17. dic., 2015

ROBERT MALLET-STEVENS

 Robert Mallet-Stevens (París24 de marzo de 1886 – París, 8 de febrero de 1945) fue un arquitecto y diseñador francés.  Diplomado por la École spéciale d'architecture de París en 1910, trabajó primero, debido a su interés por la colaboración entre las diversas artes, como diseñador de mobiliario y de decorados para el cine. Poco a poco desarrolló su faceta arquitectónica, casi en exclusiva para clientes privados. En el ámbito público, diseñó uno de los cuarteles del servicio de bomberos de la ciudad de París.

 

En 1929 participó en la fundación de la Union des Artistes Modernes (UAM), que fue consolidada por Le CorbusierCharlotte Perriand  y Jean Prouvé, y que aspiraba a promover las emergentes tendencias del modernismo y la industrialización en el arte, aunque no tuvo el éxito esperado.

 

Arquitecto, escaparatista y diseñador de escenarios de cine, el francés Robert Mallet-Stevens, que estuvo comprometido con el Movimiento Moderno, desarrolló una carrera accidentada a causa del difícil periodo que le tocó vivir, en la época de entreguerras.  Su obra y realizaciones, poco conocidas a su muerte, cayeron en el olvido hasta la década de 1980. Posteriormente, una retrospectiva de su obra en  El Centro Georges Pompidou de París  reconstruyó  su sorprendente trayectoria a través de una amplia exposición que ayudó a emprender restauraciones y rehabilitaciones de sus edificios, asentando su memoria.

 

Robert Mallet-Stevens es un arquitecto sin suerte. En menos de 60 años de vida (París, 1886-1945) conoció dos guerras mundiales y un crash financiero de gran magnitud. El resultado de todo ello es que construyó mucho menos que algunos de sus contemporáneos y, sobre todo, que ha pasado a la historia como un epígono del grupo De Stijl, como un profesional al que se le reconoce el buen gusto pero se le reprocha la falta de espesor, de densidad teórica. El Centro Georges Pompidou empleó cuatro meses, para convencernos a través de una gran exposición de que Mallet-Stevens es otra cosa que un diletante elegante.

 

El Pompidou no se ha limitado a reunir y ordenar todo lo que hasta ahora se conocía de Mallet-Stevens sino que también hace emerger la parte oculta del iceberg, es decir, los proyectos no construidos, los presentados a diversos concursos y que no fueron elegidos ganadores o los que no se materializaron debido a los problemas económicos del cliente. La lista de los primeros es impresionante pero también la de los segundos, que se abre con los dos encargos que recibe, en 1914, de Jules Écorcheville y de la gran modista Jeanne Paquin. En los dos casos se trata de residencias de veraneo o de fin de semana, situadas en Deauville, y en los dos casos es la guerra de 1914-1918 la que hace imposible poner la primera piedra.

 

El caso más impresionante es hijo de otro encargo de un creador de moda, Paul Poiret, que en 1921 le pide a Mallet-Stevens una gran residencia situada a unos cuarenta kilómetros de París, en lo alto de una colina, sobre el Sena. En 1923, las paredes maestras están levantadas, la techumbre acabada y el conjunto sorprende por su brillante combinación de formas geométricas. Poiret anda mal de fondos y pide que se paren las obras hasta 1926 y entonces confiesa abiertamente la suspensión de pagos de su negocio. En 1927, Mallet-Stevens hace publicar en una revista de arquitectura unas muy bellas fotos de la mansión inacabada. Son las primeras "ruinas modernas" del siglo. La actriz Elvira Popesco, seducida por ellas, compra la obra en 1933. Es una sinfonía de "superficies planas, aristas vivas, curvas claras, materia pulida, ángulos rectos: claridad y orden. Es mi casa lógica y geométrica del mañana", decía un Mallet-Stevens orgulloso al ver que todo iba a poder acabarse. Popesco exigió numerosos cambios pues la idea ya no es la de una casa para una familia con tres hijos sino la de una mansión abierta a recepciones multitudinarias. En 1938, los planos de la reforma y los fondos necesarios para llevarla a cabo existen pero, un año después, los alemanes comienzan la Segunda Guerra Mundial.

