Arte y Arquitectura

10. sep., 2017

 

No valoramos lo suficiente el rol que tienen las madres en el diseño arquitectónico. Ahora que estamos viviendo las sacudidas del Día de la Madre en muchos países, recordamos una cosa sobre la arquitectura: el encargo de la madre del arquitecto es como empezaron muchas de las trayectorias profesionales más notables. Se suele decir en arquitectura que nunca hay que trabajar para la familia: los riesgos emocionales son demasiado altos, la relación laboral es demasiado volátil, demasiadas cosas pueden ir mal y la sangre y el dinero no se deben mezclar nunca. 



Sin embargo, esa advertencia aparenta haber sido ignorada una y otra vez a través la historia: edificar una vivienda para los padres fue el primer proyecto serio realizado por muchos arquitectos para lograr el estrellato. En especial , las madres han sido históricamente las primeras clientas notables: listas para asumir los riesgos, aceptar la innovación e incluso defender estilos novedosos y atrevidos. En los libros de la historia de la arquitectura, las madres están sobre representadas, apoyaron a sus hijos (desafortunadamente, casi siempre hijos) dejándolos articular sus ideas en ladrillo y cemento, acero y vidrio. Aquí están algunas de las residencias más notables diseñadas para madres en todo el mundo. 

 

1.- La casa de Marie-Charlotte-Amélie Jeanneret en Corseaux, Suiza (1924). 

Incluso Le Corbusier debía comenzar. Esta pequeña casa proyectada para sus padres, fue el primer edificio moderno construido por Le Corbusier en su Suiza natal; y muestra los primeros ejemplos de los “cinco puntos para la nueva arquitectura”: el techo sirve tanto de patio como de jardín, posee los ventanales estrechos por la vivienda, y la introducción de la planta libre. Doce años antes, un joven Charles-Edouard Jeanneret había construído la Villa Jeanneret-Perret, su primera creación, pero, al margen de ser también una vivienda para sus progenitores, pero no fue de estilo moderno sino una villa neoclásica. 



Villa La Lac, por otra parte, es una pequeña caja de hormigón en la ribera del Lago de Ginebra. La propuesta de Le Courbusier sobre la vivienda mínima, considerada más bien y solamente como una “máquina para vivir” comienza a tomar forma en esta casa. Le Courbusier escribió: “Cuando se acabó la pequeña residencia, la junta local se reunió para determinar si un ejemplar de este modo de arquitectura sería una mácula en el paisaje. Temiendo que pudiera establecer un precedente prohibieron cualquier imitación, en el futuro”. Poco sabían. 



Los padres de Le Courbusier se trasladaron a la casa en 1924, mas su padre solo vivió allá a lo largo de un año. No obstante, fue ocupada por su madre, Marie-Charlotte-Amélie Jeanneret, hasta el momento en que murió a los 101 años en 1960. 

 



2.- La casa de Rose Seidler, en Sídney (1950). 

La polémica casa que lanzó la arquitectura moderna en Australia, fue el encargo que hizo que Harry Siedler, un joven arquitecto austriaco con carrera en Harvard y una carrera profesional incipiente en Nueva York, se trasladara a Australia, donde el resto de su familia había emigrado después de la Segunda Guerra Mundial. Es imposible exagerar la importancia de esta casa, que sigue llevando el nombre de la madre de Seidler, en la historia de la arquitectura australiana. 

 

Con libertad de diseño, Seidler pudo desarrollar una residencia en un estilo completamente Bauhaus. Fue un diseño radical para los barrios residenciales conservadores de Australia: una casa situada libremente en la mitad de la manzana, con ventanas de suelo a techo, particiones flexibles en lugar de muros típicos, y un mural gigante abstracto pintado por el mismo Harry Seidler. Los constructores no estaban preparados para levantar una vivienda así, la junta local intentó buscar un tecnicismo para retirar el permiso de construcción, y una vez construida, la gente hacía cola los fines de semana para verla. 



“Mi madre tenía que dejar la residencia algunas veces los fines de semana, por el hecho de que estaban de pie junto a las ventanas, sabes, intentando ver este ingenio sorprendente”, dijo Seidler. 



La casa fue premiada con la Medalla Sulman en 1951 y está considerada como el primer edificio del Movimiento Moderno en Australia, imitado por miles de casas con tejado plano y estableciendo la modulación de la vanguardia australiana con mucho aire y cristal. Seidler nunca se fué. 


