11. may., 2017

ANDRÉ RICARD

 

André Ricard nació en Barcelona, en 1929. De formación autodidacta, en una época en la que el diseño no tenía reconocimiento como tal en España, realiza diversas estancias en Francia, Suiza y Londres donde va acumulando experiencia. En 1958 crea su propio estudio en Barcelona: el Centro de Diseño Industrial (CDI). Entre sus diseños más emblemáticos destacan los envases de Agua Brava, la batidora Moulinex, los ceniceros Copenhagen o la antorcha olímpica de Barcelona 92.

 

Sus diseños, sencillos y funcionales, reflejan una búsqueda constante de lo que él denomina la “ética y estética de la utilidad”.  Su labor no es solamente la de diseñador de objetos, sino que está reconocido igualmente como un gran difusor de su mentalidad como profesional. Siempre dispuesto a impartir conferencias, organizar talleres y seminarios o asesorar a equipos de diseño, André Ricard sigue en activo, sabiendo compaginar todo esto con la publicación de libros de difusión sobre diseño.

 

 

A lo largo de su trayectoria, André Ricard ha desarrollado objetos en los que siempre ha primado la calidad, entendiendo como tal la correcta solución de un problema teniendo en cuenta todos los puntos del complejo funcional. Ha resuelto de forma satisfactoria objetos que abren un gran abanico, desde las pinzas antipolillas Orión, hasta la antorcha olímpica de los JJOO de Barcelona 92. Paralelamente a su trabajo como diseñador, ha desarrollado una importante actividad para la promoción y reconocimiento del diseño, ocupando cargos importantes en agrupaciones y asociaciones de diseñadores.

 

 

No le ha movido la nostalgia. "Me interesa más mi presente que mi pasado. Si alguna nostalgia albergo, es por aquello de que no viviré", dice el diseñador André Ricard en su libro de memorias “En resumen”,  publicado por  Angle Editorial en castellano y en catalán. "Verbalizar aquello que la memoria selectiva ha retenido ha sido para mí un ejercicio liberador", declaró en el Museo de las Artes Decorativas de Barcelona, donde arropado por un grupo de amigos diseñadores y teóricos presentó sus memorias.

 

El diseñador André Ricard nació en Barcelona en 1929, año en el que, como él mismo recuerda en el libro, se celebró la Exposición Universal de Barcelona, para la cual Mies van der Rohe proyectó el Pabellón Alemán y diseñó la silla Barcelona.

 

Ricard representa el punto de arranque y la toma de conciencia del diseño español como disciplina. Todo el sector profesional coincide en su carácter de pionero. "André fue el primero que me dijo que lo que yo hacía era diseño industrial", comentó en la presentación del libro Miquel Milà, otro de los grandes del diseño español, quien desveló un pequeño secreto que incluso desconocía el propio Ricard. "Te llamábamos Manolita, la primera", con relación al espíritu de Ricard de tomar siempre la iniciativa e ir por delante, aunque fuera en un paseo en bicicleta.

 

Daniel Giralt-Miracle, que actuó de moderador del acto, también destacó el liderazgo de Ricard. "Encarna el proceso de gestación y cristalización del diseño y la internacionalización de nuestra cultura, ya que desde los años cincuenta ha sido uno de los grandes impulsores del proceso de europeización y de desarrollo industrial y social".

 

En el libro André Ricard recorre su vida, la infancia, en la que influyó decisivamente la personalidad de su madre y de su padre, un emprendedor representante farmacéutico francés, veterano de la Primera Guerra Mundial, hasta su reciente presidencia de la ONG Design for the Word, pasando por el célebre congreso de diseño en la Ibiza de 1971, su presidencia de ADI-FAD o la llegada en 1992 de la antorcha olímpica, otro de sus diseños, en el antiguo puerto griego de L'Escala en Gerona.

 

"Ricard siempre ha optado por la ética del objeto. Cuando diseña no piensa en diseño, sino en la posibilidad de hablar a la vida a través de los objetos", dijo el diseñador Norberto Chaves. El filósofo Xavier Rubert de Ventós, quien reconoció haberse emocionado con la lectura de En resumen..., habló de la personalidad del creador de los célebres envases para colonia de la firma Puig, a quien califico de "sorprendentemente cándido" por la delicadeza de sus modos.

 

El diseñador gráfico Yves Zimmermann, que durante años compartió despacho con Ricard, señaló la importancia del homenajeado en la clarificación profesional del diseño. "Cuando en los años sesenta llegué a Barcelona nadie sabía lo que era un diseñador, continuamente tenía que explicar que ni era un dibujante, ni un artista", dijo.

 

La única ausencia destacable del libro es todo lo que atañe directamente a su propia vida familiar. "Porque la considero la zona más íntima y privada de mi alma, he preferido preservarla para mí solo", afirmó Ricard.

 

Álbum de Fotos:  

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Fuente:   JAUME VIDAL Un ejercicio liberador. El Pais. 20 nov 2003