 

Si el conjunto de dibujos a favor de "una ciudad moderna" se conoce desde 1922 pero había sido olvidado, otro de 1923 era desconocido y nos muestra al arquitecto como alguien que concibe la ciudad "desde la unidad de estilo", en los antípodas ideológicos de un Le Corbusier -ni una idea de urbanista parece cruzar la mente de Mallet-Stevens- aunque luego las realizaciones de uno y otro tengan puntos comunes. Mallet-Stevens cree en la belleza: "Los edificios han de levantarse como educadores de la multitud". No habla de la interrelación entre trabajo y vivienda, no concibe la ciudad como una máquina aunque se deje fascinar por la posibilidad de industrializar la belleza. "Los edificios no sólo han de hacer la existencia feliz y agradable por su aspecto satisfactorio sino también porque dejan entrever a partir de sus proporciones o la armonía de sus formas un poco de alegría e ideal", escribe en medio de sus proyectos de aeropuerto, estudios cinematográficos o sede de una cadena de radio que conviven con los de catedrales, mercados y viviendas.

 

Los trabajos que Mallet-Stevens hizo como decorador de cine son lo mejor de las películas vanguardistas de Marcel l'Herbier. La experiencia le obligó a reflexionar sobre la luz, sobre cómo las formas se transforman según la orientación de la luz. La casa que el arquitecto concibe para los Noailles en Hyères es un gran ejemplo de ello y, en un justo retorno de influencias, es escogida por Man Ray para rodar en ella Les Mysteres du château du Dé. La mansión, que fue objeto de varias ampliaciones siempre siguiendo la concepción de módulos que impuso Mallet-Stevens, cuenta con el primer jardín cubista de la historia e integra elementos decorativos de Henri Laurens, Theo van Doesburg y del propio Mallet-Stevens.

 

En el Pompidou  se pudieron ver las sillas de tubo metálico que pensó para la empresa Tubor, las zapaterías que imaginó para la sociedad Bally, las cafeterías concebidas para Cafes do Brasil, las cabinas en acero destinadas a un transatlántico, los pupitres móviles propuestos a la Education Nationale, los pabellones efímeros que hizo para las exposiciones internacionales de París en 1925 y 1937, y el conjunto es excelente y coherente.  A lo largo de su carrera, Mallet-Stevens sólo tuvo una oportunidad, entre 1928 y 1929, de construir un bloque de apartamentos. Lo hizo en París, en la calle de Méchain, y comporta catorce apartamentos de alquiler sin fachada a la calle y, por consiguiente, mal conocidos. De la misma manera, sólo uno de los encargos públicos llegó a tomar cuerpo: el del cuartel de bomberos de 1926, en la calle de Mesnil.

 

En 1932 recibió el encargo para construir la villa Cavoix en la localidad de Croix, su último trabajo en residencias privadas, donde contó con la colaboración de Pierre Barbé en el diseño de interiores. La villa fue abandonada en 1986 y en 1990 se constituyo una asociación para la defensa y conservación del edificio, que fue declarado ese mismo año monumento histórico de Francia.  Después de la construcción de la Villa Cavoix, la crisis económica de la década del treinta hizo mermar su actividad. Realizó varios trabajos menores, entre ellos el pabellón de la exposición internacional de Paris y el pabellón de prensa de Lille en 1937. En los albores de la guerra, temiendo represalias contra su mujer Judía se alejó de Paris, ciudad a la que volvió terminada la contienda bélica, pero a los pocos meses de su retorno murió a raíz de una enfermedad dejando expreso en su testamento la destrucción de todo su archivo.

 

La Rue Mallet Stevens es una pequeña urbanización realizada sobre una parcela que se encuentra en un área de viviendas residenciales del barrio de Auteuil, muy cercana a la la villa La Roche-Jeanneret de Le Corbusier, hoy Fondation Le Corbusier. El terreno era propiedad de la esposa de Charles de Noailles, a quien Mallet Stevens le había construido su villa en 1923, una parcela de 3.827 m2. Sobre el centro de la parcela en su eje longitudinal se abrió una calle y a ambos lados de ésta se subdividió en lotes donde los escultores Joel y Jean Martel , la Sra Reinfenberg , la Sra. Allatini , y el banquero Daniel Dreyfus  construirán sus viviendas proyectadas por Mallet Stevens.  El conjunto se completa con la vivienda estudio del propio Mallet Stevens  y la vivienda del casero.