Aunque fuese una clienta generosa y tolerante, Rose Seidler se plantó cuando llegó a los muebles. Completamente modernos, el arquitecto insistió en que la mayoría de los muebles de estilo vienés no eran apropiados paran una vivienda así, y reemplazó su colección con objetos que compró en Nueva York. Rosa, no obstante, insistió en mantener sus piezas preferidas, incluyendo un juego de té y otro de cubertería, ambos ornamentados que expuso de forma orgullosa en la camarera que Harry tuvo que diseñar bajo sus especificaciones. 



3.- La Residencia de Vanna Venturi, en la ciudad de Filadelfia (1964). 


Esta residencia se conoce como la casa que rompió el Estilo Internacional. Aldo Rossi la llamó la edificación que “liberó la arquitectura en América y en otras partes”. Fue considerada la primera obra de la arquitectura posmoderna prácticamente una década antes que despegase ese estilo. Jamás subestimes el poder del amor de una madre. En 1959, cuando murió su padre y Vanna decidió irse a una residencia más pequeña, encargó el proyecto a su hijo que tenía 34 años por aquel entonces: un maestro de universidad que no había completado ni construido ningún edificio. Deseaba ayudar a su hijo Robert en su carrera de arquitecto y así lo hizo. 


Tardó cinco años en desarrollar la Casa Vanna Venturi. Cuando estuvo terminada, fue un collage de elementos diversos, nada similar a lo que se había visto antes. 
Conservaba alguno de los principios estéticos del movimineto moderno -estrechos ventanales horizontales, una fachada simple- mas el edificio incluyó en su decoración formas rechazadas por el estilo internacional. En verdad, jugaba utilizando elementos estructurales para propósitos ornamentales. 


Los elementos tradicionales fueron aplicados de forma extraña: el gablete estaba en el lado largo del edificio en lugar del corto, distorsionando sus proporciones; la chimenea era extremadamente grande; existe un arco buscando su propósito; un portal enorme en el centro de la fachada frontal y, no obstante, la puerta está en el lado de la vivienda. 

 

Denise Scott Brown, la pareja de Robert en su vida y en el trabajo, dijo que combinara “La parte delantera de la Reina Anna, la parte posterior de la Reina Mary ; Miguel Ángel y una zona residencial delante y Le Corbusier y Alvar Aalto detrás”. Un par de años después, Venturi publicó “Complejidad y contradicción en la arquitectura”. El libro estableció los valores de la arquitectura posmoderna. 


“Los arquitectos ya no se pueden permitir dejarse atemorizar por el lenguaje ortodoxo y puritano de la arquitectura modernista”, escribió. “Una arquitectura válida evoca muchos grados de significado y una combinación de enfoque: su espacio y sus elementos llegan a ser inteligibles y viables de múltiples formas a la vez”. 

La Casa Vanna Venturi siempre fue atribuida, por Venturi además de Scott Brown y los críticos de arquitectura, como la residencia que plantó la semilla de todo cuanto iba a construirse para siempre. 

 


4.- La casa de Carolyn Meier, en Essex, Nueva Jersey (1965). 

Entre los New York Five y el arquitecto más joven en percibir el Premio Pritzker de Arquitectura, Richard Meier, edificó esta pequeña casa para sus progenitores al unísono que abrió su despacho de arquitectura. No fue su primer obra a solas -ya había completado una residencia de la playa en Fire Island- eso fue esencial por el hecho de que sus padres le dieron carta blanca para experimentar combinando los elementos modernistas, una característica que fue propia más tarde. Una pequeña que después Meier la describió como una “casa de ladrillo Miesian bajo un tejado de Frank Lloyd Wright”. 


Los progenitores, como prácticamente todos, fueron valientes y tolerantes. Aun ofrecieron adquirir todos los muebles nuevos para encajar con la vivienda. “Fueron clientes del servicio estupendos”, escribió Meier. Animado, diseñó algunos de los muebles él mismo, e inclusive pintó ciertos cuadros. A Carolyn Meier, le encantó la residencia: “mi madre siempre afirmó que todo estaba perfecto salvo una cosa, no había guardarropas suficientes”. 

 

 

5.- La casa de Rosalie Gwathmey, en Amagansett, Nueva York (1966). 

Charles Gwathmey tenía 23 años, recién salido de la escuela de arquitectura y aún sin ser un arquitecto calificado cuando construyó esa pequeña residencia en los Hamptons para sus padres con residencia y taller. Construida por solo 35.000 dólares y diseñada con las estrictas proporciones propuestas por Le Corbusier, era notoriamente diferente de la arquitectura de los pueblos cercanos, con graneros y cabañas con tejas, muy populares entre los artistas que se mudaban a los Hamptons. 




