos.

 

Aunque el trabajo arquitectónico no quedó por completo de lado, poco a poco cedió el terreno a otras áreas donde los Eames sobresaldrían. Como parte del mismo programa también habían diseñado y construido la casa del arquitecto John Entenza. Sin embargo otra residencia, proyectada en 1952 para el director de cine Billy Wilder, no vio la luz. En esta etapa se interesaron en diversas aficiones y realizaron desde juguetes comerciales como la House of cards -Casa de barajas- y textiles (patrones de estampados), fotografía, diseño gráfico y editorial, hasta cortos fílmicos como Tocatta para trenes de juguete (1957) y La Máquina de la Información, del mismo año, realizado para IBM con el objetivo de mostrar al mundo la era de la computación, siendo de hecho el primer filme completamente animado por los Eames.

 

También montaron diferentes exposiciones, como Mathematica: a world of numbers… and beyond -Matemática: un mundo de números… y más allá- comisionada por IBM en 1961 y que tuvo por objetivo mostrar las utilidades de las matemáticas en los diferentes aspectos de la vida. Fue diseñada para el Museo de Ciencia e Industria de California y contó con una variedad de módulos interactivos que maravillaron a miles de personas.

 

En cuanto a la evolución de su mobiliario, volvieron a participar en un concurso del MoMA en 1948. Esta vez se requerían alternativas de bajo costo y Charles, Ray y Eero irrumpieron con un sillón individual al que llamaron Chaise Longue (en francés) hecho de espuma de hule, plástico (fibra de vidrio), metal cromado y patas de madera de roble. Una figura flotante con una oquedad para la parte baja de la espalda, verdaderamente llamativa.

 

Aunque no ganaron, por considerarlo un mueble caro y complicado de fabricar, recibió muchos elogios del jurado "por su impresionante apariencia e inventiva". No fue hasta los años 1990, comercializado por la marca Vitra (socio europeo de Herman Miller) que se produjo en serie. Su nombre, que los Eames eligieron en honor del escultor Gaston Lachaise, se convirtió en sinónimo de esta clase de sillón.

 

En 1950 lanzaron sus RAR —Rocker height, Armchair shell, Rocking base— piezas monolíticas que cubren asiento respaldo y brazos de las que se derivaron un modelo reclinable y con base de mecedora, así como uno con ruedas. Fueron las primeras sillas de plástico en producirse industrialmente. El siguiente año su Wire Mesh Chair, un armazón en malla liviano y elegante apoyado en un tripié. Tantos las RAR como la Mesh continúan en producción atendiendo a los nuevos materiales eco amigables que impone el presente ambiental.

 

Ya para 1956, apareció su emblemático primer sillón de alto costo desarrollado para Herman Miller: el denominado Eames Lounge, tapizado en piel. Aunque Charles siempre prefirió sus modelos económicos, el Lounge (silla otomana) de dos piezas se consideró desde el inicio un elemento de estatus y aún se califica como "una obra maestra del diseño industrial". Como muchos de sus productos, permanece en fabricación desde entonces.

 

Su alto sentido didáctico, su comprensión de la ciencia y su indiscutible calidad los llevaría a Moscú, la capital rusa, en plena guerra fría. Contratados por el gobierno, expondrían en 1959 su fantástico Glimpses of the U.S.A. –Vistazos de Estados Unidos-, un documental con alto contenido humano que describía la vida cotidiana y al que los Eames añadieron la belleza natural del país, evitando toda referencia política. Proyectado en siete pantallas de 6 x 9 m bajo el domo del parque Sokolniki, una geodésica de 75 m de diámetro construida por el también estadounidense Buckminster Fuller.

 

Con esta experiencia realizarían la Casa de la Ciencia, para la Feria Mundial de Seatle en 1962, y en 1964 proyectarían en 22 pantallas grandes y pequeñas el filme Think –piensa- en el pabellón de la IBM (ya para entonces cliente frecuente de los Eames) en la Feria Mundial de Nueva York, que se convirtió por supuesto en uno de los más visitados. Como pioneros de las creaciones multimedia, continuarían produciendo cortos animados y educativos, ya sea por cuenta propia o por encargo. En 1977 Charles y Ray lograrían el aclamado Potencias de 10, un documental de 9 minutos a color que repasa las potencias exponenciales para comprender las escalas del cosmos, desde los átomos hasta los planetas. La capacidad descriptiva y técnica de este trabajo le ha valido reconocimiento mundial. Se calcula que ha sido visto por millones de personas, ya sea en inglés o doblado y subtitulado en decenas de idiomas.

 

La admirable vida de Charles y Ray, destinada a inventar y trascender en los objetos más comunes y útiles, fué muy apreciada social y profesinalmente y constantemente refrendada. Entre los premios que recibieron se encuentra un Emmy, por los gráficos del filme “Los fabulosos cincuentas” (1960); el Kaufmann International Design Award de 1961; el Premio de los 25 años del Instituto Americano de Arquitectos (AIA) de 1977, y varios más póstumos como el nombramiento de 'El diseñador más influyente del siglo 20', otorgado en 1985 por la Sociedad de Diseñadores Industriales deEstados Unidos.

 

Con la frase inmortal de Charles, "Los detalles no son detalles, de ellos están hechas las cosas", se resume la incansable dedicación y la curiosidad casi infinita que compartió junto con Ray por casi 40 años. Charles Eames falleció a la edad de 71, el 21 de agosto de 1978. Exactamente el mismo día, pero de 1988, Ray Eames concluyó su misión en la Tierra. Ella continuó la década final dirigiendo la oficina, cerrando los proyectos pendientes, escribiendo sobre el legado de su vida y dando conferencias. El estudio fue administrado por sus socios y familia 15 años más y cerró, transportándose a la Casa Eames, propiedad de la hija y los nietos de Charles, quienes catalogan y cuidan su gran colección. Hoy, la Fundación Eames, fundada en 2004 por Lucía Eames, recauda fondos que permitan conservar la icónica estructura por los siguientes 250 años.

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1984777271537433.1073742042.100000155376360&type=3&uploaded=30

 

Fuente:

http://www.obrasweb.mx/arquitectura/2015/06/17