18. feb., 2016

CHARLOTTE PERRIAND

Cuando los grandes diseñadores eran hombres  

 

 

 

Charlotte Perriand   fue una arquitecta y diseñadora francesa. Desarrolló el diseño de los muebles de la casa moderna que dejan de entenderse como objetos autónomos y artísticos para pasar a ser artefactos funcionales vinculados a la estructura doméstica y fue una de las impulsoras de la arquitectura interior moderna.  Colaboradora de Le Corbusier, sus diseños en la sombra marcan los mejores momentos del siglo XX. Su mano femenina humanizó novísimos muebles que hoy son más influyentes que nunca.

 

 

 

Nacida en París en 1903, hija de un sastre y una modista de alta costura. En 1920 se matriculó en la escuela de l’Union Centrale des Arts Décoratifs donde durante 5 años estudió diseño de muebles. Frustrada por el enfoque basado en la artesanía y el estilo Beaux-Arts defendido por la escuela, Perriand buscó inspiración en la estética de la máquina de los coches de motor y bicicletas que veía en las calles de París.

 

En 1927, siendo una recién licenciada reunió coraje y se atrevió a llamar a la puerta del estudio de los grandes pensadores de la arquitectura de entonces para ofrecer su colaboración. “Desgraciadamente, en este taller no bordamos cojines”, le respondieron. Ella era la arquitecta y diseñadora Charlotte Perriand (París, 1903-1999), él, Charles-Edouard Jeanneret-Gris, más conocido como Le Corbusier (1887-1965). Poco después, el creador suizo visitó el “Bar sous le Toit” en el Salón de Otoño, un proyecto de Perriand que materializaba algunas ideas de Le Corbusier. Quedó fascinado y la instó a sumarse al equipo que formaba con Pierre Jeanneret, en Rue de Sèvres, como responsable de mobiliario e interiores.

 

Las cosas comenzaron a cambiar. Con Perriand, los muebles que vestían los espacios proyectados por Le Corbusier –hasta ese momento, más toscos y dispuestos en el espacio sin orden ni concierto– ocuparon el lugar que les correspondía. En los diez años siguientes, la arquitectura interior y la funcionalidad de los muebles se unificaron. Perriand, abriendo un nuevo camino entre la jungla del kitsch y déco francés de los años 20 y 30, apostó por un diseño de interiores y muebles integral que tenía en cuenta cuestiones ergonómicas, funcionales y formales.

 

En 1929, guiada por un espíritu renovador dimitió del Salón de artistas decoradores y fundó junto con otros miembros la Union des Artistes Modernes, destacando Robert Mallet-Stevens. Este movimiento se propuso explorar las posibilidades de los nuevos materiales y técnicas para adaptarlas a una visión moderna y actualizada de las artes decorativas.

 

En noviembre de 1931, Le Corbusier firma un artículo de trienta páginas que contenía estudios y dibujos que apareció en el noveno número de la revista Plans. En él se presentó su trabajo en torno a una habitación mínima de 14 m² por habitante. Charlotte Pierrand colaboró activamente en este estudio, los 184 documentos originales fueron más tarde localizados en su archivo privado y no en el del estudio compartido. Ello lleva a pensar que es atribuible a ella gran parte de la autoría. Pero no será hasta la publicación de un libro en 1935 cuando su nombre aparezca como colaboradora.

 

En 1933, en el IV congreso de los CIAM, que tuvo lugar en Atenas, Le Corbusier expresó la voluntad de una treintena de arquitectos europeos, entre los que se encontraba Perriand, con estas palabras: "la necesidad de una concepción nueva de la arquitectura, que satisfaga las demandas materiales, sentimentales y espirituales de la vida actual".

 

En 1934 con motivo de un concurso organizado por Paul Breton y la revista Architecte d'Aujourd'hui, cuyo tema era «La casa individual, para una familia compuesta por los padres y tres hijos», los miembros de la UAM desvelaron el principio de la modulación. En 1935 fueron de nuevo solicitados con el fin de reflexionar sobre "una casa de fin de semana"; ésta debería poder acoger a unos padres con tres hijos y a dos invitados, todo ello con una estructura ligera y desmontable. Los proyectos más valorados serían expuestos en la "2ª Exposición sobre la habitación" de ese mismo año. Charlotte Perriand propuso una casa modulada hasta el extremo, tanto interior como exteriormente. Recurrió para ello al concepto de zonificación que había desarrollado junto con Le Corbusier para el Congreso CIAM de Bruselas. Éste consistía en el empleo de tabiques correderos con el fin de modelar la vivienda según las necesidades de los ocupantes.

 

La casa de fin de semana de Perriand era una especie de "tienda de campaña" hecha en madera y metal y elevada 50 cm sobre una plataforma. Estaba compuesta por varias celdas yuxtapuestas de 9 m², el número era variable, siempre dependiendo de las necesidades y del presupuesto. Recibió la segunda mención en este concurso.