Con un diseño de formas primarias: tubos, triángulos y una organización vertical que la hizo parecer una casa adosada, fue un objeto pequeño, espartano y geométrico como sólo puede poseer una estructura modernista. Además de esto fue influyente. Kenneth Frampton, crítico de arquitectura, afirmó que era más contundente que cualquier otra cosa en los Hamptons. Se transformó en un icono, atrayendo a peregrinos del diseño aparte de copiones.



Unos años más tarde, cuando Gwathmey hacía su examen para conseguir su licencia profesional, debió responder una pregunta acerca de esa casa. Esta desencadenó una pequeña revolución en los Hamptons, que se habría aburguesado igualmente veloz sin el modernismo, mas fue más perceptible con él. Graneros cubistas como ese fueron sustituidos de manera rápida por mansiones y después “McMansions”. 



Tras la muerte de sus padres, Hables Gwathmey se trasladó a la vivienda y el día de hoy está ocupada por su viuda, otra señora guardiana de la arquitectura. 

 

Álbum de fotos: 

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http://noticias.arq.com.mx/

 

 

 

 

 

 

 

 

16. jul., 2017

Emmanuel Rudzitsky, nombre real de Man Ray, nació en Fhiladelfia, Estados Unidos, el 27 de agosto de 1890. Fue impulsor de los movimientos dadá y surrealista en los Estados Unidos. Sus inicios en el arte fueron trabajando como grabador en una agencia publicitaria, a la vez que asistía a clases nocturnas en la National Academy of Design.

 

Él se consideraba antes que nada pintor, aunque el reconocimiento internacional le llegó con la fotografía, que elevó a la categoría de arte con imágenes elegantes, enigmáticas y llenas de contenido.  Visitó con frecuencia la Galería de Arte de Alfred Stieglitz y acudía asiduamente a las tertulias de los Arensberg. Con 18 años de edad se casó con la poeta belga Adon Lacroix, y en 1915, expuso por primera vez en la Daniel Gallery de Nueva York.

 

En ese mismo año fundó el grupo Dadá* en Nueva York, junto a Marcel Duchamp  y Francis Picabia. En 1918 realizó trabajos con aerógrafos sobre papel de fotografía y en 1920, junto a K. Dreier y M. Duchamp, fundó la “Société Anonyme”, compañía desde la que gestionaban todo tipo de actividades de vanguardia (exposiciones, publicaciones, instalaciones, películas, conferencias, etc.). En 1930 se instaló en París y centralizó el Dadá parisino. Sin embargo su obra no obtuvo éxito y decidió volver a la fotografía.

 

Sus primeras obras experimentales son los “Rayographs”, imágenes fotográficas obtenidas sin cámara (“imágenes abstractas obtenidas con objetos expuestos sobre un papel sensible a la luz y luego revelado”). Se convirtió a partir de entonces en el fotógrafo retratista de personas influyentes en el mundo de la cultura. En 1924 el surrealismo se separó del dadá, y él es fue de sus fundadores. Participó en la primera exposición surrealista en la galería Pierre de París en 1925.

 

Realizó asimismo esculturas surrealistas siguiendo el modelo del arte creado por Marcel Duchamp, como “Object to dead be Destroyed” (Objeto para ser destruido) de 1923, a la que él añadió a un metrónomo normal, de 26 cm de altura, la fotografía de un ojo en la aguja.

 

Nueve años después fue abandonado por su pareja, Lee Miller, a consecuencia de lo cual Man Ray sustituyó el ojo de alguien desconocido por el de su ex amante, y cambió el título por el de “Objeto de destrucción”. En 1957  un grupo de estudiantes destruyeron,  el metrónomo, pero Ray lo reconstruyó en 1963,  titulándolo  definitivamente “Objeto indestructible”, dándole a la obra un giro conceptual. El Museo Reina Sofía, posee una reproducción a escala gigante de la obra  que se conserva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa).

 

En 1924 realizó una de sus obras más famosas, “Le Violon d’Ingres” en el que utiliza como modelo a su amante Alice Prin, conocida como Kiki de Montparnasse.
En la década de 1930, realizó su serie de solarizaciones: negativos fotográficos expuestos a la luz. Continua pintando con estilo surrealista y publica varios volúmenes de fotografías y rayógrafos.

