Mi Música

28. ago., 2019

 

La vida de la cantante chilena María Esther Aldunate del Campo, más conocida como Rosita Serrano, fue una montaña rusa de emociones. La diva chilena lo tuvo todo: amor, admiración, dinero y éxito, pero para el ocaso de su vida se quedó sin nada. Su altísima y aterciopelada voz enloqueció a millones de europeos, especialmente a alemanes y altos jerarcas nazis. Rosita recibió la manifiesta admiración de Adolfo Hitler, Hermann Göring y Joseph Goebbels, quienes no dejaban de elogiar el talento de la chilena.

 

Rosita Serrano, nombre artístico de María Ester Aldunate del Campo​ (Quilpué, ​ 10 de junio de 1912​-Santiago de Chile, 6 de abril de 1997), fue una cantante y actriz chilena de gran éxito en Alemania en el periodo 1937-1943, cuando llegó a ser conocida como die chilenische Nachtigall ('el Ruiseñor Chileno'). Fue hija del diplomático Héctor Aldunate Cordovés y de la soprano Sofía del Campo de la Fuente. ​

 

El ascenso de su carrera artística se inició con una gira internacional junto a su madre en 1930, cuando visitó Brasil, España, Francia y Portugal, entre otros países, hasta llegar en 1936 a Berlín. La soprano chilena Sofía del Campo, mamá de Rosita, se había casado en segundas nupcias con un millonario empresario de apellido Salvaj, quien vivía en Berlín, y además se encontraba ligado al Régimen de Adolfo Hitler. Allí se presentó en el Teatro Metropolitano, donde fue ovacionada por su voz aterciopelada, simpatía, distinción y belleza latina. Adoptó como nombre artístico el de Rosita Serrano.

 

El compositor, director de orquesta y pianista austroalemán Peter Kreuder (1905-1981) la promovió y le consiguió un contrato discográfico con Telefunken. Serrano alcanzó gran éxito al cantar en alemán composiciones como «Roter Mohn », «Schön die Musik», «Küß mich, bitte» y «Der kleine Liebesvogel» durante el auge de la Alemania nazi. Kreuder aprovechó para introducirla en las esferas del régimen nazi y Serrano llegó a participar en varios mítines y ceremonias nacionalsocialistas. Sus canciones fueron muy difundidas en las emisoras afines al Reich. Más adelante, declaró que nunca tuvo afinidad política alguna ni fue nazi, a pesar de que en sus grabaciones llevaba el emblema del águila nazi en su vestimenta.

 

Entre 1938 y 1941, obtuvo diferentes papeles en filmes alemanes. Mantuvo una muy buena relación con la prensa nacionalsocialista: participó en varios recitales y ceremonias del Tercer Reich y adquirió el estatus y conducta social de una diva. De hecho, se ganó el afecto de Adolf Hitler, quien llegó a enviarle una fotografía personal autografiada.​ En su momento, fue la musa del ministro de propaganda Joseph Goebbels y otros dignatarios; por ende, su carrera se potenció enormemente y se le abrieron las puertas a la elite alemana ganando un elevado estatus social. Grabó 118 canciones y, por los derechos de autor, sus ganancias en marcos alemanes fueron importantes.

 

Con Telefunken produjo alrededor de 81 temas, todos grabados en Alemania y Suecia. El compositor Michael Jary compuso especialmente para ella y dirigió gran parte de sus grabaciones. La fama vino con rapidez y también los contratos, las giras por toda Europa y el dinero. ¡Todo era glamour! "Tenía incluso un auto hecho a su medida. Con el tapiz verde, como el color de sus ojos, decía ella. Sus admiradores le hicieron una réplica del auto de Hitler, un Mercedes Benz 770k Grosser,  le cuenta a BBC Mundo Juan Dzazópulos, amigo de la cantante.

