Arte y Arquitectura

7. ago., 2020

Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo. Santander (Cantabria), 4.X.1912 – Madrid, 24.XII.2005, es una de las figuras principales de la Arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX. Desde su infancia mostró gran facilidad para el dibujo y ello le llevó a trasladarse a Madrid, en 1930, para estudiar la carrera de Arquitectura e ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Esos primeros años residió en la casa de su tío abuelo materno, el ingeniero Leonardo Torres-Quevedo, y la época de vacaciones la aprovecha para viajar. La pintura y su necesidad de conocer el mundo fueron sus grandes aficiones que, unidas a la Arquitectura, marcaron toda su vida. Viajero incansable, recorrió medio mundo para estudiar, dibujar y fotografiar las culturas más remotas y tener contacto directo con las obras y los arquitectos más famosos del momento. Todas esas experiencias adquiridas durante una parte importante de su vida le llevaron a escribir sus Cuatro Libros de Arquitectura, que no fueron publicados hasta 1990.

 

Interrumpidos sus estudios por la guerra, al finalizar la contienda viajó a Italia, visitó Milán y Roma para conocer la Roma antigua y la cultura italiana del momento. Al volver, entró en el estudio del arquitecto vasco Eduardo Olasagasti y en el departamento técnico de la Obra Sindical del Hogar (OSH). Obtuvo el título de arquitecto en 1942, siendo uno de los miembros de la primera promoción de arquitectos salidos después de la Guerra Civil. Se presentó al Concurso de Anteproyectos de la Cruz de los Caídos para el Valle de Cuelgamuros (1941) que no fue aceptado por no haber terminado la carrera.

 

Uno de sus primeros proyectos fue el Grupo Virgen del Castañar, un conjunto de trescientas cincuenta viviendas protegidas en Béjar (Salamanca), realizado para la OSH (1942), en donde ya aparece la esencia de su arquitectura: la cuadrícula, la desornamentación, limpieza de materiales, las estructuras vistas y su concepción neoplasticista. Con una concepción similar al conjunto de Béjar abordó la fase III del Grupo de edificios de viviendas protegidas Virgen del Pilar, en Madrid (1945-1961), en el que distribuye tres tipos de bloques: retranqueando el bloque central, formando una línea continua y en manzana cerrada, adaptándose a las condiciones topográficas del terreno, con una fachada sencilla marcada por la cuadrícula central formada por las terrazas.

 

Asís Cabrero y Rafael de Aburto Renovales trabajaron juntos en varias ocasiones. Presentaron el Monumento a la Contrarreforma a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1948, proyecto por el que obtienen la Segunda Medalla de la Sección de Arquitectura. Ese mismo año, Cabrero recibió el encargo de proyectar la I Feria Nacional del Campo en la Casa de Campo de Madrid, junto con su cuñado Jaime Ruiz, arquitecto delegado de la zona Centro en el Instituto Nacional de la Vivienda. El recinto ferial comprendió una serie de pabellones dedicados a exposición de ganadería y productos del campo proyectados por Cabrero y Ruiz dentro de unas líneas sencillas y con materiales económicos (1949-1950). Al finalizar esa primera feria fue nombrado arquitecto director de la Feria Internacional del Campo.

 

Un hecho decisivo en su carrera profesional fue la convocatoria del concurso de anteproyectos para la Casa Sindical en el paseo del Prado de Madrid. Concurso convocado por Delegación Nacional de Sindicatos de la Falange el 23 de abril de 1949. Los anteproyectos de Asís Cabrero y Rafael de Aburto fueron los premiados y por ello, se les encargó hacer conjuntamente el proyecto definitivo. El edificio de Sindicatos — hoy Ministerio de Sanidad y Consumo— es emblemático en la trayectoria profesional de ambos arquitectos y significó el principio de la ruptura definitiva con la arquitectura tradicionalista del período franquista. Pronto se convirtió en un icono urbano, muchos años después, Peter Buchanan lo calificó de “obra maestra de la arquitectura moderna” (P. Buchanan, 1989). Su planta está articulada siguiendo la forma irregular del solar, con la parte delantera totalmente simétrica, creando un gran patio abierto, mientras que el resto queda adaptado al solar y los usos múltiples previstos en el programa. El edificio al exterior aparece distinto en cada una de sus fachadas.

 

La fachada principal es simetría y muestra un doble tratamiento: por un lado está el gran pórtico bajo desornamentado de granito que acoge a los visitantes con dos cuerpos laterales que lo engloban —la imagen más clasicista— y, por el otro, se levanta la torre central con su retícula de ladrillo y cristal que se remata en una ligera línea de granito a la manera de una cornisa sin molduras —la imagen de ruptura con todo lo precedente—. Cabrero y Rafael de Aburto recibieron el primer premio en el Concurso para la catedral de Madrid, convocado en 1950. El programa del concurso planteaba ocupar el solar del cuartel de la Montaña, destruido durante la Guerra Civil. Diseñaron una catedral moderna y futurista con una estructura compleja y arriesgada que nada tenía que ver con los demás proyectos presentados.