 

Desde 1936 su obra está presente en la Exposición Arte Fantástico, Dadá y Surrealismo, del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Durante la ocupación de París por parte de los nazis, en 1940, escapó a Estados Unidos, instalándose en Hollywood y en Nueva York, regresando a Francia en 1951. En 1946 contrajo matrimonio con Juliette Browner, en una doble ceremonia junto con la pareja formada por Max Ernst y Dorothea Tanning.

 

Artista muy prolífico  su producción “elude categorizaciones netas y refleja su ágil y humorística sensibilidad”. Además de la pintura y la fotografía, realizó varias películas, objetos, collages, obra gráfica, dibujos, diseño publicitario y de moda. Como pionero de Dadá y Surrealismo, sus obras, se caracterizan según él mismo “por lo irracional y lo incongruente, provocando erotismo y escándalo. La búsqueda de la libertad y el placer; eso ocupa todo mi arte”.

 

En sus últimos años en “la Ciudad de la Luz” se dedicó a escribir su autobiografía que se publicó en 1963 y experimentó con la fotografía en color.  En 1968 retrató a Catherine Deneuve para la revista del dominical británico The Sunday Times, sería uno de sus últimos trabajos. En 1973, el Metropolitan Museum de Nueva York le dedicó una retrospectiva a sus trabajos fotográficos. Murió en París, el 18 de noviembre de 1976. Está enterrado junto a Juliette, que moriría en 1991, en el Cementerio de Montparnasse.

 

Álbum de fotos:

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Fuente:

http://trianarts.com/man-ray-dada-surrealismo-y-fotografia/  (18 de noviembre de 2016)

 

 

 

 

11. jul., 2017

Harry Seidler nació en Viena el 25 de junio de 1923. Tras la invasión nazi de Austria, la familia Seidler (judía de origen rumano) se vio obligada a abandonar su ciudad, Viena, por el acoso de los nazis. Logró huir a Londres y él empezó a estudiar en la Politécnica de Cambridge para luego emigrar como refugiado a Canadá, e iniciar sus estudios de Arquitectura en la Universidad de Manitoba,  bajo la dirección de John Russell. Se graduó en el año 1944. Posteriormente ganó una beca en la Universidad de Harvard donde estudió con Walter Gropius en el curso del 1945-1946, con otros alumnos como I. M.Pei, Paul Rudolph y Ulrich Frazen. Después hizo un curso de diseño en Black Mountain College, en Carolina del Norte, en la cátedra de Joseph Albers. Allí comenzó una estrecha relación con Marcel Breuer, quien lo invitó a trabajar en sus oficinas de Nueva York.

 

Su entusiasmo por la nueva arquitectura brasileña lo llevó a Río de Janeiro donde trabajó con Oscar Niemeyer. Otra influencia de gran peso en su obra fue Le Corbusier, a quien conoció en 1956, en Chandigarh. En 1948 se trasladó a Australia, donde vivía su familia desde un año antes. La primera casa que construyó, entre 1948 y 1950, fue la Rose Siedler House -un edificio cúbico de hormigón armado y paredes acristaladas, de 200 metros cuadrados- que hizo para sus padres en Turramura, al norte de Sidney. Hoy, es una casa-museo del Patrimonio Nacional y está abierta al público.

 

En los años siguientes realizó muchas casas unifamiliares de un estilo muy vanguardista en Australia, como la Meller House, en Castlecragh, o la Lowe hose en Mosman. En 1957 formó parte del jurado para la concesión de las obras de la Ópera de Sidney, que ganó con su apoyo el proyecto de Utzon. Fué el primer arquitecto que aplicó los principios de la Bauhaus de Walter Gropius y Marcel Breuer, con el hormigón armado y el vidrio como principales materiales en la construcción y una clara evolución de las formas cúbicas de sus primeros tiempos hacia las curvas más modernistas y su utilización para la protección solar de años posteriores.

 

La década de los sesenta son años de gran producción en los que inició sus obras de casas de apartamentos aplicando los principios arquitectónicos de las construcciones vanguardistas de los años veinte y treinta en Europa y Estados Unidos. Buen ejemplo de ellos son los apartamentos de Ithaca Gardens, en Elizabeth Bay; el edificio Arlington, en Edgecliff.  O la controvertida Blues Point Tower, en el norte de Sidney, que suele aparecer en las listas de los edificios más odiados de la ciudad. También inició entonces la construcción de edificios de oficinas y centros comerciales, como la Australia Square, en Sidney, en 1961, una torre circular dehormogón armado de 50 pisos; o el MLC Centre, también en Sidney, del año 1972, que es todavía más alta, de 67 plantas. Ambos proyectos recibieron varios premios.

