10. feb., 2017

LA LÓPEZ PEREIRA

“¡Qué hermosa mujer debió haber sido la López Pereyra!”

 

Estoy seguro que si hiciésemos un ranking de canciones folclóricas, entre las más cantadas y primero aprendidas en la guitarra, encontraríamos la zamba “López Pereyra”. ¿No les parece?

 

Esta, junto a otra zamba, “La de mi esperanza” y a la cueca “Yo vendo unos ojos negros”, conoce el poder de concentrar la inmediata atención de los contertulios, de cerrar la boca a los habladores y de hacer cantar a todos. 



Tu imagen me persigue / tuya es mi vida / mi amor también



Lo cierto, y para desilusión de muchos que piensan,  como yo en su momento, que la musa inspiradora de semejante zamba debió ser hermosa, la música de “La López Pereyra” no fue dedicada a mujer alguna. “-No me va a decir que su autor ….-No!, si me permite le explico” 


Andrés Artidorio Cresseri nació en la ciudad de Salta en febrero de 1862. Al respecto, solo existe la fe de bautismo del cura párroco de la Parroquia de La Merced, donde se constata que fue bautizado el 5 de marzo de 1862, a 6 días de su nacimiento. Hijo de José Cresseri y de Carmen López. Artidorio y sus hermanos cursaron sus estudios en el colegio San Carlos de Salta y recibió en su propio hogar la educación musical y el aprendizaje del piano de manos de su madre. Su padre, aunque dedicado al comercio, ejecutaba el violín en dúo musical con su esposa.


Se casa a los 32 años y ejerce su profesión de maestro de música en Monteros y luego, como Preceptor, en la ciudad de Simoca (ambas ciudades de la provincia de Tucumán). 
Pero, vaya a saber que bicho le picó, que reapareció en su Salta natal, donde residían sus hermanos y los hijos de una primera unión matrimonial. Ejerce allí en 1902 la Sub Dirección de la Escuela Elemental Nº 1 y, simultáneamente, su profesión de música. Sin duda, hay una lucha íntima en su constante cambiar de horizonte. Así llega a Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja y Córdoba, donde conoció y actuó junto a Juan Francia, quien después creara la letra de la zamba “López Pereyra”.


Pero en Salta tiene mejores perspectivas y se lo conoce mejor, se valora su arte. Era su medio natural y va configurando allí su cuadro de compositor bohemio que busca la soledad.
Sus innumerables composiciones se van dando a conocer y algunas gustan sobremanera, en particular esa melodía que ha compuesto en forma de chilena.  Nuestro compositor, con su bohemia a cuestas, alejado de su hogar y residiendo en una humilde morada, continúa ejerciendo de pianista de cines y confiterías. Y fue un 25 de abril, en una noche propicia, lejana e inolvidable en el solar donde funcionaba el Hotel Salteño -luego Hotel París- donde se realizaban las famosas tertulias musicales a las que concurrían destacados vecinos, artistas, magistrados y militares; en que, sentado al piano, surgió de Artidorio Creseri la amable idea de festejar a su amigo íntimo, el Juez de Instrucción de la provincia de Salta, Doctor Carlos López Pereyra (1875-1929), apasionado sostenedor de las manifestaciones artísticas y vernáculas, que cumplía años.


En plena reunión, alzados los ánimos, López Pereyra pidió a Cresseri ejecutara esa chilena que tanto le agradaba. Fue entonces cuando, tocado también por la emoción, le dedicó su composición que bautizara en su homenaje, con el título original: `Chilena dedicada al Doctor Carlos López Pereyra´. Evidentemente, la calidad de la persona que motivó el homenaje y sobre todo el carácter público del mismo, dieron a hecho de la dedicatoria y bautizo de la zamba, una notoriedad que resulta obvio puntualizar. 

 

Cresseri reformó el título en los originales sucesivos que firmara y cediera a sus amistades, y que quedó reducido al apellido de su dilecto amigo. El artículo “la” sólo puntualiza que la melodía tiene ritmo de zamba. El payador Uruguayo y amigo personal de Cresseri, Juan Francia, compone las tres primeras estrofas. La última estrofa fue incorporada con posterioridad y, según cuenta su hijo José A Cresseri, decía su padre que el Doctor Carlos López Pereyra colaboró activamente en la adaptación definitiva de la letra a la melodía del canto.

 

Yo quisiera olvidarte, me es imposible mi bien, mi bien 
tu imagen me persigue, tuya es mi vida y mi amor también 
y cuando pensativo yo solo estoy 
deliro con la falsía con que ha pagado tu amor, mi amor. 

Si yo pudiera tenerte a mi lado todo el día 
de mis ocultos amores paloma te contaría 
pero es inútil mi anhelo, jamás, jamás 
vivo solo para amarte, callao y triste, llorar, llorar. 

Me han dicho que no me quieres pero eso no es un motivo 
me privas de tu mirada mi alma sin ella no vivo 
voy a ocultarme a un selva solo a llorar 
pueda ser que en mi destierro tus ojos negros pueda olvidar. 

 
En una noche serena al cielo azul miré, miré 
contemplando a las estrellas a la más bella le pregunté 
si era ella la que alumbraba tu amor, mi amor 
para pedirle por ella al Dios piadoso resignación. 

 

He obviado involucrarme aquí en cuestiones que, para la intención del presente artículo, no pasarían de ser un chisme. Solo diré que debemos ubicarnos en el momento de los hechos; que no existían por entonces los medios de comunicación; que en cuanto a la música de raíz folclórica jugaron los recopiladores un papel importante, y que la Ley 11723 que establece el Régimen Legal de la Propiedad Intelectual aparece recién el 26 de setiembre de 1933.


Se dice que los problemas legales comenzaron en 1916 cuando el santiagueño Andrés Chazarreta publica su segundo álbum de nuevas composiciones y aparece allí “La chayateña” una zamba con música similar a la López Pereira de Cresseri. Que fueron familiares de Cresseri los que iniciaron acciones legales y que Chazarreta siempre reconoció que se trataba de una zamba salteña que había escuchado y recogido como de origen popular ya que desconocía al autor. No podemos dudar de la capacidad de Andrés Chazarreta como compositor, director y recopilador; tampoco debemos tomar la actividad de recopilador a la ligera, gracias a los recopiladores muchas melodías perdidas pudieron conocerse, vaya a manera de ejemplo: “La zamba de Vargas”. Ya vencido por los años y la miseria, murió en la indigencia, a los 86 años, en un hogar para ancianos de la Ciudad de Salta, el 18 de Octubre de 1950'.


Artidorio Cresseri muere en Salta el 18 de octubre de 1950; en 1958 se inscribió la Zamba en SADAIC; en 1968 la justicia falló en primera instancia a favor del salteño y finalmente en 1978 se confirmó dicho fallo antes la apelación.

 




IMÁGENES: 

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Fuente: Juan Pablo Carrivali  http://www.eldiario.com.ar/  CULTURA Y ESPECTÁCULOS/ Sábado 20 de Agosto de 2016