 

Y en el teatro Wintergarten de Berlín llegó la consolidación para la estrella latina. En ese mismo escenario cantó hasta 1942, para cuando Europa se encontraba en plena II Guerra Mundial. Pero en 1943, antes de que comenzaran los bombardeos sobre Berlín, el arte y la política se mezclaron. Después de haber cantado para los nazis, a Rosita se le acusó de ser una espía a favor de los aliados. Según antecedentes que aporta la familia Aldunate, mientras la cantante vivía en Alemania realizaba vuelos nocturnos clandestinos para cantar a los judíos que se encontraban protegidos en Suecia. La chilena cantó sin distinción, en hospitales para heridos de guerra, y tanto para partidarios como para contrarios al régimen. Y la situación llegó a su clímax un 5 de noviembre de 1943, cuando se despachó una orden de arresto desde Berlín.

 

Cuando llegó la acusación, sin embargo, "el ruiseñor chileno" ya se encontraba en Suecia. Allí había sido cálidamente recibida por su íntimo amigo el Rey Gustavo de Suecia. "La guitarra de Rosita estaba firmada por el mismo Rey, que era un gran admirador", cuenta a BBC Mundo Isabel Aldunate.  La cantante encontró protección en Suecia, aunque ya sin fortuna, pues la había perdido toda en Alemania. "En Suecia recomenzó. Además, si volvía a Alemania se le acusaría de espía. Los nazis sólo le permitieron sacar sus maletas y la suma de 10 marcos", cuenta a BBC Mundo Juan Dzazópulos.

 

Pese a que tuvo que partir de cero, Rosita ya había construido una carrera y tenía admiradores por toda Europa, quienes también elogiaban su talento políglota (hablaba más de 3 idiomas). En  oriente, durante una gira que realizó en 1947, se enamoró. El millonario egipcio Jean Aghion, un abogado dueño de una fábrica de cristales e hijo del "Rey del Algodón", la llevó al altar. Con este egipcio-francés, de familia judía, fijó residencia durante muchos años en Alejandría, Egipto.  "Mi tía me contaba que en Alejandría vivían como reyes, porque además eran muy cercanos con el rey Faruq I de Egipto, pero todo esto se vino abajo cuando en julio de 1952 ocurrió el golpe militar", relata a BBC Mundo Isabel Aldunate.

 

El coronel Gamal Abdel Nasser destronó al entonces rey Faruq. Bajo el nuevo orden se confiscaron empresas, incluidas las del esposo de Rosita. La cantante perdió así sus nuevas riquezas y un matrimonio de 15 años legó a su fin cuando su esposo falleció en París en 1963. Pero "la música, el amor y los hombres atractivos son lo mejor de la vida", decía sin ruborizarse la cantante. Y un nuevo, último amor llegaría con Will Williams, cineasta alemán, dibujante y pintor. La carrera artística de Rosita, que se extendió desde 1938 hasta 1976, sin embargo, parecía acercarse a su fin. Las luces se hacían cada vez más tenues para esta artista chilena, quien grabó cerca de 160 temas con diferentes sellos musicales y participó también de películas, donde mostraba sus dotes vocales.

 

El panorama ya no era el mejor, aunque con su última pareja, aparecieron algunas esperanzas. Surgió la idea de apostar por Hollywood, ya que el dibujante alemán tenía muchos contactos y había pintado cientos de posters de conocidos filmes de la época, como el clásico alemán Der Blaue Engel (El ángel azul), con Marlene Dietrich. Pero los proyectos de llevar al ruiseñor a Hollywood no funcionaron. Las luces se apagaron para siempre, y Rosita se radicó definitivamente en Chile en noviembre de 1991, sin dinero y sin la fama de antaño. El reconocimiento en su país nunca llegó, ni tampoco la pensión de gracia solicitada por su sobrina. "La presenté al Ministerio del Interior. Me tramitaron mucho y cuando me avisaron que había salido, yo les dije muy seca: muchas gracias, pero mi tía se murió hace tres meses, hasta luego", cuenta a BBC Mundo. Rosita falleció el domingo 6 de abril de 1997, a las 16.20 horas, a causa de una bronquitis crónica que la tuvo internada durante varios meses en el hospital del tórax en Santiago.

