31. may., 2018

CARLOS MONTBRUN OCAMPO



Carlos Montbrun Ocampo nació el 26 de enero de 1896 en el departamento de Albardón. Era hijo de María Ocampo Vera, oriunda de La Rioja y de Don Eduardo Montbrun. Ambos pertenecían a distinguidas familias de la época, su padre era descendiente de franceses y su madre era heredera de encumbrados riojanos. Carlos hizo la primaria en un colegio de su localidad natal y la secundaria en el Colegio Nacional Monseñor Pablo Cabrera. No estudió música, pero sabía tocar el piano, componía e interpretaba.

 

Mostraba una elegancia, una fineza, que le chocaba a la gente del ámbito popular que no la aceptaba mucho, aunque sí gustaba de sus temas. Pero él tampoco era de compartir los festivales populares... Se sentía más cómodo entre gente distinguida. La sociedad sanjuanina de buena posición, lo apreciaba a él y su arte.

 

Se radica en Mendoza desde 1915. Forma el dúo Marambrun, con Juan Carlos Marambio Catán en los primeros años de la década de 1920. Se casa con María Adela Tourres a mediados de esa década. Integra el Dúo Monte-Pardo, con Alberto Quini en los últimos años del mismo decenio y llega a Buenos Aires a principios de 1930. Allí forma el dúo Ocampo-Flores, con Hernán Videla Flores hasta principios de 1940. Dirige el programa radial Las Alegres Fiestas Gauchas desde mediados de 1940 hasta promediar 1950 desde Radio Splendid, retransmitido a todo el país por esa cadena de emisoras. Realiza numerosas grabaciones discográficas, especialmente para el sello Odeón.

 

Se presenta en locales nocturnos porteños, principalmente en Mi Refugio. Vuelve repetidas veces a San Juan como artista consagrado, especialmente para participar de espectáculos masivos organizados por el cantonismo en la década de 1940 y de presentaciones en radio durante toda su carrera. Nace en Buenos Aires su hija Mariela en 1953. Se radica en Mendoza con su familia desde mediados de 1950. Funda las peñas El Refugio y El Patio.

 

Su producción como compositor lo ubica como uno de los artistas más populares de nuestro país.  Por primera vez en varias décadas, la música popular argentina, en especial del interior, estaba siendo aceptada por las clases dominantes, ya fuera por necesidad de identificación o de apropiación de valores culturales tradicionales que justificaran su hegemonía, por esnobismo, gusto por lo exótico, u otras razones.  Carlos Montbrun Ocampo fue el único músico de folclore que participó de la recepción oficial ofrecida al Príncipe de Gales en su visita a la Argentina en 1925. También estuvo con Walt Disney cuando vino a nuestro país en septiembre de 1941.

 

Esta situación de estar vinculado con la clase dirigente se prolongó más tarde en sus últimos años en Mendoza; aquí mantenía una estrecha relación, con destacados empresarios y directivos bancarios. Sin embargo, era conocido por todos, debido por un lado a su carácter afable, su simpatía y facilidad para socializar y por otro, por la amplia recepción que gozaron sus canciones en Argentina, y especialmente en Cuyo, desde la década de 1940. “Si tenía que estar con esta gente, estaba, compartía. Él tuvo grandes amigos de familias... Pero después si iba por la calle y lo paraba el lustrabotas, ‘¡che Carlitos!’, ahí iba él y charlaba con el lustrabotas...”

 

Incluyó piano, arpa, violín, instrumentación en la que convive esta dualidad social, porque gracias a estos instrumentos connotados de “dignidad” se conseguía el clima festivo, es decir, más popular, asociado a las interpretaciones de Las Alegres Fiestas Gauchas. De todas formas, la figura del músico solista ha quedado fuertemente vinculada al cantante/pianista. Aunque muchas de sus composiciones hablan del vino y sus efectos, él no tomaba esta bebida, sino whisky o preferentemente coñac. Fue siempre recordado de smoking, sentado al piano y con la copa de coñac sobre el instrumento, en un contexto más cercano a la boite que a la peña.

 

La obra de Carlos Montbrun Ocampo fue muy amplia y desbordó los límites habituales de las músicas tradicionales cuyanas, penetrando en los ámbitos del poder hegemónico. Una de sus cuecas más conocidas, Entre San Juan y Mendoza, con texto de Hernán Videla Flores, integró el repertorio de Montbrun durante toda su carrera. El compositor sanjuanino se refería a esta pieza como La cueca del “cura'o” e inclusive la comercializaba con ese subtítulo. Esta canción fue grabada por varios artistas referentes de la música popular argentina; entre otros Buenaventura Luna y la Tropilla de Huachi Pampa, Antonio Tormo, la primera estrella que tuvo el folclore argentino y por Los Chalchaleros, líderes del “boom del folklore de la década de 1960.

 


Además de tener una destacada actuación en el campo musical, también participó en política. Fue diputado provincial y mantuvo una relación cercana con figuras como los Cantoni y Eva Duarte.  Carlos Montbrun Ocampo falleció el 4 de junio de 1962, víctima de un cáncer, en Mendoza. El sanjuanino llevaba varios años radicado en la provincia vecina.

Álbum de Fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.2194940823854409.1073742088.100000155376360&type=3

 

Fuente: Gregorio Torcetta.  https://www.mdzol.com/opinion/479810-montbrun-ocampo-el-dandy-del-folk-cuyano/