 

En 1974 Seidler ganó el concurso para la Embajada australiana en París, que realizó junto al ingeniero italiano Pier Luigi Niervi, y se convirtió en un arquitecto de referencia en el ámbito internacional. A partir de esta fecha desarrolló una intensa labor tanto en Australia -en Sidney, Camberra, Perth, Brisbane y Melbourne- como en el Sureste Asiático y Europa. En Austria realizó el enorme complejo de 850 apartamentos en las cercanías del Danubio conocido como el Wohnpark Neue Donau.

 

Fruto de sus viajes por el mundo es The grand tour, un libro que recoge imágenes de las mayores obras arquitectónicas de la historia y está dividido en capítulos por países con una introducción y análisis de la arquitectura de cada país. Profesor honorario visitante en numerosas facultades de Arquitectura de Australia, Europa y Estados Unidos, entre los mucho premios que recibió, destacan la medalla de oro del Royal Australian Institute of Architects (RAIA), en 1976, y la medalla de oro del Royal Institute of British Architects (RIBA), en 1996.-

 

Harry Seidler, falleció el 9 de marzo de 2006, a los 82 años, a causa de un infarto, en su casa de Sidney, Australia, donde realizó la mayor parte de su obra y vivía desde los años cuarenta.

ÁLBUM DE FOTOS:

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Fuente:  https://elpais.com/diario/2006/03/20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6. jul., 2017

Era tan puro como un niño. No pudo madurar”, dijo sobre Juan O’Gorman en 1998 un estudioso de su carrera, el arquitecto mexicano Víctor Jiménez. Juan O’Gorman fue un genio precoz. Con 24 años hizo la primera casa funcionalista de América Latina. Luego abjuró de esta corriente moderna y racional de la arquitectura y a mediados del siglo XX se montó una casa surrealista dentro de una cueva que adornó por fuera con figuras de dioses aztecas. El 18 de enero de 1982 se suicidó. Apareció colgado de la rama de un árbol y se había dado un balazo. Además había ingerido algún pigmento venenoso que usaba para preparar los colores con los que pintaba.

 

La Casa O’Gorman, la joya iniciadora de la arquitectura moderna latinoamericana que construyó entre 1929 y 1931, fué rehabilitada después de décadas de abandono y se inauguró como museo. En la exposición de su apertura se mostró esa otra vivienda-exabrupto, ya desaparecida, que hizo en 1949 aprovechando una gruta natural de origen volcánico: la Casa-estudio de San Jerónimo, némesis artística de su obra maestra de juventud, o Juan O’Gorman contra sí mismo.

 

El arquitecto, pintor y muralista nació en la Ciudad de México en 1905. Los primeros años de su infancia vivió en el Estado de Guanajuato, a donde fue destinado su padre para dirigir una mina. Durante la Revolución mexicana, en 1913, la familia volvió a la capital y se asentó en el barrio de San Ángel, en el sur de la ciudad. En la guerra vivieron con apuros. O’Gorman contó que una noche su padre y una sirvienta llegaron a casa arrastrando una mula que habían dejado muerta en la calle los zapatistas. La desollaron, la ahumaron y tuvieron carne para varios meses. La gente se moría de hambre. A veces en los postes y en los árboles se veían cadáveres colgando. En ese mismo lugar de atraso y de barbarie, quince años más tarde, aparece una vivienda llegada del futuro.

 

La Casa O’Gorman es una caja de dos plantas. La estructura es de hormigón y está a la vista. En la planta de arriba hay un estudio cubierto por tres ventanales que crean unas sensación de continuidad entre el interior de la casa y el exterior. En un costado hay una escalera helicoidal que sube al estudio haciendo un giro de caracol. En vez de un muro que cierre el terreno hay una cerca de cactus. La casa está enfrente de una hacienda de estilo colonial. Muchos vecinos se indignaron porque se hubiese puesto aquel cuerpo extraño delante de un edificio noble. O’Gorman dijo en sus memorias que había quien “volteaba la cara” cuando pasaba junto a su casa para no verla. “Le deberían quitar el título para que no siga haciendo casas horribles como esa”, se oía entre los vecinos de San Ángel.