 

Álbum de fotos:

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Fuentes:

 Natalia Messer Chile  https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-36735309

 https://es.wikipedia.org/wiki/Rosita_Serrano

 

 

 

 

 

 

20. ago., 2019

 

Salvador Miqueri nació el 15 de diciembre de 1926, en Mburucuyá, Corrientes. Durante su niñez se inició en la ejecución de la armónica y la guitarra en forma intuitiva, realizando sus primeras presentaciones en fiestas familiares a la edad de 8 años. En1946, formó junto a su primo bandoneonista Esperitón “Tito” Miqueri y el acordeonista Fortunato “Fortú” Fernández el Trío Pasionaria, con el que realiza recordadas presentaciones en la pista “La Querencia” de Mburucuyá y “Mi Cabaña” y “Punta Tacuara”, de la capital correntina.

 

Recibido de Maestro Normal Nacional comenzó a ejercer la docencia por lo que adoptó el seudónimo de “Argentino Lucero” ya que según los cánones de la época, la actividad musical no era compatible con el magisterio. A finales de la década del ‘40 recibió la invitación del bandoneonista Eustaquio Miño para incorporarse a su conjunto “Los Gauchos de Mburucuyá”, donde formó el dúo de voces con un compañero de la infancia Eustaquio “Nene” Vera, dando nacimiento al legendario dúo “Vera-Lucero”. Con “Los Gauchos de Mburucuyá” tuvo la oportunidad de realizar sus primeras presentaciones en Buenos Aires.

 

A principios de los 50 el dúo “Vera-Lucero” fue convocado por Tránsito Cocomarola para incorporarse a su célebre “Trío”, registrando su primer grabación para el sello Odeón, el 16 de julio de 1952, cuando grabaron el chamamé: “Ilusión perdida”, autoría de Miqueri. Con el “Taita del Chamamé” permaneció hasta 1956 desarrollando presentaciones en las principales pistas de la época y registrando en total 20 grabaciones siempre para el sello Odeón, conformando además con Cocomarola una dupla autoral de excepción que dio vida a obras como “Monte refugio”, “Mi selva eterna” y “Amor supremo”.

 

Desvinculado junto a Vera del conjunto de Cocomarola decidió formar el conjunto “Vera-Lucero”, con el que efectuó en 1955 sus primeras grabaciones para el sello TK. El conjunto se mantuvo hasta 1964, año en que Miqueri, por propia voluntad, decidió abandonar temporalmente la música. En esta etapa acompañaron a “Vera-Lucero”, músicos como Norberto Gómez, Marcos Brígido González, Arcadio Ramón Flores, Fortunato Fernández y Avelino Flores, con quien Miqueri volvió a conformar otra gran sociedad autoral que dio vida a los más grandes éxitos del conjunto, entre ellos, “Arrepentimiento” , “Ocaso” y “Tu pañuelo”.

 

En 1979 volvió a formar el dúo “Vera-Lucero”, acompañados del bandoneonista Avelino Flores y el acordeonista Manuel Zbinden con quien grabó, en 1981, el disco titulado “Mi última flor” y luego del fallecimiento de “Nene” Vera, Salvador Miqueri continuó como solista registrando los discos “Solo Rumores”, 1983 y en 1988, “Sin rencores ni reproches”.  En 1998, formó el conjunto “Trébol de Ases”, junto a Avelino Flores y Antonio Niz, agrupación que con el retiro de la música de Flores y Niz, integraron otros artistas como Alfredo Alejandro Almeida, Tito Paz Roldán, Oscar Mambrín, Matías Vallejos y el presentador y glosista Oscar “Quico” Vallejos.

 

Prolífico e inspirado autor y compositor Salvador Miqueri fue autor de otras obras como: “Imploración”, “Mburucuyá poty”, “Rincón dichoso”, “Mi juramento”, “Retorno”, “Mi última flor”, “Afán de olvido”, “Evocando recuerdos”, “Ya te dejo” y “Viejo sendero”, por citar algunas.

 

Salvador Miqueri ha sido reconocido por su aporte a la cultura por el Senado de la Nación, en 2007 y declarado ciudadano ilustre en Corrientes y en su Mburucuyá natal. Además se ha impuesto su nombre a calles de las ciudades de Mbucuruyá, Corrientes e Itá Ibaté. La gran cantidad de seguidores pudo disfrutar de la última actuación de Salvador Miqueri en su ciudad natal, el 16 de agosto de 2013, en los festejos por la fundación de Mburucuyá ya que falleció el 20 de agosto de 2013, a los 86 años. Con su fallecimiento, el chamamecero Salvador Miqueri pasó en la madrugada de ayer a la inmortalidad y su legado musical será ahora uno de los grandes tesoros de la cultura correntina.

