14. feb., 2016

ANTONIO BONET CASTELLANA

Arquitecto y diseñador español nacido en Barcelona. Finalizó sus estudios de arquitectura en 1936, iniciando su carrera profesional junto a los arquitectos Sert y Torres Clavé. Al estallar la guerra civil viaja a París donde trabaja en el estudio de Le Corbusier y más tarde en Argentina y Uruguay. Fundador del Grupo Austral, junto a Ferrari-Hardoy y Kurchan, fue el responsable del diseño del mítico sillón BKF. Entre sus proyectos arquitectónicos figuran edificios en Buenos Aires (Casa OKS) Uruguay (Urb Punta Ballena), Madrid y Barcelona, sobresaliendo en ésta última ciudad, el Canódromo Meridiana (1963, Premio FAD) y La Ricarda del Prat de Llobregat (1963).  

 

 

 

Bonet Castellana creyó que la actividad de un arquitecto se extendía desde la concepción de una silla, hasta el planteamiento de una gran ciudad, investigando sobre nuevos materiales e integrando las diferentes escalas del hábitat humano, para lograr que sus creaciones estuvieran al servicio de la sociedad.  

 

 

Antonio Bonet Castellana nació, pasó su infancia y su juventud, y estudió arquitectura en Barcelona, la compleja y exuberante ciudad de Gaudí y, también, del magnífico Pabellón Alemán de Mies van der Rohe. Su formación se produjo en los tiempos en que el Racionalismo del Movimiento Moderno se afirmaba en el contexto internacional. Su paso por el estudio de Josep Lluis Sert y Josep Torres Clavé, su participación en el CIAM IV (1933), donde conoció a figuras de la talla de Alvar Aalto, Le Corbusier y Gideon, y su adhesión al GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea) en calidad de socio-estudiante constituirían sus primeros roces con la profesión y, de hecho, todos ellos lo orientaban en esa dirección.

 

 

 

El 1 de julio de 1936, Bonet viajó a París para trabajar contratado en el estudio de un Le Corbusier ya maduro. Para esa época el maestro suizo ya había construido el Pabellón Suizo en la Ciudad Universitaria de París y estaba preparando su libro Cuando las Catedrales eran Blancas; ya había visitado Buenos Aires y Montevideo, había también establecido contactos con arquitectos brasileños y estaba por dictar unas conferencias en Río de Janeiro. Estando en París tuvo la ocaión de colaborar con Sert y Lacasa en la realización del Pabellón de la República Española para la Exposición de 1937 como arquitecto director de obralo que le permitió conocer a Picasso, Miró, Calder etc.

 

 

Será en el estudio de Le Corbusier donde Bonet se vincule con los arquitectos argentinos Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy, con los que organizó en Argentina el Grupo Austral durante la década de 1930. En junio de 1939 publicaron el manifiesto del Grupo bajo el título Voluntad y Acción, en el que defendían la superposición de algunos valores del surrealismo a la formación racionalista de los arquitectos, e incorporaban las necesidades psicológicas del individuo al funcionalismo estricto del movimiento moderno. Este manifiesto expone la postura de Bonet frente a la arquitectura y su esfuerzo por establecer una continuidad con el paisaje, las técnicas y los materiales de cada zona.

 

 

 

Antonio Bonet construyó entre 1938 y 1939 la que se considera primera obra moderna de Buenos Aires, un edificio de viviendas en las calles Paraguay y Suipacha. Posteriormente construyó edificios como la casa OKS en Martínez (1954-1958) o la torre Rivadavia en Mar del Plata (1956). Durante la década de 1940 se instaló en Uruguay, donde trabajó en el proyecto urbanístico para Punta Ballena, Maldonado, y construyó el hotel restaurante La Solana del Mar en Punta Ballena (1947) y la casa Berlingieri (1946), donde las bóvedas a la catalana prolongan las dunas del paisaje. En estas arquitecturas vuelve a observarse la libertad de formas característica de Bonet, pero siempre sin abandonar su fondo racionalista. De vuelta a Argentina en 1950, se reunirá de nuevo con los componentes del desaparecido Grupo Austral para participar en la redacción del Plan de Buenos Aires. Antonio Bonet supuso sin duda alguna uno de los enlaces definitivos de la arquitectura de vanguardia europea con los arquitectos latinoamericanos.

 

 

Como tantos otros arquitectos comprometidos con el ideario del Movimiento Moderno, Bonet consideraba que la arquitectura podía –o, mejor, debía– ordenar la vida del hombre y la sociedad, y a la vez creía que la actividad profesional abarcaba todas las escalas del diseño, desde la concepción de un mueble hasta el planeamiento de una ciudad. A su vez, y como tantos otros arquitectos que intentaron articular el ideario moderno con las condiciones propias de un lugar considerado “periférico” al supuesto centro de la cultura occidental, la suya es una arquitectura mestiza, al punto que resulta imposible –o al menos, poco prudente– encasillarla en una interpretación unidireccional. Cabe señalar, sin embargo, que algunos rasgos invariantes definen su arquitectura y sobre ellos nos explayaremos a continuación.

 

 

a. la impronta geométrica

La geometría ha sido, desde siempre, una herramienta idónea para controlar la forma y el espacio arquitectónicos; incluso en ocasiones ha trascendido esa función primera para convertirse en soporte o argumento explícito de la composición y/o del lenguaje arquitectónico; las arquitecturas del Renacimiento italiano y del Racionalismo (geometría de formas y figuras puras) dan cuenta de ello. El propio Le Corbusier lo afirmaba al decir La arquitectura es el magistral, correcto y magnífico juego de masas reunidos en la luz (…) cubos, conos, esferas, cilindros o pirámides son las grandes formas primarias que la luz revela.

