16. dic., 2013

EMILIO PÉREZ PIÑERO

 

La figura del arquitecto Emilio Pérez Piñero (Valencia 1935-Torreblanca 1972) es conocida mundialmente por sus importantes aportaciones en el campo de las estructuras ligeras de grandes luces, al que contribuyó con su gran capacidad inventiva que dio lugar a grandes avances en estructuras desplegables, como denotan los numerosos galardones que recibió a lo largo de su corta, pero fructífera vida.

 

Como consecuencia del destino de su padre, nace en Valencia el 27 de agosto de 1935, aunque al poco tiempo su familia regresa a Calasparra, de donde era originaria. Siendo hijo de un ingeniero militar republicano, compensó su situación complicada en la España de la dictadura (su padre estuvo encarcelado y su familia atravesó algunas penalidades derivadas de ello), con una carrera brillante. Siendo estudiante, cosechó numerosos premios consecuencia de su inteligencia y creatividad, una brillantez cultivada desde niño cuando se fabricaba sus propios juguetes asombrando a los vecinos. Es su padre D. Antonio Pérez Ruiz quien le guía en su formación durante su infancia y primera adolescencia, antes de ingresar en el Colegio Miguel de Cervantes de Caravaca, acabando esta etapa con Premio Extraordinario en el Examen de Estado. Es ahora cuando su padre le convence para que estudie Arquitectura en vez de Bellas Artes, como él pretendía.

 

 Había ingresado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1957 y apenas cuatro años después participaba en el VI Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos celebrado en Londres en 1961. El encargo de este congreso a los alumnos asistentes era el de presentar un proyecto para un "teatro ambulante". Pérez Piñero centró su atención en la estructura, concluyendo que la clave era la de fijar correctamente estos elementos para que el montaje y desmantelamiento del mismo fuese muy rápido y económico.  El proyecto llamó mucho la atención, ya que no se trataba de una estructura que se descomponía en piezas, sino que era una estructura desplegable que resolvía de forma excelente los encuentros en las articulaciones para reducir su tamaño y así poder ser transportada en un camión con mucha facilidad.

 

Obtiene el Primer Premio y una mención especial del jurado declarando su invento como “una aportación técnica de primer orden”. Entre las personalidades más influyentes con las que se relaciona durante este periodo destacan Félix Candela y R. Buckminster Füller, que formaban parte del jurado que le otorgó el premio. El éxito alcanzado en Londres es tal que llega a ser recibido por el Duque de Edimburgo, esposo de la Reina Isabel II, que se interesa por su invento. A partir de este momento su nombre pasa a la esfera internacional y empieza a ser conocido más fuera que dentro de España. Decide rechazar numerosas ofertas de trabajo en el extranjero y se centra en acabar la carrera, lo que consigue al siguiente año 1962, con el número uno de su promoción y premio Aníbal Álvarez.

 

Inmediatamente se convierte en profesor de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid y se mete de lleno en la investigación de sus estructuras desplegables. Son años muy productivos por sus estudios y publicaciones en los que sus investigaciones avanzan a gran velocidad.  Pérez Piñero realizaba complejos diseños que convertía en maquetas para probar su correcto funcionamiento. Aunque viajaba incansable mostrando sus estructuras y era profesor en la Escuela de Arquitectura de Madrid, el peso de sus raíces le llevó a montar su estudio-taller en su pueblo, en Calasparra.  Allí trabajaba con artesanos y mecánicos locales para poner en marcha sus estructuras, a partir de materiales de deshecho.  Se suceden exposiciones y concursos a nivel internacional en los que siempre queda como número uno, cabe destacar la presentación de sus trabajos en la Bienal de Teatro de Sao Paulo (Brasil), la "medalla de oro" de la XI Exposición Internacional de Patentes de Bruselas, así como exposiciones de sus maquetas y conferencias en varias ciudades de Alemania, Japón, Inglaterra y Estados Unidos.

 

A nivel interno, su nombre aparece con asiduidad en prácticamente toda la prensa nacional. El Jefe del Estado lo recibe en dos ocasiones y el Ministerio de Información y Turismo le encarga su primera obra real, el “Pabellón Transportable de la Exposición conmemorativa de los XXV Años de Paz”, que materializa con una de sus estructuras desplegables planas. El proyecto causa sensación y es inaugurado por el Gobierno en pleno en los patios de los Nuevos Ministerios de Madrid (1964). Dos años después construye para el Ministerio de Información y Turismo  un "Teatro Transportable para Festivales" que se inaugura en agosto de 1966 en la Plaza de Maria Pita. Conocido popularmente como "las tetas" o "el corsé" de Maria Pita, esta estructura tan singular obra de Pérez Piñero, era una construcción itinerante para recorrer el país de fiesta en fiesta. El diseño era una solución de dos cúpulas reticulares de 31m de diámetro y 11m de altura que se estrangulaban en el centro maclándose. Al igual que el resto de sus proyectos, construyó una maqueta a escala real en Calasparra, que probó su correcto funcionamiento, y se desarrolló finalmente para ser utilizada como espacio público.