 

Álbum de fotos:

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Fuente: https://www.ellitoral.com.ar/corrientes/2013-8-21

 

 

 

 

 

 

23. may., 2019

Violeta Parra es un icono para la cultura chilena, pero su legado tiene gran influencia y trascendencia en toda Latinoamérica. Además de su faceta como compositora y cantautora, la artista chilena destacó como pintora, bordadora, escultora, ceramista y también ejerció de activista social. En 2017 al cumplirse el centenario del nacimiento de la polifacética artista los actos de homenaje y recuerdo se multiplicaron en su país natal, Chile. En todo el continente americano se celebraron múltiples actos, programados y espontáneos, para rendir tributo a quien tanto se dedicó en su vida al folclore popular y que promovió la Nueva Canción Chilena. La conmemoración de su nacimiento, el 4 de octubre, también fue elegido hace algunos años como Día Nacional de la Música en Chile.

 

Violeta del Carmen Parra Sandoval nació el 4 de octubre de 1917 en la provincia de Ñuble, al sur de Chile. Creció en el seno de una familia de artistas y creadores, de hecho es hija de una modista y de un profesor de música. A todos los hermanos les inculcaron desde pequeños el amor por las artes, y en especial por el canto y la música. Uno de ellos, Roberto, también destacó como cantante popular, y el más reconocido, Nicanor Parra, como poeta, recibió el Premio Nacional de Literatura (1969) y el Premio Miguel de Cervantes(2011), entre otras distinciones, además de haber sido candidato al Premio Nobel de Literatura en diversas ocasiones.

 

Violeta Parra, de salud frágil desde niña, pasó su niñez en el campo, aprendió a tocar la guitarra a los nueve años y a los 12 compuso sus primeras canciones. Su familia se trasladó a la localidad de Chillán por problemas económicos en 1927 y cuatro años más tarde murió su padre. Violeta viaja entonces a Santiago de Chile invitada por su hermano Nicanor, pero está menos de un año en la escuela porque ya tiene clara su vocación: la canción. Tras abandonar los estudios, la joven Violeta Parra lideró un dúo musical con su hermana Hilda: las Hermanas Parra. Sus hermanos Clara, Roberto y Eduardo se unirían más tarde a la formación, que pasó a llamarse Los Parra. Todos ellos cantaban en boliches del barrio Mapocho, interpretaban boleros, rancheras, corridos mexicanos y otros estilos musicales a la vez que trabajan en circos, bares y quintas de recreo.

 

En esa etapa Violeta Parra conoció a Luis Cereceda, ferroviario de la estación de Yungay, con quien se casó en 1938 y tuvo dos hijos: Isabel y Ángel. El matrimonio pronto presentó dificultades por el carácter intrépido y creador de Violeta, que en esos años se unió a una compañía de teatro que realizaba giras por todo el país y con la que ella cantaba canciones españolas haciéndose llamar Violeta de Mayo. El matrimonio, sin embargo, marcó su ideología, ya que su marido era un militante comunista que la introdujo en ambientes políticos de izquierda hasta apoyar la campaña presidencial de Videla. Violeta Parra volvió a casarse, esta vez con un carpintero, Luis Arce. Con él tuvo dos hijas, Carmen Luisa y Rosita Clara, que murió a los dos años. Tras su muerte, el matrimonio volvió a fracasar.

 

Desde 1952 Violeta Parra trabajó en circos populares y junto a sus hijos realizó giras por el país y por los alrededores de Santiago. Animada por su hermano Nicanor, comienza a rescatar, recopilar e investigar la auténtica música folclórica chilena y a realizar recitales en las universidades. Esta investigación hace que descubra la poesía y el canto popular de los lugares más diversos de Chile. Violeta Parra termina convirtiéndose en una recuperadora de la cultura popular, un hecho que determina su trayectoria artística. A partir de ese momento se producen sus primeras intervenciones en la radio chilena y conoce a intelectuales chilenos como Pablo Neruda.