 

La década de 1950 fue para el arquitecto una época de investigación en las formas y en los materiales que desembocó en su etapa de arquitectura de hierro, como ha establecido Ruiz Cabrero. Así, la vivienda como objeto de reflexión fue una de sus mayores preocupaciones. Al abordar la construcción de su propia casa en 1952 —un reto para cualquier arquitecto— plantea una vivienda unifamiliar y estudio en la calle Cabeza de Hierro, 5 en la colonia Puerta de Hierro de Madrid. En un solar con grandes desniveles distribuye la vivienda formando dos rectángulos encontrados, perfectamente integrada con el jardín, creando una separación clara entre la zona de vivienda y la de estudio.

 

Sus intervenciones en la Feria Internacional del Campo continuaron y construyó junto a Jaime Ruiz, los distintos edificios: La Escuela Nacional de Hostelería (1956), el Pabellón de Exposiciones del Ministerio de la Vivienda (1959) y, por último, el Pabellón de Cristal (1964), en éste también colabora Luis Labiano. El Pabellón de Cristal es otra de sus obras importantes. Es una gran caja de cristal soportada por una estructura de hierro rojo y pilares de hormigón que les permitió crear un interior casi diáfano adaptable a cualquier uso.

 

En el Diario Arriba, en el paseo de la Castellana, 272, Madrid (1961-1963), hoy ocupado por la Dirección General del Catastro, Cabrero construyó un edificio con dos formas encontradas: el rectángulo vertical para las oficinas con fachada al paseo de la Castellana y el rectángulo horizontal como espacio ocupado por talleres en la parte posterior. En él llevó a sus últimas consecuencias la malla ortogonal de la fachada principal que había iniciado en la Casa de Sindicatos. Esa retícula está formada por la estructura de hierro visto en las líneas verticales y las superficies de cristal y ladrillo para el cerramiento horizontal.

 

El Colegio Mayor San Agustín en la Ciudad Universitaria de Madrid (1961-1962) es un complejo formado por el edificio principal, instalaciones deportivas y edificio de dormitorios. Todo ello resuelto con sencillez, geometrización y materiales puros. La fachada principal del conjunto repite la retícula compositiva de otras edificaciones, pero la fachada lateral muestra un tratamiento distinto. Al tener una cubierta bastante inclinada la disposición de vanos sigue la línea quebrada adaptada a la topografía del terreno alternando superficies lisas, casi brutalistas.

 

La Casa Cabrero II, en la avenida de Miraflores, 14, en la colonia Puerta de Hierro, Madrid (1961-1962), está en una parcela medianera con la primera casa. En ella sigue su búsqueda de soluciones espaciales y constructivas, así la vivienda unifamiliar con planta en forma de “L” en la que distribuye los salones y los dormitorios para la familia, en planta alta, situando la zona de servicios y su estudio en la planta semisótano. Construye un muro de contención sobre el que se apoya parte de la casa dejando el espacio delantero para el jardín. Destaca la estructura de hierro visto pintado en rojo, los grandes ventanales volcados al jardín y la cubierta de chapa de aluminio. Cabrero diseñó las chimeneas y parte de los muebles, todo ello con unas líneas de gran sencillez y funcionalidad, en una época que en España era difícil adquirir mobiliario moderno de esas características.

 

Su última obra construida fue la Casa del Pastor, edificio de viviendas en la calle Segovia, debajo del Viaducto de Madrid, con su hijo José Cabrero y Carlos de Riaño (1988-1990). Por esa casa recibieron el Premio del Colegio Oficial de Arquitectos 1990. Los años siguientes fueron de reconocimiento con distintas distinciones: Medalla de Oro de la Arquitectura concedida por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (1990); Premio Ateneo de Santander (1991); Premio de la Fundación Camuñas (1992); Medalla de Oro del Colegio Oficial de Arquitectos a sus cincuenta años de colegiado (1993); Mención de Honor de la Delegación de Guadalajara del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (1995) y, por último, II Mención Honorífica Juan de Herrera concedida por el Colegio de Arquitectos de Cantabria (2004). Los últimos años, ya alejado de la profesión, estuvo dedicado a la pintura siempre con temas arquitectónicos de gran plasticidad, en los que predomina la geometrización de las formas y los colores vivos.

 

Álbum de fotos:

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 Fuente:  http://dbe.rah.es/biografias/18090/francisco-de-asis-cabrero-torres-quevedo

 

 

 

 

 

 

3. ago., 2020

Demetrio Ribes Marco (Valencia 1875, † 1921) fue uno de los arquitectos valencianos más relevantes de principios del siglo XX y del modernismo valenciano. Licenciado y doctor en Ciencias Físico-Matemáticas, inició su formación en Barcelona, en ciencias fisicomatemáticas, para trasladarse después a Madrid, donde se doctoró con la tesis: Determinación del elástico de un cuerpo en equilibrio (1902).

