19. abr., 2015

JULIO CANO LASSO

Arquitecto español cuya obra se caracteriza por el rigor constructivo, su profundo entendimiento de la naturaleza y su sensibilidad por la tradición. Pertenece a la generación de maestros de la arquitectura española contemporánea.  Cano Lasso es autor de una obra de impronta realista y funcional, basada en el profundo respeto por los materiales autóctonos, como el ladrillo y la piedra.

 

De su primera etapa merecen citarse las viviendas sociales de Badajoz (1965) o las de Santiago de Compostela (1960-1968), en las que destaca el planteamiento paisajista y el empleo de la galería tradicional gallega como elemento compositivo. Entre sus viviendas unifamiliares destacan la casa del doctor Castro Fariñas, la casa Albert o la Ortiz-Echagüe , todas ellas basadas en el empleo de volúmenes de ladrillo. Ejemplos de viviendas colectivas son el edificio de la calle Espalter (Madrid, 1956-1959) y las viviendas de la calle Basílica (Madrid, 1966-1974), obra capital de la arquitectura española contemporánea en ladrillo, que retoma la tradición de Zuazo y Gutiérrez Soto.

 

Otro ejemplo de arquitectura en ladrillo es el Centro de Formación Profesional de Vitoria, construido en colaboración con Alberto Campo Baeza. Entre sus últimas obras destacan el auditorio de Galicia en Santiago de Compostela (1986), el pabellón de España en la Exposición Universal de Sevilla (1992) y el edificio de Nationale-Nederlanden en Madrid (1991).  

 

Nacido en Madrid en 1920, finalizada la Guerra civil española, en el año 1939, comenzó sus estudios de arquitectura, que acabó en 1949 y por los que consiguió el Premio Extraordinario de Fin de Carrera.  En 1951 obtuvo el título de Técnico Urbanista, fecha a partir de la cual participó en numerosos concursos, además de trabajar en el Instituto Nacional de Industria con Moreno Barberá  y más tarde en la Dirección General de Urbanismo.  Desde comienzos de la década de 1960 fue profesor de la Escuela de Arquitectura de Madrid, pero en 1970 dejó la enseñanza para dedicarse en exclusiva a sus proyectos arquitectónicos.  

 

En 1987 obtuvo el Premio Antonio Camuñas de Arquitectura y en 1991 la Medalla de Oro de la Arquitectura. Fue además miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, desde 1990. 

 

 Cano Lasso fue colaborador habitual de Telefónica, compañía para la que proyectó la central de comunicaciones por satélite de Buitrago del Lozoya (1966-1967) y las centrales telefónicas del barrio de la Concepción (1969-1972),  Bellas Vistas (1966)[13] y Torrejón de Ardoz (1969-1972), así como proyectos para el traslado de la sede de la empresa a un campus en el Monte de El Pardo, que nunca se llegaron a materializar.

 

Dedicó parte de su obra a la vivienda social, en esta línea colaboró en proyectos como la construcción de la Parcela G del Gran San Blas a finales de los 50 o la construcción de viviendas sociales en Badajoz.  También proyectó el bloque de viviendas de la calle Basílica, en Madrid, construidas entre 1966 y 1974,  obra capital de la arquitectura española contemporánea en ladrillo, que retoma la tradición de Zuazo y Gutiérrez Soto.

 

Su obra ha sido destacada por su austeridad y su pertenencia a una corriente racionalista en la arquitectura española. El propio Cano Lasso afirmó haberse sentido influido por la arquitectura característica del fascismo italiano, así como por Willem Marinus Dudok. Fue descrito por Álvaro Siza —en una breve nota en ABC tras la muerte de Cano Lasso— como el «arquitecto del rigor».  Rafael Moneo destacó la «integración discreta» de las obras de Cano Lasso en el paisaje, además de su carácter «racional» y «escueto».

 

Hombre culto que trabaja al margen de las grandes firmas y las sofisticadas tecnologías, sus obras prescinden del lujo y valoran los materiales más humildes, que también encierran grandes posibilidades estéticas. Este gusto por la sencillez, unido a su admiración por el buen hacer de los grandes maestros de los años treinta como Secundino Zuazo o Gutiérrez Soto, es el que transmite Cano Lasso en sus proyectos de viviendas que se construyen en el casco urbano de Madrid. Utiliza el ladrillo visto en fachadas e incluso a veces en el interior del propio portal, algo chocante en ese momento en el que los vestíbulos se revestían con materiales caros y pretenciosos.

 

Una de sus obras más conocidas es la realizada en 1966 para un bloque de viviendas en la Plaza de la Merced, en colaboración con Alejandro Blond y Alfonso García Noreña, una obra acabada en los primeros años de la década siguiente, cuyo diseño es de un valor muy notable. Con un cerramiento creado a base del tradicional ladrillo -que también reviste el interior de portales y escaleras-, organiza su alargada fachada mediante visibles franjas verticales constituidas por miradores poligonales pareados, que la dotan de un acertado ritmo compositivo.

 

Otra obra suya importante es la central de comunicaciones de Buitrago de Lozoya, en el kilómetro 80 de la carretera Madrid-Burgos, realizada entre los años 1966 y 1967 en colaboración con Juan Antonio Ridruejo. De nuevo una obra austera y alejada de sofisticadas tecnologías, donde el ladrillo milenario es elegido como material básico para el cerramiento de unos volúmenes-muralla de alta fuerza expresiva que definen espacios curvos y quebrados.

 

De notable interés es también su edificio central del PPO (hoy Dirección General de Empleo), de 1972 a 1974 y situada junto a la Avenida de América de Madrid, cuyo esquema modulado en cajas de 6 x 6 metros rompe en su interior con un patio circular cubierto con claraboya para iluminación y frescor de las vías de tránsito interior. Entre 1973 y 1975 se levanta la Caja de Ahorros Provincial de Cuenca, en el parque de San Julián de esa misma ciudad y en colaboración con Alejandro Blond.

 

Construye los centros de Formación Profesional de Vitoria, Pamplona y Salamanca (entre 1972 loa años 1974), en colaboración con Alberto Campo Baeza, haciendo un tipo de arquitectura refinada y sobria. Y también realiza las universidades laborales de Almería, Albacete y Orense (entre los años 1973 y 1975).

 

Para la Exposición Universal de Sevilla del año 1992 realizó el Pabellón de España, un magnífico edificio de líneas muy sobrias y color blanco que se ubicó junto al lago; y que junto a su acentuado perfil horizontal destaca exteriormente por un gran volumen cúbico y una bella cúpula en color bronce.

 

Estuvo casado con María del Pilar Pintos Vázquez-Quirós y tuvo ocho hijos: Consuelo, Julio, Diego, Gonzalo, Paloma, Alfonso, María y Lucía, algunos de los cuales se dedicaron también a la arquitectura, trabajando en el mismo estudio que su padre. Falleció el 7 de diciembre de 1996 en Madrid y fue enterrado el día 9 en Torrelodones.

 

IMÁGENES: 

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