 

En 1954 Violeta Parra recibió el premio Caupolicán, y a mediados de los años cincuenta su carrera resulta imparable. Viaja por primera vez a Europa invitada al V Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de Varsovia. Desde allí se trasladó a París, ciudad en la que vivió dos años, llevando a cabo presentaciones y realizando contactos para difundir su trabajo. Violeta Parra graba en la Fonoteca Nacional del Musée de l’Homme de La Sorbonne. Allí deja un guitarrón y cintas de sus recopilaciones de folclore chileno. En 1956, ya de regreso a Chile, grabó el primer álbum de la colección El folclore de Chile, serie que garantizaría la conservación de multitud de temas populares anónimos. Fue nombrada directora del Museo de Arte Popular de la Universidad de Concepción y retomó sus actuaciones en la Radio Chilena.

 

Violeta Parra pasó los primeros años de la década de 1960 en Europa, donde realizó actuaciones en diversos países y cultivó más aún sus aficiones artísticas. En 1964 tuvo la oportunidad de organizar una exposición individual de su obra plástica en el Museo del Louvre de París, la primera realizada por un artista latinoamericano. Estudiosa del folclore chileno y de las costumbres de su pueblo, reunió a lo largo de su vida alrededor de 3.000 canciones populares y gestó el libro Cantos Folklóricos Chilenos, origen de lo que posteriormente se denominaría Nueva Canción Chilena.

 

Cuando regresó a Chile en 1965 decidió establecer una carpa con la intención de convertirla en un importante centro de cultura folclórica, ahora se conoce como Centro Cultural La Carpa de La Reina. A pesar de contar con una carrera exitosa y de ser una referente musical para propios y extraños, Parra comenzó a sufrir una fuerte depresión que desembocaría en su suicidio. En esa carpa, Violeta Parra se quitó la vida a los 49 años con un disparo. Algunos atribuyen esa dramática decisión al fracaso que resultó la instalación de la carpa cultural en la comuna de la Reina. Otros sostienen que fue el desengaño amoroso que sufrió con el antropólogo suizo Gilbert Favre el que marcó su estado depresivo, unido al fallecimiento de su hija y a su frágil salud.

Violeta Parra había estrenado su famosa canción Gracias a la vida hacía poco más de un año, considerada por muchos un himno humanista, pero hay quien asegura que eligió despedirse a tiempo con aquella bella y profunda pieza. 

LETRA DE ‘GRACIAS A LA VIDA’

Gracias a la vida, que me ha dado tanto

Me dio dos luceros, que cuando los abro

Perfecto distingo, lo negro de lo blanco

Y en el alto cielo su fondo estrellado

Y en las multitudes el hombre que yo amo

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me ha dado el oído que en todo su ancho

Graba noche y día, grillos y canarios

Martillos, turbinas, ladridos, chubascos

Y la voz tan tierna de mi bien amado

Gracias a la vida, que me ha dado tanto

Me ha dado el sonido del abecedario

Con él las palabras que pienso y declaro

Madre amigo hermano y luz alumbrando

La ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me ha dado la marcha de mis pies cansados

Con ellos anduve ciudades y charcos

Playas y desiertos, montañas y llanos

Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me dio el corazón que agita su marco

Cuando miro el fruto del cerebro humano

Cuando miro al bueno tan lejos del malo

Cuando miro al fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me ha dado la risa y me ha dado el llanto

Así yo distingo dicha de quebranto

Los do materiales que forman mi canto

Y el canto de ustedes que es mi mismo canto

Y el canto de todos que es mi propio canto

Gracias a la vida que me ha dado tanto

 

Álbum de fotos:

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Fuente: ALBERTO LÓPEZ https://elpais.com/cultura/2017/10/04/actualidad/1507130847_797931.html

 

 

 

 

 

 

26. feb., 2019

Originarios de la provincia de Santiago del Estero, considerado como uno de los dúos folklóricos más antiguos del país y uno de los mas sobresalientes que haya dado vuestra provincia. Vicente "Morenito" Suarez y Pedro Leandro Palomo fueron integrantes del conjunto Los Tobas en Santiago del Estero.  Los Tobas hicieron historia con éxitos como la "Alma mula", "Corría y corría", "El pintao", "Me llaman el fiestero", etc. Los Tobas iniciaron su carrera artística a fines del 58, en ese entonces ya integraba el conjunto "Morenito" Suarez que tenía 21 años de edad. Pedro Palomo se inicio en el ambiente folklorico en la decada de los 60's , integró Los Tobas a los 17 años de edad. Palomo fue primera guitarra y segunda o tercera voz del conjunto. "Morenito" Suarez fue la primera voz y bombisto de Los Tobas.