 

Ribes se impregnó de todo el debate teórico del momento sobre opciones y corrientes arquitectónicas, como el eclecticismo, el modernismo, el regionalismo o el racionalismo. A lo largo de su vida, se interesó y profundizó en las teorías del momento, desde las propuestas de Otto Wagner (representante del secesionismo vienés) hasta las propiamente regionalistas de Leonardo Rucabado, y elaboró su propia versión que se adapta a las nuevas necesidades y usos de los materiales.

 

Fue nombrado arquitecto de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España en 1902, realizando proyectos ferroviarios tanto en Valencia como en otras ciudades. Cabe destacar los edificios Gemelos en la estación de Príncipe Pío de Madrid y la Estación del Norte de Barcelona, siendo su obra más importante la Estación del Norte de Valencia proyectada en 1906, la cual se considera perteneciente al movimiento secesionista influido por Otto Wagner. Proyectó sus primeras obras civiles utilizando el hormigón armado, para lo que funda la “Compañía Española de Construcciones”, siendo el iniciador del empleo de este material en la región valenciana con la realización de los Docks comerciales del Puerto de Valencia.

 

Hombre polifacético, murió a la temprana edad de 46 años, dejando un amplio legado patrimonial que puede ser contemplado y analizado en cada uno de sus proyectos y construcciones. La obra arquitectónica de Demetrio Ribes tiene un perfil predominantemente industrial, con obras tales como edificios fabriles, ferroviarios, oficinas, garajes o almacenes. Fue arquitecto facultativo de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, entre 1902 y 1921, es decir, toda su vida profesional. Para esta empresa realizó varios proyectos ferroviarios, con todas las instalaciones que llevaban implícitas (talleres, rotondas, edificios, muelles...), como los edificios mellizos de la estación del Norte o Príncipe Pío en Madrid o la estación del Norte en Barcelona (1912, actualmente estación de autobuses).

 

 

La estación del Norte de Valencia (1906) es su obra más conocida y reconocida. Es el ejemplo más monumental y representativo de su etapa modernista, y es, a su vez, un paradigma del movimiento Sezession. Esta estación, inaugurada el 1917, es también uno de los monumentos más representativos de la ciudad de Valencia, y el primero que conoce el visitante que se desplaza con ferrocarril. También son obra de Ribes varias de las naves que se levantaron para uso ferroviario, y que, tras años de abandono, están en proceso de restauración para uso social integradas en el nuevo Parque Central de Valencia.

 

Al margen de la actividad ferroviaria, la llegada del siglo XX había comportado nuevas tipologías arquitectónicas. En respuesta a las nuevas necesidades y usos de la ciudad, Ribes realizó en la ciudad de Valencia garajes, almacenes y naves industriales de gran singularidad (el garaje "Gran Vía"2​ o el almacén de la calle de la Madera para Abonos José Campos Crespo). También trabajó, como consultor y asesor, para otros contratistas como es el caso del mercado de Colón de Francisco Mora, y en 1916 fundó su propia empresa constructora con J. Coloma. En esta faceta de contratista, participó en la construcción de los docks comerciales del puerto de Valencia, por los que destaca como el pionero del uso del hormigón armado en las obras de construcción civil en la región valenciana.

 

También se dedicó a la arquitectura de carácter público. A esta tipología corresponden la casa de Correos y Telégrafos de Castellón, la plaza de toros de Játiva (1918) y el asilo instituto de la marquesa de San Joaquín (Almirante Cadarso, núm 24, de Valencia, actual Instituto de Bachillerato San Vicente Ferrer). En su arquitectura civil es donde Ribes proyecta y desarrolla sus facetas y aptitudes más diversas, adaptadas a la necesaria funcionalidad requerida (eclecticismo, aplicación de la decoración en nuevos espacios, correcta distribución espacial, uso del hormigón armado...).

 

La vivienda privada fue otro de los campos en que desarrolló su programa arquitectónico. Realizó obras en el Eixample y en la Ciudad Vieja de Valencia. Reformó el antiguo barrio de Pescadores (zona del actual plaza del Ayuntamiento), hizo casas económicas y de renta, e incluso su propia vivienda unifamiliar. Entre sus edificios de viviendas más exitosos en la ciudad de Valencia, destaca el edificio en la calle de En Llop núm. 6, los almacenes Ferrer, lamentablemente derribados en los años setenta del siglo XX, en la plaza de Rodrigo Botet, el edificio Bigné en 19113​en la calle Pérez Pujol número 5 o su propia casa en el barrio marinero del Cabañal. Otro ejemplo de edificio civil podemos encontrarlo en la Finca Casa Nueva, un palacete de estilo modernista valenciano ubicado en Requena (Valencia) que data de 1905.

 

En el año 2003 se creaba la Cátedra Demetrio Ribes UV-CHOPVT,4​ a través de un convenio firmado entre la Conselleria de Infraestructuras y Transportes de la Generalitat Valenciana y la Universidad de València, con el objetivo de desarrollar actividades y publicaciones para difundir el patrimonio de la obra pública y el transporte valencianos. Se trata de un centro universitario que proyecta y coordina actividades culturales (jornadas, congresos, conferencias...) a la vez que mantiene una actividad docente con cursos de extensión universitaria, seminarios o masters. Entre sus actividades principales se abordan proyectos de investigación e informes técnicos susceptibles de publicación y/o exposición, jornadas y cursos de extensión universitaria.