 

Dos años después de hacerse su propia casa con el poco dinero que tenía, O’Gorman recibió el encargo de Diego Rivera de construirle otras dos similares para él y para su esposa, Frida Kahlo, en un espacio libre que quedaba en ese mismo terreno. O’Gorman era amigo íntimo del matrimonio, en especial de Frida, a quien conocía desde que eran adolescentes. Cuando le enseñó su casa a Rivera este le dijo que había construido una obra de arte funcional con potencial para la transformación social. Rivera, patriarca de la intelectualidad socialista mexicana y principal influencia en la definición ideológica y estética de Juan O’Gorman, entendió que la propuesta de su amigo arquitecto, desarrollada a partir de las recientes teorías de Le Corbusier, tenía dos cualidades revolucionarias: rompía con el gusto tradicional y ofrecía un modelo de vivienda económico para las clases populares.

 

Primero la Casa O’Gorman estuvo habitada por un hermano del arquitecto. En 1968 la compró un artista ruso y en adelante sufrió una serie de modificaciones que fueron deformando su aspecto original. La casa quedó irreconocible y nunca pudo tener el lugar que le correspondía en la historia de la arquitectura contemporánea. Hasta hoy la referencia de la obra arquitectónica de O’Gorman habían sido las casas de Rivera y Kahlo, rehabilitadas en 1996 por Víctor Jiménez, actual director de la Fundación Juan Rulfo, y encumbradas en 1998 por el japonés Toyo Ito.

 

Toyo Ito visitó en aquel tiempo las casas del matrimonio de artistas y se quedó mudo de asombro. Poco después, en colaboración con Jiménez, organizó en Tokio una exposición sobre estas viviendas y escribió un texto en el que colocó a O’Gorman en el altar del Movimiento Moderno. “Desde el fregadero de la cocina hasta las llaves de la regadera todo es sencillo y bello. Se puede decir que en esto igualan estas casas a las primeras de Le Corbusier, pero a mi juicio la sencillez de las que ahora veía aventajaba a las del arquitecto francés”. Ahora le toca el turno de la revisión histórica en retrospectiva a la Casa O’Gorman, comprada por el Instituto Nacional de Bellas Artes mexicano y rehabilitada también por Jiménez, que la define como una “versión extrema de la primera modernidad mexicana y mundial”.

 

El Juan O’Gorman funcionalista duró hasta mediados de los años treinta, momento en el que se revolvió contra la arquitectura moderna. Al parecer se dio cuenta de que las construcciones funcionalistas, basadas en el principio del máximo de eficiencia por el mínimo de esfuerzo, eran una excelente oportunidad de ahorro para los promotores inmobiliarios, para los capitalistas. Su desengaño de la modernidad se fue ahondando en los años treinta y cuarenta. Empezó a concentrarse en la pintura de caballete y su gusto arquitectónico giró hacia una mezcla de regionalismo, ecologismo y un fondo moderno del que en la práctica nunca se desprendió.

 

Es probable que hoy Juan O’Gorman hubiese preferido que solo se hablase de esa cara B de su carrera, la de los cuadros surreales, la de los innovadores mosaicos de piedras de colores –como el mural gigante que recubre la biblioteca de la Universidad Nacional Autónoma de México–, la de su arquitectura fantástica, ejemplificada en la entrañable Casa de San Jerónimo, inspirada en la arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wright y en la libertad figurativa de Gaudí. Vivió en esa casa con su segunda esposa, Helen Fowler, pintora abstracta y experta en orquídeas, desde principios de los años cincuenta hasta 1969, cuando, necesitado de dinero, la vendió a una escultora a la que le dio por reducirla a escombros.

 

Por entonces el talento arquitectónico más peculiar del siglo XX en México ya había entrado en un barranco psicológico de depresiones que, según sus memorias, empezó en 1954 con la muerte de su adorada Frida Kahlo y que pasó por fases estrambóticas como una purga psicosomática para la que hizo un ayuno de 39 días en el que se limitó a beber agua destilada y a leer libros de Tolstoi.

 

Los últimos años de su vida los pasó en otra casa funcionalista que se había hecho en los años treinta y de la que hablaba con una cómica condescendencia: “Considero que es algo fea, pero cómoda y extremadamente funcional. Podría compararse a las pantuflas viejas, cómodas, feas, pero útiles”. En esa vivienda funcional el complejo artista mexicano Juan O’Gorman se quitó la vida con su triste suicidio en tres actos.