 

Vicente "Morenito Suárez, nació en 1936 en el campo santiagueño, en la localidad de Yacu Nioj que significa "Aqui hay agua" en el idioma quechua, Brea Pozo en el Departamento San Martin. Hijo de padres ganaderos, descendiente de ancestros con firmes inclinaciones musicales folklóricas tradicionales, las cuales a posteriori influirían en su vida personal y desarrollo musical autóctono. Su abuelo materno tocaba el arpa y la guitarra, al igual que sus tías abuelas. Allí se germinarían sus deseos por las artes musicales tradicionales.

 

Integró el conjunto Los Tobas a la edad de 21 años. En aquel entonces sus integrantes eran: "Meneco" Taboada, César Baez, Mario Ledesma y Morenito Suarez. Posteriormente se integraria Pedro Palomo como quinto integrante.  Mas tarde Lolo Barrionuevo reemplazaría a Cesar Báez.  Sin formación académica, ni estudios musicales llego a elaborar la esencia de la música folklórica tradicional de Santiago del Estero.  Sus creaciones musicales nacieron en forma intuitiva en pos de la defensa de los valores naturales del santiagueño. Su música y sus letras presentan un mensaje simple y austero, de fácil interpretación literaria, se puede decir que en su mensaje lirico no hay metáforas. 

 

La vidala, serenata ancestral, nació en el, como un don natural heredado de las bondades divinas de un Dios que le dio un timbre de voz que a la "legua" se lo identifica y le da ese sello natural al Dúo "Suarez-Palomo". No hay arte escénico, ni tampoco ningún tipo de montaje artístico, solo hay talento, deseos de hacer las cosas bien, amor y corazón para expresar lo que siente un santiagueño por su tierra.  Así nació y se hizo este ''Grande'' de la música Folklórica, nacido en un hogar humilde, hoy es reconocido a nivel provincial, nacional e internacional. Vicente Suarez es hoy en día un ''icono'' de la música Santiagueña.

 

Pedro Leandro Palomo nació en el seno de una familia humilde, hijo de don Arturo Palomo y doña Bernarda Garnica de Palomo, en la localidad de Sauce Bajada, Departamento Robles en  la provincia de Santiago del Estero. Aprendió a tocar la guitarra de ''puro travieso'', su papá no le quería enseñar a tocar por la ''Mala fama'' que tenían los músicos de ese entonces. Pero Pedro se dio mañas para aprender y así llego a ser quien fue en la vida.

 

Sus raíces musicales se fueron forjando con el tiempo, dedicación y sacrificio. El se impuso normas de vida para llegar a superarse y demostrarle a sus padres que podía llegar a ser alguien en la vida. Integró "Los Tobas" a la temprana edad de 17 años con su inconfundible tercera voz. Luego recorrería en la TV y los diales de las diferentes emisoras radiales de la provincia, el país y también otros países como Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Aprendió a amar la vidala al escuchar a su padre tocar y cantar con don Jovino Chávez en las tierras de Sauce Bajada. Su inconfundible voz le da forma y esencia, y a la misma vez pone un sello distintivo de originalidad al ''Dúo Suarez-Palomo".  Así de esta forma nace en Santiago del Estero un hijo prodigo en la cuna de los mistoles, las algarrobas y el chañar y llega a recorrer los senderos de la Patria y naciones vecinas.

 

Trayectoria del Dúo Suárez Palomo.