 

Álbum de fotos:

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Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Demetrio_Ribes_Marco

 

 

 

 

 

 

21. jul., 2020

 

Eileen Gray (1878-1976) a pesar de no gozar de un gran reconocimiento a lo largo de su carrera profesional, actualmente es considerada como uno de las arquitectas y diseñadoras de muebles más importantes de la historia del arte. Las aportaciones al mundo del diseño y de la arquitectura realizadas por Eileen Gray son claramente visionarias. Sin embargo hasta casi finales de la década de 1960 su obra cayó en el olvido. Sin duda alguna el encargado de colocar en el lugar que se merece a Eileen Gray, sería el crítico Joseph Rykwert al publicar algunos de sus logros en la revista Domus en 1967. A partir de este momento en los años 70 y 80 comienza a consagrarse y a exponerse cada vez más, logrando precios inesperados en las subastas.

 

“Para una obra arquitectónica dos casas, algunos interiores y varios proyectos sin ejecutar, podrían parecer excesivamente modestos,” pero que “en el caso particular de Eileen Gray, la modesta cantidad contrastaba claramente con la extraordinaria calidad: una calidad suficientemente alta para colocarla entre los maestros del movimiento moderno, sin importar lo condensado de sus logros.”  Eileen Gray: Two Houses and an Interior, 1926-1933. Joseph Rykwert , revista Perspecta ,1971

 

Hija de James McLaren Smith, pintor de profesión, y de Eveleen Pounden, nació en Irlanda como Katherine Eileen Moray Smith el 9 de agosto de 1878. En 1895 su madre heredó el título de Baronesa Gray, cambiando entonces el apellido de sus hijos. Eileen Gray fue el último hijo de un matrimonio escocés irlandés adinerado. Eileen nació el 9 de agosto de 1878 en la ciudad Enniscorthy en County Wexford en Irlanda. Su infancia fue enriquecedora desde el punto de vista artístico, ya que ambos padres promovieron su talento inscribiéndose en la Slade School of Art de Londres y facilitando sus viajes por Italia, Alemania y Suiza. En 1900 se mudó a París, a un departamento en la rue Bonaparte que todavía ocupaba en los años 70. Tras la muerte de padre, Eileen Gray junto con dos compañeros de la Slade (Jessie Gavin y Katheen Bruce) se trasladaron a París centro neurálgico del arte en ese momento. Fue allí donde Gray continúo su formación en la prestigiosa Academia Julian y en la École Colarossi, así como cursos de verano en Normandia a cargo de la pintora neozalandesa Franzes HodgKin.

 

Al enfermar su madre en 1905, Eileen decide abandonar París y regresar a Londres, aunque regreso en 1906 a París interesándose por el uso del lacado, que en ese momento comenzaba a extenderse como consecuencia de la influencia oriental de China y Japón. De este modo acudió al taller de Seizo Sougarawa Sugawara durante 4 años para aprender está técnica, manteniendo contacto profesional con él durante toda su vida. Eileen Gray se mantuvo entre Londres y París hasta el estallido de la I Guerra Mundial, fecha en la que regresaría a Londres junto a Seizo Sougarawa. Sin embargo, ni Eileen Gray ni Sougarawa consiguieron el reconocimiento y la visibilidad que tanto anhelaban, a pesar de abrir un negocio de diseño de mobiliario en Chelsea. Es probable que este hecho motivará su vuelta a París tras la finalización del conflicto bélico en 1917.

 

En París se dedicará al diseño de interiores. Abrió un taller a la vuelta de su apartamento donde exhibía objetos y muebles que ella misma había diseñado y fabricado, la Galerie Jean Désert, donde logró abrirse paso entre la clientela adinerada parisiense. En 1922 recibió sus primeros encargos para diseñar interiores. Para ese momento su trabajo había declinado naturalmente hacia el Art Déco. Entre los trabajos realizados destaca el diseño realizado en 1923 para el Salón de Otoño que logró el reconocimiento de artistas. Ese mismo año expuso su obra en Amsterdam junto al arquitecto De Stijl Jan Wils. La vanguardia holandesa recibió con admiración su diseño de un “tocador de dormitorio para Monte Carlo” expuesto originalmente en el Salon de Artistes Décorateurs de 1923. Esta admiración fue recíproca cuando Gray asistió en París a una exposición de diseño holandés en París ese mismo año.

 

“Incluso en sus primeras piezas se encuentra la modesta elegancia, la belleza formal y la precisa apreciación de la calidad del material , cercanas al espíritu del trabajo de Loos o incluso de Mies.” Rykwert


Uno de los interiores más memorables de la era Art Deco es el llamado apartamento Rue de Lota, que fue diseñado por Eileen Gray para Madame Mathieu-Levy en la Rue de Lota en París a principios de los años 20. Gray tardó no menos de cinco años en completar el espacio de vanguardia, que llenó con paneles lacados, muebles cubistas, junto con muebles de inspiración africana y piezas modernistas. Algunas de las piezas creadas para este interior inspirador, como un sofá en forma de barco, con forma de barcos descubiertos en antiguas pinturas murales egipcias, hoy en la colección del Museo de Arte de Virginia, y pantallas cubistas lacadas en blanco y negro. son considerados los más buscados por los coleccionistas de todo el mundo. La casa de la Rue de Lota se discutió en la sesión dedicada al Art Deco francés en el programa que organizo en la Escuela de Diseño de Interiores de Nueva York, titulado Diseño de colección: historia, colecciones, aspectos destacados.