 

Perriand desarrollaría en adelante proyectos de la misma índole, aplicando el concepto de la "prefabricación". Tal es el caso del Refugio Bivouac (1936-1937, ingeniero André Tournon), instalado en la ladera del Monte Joly, en MegèveAlta Saboya. Éste podía acoger a seis personas en 8 m², estaba compuesto por elementos prefabricados que se articulaban en torno a un armazón de tubos de aluminio ligeros pero robustos. Todo ellos se podía ensamblar en tan sólo cuatro días. El equipamiento interior estaba pensado para que fuera muy compacto, fácilmente transportable, con una cuidada funcionalidad y ajustado económicamente. El mobilario fue concebido antes que la arquitectura, lo cual fue novedoso en su tiempo, con el fin de que se integrase plenamente en el conjunto de la estructura. Estas innovaciones fueron desarrolladas junto con Jeanneret y Le Corbusier, a partir de los estudios para la celda de 14 m² en los que habían trabajado previamente.

 

Influenciada por sus convicciones políticas, Charlotte Perriand realizó para el Salón de las Artes Domésticas de 1936 un fotomontaje titulado La gran miseria de París. En él se mostraba cómo la ciudad se extendía anárquicamente, al tiempo que se apreciaban las condiciones de vida de sus habitantes. Eran 16 metros compuestos de imágenes de los barrios acomodados, de la banlieue y de escenas de la vida cotidiana acompañadas de mensajes como "superpoblación, viviendas miserables, enfermedades", "el dinero existe", "trabajo para todos". Este acto plenamente político supuso su identificación pública con el comunismo.

 

En agosto de 1936 Georges Monnet, quien fuera Ministro de Agricultura, solicitó a Perriand que adecuase la sala de espera del Ministerio. Para ello usaría el mismo proceso que con La gran miseria de París, un "modo de expresión realista, accesible, comprensible y  eficaz”. Charlotte continuará su colaboración con el Ministerio de Agricultura con motivo de la Exposición Internacional de París de 1937, que estaba centrada en las «artes y técnicas de la vida moderna». De forma conjunta con Fernand Léger realizaba el Pabellón de la Agricultura. De nuevo recurría al fotomontaje para ilustrar la política agrícola del Frente Popular.

 

Al mismo tiempo fue maestro de obra del Pabellón de los Tiempos Modernos, ideado por Le Corbusier como un "museo para la educación popular" donde, bajo una inmensa carpa portátil de 31 por 35 m, se mostraban las posibilidades y bondades del nuevo urbanismo. Sin embargo, Perriand se vio obligada a ceder la dirección de obra debido a dificultades relacionadas con la ambición del proyecto, así como a problemas económicos, ideológicos y humanos. Esto significó su ruptura definitiva con el estudio de Le Corbusier.

 

Charlotte Perriand permaneció en Japón entre el otoño de 1940 y el invierno de 1942. Allí ocupó el cargo de asesor artístico para el Ministerio de Comercio e Industria. La invitación le llegó por medio de Junzo Sakakura con quien trabajó en el estudio de Le Corbusier entre 1931 y 1936.Perriand dio en Japón una serie de conferencias sobre las artes decorativas y visitó talleres y escuelas. Organizó una exposición titulada «Selección-Tradición-Creación» que tuvo lugar entre marzo y mayo de 1941 en los locales comerciales de Takashimaya en Tokio y Osaka.  Su influencia sobre el diseño japonés es palpable tras la Segunda Guerra Mundial

 

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, cuando Japón se alió con Alemania, decidió volver a París sin éxito a causa del bloqueo naval y se quedó exiliada 4 años en Vietnam. En su experiencia asiática desarrolló trabajos con bambú, de los cuales nació una reinterpretación de la LC-4, la Tokio Chaise Longue.

 

Entre 1967 y 1986 Charlotte Perriand participó en la concepción de la estación de alta montaña de Les Arcs, en el departamento de Saboya,  tanto en su arquitectura como en el acondicionamiento interior. En 1993 creó el Espacio Té para la UNESCO, inspirado en los pabellones de té japoneses. La firma Cassina reeditó parte de su mobilario a partir de 2004. Perriand se casó dos veces. La primera en 1926, un año después de graduarse y se divorcia en 1930. Su segundo matrimonio se celebró durante su exilio en Vietnam, se casó con Jacques Martin, allí también nació su hija Pernette.

 

En su época se mantuvo en un discreto segundo plano. Pero una exposición en el Centro Pompidou de París reivindicó su figura y se convirtió en la primera gran monográfica dedicada a esta creadora tras su muerte en 1999. Documentos inéditos y más de 70 piezas originales -maquetas, dibujos, fotos y una película– dieron a conocer la vida, el pensamiento y obra de una pionera silenciosa maltratada por la historia.

 

IMÁGENES:

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Fuente:

-          “La diseñadora silenciosa” BETTINA DUBCOVSKY  Architectural Digest  15-07-2015

-          Wikipedia.