. 1980: Se presentan en el Festival Nacional de Cosquin.
· 1981: Actúan en diversos puntos del país con su nuevo material discográfico. Se presentan en la TV Nacional, en el programa televisivo "Argentinísima", como así también en diversas Radios del país.
· 1982: Actúan en Asunción del Paraguay a través de la Misión Naval Argentina. Hacen su presentación en diversos programas de Radio y TV en Asunción del Paraguay.
· 2002: Se presentan en Festivales y Peñas en la ciudad de Tarija en Bolivia.
· 2003: Actúan en la Radio, Festivales y Peñas en la ciudad de Maldonado en la Republica del Uruguay.
· 2005: Hacen su segunda  presentación en el Festival Nacional de Cosquin.
· 2005: Actúan en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María en Córdoba.
· 2005: Son galardonados por el Congreso de la Nación Argentina y son homenajeados en la Plaza del Congreso de la Nación, en Capital Federal, Buenos Aires, Argentina.

Pedro Leandro Palomo falleció el 28 de julio de 2011 y Vicente Morenito Suárez falleció el 1 de octubre de 2014.

 

Álbum de fotos:

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Fuentes:  duo-suarez-palomo.tripod.com/id4.html 

folkloresantiago.blogspot.com/2014/12/duo-suarez-palomo.html

 

 

 

 

 

 

 

 

 

23. feb., 2019

 

 

Noviembre tenía 53 años en el siglo XX cuando Buenaventura Luna, éste selenita, enamorado del satélite, le sugirió que se llamaran Los Cantores de los Quilla Huasi, dado que en quichua significa: Los cantores de la casa de la luna. La historia de los Quilla Huasi, se inicia entre un “Caballero” y un noble. Arturo Federico Caballero y Carlos Lastra, compañeros de trabajo, necesitan conformar un grupo folklórico, para tocar en la confitería porteña “Richmond”, rápidamente convocan a este ejército de la luna, conformado por Fernando Portal, Carlos Vega Pereda y Ramón Nuñez. Así, Los Cantores de Quilla Huasi, comienzan a convidar paisajes del país, en pleno corazón porteño.

 

 

 

 

En 1956, por razones de salud, Portal abandona el grupo, en su reemplazo ingresa Oscar Valles, y con él su oleaje creativo, que trajera a las orillas de la belleza popular, canciones como El Dominguero. Comienzan a hacerse populares, Roberto Palmer ingresa en lugar de Pereda, se inicia una nueva etapa. La de las canciones como Angélica. Los Quilla Huasi, comenzaron a peregrinar en el canto, por los diversos ritmos del país, la canción vendimial, aquella con sabor cuyano, los cantores de la casa de la luna, supieron acunar el carnavalito en su garganta, alcanzaron ese verbo de arrabales y empedrado, llamado vals, también probaron el sabor mesopotámico de la chamarrita, los Quilla Huasi se le animaron a la milonga, y ni hablemos de la zamba, ni qué hablar del chamamé.

 

 

Los Cantores de Quilla Huasi; Los cantores de la casa de la luna, supieron hallar los distintos colores que el alma tiene en cada ritmo. El siglo XX tenía sesenta y cuatro años, cuando Los Cantores de Quilla Huasi, irrumpen en Cosquín: son ovacionados, sus canciones dejaban de ser de ellos, sus canciones pasaban a ser del pueblo. Comenzaba la década del setenta, cuando, en reemplazo de Nuñez, Ramón Navarro se incorpora a “los Quilla”; por entonces filman películas y salen de gira por el mundo, incitados por el corazón universal de Atahualpa Yupanqui.

 


En 1980 dejaba el grupo, Ramón Navarro, seis años después hacía lo propio Oscar Valles; Ingresan nuevos integrantes, sin embargo, Los Quilla Huasi, ya lo habían hecho todo, para ser leyenda. En diciembre de 2012 nos cae como una losa el fallecimiento de su gran fundador: Carlos Lastra. Los cantores de la casa de la luna, Los Quilla Huasi, estarán por siempre presente en el canto popular, cual memoria de los vientos, cual toldería en los desiertos de la Pampa y ahora toca a su nueva formación (Alberto Aristegui, Francisco Auzoberría, Nélson Pérez y Paulo Passerini.), continuar con el viaje selenita por el gran mundo de la música popular argentina.