 

Los  seis edificios construidos destacan las características de la arquitectura de Mallet Stevens,  formas geométricas, superficies lisas y aristas vivas. Para Mallet la arquitectura debía dejar de ser un bloque compacto para constituirse en un juego de bloques monolíticos de formas cúbicas, grandes masas de luz y sombra y orden geométrico. Mallet Stevens propone  a sus clientes la renuncia al individualismo para constituir un bloque formalmente homogéneo.  Diseña lo edificios con el mismo criterio de unidad que había desarrollado en sus dibujos de la Cité Moderne. Los distintos programas son tratados bajo un mismo concepto, bloques de geometrías compuestas, separados por jardines y con amplias terrazas que privilegian el ingreso de aire y la luz.

 

El primer proyecto realizado es el de la Sra. Reinfenberg. El edificio de 4 niveles y 300 m2 cuenta con una amplia terraza en el nivel superior. La vivienda está formada por volúmenes puros que se superponen pero que escasamente interactúan entre sí,  con numerosa cantidad de aristas y prismas puros propio de la arquitectura de Mallet Stevens. El acceso a la vivienda con su cuadricula flotante fue diseñado por Jean Prouvé, un toque distintivo entre tanta rigidez formal.

La casa de los hermanos Martel tiene un programa más complejo: el taller de dos escultores y tres departamentos independientes. La planta baja se diferencia en tres desniveles que marcan en altura el resto de los niveles de la obra. Los dos talleres se ubican, uno  sobre nivel de calle  y el otro a +1,35. El acceso a las viviendas se sitúa  elevado a 0.90m de la calle.  El volumen cilíndrico de la escalera es el eje del edificio y su geometría asoma por encima de las terrazas. Las Formas cúbicas de los demás ambientes pivotean en derredor del cilindro de la escalera. Los volúmenes van invadiéndose unos a otros, en el marco de una composición  de figuras puras.

 

La vivienda estudio de Mallet Stevens ocupa uno de los ángulos que forman la calle interna con la Rue Docteur Blanché. Los accesos al atelier y la cochera se encuentran en la Rue Mallet Stevens, mientras que el ingreso a la casa se ubica en la Rue Dr. Blanché. El edificio de cuatro pisos es más compacto que los anteriores. La cochera separa la vivienda del área de estudio, que ocupa la mitad de la superficie del edificio. La terraza principal está ubicada en el primer nivel sobre la esquina, contenida por un volumen en doble altura en el interior de la calle. Las circulaciones verticales y horizontales se ubican en la parte trasera del edificio. Como en toda su obra, los espacios interiores determinan el volumen y el diseño de las carpinterías que componen las fachadas.

 

La calle fue inaugurada el 20 de julio de 1927, con la presencia de autoridades nacionales y comunales. La inauguración fue ampliamente cubierta por la prensa local, y filmada por las empresas de noticias Gaumont y Pathé. La obra fue incorporada por Pierre Chenal al film L’Architecture d’ajohurd’hui de 1930. Mallet Stevens no fue un arquitecto de concepción funcionalista, pensaba la arquitectura como “un arte esencialmente geométrico” y así lo dejo plasmado en su obra. La Rue Mallet Stevens es el ejemplo de su forma de concebir la arquitectura y una muestra atípica de espacio urbano en años donde los proyectos de urbanización estaban dedicados mayoritariamente a la vivienda social.

 

IMÁGENES:  https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.1222896944392140.1073741881.100000155376360&type=3

 

 

 

Fuentes:   

-           Octavi Martí.” La belleza exacta de Robert Mallet-Stevens”. EL PAÍS. 07 mayo 2005

-          Marcelo Gardinetti. “Rue Mallet Stevens” TECNE. Abril de 2012