10. ene., 2017

OSCAR NIEMEYER. PAMPULHA

El 17 de julio de 2016, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (conocida como UNESCO) incluyó en la lista de Patrimonio de la Humanidad al Complejo Moderno Pampulha. 

El conjunto arquitectónico de Pampulha fue el centro de un proyecto urbanístico visionario de ciudad-jardín realizado en 1940 en la ciudad de Belo Horizonte, capital del estado brasileño de Minas Gerais. Planeado en torno a un lago artificial, ese centro de carácter cultural y recreativo comprendía un casino, una sala de baile, el Yate Golf Club y la iglesia de San Francisco de Asís. Todos sus edificios fueron diseñados por el arquitecto Oscar Niemeyer, en colaboración con diversos artistas innovadores. 

 

La candidatura de Pampulha ante la UNESCO empezó en 1996 como un rubro de una lista de los muchos lugares de Brasil merecedores de ser patrimonio. Sin embargo, fue recién en 2012 que el gobierno de Belo Horizonte duplicó sus esfuerzos, que finalmente rindieron frutos cuatro años después —y por una buena razón. El sitio web de la UNESCO del que ahora es el vigésimo Patrimonio de la Humanidad de Brasil indica los factores detrás de la decisión de incluirlo en la lista:

"La explotación de las propiedades plásticas del hormigón y la fusión de diversas artes –arquitectura, escultura, pintura y paisajismo– dieron lugar a la creación de construcciones de formas audaces que se integran en un conjunto armónico. El sitio constituye además un testimonio de la influencia del clima, el medio ambiente y las tradiciones del Brasil en los principios de la arquitectura moderna."

 

Belo Horizonte fue la primera ciudad planeada urbanísticamente en Brasil, pero antes de cumplir 40 años los límites que la delineaba se quedaron pequeños y la ciudad se fue extendiendo. Al norte de la ciudad había un embalse que los lugareños llamaban “Acaba Mundo”. Allí había una represa llamada Pampulha. Esta represa se transformaría más tarde en uno de los más grandes lagos artificiales con 20 km de circunferencia. Se invitó primero al urbanista francés Alfred Agache a realizar el proyecto pero Juscelino quedó decepcionado con su propuesta. Vislumbró la potencialidad de construir un complejo de formas modernas a la orilla de una laguna artificial.

  

Tras hablar con Juscelino, Niemeyer pasa la noche en blanco, en el hotel, dibujando de un día para otro los bocetos de las edificaciones que revolucionarían la arquitectura moderna. Dice la leyenda que en una servilleta.

“Hablo con JK, que me explicó: “quiero crear un barrio de Pampulha, un magnífico barrio como no existe otro en el país. Con Casino, Club, Iglesia, restaurante y para mañana “. Y trabajé por la noche en la habitación del Grand Hotel (…) El proyecto me interesó fuertemente. Fue la oportunidad para desafiar la monotonía que rodeaba la arquitectura contemporánea (…). Y es con placer que recuerdo el entusiasmo con que fue construido Pampulha, la pasión de JK, la dedicación de quienes los realizan. (…) “

  

En Pampulha trabaja solo. Realiza una arquitectura que se va alejando de la propuesta de Le Corbusier, buscando una expresión más personal.

“Pienso que (Le Corbusier) fue un arquitecto muy importante. Pero mi arquitectura es diferente, muy diferente a la suya. La suya era más pesada y predominaba el ángulo recto… Creo que la única influencia que tuve de él fue el día en que me dijo: “La arquitectura es invención”. Y eso lo tomé como norma de trabajo. La preocupación por hacer algo diferente.”

 

El complejo prevé cinco edificios: un casino, un club de élite, un salón de bailes popular, una iglesia y un hotel. Finalmente el hotel no fue construido. Al final del proyecto el alcalde añade una residencia de fin de semana y veraneo para él y su familia con la esperanza de que fuera ejemplo para otras familias ricas de la capital.

“Como la mayoría de los políticos (Juscelino Kubitschek) no entendía nada de arquitectura; y , en realidad, eso permitió que esos imaginativos edificios pudieran construirse.”

 

La obra está proyectada como un conjunto, pero en el que se ve cada elemento como una forma independiente y autónoma. Los edificios están pensados en estrecha relación con el entorno.

“Algo importante en la arquitectura es cuando surge la idea. Yo, por ejemplo, trabajo de una forma muy particular. Cuando tengo una idea empiezo a estudiar un problema. Primero verifico cuáles son las condiciones locales, la posibilidad económica, todo eso. Después empiezo a dibujar. Y cuando llego a una solución que me agrada me pongo a escribir, a redactar un texto explicativo. Porque si en ese texto no encuentro argumentos vuelvo al tablero.”

 

El casino es el primer edificio construido. Situado en un lugar privilegiado en la laguna, puede ser visto desde varios ángulos. Su composición está basada en un juego de contrastes entre volúmenes planos y curvos. La planta del casino se resuelve mediante la combinación de un bloque de planta circular con otro rectangular soportado por pilares de diferentes alturas en relación a la topografía del terreno. Los dos bloques se conectan mediante rampas rectas, permitiendo un fácil recorrido entre las distintas salas. El casino era utilizado por la élite belohorinzontina. Cuando se prohíbe el juego, el casino se cierra. Posteriormente se convierte en Museo de Bellas Artes.