 

 

En julio de 2010 Carlos Lastra, músico fundador de Los Cantores de Quilla Huasi, repasó su trayectoria en el  Ciclo Diálogos con el Folklore, que organiza la Academia del Folklore en el Centro Cultural Recoleta.  El numeroso público presente, pudo disfrutar durante más de una hora, de las anécdotas jugosas de la extensa trayectoria  de uno de los grupos fundamentales de nuestro folklore. Carlos Lastra cumple casi 60 años con el canto y más de 50 con los Quilla Huasi, y ha llevado su música a los lugares más remotos del planeta, siendo compañero de escenario de Atahualpa Yupanqui, el Chango Rodríguez, Edmundo Saldívar hijo y Eduardo Falú.

 


"Yo cantaba en el colegio, en la ducha, en la iglesia, pero hasta los 20 años, no sabía que podía ser capaz de cantar en un escenario. Me surgió la inquietud por escuchar a tantos clásicos, tantos cantantes como el dúo Martínez Ledesma, Mario Arnedo Gallo, Polo Giménez, la Tropilla de Huachi Pampa. Los Quilla nacen por una ley que existía en los años que comenzamos, que en todo espectáculo debía haber un 50 por ciento de música nacional. Entonces, un compañero mío del trabajo que estaba ligado a los espectáculos que se realizaban en la confitería Richmond me propone cubrir ese 50 por ciento.  Allí fui a buscar a Fernando Portal  ya Ramón Núñez  para un show. Ensayamos y salió, así que nos contrataron por un mes, y nos quedamos un año. Luego hicimos el primer disco y logramos ingresar  a Radio El Mundo. Recuerdo que tocábamos los martes 22.40, antes que Eduardo Falú. Un día me llamaron  para decirme si podíamos reemplazar en el espacio Gilette a Marian Anderson, y a partir de allí, tuvimos una carrera imparable."

 


"Yo creo que el público le dijo sí a un estilo que era diferente. Estaban Los Chalchaleros y Los Fronterizos, cada uno con un estilo marcado haciendo música de su región, y el nuestro era cantar autores de todas las regiones. La diferencia con ellos era que hacíamos un folklore tocando todas las latitudes musicales."  Lastra recordó con afecto y humor los años del Hotel Dominic, uno de los lugares de Buenos Aires, donde convergían los artistas, músicos y poetas del interior que venían a la gran ciudad, como Eduardo Falú, Ernesto Cabezas, Jaime Dávalos o Manuel J. Castilla.  "Estábamos en el primer piso y debajo había un restaurante y nosotros con una soga le mandábamos botellas vacías y el dueño,  al que apodábamos "el Gallego",  las devolvía llenas. A veces el estuche de las guitarras oficiaba de escondite para las botellas."

 



El músico recordó también uno de los más grandes éxitos, con el que vendieron miles de simples: "Ya nos había dicho el director de la Radio el Mundo donde trabajamos 6 años, que había una zamba que se llamaba Angélica, de Roberto Cambaré, una zamba para los Quilla Huasi.  Fuimos a buscarlo a Cambaré y nos dijo que había sido grabada hacia un año y no había pasado nada. Nos ofrecía otra, "Paisaje Sureño". Estuve 25 días detrás de Cambaré, hasta que la trajo y la ensayamos. La presentamos en público y fue un fenómeno. Luego la incorporamos en el repertorio de una gira que hicimos en teatro de revistas, junto a Pedro Quartucchi y Nélida Roca. Vendimos 500 mil simples."

 

 

Recordó sus momentos de gira por Europa junto a Atahualpa  Yupanqui,  la generosidad del artista y su sentido del humor. "Atahualpa -dijo- era un gran observador de la vida. Era zurdo contra todo, contra la técnica y tenía un sonido único, incomparable."
Recorriendo muchos momentos importantes de la historia del grupo, el músico llegó al presente, con la última formación junto a  Alberto Aristegui y Nelson Pérez, que deleitó al publico con una impecable actuación, ofreciendo algunos éxitos como "La Compañera", una selección de canciones litoraleñas y una perla: La milonga "La Distancia" de Alberto Cortéz, en la voz solista del protagonista de la velada.

 

Álbum de Imágenes:

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Fuente:  Felipe Pinto.   https://cantoresdequillahuasi.blogspot.com/p/carlos-lastra.html