 

El recinto tenía un aforo de 1800 espectadores, incorporaba todos los elementos necesarios para efectuar representaciones, era desmontable con facilidad y estaba cubierto, lo cual permitía celebrar conciertos o actuaciones incluso los días de lluvia. La organización del teatro se había realizado a la italiana: en una de las cúpulas se situaba el escenario y los camerinos, mientras que en la otra se disponía el patio de butacas, es decir, el espacio del escenario era igual al del espacio ocupado por el público. Su acústica era perfecta, no sólo por su geometría sino por la inteligente elección de materiales, por lo que en ella re realizaban todo tipo de conciertos, teatro y espectáculos de humor. Además las butacas eran igualmente plegables, mediante un ingenioso sistema de barras que permitía recoger grupos de trece butacas en el espacio de una, para poder ser transportadas junto con el resto de la estructura.

 

Además estas cúpulas se transportaban con mucha facilidad, por lo que la estructura resultó ser todo un éxito. Las cúpulas de Coruña se trasladaron posteriormente a Vigo, Vallecas (Madrid) y Can Serrá Hospitalet (Barcelona). Las cúpulas se hicieron permanentes en esta última localidad dada su popularidad, se utilizaron de forma constante hasta que un vendaval las destruyó años después.  En 1967, recibe el encargo de Alfredo Matas en representación de Cinesa, para la construcción de un sistema de cúpula desmontable para proyecciones de cine, un trasunto de un cine de verano protegido. A partir de la experiencia del Teatro que se inauguraba en A Coruña en 1966, Pérez Piñero construye en su taller de Calasparra un prototipo de Cinerama, una estructura similar a la construida en Maria Pita, pero mejorada.

 

El sistema consistía en una cúpula formada por discos de forma hexagonal que se conectaban entre sí, al ir desplegando la base, unos rotaban sobre los otros cubriendo toda la superficie curva. Éste se promocionaba como la pantalla de cine más grande de Europa, lo cual era posible debido a un innovador sistema de proyección a partir de tres cámaras que componían la imagen, permitiendo un plano panorámico nunca visto hasta el momento (precursor del sistema Panavisión o cinemascope que utilizaban lentes anamórficas). El Cinerama recorrió numerosas ciudades españolas (La Coruña entre ellas) y algunas aún se conservan. Uno de ellos terminó siendo una estructura permanente adquirida por El Circo de los Muchachos, en Ourense.  Siguendo la historia de esta construcción, su patente cruzó fronteras, se exportó y llegó incluso a EEUU. En la última película de Quentin Tarantino, Once Upon a Time in Hollywood, el director americano rinde un homenaje a este edificio, realizando un plano completo del mismo y demostrando la veneración de éste como uno de los templos del cine en una ciudad en la que se respira el séptimo arte.

 

 En aquella época recibió una carta remitida por el arquitecto y amigo Félix Candela, en la que le enviaba un plano de la luna y un encargo. La NASA, que se encontraba en plena carrera espacial y estaba estudiando en profundidad la viabilidad de un hábitat en la luna, deseaba contactar con Pérez Piñero para que este realizase un módulo lunar destinado a ser un invernadero para experimentos botánicos. Éste construyó una maqueta del módulo en su taller de Calasparra, y realizó también las pruebas de resistencia, enviando los resultados y el diseño, que obtuvieron una respuesta desalentadora "la NASA tenía dificultades económicas para llevar a cabo este proyecto".

 

Este episodio, aunque de final decepcionante, es digno de una película de Berlanga, aunque se describe casi como una escena del Milagro de Ptinto: el día en que el moderno módulo lunar de la NASA habría sido fabricado en Calasparra, posiblemente por unos tales Paco y Antonio (en realidad los artesanos de gran habilidad que trabajaban con él eran Diego García Donate, Juan López Vázquez, Pedro Torrente García, Isidoro García López y Francisco Valero. Su hermano Jose María trabajaba con él, ya que era un excelente calculista). "Qué moderno todo, y qué bien pensao" Emilio Gavira en el Milagro de Ptinto (Javier Fesser, 1998)

 

También la Armada Norteamericana se interesó por las estructuras desplegables de Emilio para construir una Base permanente en la Antártida. De nuevo se ponen en contacto con él, se pone a trabajar y cuando casi tiene una solución, de nuevo se malogra el proyecto. En 1969 conoce a Salvador Dalí quien inmediatamente se siente cautivado por el genial arquitecto y le ofrece proyectar la cúpula de su museo, elemento más representativo del Teatro Museo.  También diseña para el Museo una Vidriera Desplegable que Dalí pensaba pintar con su obra más querida y pensada, “La Santísima Trinidad”.

 

Ninguno de los dos proyectos pudo terminarlo debido a su inesperada muerte en accidente de coche, ocurrido el 8 de julio de 1972, en el término de Torreblanca (Castellón) cuando sólo contaba 37 años de edad. Regresaba  de una visita de obra al Museo Dalí de Figueras.  Pérez Piñero muere en un accidente de coche, dejando inacabada una prometedora y brillante  carrera y España perdía a un arquitecto que podía haber alcanzado la luna. En reconocimiento a su trayectoria profesional, en 1972, la Unión Internacional de Arquitectos le concede el premio “Auguste Perret”. El galardón ya no pudo recibirlo personalmente. En septiembre de 1972 lo recibieron a título póstumo su viuda y su hijo mayor.

 

Álbum de fotos: 

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.623138411034666&type=3

 

Fuentes:  Texto de Emilio A. Pérez Belda, hijo del arquitecto.

Artículo de Nuria Prieto en  https://www.elespanol.com/quincemil/articulos/cultura/1966-unas-tetas-en-la-plaza-de-maria-pita-de-a-coruna

 

 VIDEO RECOMENDADO:   http://vimeo.com/684393