10. dic., 2016

EL CEMENTERIO JUDÍO DE PRAGA

El Antiguo Cementerio Judío de Praga (checo: Starý židovský hřbitov) se encuentra en el barrio judío de Praga (República Checa), el Josefov. Fue usado desde el siglo XV (su tumba más antigua, data  de 1439) hasta 1787.

 

Su antecesor fue otro cementerio llamado "El jardín judío", ubicado en el Barrio Nuevo de Praga y encontrado recientemente gracias a diversas excavaciones arqueológicas. No está claro cuándo fue fundado exactamente el cementerio. Esto ha sido tema de discusión de muchos expertos. Algunos de ellos aseguran que el cementerio data del siglo V. Otros en cambio lo fechan en la primera mitad del siglo XV, ya que la tumba más antigua pertenece al rabino y poeta Avigdor Kara (1439) y atribuyen su fundación al rey Otakar II de Bohemia.

 

En el viejo cementerio judío de Praga no hay lujosos panteones, ni monumentos de costosos mármoles, no hay flores, ni adornos, ni cruces, ni estatuas… allí solo encontraremos miles de lápidas amontonadas sin orden ni concierto, como si en un juego macabro hubiesen sido colocadas azarosamente por manos invisibles en lejanas noches oscuras y silenciosas.

 

De acuerdo con la Halajá, los judíos no deben destruir tumbas judías, y tampoco se les permite transportar una tumba a otro lugar. Esto significa que cuando el cementerio se quedó sin espacio y conseguir tierra extra era imposible, más capas de tierra se emplazaron sobre las tumbas existentes, de manera que las tumbas viejas quedaban desplazadas y enterradas bajo las nuevas capas de tierra. Esto explica porqué las tumbas del cementerio están emplazadas tan cerca las unas de las otras. Al final, el cementerio acumuló más de 12 capas de tierra.

 

Viendo el reducido espacio del cementerio, no nos salen las cuentas cuando nos dicen que allí hay enterrados más de cien mil judíos. En cambio, en el camposanto tan solo hay unas doce mil lápidas. Esto se debe a que el cementerio se les quedó pequeño y los judíos, sin la posibilidad de ampliarlo, tuvieron que recurrir a realizar los nuevos enterramientos sobre los ya existentes, añadiendo capas de tierra una y otra vez. En algunos lugares del cementerio se pueden contabilizar hasta once enterramientos unos sobre otros. Motivo también del aparente desorden de las lápidas.

 

El poeta y erudito Avigdor Karo fue la primera persona enterrada en este lugar, allá por el año 1439. El cementerio permaneció activo hasta 1787, cuando fue clausurado definitivamente con la tumba de Moses Beck. Cientos de nombres célebres descansan en este lugar, como el sabio del Renacimiento, historiador, matemático y astrónomo David Gans (d. 1613), o el erudito e historiador José Salomón Delmedigo (d. 1655), y el rabino y coleccionista de manuscritos y libros impresos en hebreo David Oppenheim (m. 1736). Aunque sin duda el más conocido de todos es el gran erudito y maestro religioso Judá Loew ben Bezalel, conocido como el rabino Loew (d. 1609), que se asocia con la leyenda del Golem, un muñeco de barro creado por Loew para defender a los judíos de Praga, pero que enloqueció y no pudo cumplir su tarea.

 

El Cementerio Judío de Praga fue protagonista involuntario de todo un movimiento conspiratorio que aún sobrevive en nuestros días. Según el panfleto antisemita “Los protocolos de los sabios de Sion“, publicada en 1902 en Rusia por la policía secreta del zar Nicolás II, en el Cementerio de Praga se habrían producido los encuentros de los “Ancianos de Sion”, quienes supuestamente planeaban la dominación del mundo. La obra pretendía ser la transcripción del acta de una de aquellas reuniones y con ella se quiso justificar la persecución de los judíos culpándoles de los males de la guerra y la revolución, pero jamás se dio ni una sola prueba de la existencia de aquella “organización”.

 

De hecho, lo que sí probó en 1921 el diario “Times” fue que “Los protocolos de Sion” era en realidad un descarado plagio de dos novelas de ficción: “Diálogo en los infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu”, de Maurice Joly, y “Biarritz”, de Hermann Goedsche, escritor antisemita que había titulado uno de los episodios de su obra “El cementerio judío de Praga y el consejo de representantes de las doce tribus de Israel”. Pese a las contundentes pruebas presentadas, la obra aún gozó de gran popularidad entre buena parte de la población europea y el propio Hitler fue decisivamente influenciado por ella.  Hoy en día aún pervive como un relato veraz entre algunos grupos de ultraderecha, nazis e incluso entre ciertos sectores del mundo islámico. En 2010 el escritor Umberto Eco hizo resurgir las polémicas con su novela “El cementerio de Praga“.

 

Elevado sobre las calles laterales, el viejo cementerio judío expande su aura sobre todo el distrito de Josefov, donde las antiguas sinagogas del gueto permanecen ancladas como islas. En una de ellas, la sinagoga Pinkas, con su eterno aroma a sándalo petrificado y entre las sombras de sus candelabros de siete brazos, encontramos un pequeño y estremecedor museo en recuerdo a los judíos muertos durante el holocausto nazi. En sus paredes están inscritos los nombres de las víctimas judías, sus datos personales, y los nombres de las comunidades a las cuales pertenecieron. En 1968, sin embargo, el Monumento fue cerrado debido a filtraciones de aguas subterráneas, que ponían en peligro la estructura del edificio. Durante los trabajos de aislamiento, se descubrieron espacios subterráneos, un antiguo pozo y un baño ritual.  Las inscripciones fueron removidas. No fue posible hasta 1990 completar las modificaciones del edificio. Finalmente entre 1992–1996, los 80 000 nombres de los judíos checos y moravos víctimas del nazismo fueron escritos de nuevo en las paredes.


En el primer piso de la Sinagoga Pinkas se encuentra la exposición Dibujos de los niños de Terezín, 1942–1944. Entre los prisioneros en Terezín habían más de 10.000 niños, menores de 15 años al ser apresados. De 8.000 de ellos enviados al Este, unos 242 sobrevivieron a la guerra. El Museo Judío tiene más de 4 000 dibujos originales de estos niños en su colección. Son un testimonio conmovedor de su cruel destino y prácticamente el único recuerdo da aquellos que no sobrevivieron.

 

IMÁGENES:

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Fuentes:   https://www.elpensante.com

http://www.losapuntesdelviajero.com/

https://es.wikipedia.org