 

Álbum de fotos:

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Fuente:  Pablo de Llano   https://cultura.elpais.com/cultura

 

 

 

 

 

5. jul., 2017

 

Sarah Ilínichna Stern (Gradizhsk, 1885 - París, 1979), más conocida como Sonia Delaunay, fue una pintora y diseñadora francesa, nacida en Ucrania. Junto con su marido Robert Delaunay fueron grandes representantes del arte abstracto y creadores del Simultaneísmo.

 

Nació el 14 de noviembre de 1885 en GradizhskUcrania, en una familia muy modesta que ya tenía tres hijos. Ante la imposibilidad de hacerse cargo de la niña, la familia la envió a casa de sus tíos maternos Anna y Heinrich Terk que no tenían hijos. En un principio la acogieron y finalmente la adoptaron legalmente. El tío era abogado de prestigio en San Petersburgo, y amante del arte, poseía una gran colección de pinturas de la Escuela de Barbizon, y Sarah Sophie (Sonia) creció rodeada de obras de arte y disfrutando del ambiente cultural de la ciudad. En 1903 la familia Terk la envió a Alemania para continuar sus estudios en la Universidad de Karlsruhe. Dos años más tarde se trasladó a París y se matriculó en la Academie de la Palette.

 

A partir de 1907 vemos en sus pinturas la influencia del expresionismo alemán y de Vincent Van Gogh y Paul Gauguin, Esta etapa duró aproximadamente una año y pronto se decantó por el estilo fauve. Para evitar las presiones familiares que la exigían volver a Rusia, pacta un matrimonio de conveniencia con Wilhelm Uhde, y se casan en 1909 en Londres. Uhde introdujo a Sonia en los círculos artísticos de Braque, Picasso, Derain y Vlaminck. Robert Delaunay también frecuentaba estos círculos artísticos, y pronto se dieron cuenta de que compartían las mismas preocupaciones artísticas. La relación entre los dos artistas se fue consolidando, y en 1910 Sonia se divorcia de Uhde y se casa con Robert Delaunay. Él la animó a decantar sus investigaciones y obras hacia las artes aplicadas, y en cierto modo Sonia abandona la pintura como medio de expresión y se adentra en estas otras técnicas artísticas.

 

La pareja se instaló en la Rue des Grands Augustins, donde mantuvieron un taller hasta 1935. Y en torno al matrimonio Delaunay-Terk se formó un círculo de pintores, músicos y escritores, entre los que estaba Apollinaire. Coincidiendo con el nacimiento de su hijo Charles, Sonia creó su primera obra abstracta, una colcha de patchwork para la cuna de su hijo. A partir de ese momento, y animada por la admiración que había despertado entre sus compañeros artistas comenzó a diseñar pequeños objetos de decoración con colores vivos. En 1912 vuelve a la pintura, aunque no fue un retorno a las exposiciones. En efecto, su fama se había extendido rápidamente por Europa occidental, pero se la consideraba más una diseñadora comercial que una artista.  En 1913 participó en el Primer Salón de Otoño de Berlín, donde expuso una veintena de pinturas y objetos.

 

El verano de 1914 la familia Delaunay estaba de vacaciones en Fuenterrabía, al estallar la guerra deciden quedarse en España, ya que Robert Delaunay había sido declarado inútil para el servicio militar, y se instalaron en Madrid. Durante este periodo. Al año siguiente marchan en Lisboa y se alquilan una casa en Vila do Conde. Sonia que había comenzado a estudiar la relación de la luz y el movimiento en 1913, pero descubrió en España una nueva dimensión de la luz y esta sensación se intensifica en Portugal, una luz "desembarazada de grises que exalta el color que se ha convertido una entidad en sí mismo”. Inició un periodo de actividad muy intensa, recupera los temas figurativos e imágenes cotidianas, donde expresa esta influencia de la luz en los colores de sus composiciones Comenzó a trabajar con grandes composiciones con cera sobre tela en un intento por acercarse al arte monumental. En este sentido diseñó la fachada de una capilla para un convento de jesuitas, pero el proyecto no se llevó a cabo.

 

En 1917 el matrimonio Delaunay abandonó Portugal y se instalaron en Barcelona. Es durante su estancia en esta ciudad en donde se enteran de que ha estallado la Revolución soviética, lo que supuso un trastorno para la economía de la familia, ya que Sonia dejó de percibir las rentas que recibía de Rusia y que hasta entonces habían supuesto su pilar económico. Deciden entonces marchar a Madrid, en donde recibieron el apoyo de Diaghilev. Gracias a él, consiguieron colaborar con los Ballets Rusos y Sonia diseñó el vestuario para la reposición del ballet de Cleopatra. Diaghilev, además, puso en contacto a Sonia con el marqués de Valdeiglesias, director de la revista La Época y miembro de la aristocracia española. Este contacto le abrió un mundo nuevo de posibilidades, pues las mujeres de la aristocracia española le empezaron a encomendar vestidos y objetos de decoración para sus hogares.

