14. ene., 2015

ALEJANDRO DE LA SOTA

DON ALEJANDRO

Don Alejandro fué mi profe de Elementos de Composición el último curso que impartó en la Escuela de Madrid, antes de que en 1970, decidiera abandonar definitivamente el mundo académico y retirarse a su estudio en una especie de reclusión voluntaria evitando aparecer en público incluso ante la publicación de alguna de sus obras.    

 

 

 

Dos años después hice un trabajo sobre su obra para la asignatura Historia de la Arquitectura y le visitaba en Bretón delos Herreros donde nos utilizaba como cobayas humanas para comprobar la comodidad de las sillas diseñadas por él en sus diferentes posturas.  Me doy cuenta de que lo pude disfrutar como alumno en su momento más brillante y visitarlo también en su "arresto domiciliario" como dice Mariano Bayón.

 

 

Así como Fernando Trueba no cree en Dios, pero sí en  Billy Wilder, Don Alejandro creía sobre todo en Mies van der Rohe. Nos hizo copiar los detalles constructivos de la Neue National Gallery de Berlín, como si fuéramos alumnos de dibujo técnico.

 

Uno de los trabajos de curso fue analizar la Residencia Infantil de Cristalería Española en Miraflores de la Sierra, edificio que construyó en colaboración con José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún. Aprendimos mucho sabiendo como se había proyectado y construido este magnífico edificio por tres de los mejores arquitectos de ese momento.

 

Lamentablemente el edificio ha sido remodelado y actualmente presenta un aspecto en el que ha desaparecido todo rastro de buena arquitectura.

Ver:    http://elpais.com/diario/2011/06/20/madrid/1308569069_850215.html

 

Otro ejercicio fue resolver la distribución de una vivienda en un cuadrado de 9 metros de lado, sin el condicionante del acceso pegado a una fachada. En la mayoría de buenas soluciones el acceso era pinchando en el centro del cuadrado.

 

Otro trabajo que recuerdo fue proyectar una piscina. Todos acudimos a libros de construcción para resolver bien el detalle del rebosadero del borde de la piscina, que nos parecía lo más difícil de resolver bien.

 

Dibujamos con la mayor precisión nuestra piscina, de obra, con todos los detalles constructivos perfectamente resueltos y sin embargo Don Alejandro nos suspendió a todos. Nos sentimos muy ofendidos.

 

Don Alejandro nos reunió a todo el curso, se sentó en su mesa y del cajón sacó un montón de catálogos comerciales de Piscinas prefabricadas.

 

A raíz de este trabajo nos explicó la construcción de la Casa Varela, una vivienda unifamiliar resuelta con paneles prefabricados de hormigón pretensado y lavado en 1964.

 

Don Alejandro era un gran fotógrafo. Usaba una Rolleiflex de formato 5x5 de dos objetivos. Con diapositivas sacadas por él mismo nos explicó el Polideportivo Municipal de Pontevedra, una obra que hoy conserva su interior bellísimo, aunque exteriormente haya sido desfigurado.

 

En cuarto curso, para la asignatura Historia de la Arquitectura, realicé un trabajo sobre Don Alejandro y su obra. Esto me llevó a conocer más a fondo los edificios construídos en Madrid y su entorno: Los talleres Tabsa, La vivienda en c/ Dr. Arce. El Gimnasio Maravillas, La fábrica Clesa, El CENIM, y el Colegio Mayor César Carlos.

 

Visité en varias ocasiones a D. Alejandro en su estudio de Bretón de los Herreros 66, donde ahora se ubica la Fundación Alejandro de la Sota que conserva y difunde su obra:      http://www.alejandrodelasota.org

 

Allí en su despacho nos hacía sentarnos en sus prototipos de sillas, que según las apoyaras permitían estar sentado o tumbado, y que yo creo que nunca se han fabricado en serie.

 

A lo largo de mi vida he sido cada vez más consciente de la importancia de las enseñanzas de Don Alejandro y también de la fortuna de haber podido conocer y tratar a una persona tan competente como arquitecto y como profesor. Una magnífica persona, nada engreído y con sentido del humor.

 

IMÁGENES:  

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.538866402795201.140330.100000155376360&type=3