La obra de Bonet se inscribe en esa tradición y, a la vez, la trasciende. La geometría regular será su cómplice (y no su objetivo) a la hora de definir los proyectos y afectará tanto a la morfología –valga como ejemplo la casa OKS, en Martínez (1954-58)– como al lenguaje.

 

 

b. el carácter del espacio

Las común-unión de la organización formal, el planteo constructivo-material y la distribución funcional se concreta en un planteo espacial coherente, que celebra por igual los distintos términos de la relación. Así, las bóvedas a la catalana de la Casa Berlingieri, emplazada en Punta Ballena, Uruguay (1946), construidas con ladrillo de canto, no sólo se convierten en una estrategia constructiva con resonancias de las propias tradiciones del autor, también definen la autonomía y el carácter de cada uno de los espacios de la vivienda.

 

 

c. la conquista técnica y la expresión material

Tal vez sea esta variable la que mejor distingue a la obra de Bonet de la de otros arquitectos comprometidos con el Racionalismo y la que más lo acerca a sus nunca abandonadas raíces catalanas. Después de todo, la exploración de técnicas constructivas y sistemas materiales es algo inherente a la arquitectura de Gaudí, quien capitaliza esta experiencia como estímulo y alimento de una inventiva rigurosa y abierta a la vez.

 

 

 

En el año 1949 Bonet viaja a Europa para participar en el CIAM de Bérgamo como “delegado argentino”. La intención es presentar los proyectos para el Plan de Buenos Aires realizados junto a Ferrari Hardoy y Kurchan. Con la doble intención de visitar a sus familiares y amigos, y de retirar el título de arquitecto que la guerra civil y el exilio le habían impedido recibir en su momento, Bonet realiza una escala en su Barcelona natal. Allí se contacta con la familia Gomis Bertrand, quienes le encargan la realización de La Ricarda, una casa de veraneo emplazada en un terreno libre, en el paraje de la laguna de La Ricarda, cerca de Barcelona y del mar.

 

 

La modulación es, nuevamente, herramienta operativa que permite controlar forma, carácter y lenguaje. El módulo se presenta como variable racional, como el valor “estable” o, mejor, como una célula base que permite y hasta potencia un crecimiento más libre u “orgánico”. A ella se le suma la elección de la bóveda como motivo constructivo formal simple con resonancias, incluso, pre-modernas. La bóveda –tantas veces usada por Bonet– se convierte en el elemento-base que define el espacio, tanto exterior –la silueta o el perfil de la obra como eco simbólico de un entorno al que, a su vez, redefine– como interior – el sistema permite la construcción de espacios de gran profundidad y transparencia.

 

 

 

Cada espacio interior de la obra tiene su homólogo o equivalente en el exterior. La relación interiorexterior se construye, en gran medida, a través de las bóvedas, ya sea por las sombras o por los espacios Los vínculos con la rigurosa estabilidad formal de la casa Oks (Bs. As. 1955), por un lado, y con la aparente indefinición de la totalidad de la casa Berlingieri (1946) y hasta la Maison Jaoul (realizada en 1937 por Le Corbusier cuando él trabajaba en el estudio), por otro, son evidentes.

 

 

 

Bonet regresó definitivamente a España en 1963. Ya en 1959, y aun viviendo en Buenos Aires, había abierto un estudio en Barcelona y otro en Madrid. La experiencia americana marcaría su última etapa española. La transculturación se desarrolla ahora, en sentido inverso: voluntaria o casualmente Bonet no se desprendería del influjo de la cultura rioplatense en sus obras españolas, valga como ejemplo La Ricarda  (1949-1963). 

 

 

En Barcelona proyectó La Ricarda (1949-1963) y el Canódromo de la Meridiana, por el cual 1963 recibió un premio FAD de arquitectura. Así mismo proyectó entre 1960-1965, juntamente con Josep Puig Torné, el complejo residencial de Pine Beach, en Gavà Mar, ejemplo de construcción de tendencia racionalista propugnada por la Bauhaus y aplicada por la GATCPAC, agrupación a la que perteneció.También realizó las casas del complejo residencial "La Devesa" del exclusivo Real Club de Golf Cerdanya (1969-1970) , con sus particulares paredes inclinadas hacia fuera, entre otras características distintivas.

 

 

De sus proyectos en España son destacables: El Banco de Madrid, en Madrid. La urbanización de la Manga del Mar Menor, Murcia, la Casa Cruylles, en Aigua Blava, Gerona, la Casa Rubió en la Manga del Mar Menor, Murcia, el conjunto Retiro II, Madrid, la Central de VandeIlós, Tarragona, la Torre Urquinaona, Barcelona, el Poblado de Vandellós, Tarragona, el Tribunal Constitucional, Madrid, la Casa Balañá, en Sant Vicent de Montalt, provincia de Barcelona, el Edificio Pedralbes y la manzana de Pelayo-Vergara en Barcelona.




Fallece en Barcelona el 12 de Septiembre de 1989

 

 

IMÁGENES:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1261194553895712.1073741894.100000155376360&type=3

 

 

FUENTES: 

-  Rosario Betti. Miradas cruzadas entre España y Argentina. Universidad de Belgrano

-  Wikipedia.

-  www. epdlp. com