 

Eileen Gray estaba fascinada por la belleza de la laca tradicional. Aprendió el centenario oficio de un artesano japonés y luego perfeccionó sus habilidades a lo largo de muchos años. Eileen Gray experimentó con diferentes dimensiones y acabados de los paneles. Más que un separador de ambientes, el biombo Brick Screen (1922-1925) con su elegancia. es más bien una escultura para cualquier ambiente. Los paneles fijos y los móviles están lacados a mano con varias capas en un proceso que lleva varias semanas, cada capa se seca completamente, luego se lija a mano y finalmente se pule a mano para proporcionarle un brillo impecable.

 

Su obra a partir de este hecho reflejaba una clara influencia geométrica de De Stijl. En 1924 Eileen Gray y el arquitecto Jean Badovici hicieron un viaje para ver la arquitectura moderna y él la convenció para que se dedicara a la arquitectura. Ésta se convirtió en la etapa más brillante de la diseñadora irlandesa. En 1926 Gray diseñó una de las viviendas más importantes del Movimiento Moderno, la E 1027 para la que creo algunos de sus diseños atemporales como la Silla Transat (1925) o su famosa mesa E 1027 (1927) de acero tubular y cristal. En 1929 creó uno de sus diseños más reconcidos en sillón Bibendum cuya silueta estaba basada en el muñeco de Michelin. Entre 1930 y 1931 diseño los planos del interior del apartamento del propio Badovici en la Rue Chateaubriand, y luego otra casa para su propio uso, la Tempe a Pailla en Castella, que terminó en 1934. El último proyecto fue una exposición celebrada en el Pavillon des Temps Nouveaux diseñado por Le Corbusier en 1937 y la presentación de un proyecto para el Centre de Vacances que nunca se llegó a realizar. Desde ese momento Eileen Gray pasó a un segundo plano hasta la década de los 70, donde sus diseños adquirieron una notable fama hasta hoy.

 

En la obra de Eileen Gray se aprecia influencias del trabajo con metales de Marcel Breuer de la Escuela de la Bahaus aunque ella tal y como se ha mencionado no se encasillo dentro de ninguna de los movimientos artísticos que tuvieron lugar en su época. Si es cierto que mantuvo relación con alguno de ellos como por ejemplo la Unión de Artistas Modernos. Poco a poco Eileen Gray va enfocando sus trabajos hacia el mundo de la arquitectura. Destacaron proyectos como el realizado junto a Baldovici, que recibiría en nombre de La Casa E 1027, situada en Roquebrune-Cap-Martin, al sur de Francia, cerca de Mónaco sobre un acantilado cercano al mar. Fue construido por Eileen Gray entre 1926 y 1929 como residencia de vacaciones de verano para ella y Jean Badovici.

 

Aunque la casa fue en cierto sentido una obra en colaboración, en realidad, Gray fue la única responsable del diseño y de la supervisión de su construcción. Badovici principalmente colaboró en la asistencia técnica cuando fue necesario. Gray construyó la casa en un tramo aislado de la Riviera francesa, en el lado oeste de Cap-Martin con vistas a la bahía de Mónaco. Eligió este lugar por la belleza de sus vistas y construyó la casa directamente en el terreno, con el interés de que interactuara con los elementos naturales que la rodeaban, estudiando cuidadosamente el viento y el ángulo del sol en diferentes momentos del día y el año; de esta manera fue capaz de construir una estructura con una constante, la evolución de su relación con el sol, el viento y el mar.

 

Gray diseñó la casa de forma que el interior y el exterior fluyeran juntos. No sólo todas las habitaciones dan a un balcón; las persianas, pantallas y ventanas son móviles, permitiendo a sus ocupantes relacionarse en armonía con el mar y las colinas que rodean la vivienda. La casa fue diseñada como una vivienda mínima, simple y eficiente, con muebles empotrados y sin espacios perdidos. La planta alta consta de un gran salón abierto, un estudio – dormitorio, una cocina y un baño. La planta baja consta de una gran área de estar cubierta, un dormitorio de invitados, cuarto de servicio, y un aseo. En la cubierta se construyó un jardín con una cocina al aire libre comunicada con la cocina del interior, y una pequeña zona para tomar el sol.

 

Llevar la funcionalidad al límite como sistema de rotura del “funcionalismo” burgués, pragmático y “utilitarista”, explorar los infinitos recursos del hábitat, es el fin significativo de la E.1027. No es el simple uso, ni la cruda necesidad, ni la mera utilidad, ni siquiera el hábito artificial creado por la moda, sino un uso que dignifica al ser humano, un uso “espiritual”, una función humana fundamental, es lo que Gray plantea para conseguir una obra arquitectónica de altísima calidad.