 

En 1921, atraídos por las nuevas ideas y las nuevas corrientes artísticas que se producen en París, los Delaunay deciden volver a la ciudad. Robert marcha unos meses antes y Sonia se queda en Madrid para liquidar sus negocios. En París pronto vuelven a integrarse en los movimientos de vanguardia y reconstruyen su ciclo de amistades, entre los que se encuentran Albert GleizesAndré LhoteAndré Breton, y artistas como Tristan TzaraPhilippe Soupault o Joseph Delteil escribían poemas inspirados en las creaciones de Sonia y lucían las ropas que ella diseñaba y confeccionaba para ellos.  En 1923 se encargó de realizar el vestuario de una obra de Tzara, Le coeur à gaz. El espectáculo terminó con la intervención de la policía, pero los trajes de Sonia fueron todo un éxito, y la crítica se hizo eco de sus composiciones.

 

En 1926 participó en la exposición "Treinta años de arte independiente" en el Grand Palais. Junto con su marido, se aventuran en el mundo del cine, donde diseñaron los decorados y el vestuario de las películas Le P'tit Parigot de LeSomptier, y Vertige de Marcel de L'Herbier.

 

El éxito de los diseños de Sonia se traduce en la invitación que recibe de la Sorbona de París para dar una conferencia en 1927: El influence de la peinture sur del arte vestimentaire. Pero aun así, con la recesión económica que sufre Francia, se ve obligada a cerrar su Atelier simultané. Forma parte de la primera exposición de la Unión de los Artistas Modernos en el Museo de las Artes Decorativas y en una exposición itinerante que viajó a los Estados Unidos. A partir de 1931 el matrimonio une fuerzas para dedicarse de lleno al arte abstracto. Durante este período, que duró hasta 1934, se dedican casi exclusivamente a la pintura, pero Sonia continúa alternando su interés con las artes decorativas, escribiendo artículos en revistas de moda.

 

En 1939, Sonia y Robert junto con otros artistas defensores del arte abstracto (Van Doesburg, Fredo Side...) organizaron la exposición Réalités Nouvelles, su importancia radicó en que reunía por primera vez una exposición de artistas íntegramente abstractos. También participó en una retrospectiva de los Ballets Russes de Diaghilev en el Museo de Artes Decorativas de París. Robert murió en 1941, y unos años más tarde Sonia se traslada a Toulouse donde se reencontró con viejos amigos como Tzara o Uhde, allá decoró el Centre d'Accueil International de la Cruz Roja, esta fue su última obra de decoración de interiores.

 

A partir de 1945 se instaló de nuevo en París, dedicando sus esfuerzos a que se reconozca el talento de Robert, y junto con Louis Carré organizaron la primera retrospectiva de Robert Delaunay.  A partir de 1950 se comienzan a publicar recopilaciones de sus obras, litografías, ilustraciones, gouaches... continúa trabajando en su obra, investigando sobre el color, y ampliando su producción hacia el campo de los mosaicos y los vitrales. También recupera sus investigaciones sobre alfombras y vuelve a diseñar vestuario y decorados para el teatro. La muerte de Robert liberó Sonia de la creencia de que sólo podía haber una única carrera artística por el matrimonio. Y a partir de aquí comienza el reconocimiento a su obra individual.

 

 En 1958, el Städtischs Kunsthaus de Bielefeld (Alemania) organizó la primera gran retrospectiva de la obra de Sonia Delaunay, con un total de 250 obras. Después de esta exposición la siguieron toda una serie de exposiciones individuales en todo el mundo, pero hasta 1987 no se pudo ver su obra junta, cuando se inauguró una destacada exposición en el Museo de Arte Moderno de París. En 1975 fue nombrada por el estado francés Oficial de la Legión de Honor. En 1979 sufrió un accidente que redujo bastante su movilidad; sin embargo, continuó pintando. Su última obra fueron unos gouaches para la gran retrospectiva organizada por el Museo Albright-Knox de Búfalo. Murió en su taller el 5 de diciembre de 1979.

 

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Fuente: Wiquipedia