  

La Casa do Baile es la menos burguesa de todo el complejo. Albergaba un pequeño restaurante, un salón con mesas, pista de baile, cocina y servicios. Cimentada sobre su propia isla artificial, su planta está basada en dos círculos conectados a una marquesina sinuosa, que sigue la línea de la laguna. Niemeyer utilizó por primera vez el agua atribuyéndole un valor arquitectónico, recurso que a partir de ese momento utilizará con frecuencia. Llegará a convertirse en una de las características más determinantes de su obra.

 

La sede del Yatch Club y la casa de Juscelino tenían como referencia la solución de cubierta de la casa Errazuriz (Chile) de Le Corbusier. El plano inclinado de los tejados que dirigía el desagüe hacia la parte central, creando los famosos tejados de alas de mariposa, empezó a ser desde entonces muy utilizada en la arquitectura brasileña que vió en tal solución una respuesta a los problemas tropicales. Niemeyer juega con los volúmenes de manera que parezcan a la vez fundidos e individualizados. La continuidad exterior-interior es un elemento fundamental de los edificios. 

“La forma bella encuentra en sí misma su propia justificación”

  

La iglesia de San Francisco es un hito de la arquitectura moderna en Brasil y en el mundo. Niemeyer utiliza una nueva solución constructiva, una bóveda parabólica de hormigón armado. Su uso permite que un único elemento sea superficie para la construcción de techo y de las paredes. Para concentrar la atención en la pintura mural de San Francisco realizada por Cándido Portinari, que ocupa toda la pared del fondo, se acorta la bóveda, estrechándola hacia el altar. Es también Portinari el autor de la composición de azulejos blanca y azul que cubre la fachada posterior de la capilla.

  

Oscar Niemeyer, que falleció en el 2012 a los 104 años, fue más conocido por ser codiseñador de Brasília, la capital de Brasil, a mediados de los años 50. Aunque el Complejo Pampulha pueda hacerse conocido en todo el mundo ahora que la UNESCO lo ha puesto en el centro de atención, un hecho menos conocido es que “Pampulha fue el inicio de Brasília”, según el propio Niemeyer. Para entender mejor lo que quiere decir esa frase, debemos regresar al menos a los años 1940, e incluso a fines del siglo XIX.

 

En 1897, Brasil como república tenía apenas nueve años, y la anterior capital del estado de Minas Gerais, Ouro Preto, no solamente estaba muy asociada con la minería y la monarquía, sino que también tenía pocas expectativas de crecimiento viable. Esto requirió que se fundara e inaugurara una de las primeras ciudades planificadas de Brasil, Belo Horizonte, conocida en ese tiempo como Ciudad de Minas. Cuatro décadas después, en 1940, el prefecto de Belo Horizonte, Juscelino Kubitschek, decidió crear un distrito planificado dentro de la región norte de la ciudad, mayormente sin uso. La idea era encontrar una manera de enfrentar el crecimiento de la población, que, irónicamente, la ciudad planificada no había planificado.

 

Para la tarea, convocó a un nombre que empezaba a sonar en el mundo de la arquitectura, Oscar Niemeyer, de 33 años en ese momento, para crear el Complejo Moderno Pampulha. Este fue el primer proyecto en solitario del joven arquitecto, y lo catapultaría también como precursor de la creación de Brasília. Cuando el exprefecto de Belo Horizonte se convirtió en el vigésimo primer presidente de Brasil en 1956, supo a quién llamar cuando debió enfrentar la tarea de mudar la capital del país de Río de Janeiro a un lugar más central cuando Brasil empezó a expandirse hacia el oeste.  Gracias al éxito de Pampulha, el presidente Kubitschek (conocido como Padre del Brasil Moderno) sabía que podía confiar en Niemeyer, no meramente por su visión de integrar a la naturaleza en el arte, de la que Niemeyer dijo:

"No es el ángulo correcto el que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el sinuoso curso de sus ríos, en las olas del mar, el cuerpo de la mujer amada. Las curvas hacen el universo entero, el universo curvo de Einstein."

 

En una zona prácticamente no utlizada de su ciudad en crecimiento, Juscelino Kubitschek, junto con Oscar Niemeyer, nunca vio lo que en verdad estaba ahí, sino lo que podría estar —proeza que ambos repetirían más de una década después en la nueva capital del país. Tristemente, Kubitschek murió en un accidente de auto en 1976 y no pudo ver cómo su visión nacida en Belo Horizonte se convertía en Patrimonio Mundial. Sin embargo, el Complejo Pampulha y Brasília —dos de sus mayores proyectos— perdurarían, al igual que la arquitectura enterna de su arquitecto jefe.

 

 

IMÁGENES  (Fotografías de Jose Manuel Sanchis):

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1580136615334836.100000155376360&type=3

 

 

 

Fuentes:  

-  http://www.miprimeravez.es/2012/12/oscar-niemeyer/

Extractos recogidos de las entrevistas concedidas por Óscar Niemeyer a la periodista de la BBC Isabel Murray en 2001, por Utzeri en 2002 y para la revista Eñe en 2007

- https://es.globalvoices.org/2016/08/07/complejo-pampulha-precursor-de-brasilia-declarado-patrimonio-de-la-humanidad-de-la-unesco/