 

Eileen Gray había calculado el punto de vista ideal y la suspende en el paisaje en el sitio preciso, toda blanca, radiante de luz, como un romántico y privado refugio, todo lo contrario que su amante Badovici, al que le gustaba invitar a amigos y artistas. Entre los más conocidos, Fernand Léger, Jean Cocteau y Charlotte Perriand… La tragedia estética se consuma en 1938, cuando Badovici, ya separado de Eileen Gray, invita a Le Corbusier a quedarse en la villa. Le Corbusier decidió entonces pintar ocho paredes de la casa con temas femeninos que claramente representaban escenas sáficas y, por si esto no fuese suficiente, se hizo fotografiar totalmente desnudo mientras las pintaba (la famosa fotografía en la que se le ve por detrás y destaca en su pierna derecha la terrible cicatriz consecuencia de un accidente náutico). “Falocracia desnuda”, calificó el crítico Rowan Moore este momento en el periódico británico The Guardian. En su opinión, Le Corbusier, “aparentemente afrentado por el hecho de que una mujer pudiera crear una obra racionalista tan refinada, impuso su dominio sobre el territorio orinando como un perro”. Los murales que pintó en las paredes blancas de la casa le parecen a Moore “estridentes y feos”.


Eileen Gray describió el acto de Le Corbusier como “vandalismo puro”. Se dice que nunca regresó al lugar. Badovici falleció en 1956 y su sucesor cambió la casa eliminando muchos de los muebles originales. Pero la historia no acaba ahí. Le Corbusier vuelve a Roquebrune en 1950, cuando estaba construyendo la extraordinaria Unité d’Habitación en Marsella, y se instala al lado de la finca, donde construye el célebre Cabanon, pequeño refugio privado de 13 metros cuadrados, íntegramente construido en madera siguiendo el concepto de mínimo y máximo espacio de su Modulor. Le gustaba tanto el lugar que acabó sus días allí. Murió ahogado en agosto de 1965 mientras nadaba justo debajo de la casa E1027. 

 

Otro ejemplo de su obra fue también la casa que en 1930 se fabricaría a sí misma y que se ubica en Castelar junto a la costa francesa, aunque seguiría manteniendo su primera residencia en la capital, París. En 1932 comenzó a proyectar su propia casa de veraneo a las afueras de Menton, cerca de Castellar, Francia, que estuvo terminada en 1934, y tras lo cual Gray empleó mucho de su tiempo en el sur de Francia. Alquiló un apartamento con vistas al puerto de Saint-Tropez como refugio de los días de verano y las crecientes muchedumbres de la Côte-d’Azur. A pesar del aumento de popularidad de la ciudad, continuó visitando la zona en numerosas ocasiones, construyendo su última casa, Lóu Pérou (1954-61), entre los viñedos de Chapelle-Ste-Anne, aunque París siguió siendo su principal residencia.

 

Forzada a abandonar la costa francesa y expatriada durante la Segunda Guerra Mundial, huye a Lourmarin en la región de Vaucluse. Allí diseña una casa para Badovici en un terreno adquirido en Casablanca. Mientras tanto, su hogar de Menton, Tempe a Pailla, es saqueado y medio destruido por las tropas alemanas y los constantes bombardeos de la zona. Pero en 1945 Menton es liberado y Gray vuelve a Castellar y al encontrar su casa en penosas condiciones regresa a París.

 

Gray era bisexual. Formó parte de los círculos de lesbianas de la época, siendo asociada con Romaine Brooks, Gabrielle Bloch, Loie Fuller, la cantante Damia y Natalie Barney. La relación intermitente de Gray con Damia finalizó en 1938, tras lo cual nunca volvieron a verse, aunque ambas vivieron hasta los 90 años en la misma ciudad. Gray tuvo durante algún tiempo una relación intermitente con el arquitecto y escritor rumano Jean Badovici. Él había escrito sobre sus diseños en 1924 y había animado a Gray en su interés por la arquitectura. La relación concluyó en 1932. Gray se mantuvo activa tras cumplir los 90 años, trabajando hasta 14 horas al día perfeccionando su portafolio y organizando sus diversos diseños de muebles y proyectos. A las 8:30 de la mañana del 31 de octubre de 1976 Eileen Gray muere en París a los 98 años; sus cenizas son enterradas en el cementerio de Père Lachaise, París, el 5 de noviembre del mismo año.

 

Álbum de fotos:

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Fuente: https://circarq.wordpress.com/2016/12/05/eileen-1878-1976/

 

 

 

 

 

 

18. jul., 2020

José Antonio Corrales, el arquitecto de la ética

José Antonio Corrales  es una de las figuras claves para entender lo que fue la arquitectura española en la segunda mitad del siglo XX. Nacido en Madrid en 1921, estudió arquitectura en la escuela técnica superior de la capital (ETSAM), titulándose en 1948. Tras unos años de aprendizaje en el estudio de su tío, el arquitecto Luis Gutiérrez Soto -años que le permitieron un conocimiento de la práctica profesional del que hizo gala a lo largo de su dilatada carrera-, se asoció a mediados de los años cincuenta con Ramón Vázquez Molezún, pasando a formar parte del grupo de inquietos arquitectos madrileños dispuestos a recuperar el terreno perdido tras la guerra.

 

El rescate de la modernidad se convirtió en la meta de un bien nutrido grupo de arquitectos, entre los que se encontraban, por citar algunos nombres, De la Sota, Sáenz de Oíza, Carvajal y García de Paredes. Dicho grupo se distanciaba generacional e ideológicamente de Fisac, Cabrero, Aburto y Cano Lasso, activos ya como arquitectos en los años cuarenta.

 

Pronto, en 1958, una obra singularísima, el Pabellón de España en Bruselas, permitió apreciar a todo el mundo la capacidad de Corrales y Molezún como arquitectos. El Pabellón de Bruselas era toda una bocanada de aire fresco en un todavía enrarecido ambiente arquitectónico. Era un edificio ajeno a toda la retórica que había dominado la escena arquitectónica de los años anteriores. Era flexible, ligero, capaz de reconocer la topografía y adaptarse a cualquier perímetro. Incorporaba la industria, haciendo uso de la geometría, y era susceptible de ser recuperado, como de hecho ocurrió más tarde. Era sensible a los materiales y daba lugar a todo un espacio complejo que algunos críticos asociaron con el espacio fragmentado e infinito que hemos aprendido a ver en la Mezquita de Córdoba. Bruselas consolidó su maestría.

 

Entre las obras de aquellos años cabría mencionar las Escuelas de Herrera de Pisuerga (1954); la Residencia de Miraflores de la Sierra (1957), en colaboración con Alejandro de la Sota; las Casas de Almendrales (1959); el edificio del Reader's Digest en Madrid (1962); la Casa Cela en Palma de Mallorca (1962); las Casas de Elviña en A Coruña (1964); el Parador de Turismo de Sotogrande (1964); la Casa Huarte de Madrid (1965); el edificio Balbina Valverde (1966); los hoteles de Maspalomas (1965) y La Manga (1969); etcétera.

 

En todas ellas se manifestaba un absoluto dominio del lenguaje y de la construcción que les permitía abordar los más diversos temas en clave moderna. Convendría también no olvidar sus proyectos para concursos -en muchos momentos brillantísimos- sin que quepa en una nota como esta mencionarlos. Y otro tanto ocurre con los muchos edificios privados e institucionales que, bien solo o bien en compañía de Molezún, proyectó a lo largo de su carrera.

 

Pero sería equivocado pensar que el rescate de la modernidad que aquellos arquitectos buscaban estaba dictado tan solo por un afán estético. Había, y en el caso de José Antonio Corrales de un modo muy especial y muy propio, un compromiso ético. La modernidad no era solamente una cuestión lingüística, era el compromiso con toda una forma de vida. Para él, la estética de la modernidad implicaba toda una ética. Para él, la arquitectura moderna era la expresión de un modo de vida más justo, más acorde con sus convicciones, con su modo de entender la vida en sociedad. Fue un convencido de estos principios toda su vida y ello se refleja en su dilatada obra. Su valiosa contribución a la arquitectura de vivienda, sea colectiva o individual, bien lo prueba.

 

Si tuviéramos que destacar dos obras en esta apresurada nota, acudiría, por un lado, a la compleja arquitectura urbana de Elviña en La Coruña y, por otro, a la casa que para los suyos construyó en los alrededores de Madrid en 1997. Obras sin concesiones, radicales, en las que el uso de un material -como los tableros de madera aglomerada en su casa- o la estructura de corredores y comunicaciones verticales en Elviña, nos ofrecen inesperadas experiencias vitales. Eran aquellas sorpresas, hijas de una lógica constructiva recién descubierta, las que perseguía. Así también en sus propuestas como diseñador, que le llevaban a proyectar una mesa o una silla con el mismo entusiasmo que un edificio institucional.

 

Mantuvo esta fe en la modernidad a lo largo de toda su vida. Incansable en el trabajo -que hacía con gusto, pues sentía por su oficio, por la arquitectura, auténtica pasión-, estuvo activo hasta el final de sus días, tomando parte en numerosísimos concursos sin que decayera su entusiasmo por la arquitectura. El examen de sus últimos proyectos daría fe de cuánto mantuvo sus principios sin condescender con las tendencias y las modas. Dedicó los últimos meses de su vida a poner en orden su archivo, lo que, con seguridad, le permitió ver en perspectiva lo que había sido su obra, a la que se había entregado con una pasión solo comparable por la que sentía por el cine y la poesía.

 

Cuando se publicó un libro con ocasión de la concesión del Premio Nacional de Arquitectura 2001 que recogía su obra, José Antonio Corrales recordaba en el prólogo cuánto le impresionaba la frase de Le Corbusier que dice: "La clave está en mirar, observar, ver, imaginar, inventar, crear". José Antonio Corrales ha vivido fiel al contenido de esta sentencia en compañía de su mujer, Isabel Lantero, y de sus seis hijos, que han tenido la fortuna de compartir con él su forma de vida. Falleció en Madrid el 25 de julio de 2010.

 

Álbum de fotos:

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Fuente: Necrológica de Rafael Moneo.  https://elpais.com/diario/2010/07/30/necrologicas/1280440802_850215.html

 

 

 

 

 

 

10. jul., 2020

 

Roy Fox Lichtenstein (Nueva York27 de octubre de 192329 de septiembre de 1997) fue un pintor estadounidense de arte popartista gráfico y escultor, conocido sobre todo por sus interpretaciones a gran escala del arte del cómic.

 

Nosotros pensamos que la generación anterior intentaba alcanzar su subconsciente, mientras que los artistas pop intentamos distanciarnos de nuestra obra. Yo deseo que mi obra tenga un aire programado e impersonal, pero no creo ser impersonal mientras la realizo. Roy Lichtenstein

 

Nació el 27 de octubre de 1923 en Nueva York, en una familia judía de clase media alta. Fue el primero de los dos hijos de Milton y Beatrice Werner Lichtenstein. Milton Lichtenstein (1893-1946) fue un corredor inmobiliario exitoso y Beatrice Lichtenstein (1896-1991) una ama de casa que había estudiado como pianista. Ella acompañó a Roy y su hermana Rénee a museos, conciertos y otros aspectos de la cultura de Nueva York.

 

Roy demostró capacidad artística y musical desde el principio: dibujó, pintó y esculpió siendo adolescente y pasó muchas horas en el Museo Americano de Historia Natural y el Museo de arte moderno. Tocó piano y clarinete y desarrolló un amor perdurable al jazz, frecuentando los locales nocturnos en Midtown para oírlo. Lichtenstein asistió a la escuela de Franklin para niños, una secundaria privada y se graduó en 1940. Ese verano estudió pintura y dibujo con Reginald Marsh. En septiembre entró en la Universidad de estado de Ohio (OSU). Sus primeros ídolos artísticos fueron RembrandtHonoré Daumier y Picasso, y dijo a menudo que Guernica (1937; Museo Reina Sofía, Madrid) era su cuadro favorito. Obtuvo el doctorado en Bellas Artes por la Universidad Estatal de Ohio en 1949.

 

Sus primeras obras eran de estilo expresionista abstracto, pero después de 1957-1958 comenzó a experimentar con imágenes tomadas de los cómics que había en los papeles de envolver chicles de menta, libremente interpretadas y mezcladas con imágenes sacadas de los cuadros del viejo oeste de otro artista estadounidense, Frederic Remington. A partir de 1961 se dedicó por completo a producir arte mediante imágenes comerciales de producción masiva.

 

Sus historietas de cómics, como Good Morning, Darling (1964, Galería Leo Castelli, Nueva York), son ampliaciones de los personajes de los dibujos animados, reproducidas a mano, con la misma técnica de puntos y los mismos colores primarios y brillantes que se utilizan para imprimirlos. Sus últimas obras, entre las que están las reproducciones de personajes muy populares de la novela rosa, paisajes estilizados y copias de postales de templos clásicos, muestran la influencia de los artistas Henri Matisse y Pablo Picasso. También sus esculturas recrean los efectos de los cómics. Ha realizado, también, obras en cerámica. En 1993 el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York expuso una retrospectiva de su obra que viajó por muchos otros países.

 

Autor prolífico, durante sus últimos años alcanzó mayor presencia y estima en museos de todo el mundo. En España existen ejemplos suyos en el Museo Thyssen-Bornemisza (Mujer bañándose) ​ y en el Reina Sofía; aquí una gran escultura suya preside el patio interior de la ampliación diseñada por Jean Nouvel. Una de sus obras se expone en la Kunsthalle de Hamburgo, Alemania: Shipboard Girl (1965). Roy Lichtenstein es un nombre muy cotizado en las subastas. El 15 de mayo de 2013 una de sus obras, Woman with flowered hat, fue adjudicada en la casa Christie's de Nueva York por 43 776 525 euros.

 

En 1949 se casó con Isabel Wilson, quien anteriormente había estado casada con el artista Michael Sarisky. Después de que él comenzó a enseñar en la Universidad Estatal de Nueva York en Oswego en 1958, la pareja vendió la casa de la familia en Highland Park, Nueva Jersey, en 1963 y se divorció en 1965. Lichtenstein se casó con su segunda esposa, Dorothy Herzka, en 1968. En 1966, alquilaron una casa en Southampton, Nueva York. Desde 1970 hasta su muerte, Lichtenstein dividió su tiempo entre Manhattan y Southampton. También tenía una casa en Captiva Island. Lichtenstein murió de neumonía en 1997 en la Universidad de Nueva York Medical Center, donde había estado hospitalizado durante varias semanas. Le sobreviven tanto su segunda esposa, Dorothy Herzka, como sus hijos David y Mitchell, de su primer matrimonio.

 

Álbum de fotos:

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Fuente:  https://es.wikipedia.org/wiki/Roy_Lichtenstein.