9. feb., 2016

LOS TROPEROS DE PAMPA DE ACHALA

Manuel Marcos López fue sin ninguna duda una figura pública y legendaria para la música del interior del país, y alcanzó un sitial de eterno reconocimiento con su recopilación de La jota cordobesa.

 

 

 

Figura consular del cancionero argentino, Marcos López nació en la comunidad de San Lorenzo, en cercanías de Cura Brochero, el 18 de junio de 1915. Autor y recopilador de tonadas y canciones, dio vida a un estilo de música nativa con los Troperos de Pampa Achala, tradicional conjunto del que fue fundador.

 


De pequeño se sintió atrapado por el paisaje de Traslasierra y no tardó en abrazarlo desde la poesía y la música. Influido por las primeras tonadas que el eco traía desde Cuyo, Marcos López empezó a reunirse con escritores y guitarreros para reconstruir un arte nuevo. Su periplo separa el camino del cantor errante para ayudar al músico nativo a construir una identidad.

 

 

Con el acento dulce que encierra en sus reminiscencias de yaraví y salmo misionero, y evocando la antigua “tonadilla” española, la “tonada” cruza el Ande peruano, luego las tierras de Arauco, y se aquerencia en Cuyo, pletórico de dormidos manantiales y cantarinas vertientes. En tierras huarpes adquiere el matiz romántico y sentimental del hombre lugareño, y estira sus melodías hasta las estribaciones del noroeste cordobés, donde la contuvo la Sierra Grande. Allí la aprendió Marcos  López en antiguas tropeadas por la Pampa de Achala, y por eso la defiende y la hace criolla, cuando regala la emoción de un “cogollo”, que siempre se paga con un trago.

 


Los Troperos de Pampa de Achala fueron cantores nativistas que reviven en expresiones de la música tradicional sus atributos de auténticos defensores de lo cuyano. Ofrecen una música hermosa y sentimental, con letras blancas, de profundo contenido espiritual. Marcos  López sabe arrancar lágrimas al criollo auténtico, que se siente íntimamente compenetrado con la sencillez de la tonada, reliquia musical que allá, en la distancia agreste de las serranías, todavía ocupa un lugar privilegiado en el corazón del criollo humilde, apegado a la tierra.

 


Los Troperos de Pampa de Achala representan los valores auténticos, que perduran porque la misión que nos dejaron Hilario Cuadros, Manuel Acosta Villafañe, Buenaventura Luna, y todos los que sembraron la semilla tradicional argentina, germinará en embriones de fe. Nuestras canciones perdurarán por siempre, mientras quede encordada una guitarra, un criollo se emocione con un cogollo y en el silencio conmovedor de las serranías resuenen con voz de patria las viejas tonadas, que nacieron en Cuyo.

 

 

Junto a don Andrés Chazarreta (compañero de hazañas) consiguieron cortar el tránsito en plena calle Corrientes y a metros del Obelisco, para un desfile de folkloristas. Marcos López no sólo militó desde los escenarios: también su defensa de lo folklórico tuvo lugar desde los micrófonos de Radio El Mundo.  Esa carrera, que coincidió con su tarea junto a Los Troperos de Pampa Achala, transcurrió entre 1943 y 1968. Más allá del rango de pionero en la generación de una forma musical, promovió una temática alrededor de pinturas que definían el pago y las costumbres que ataban a un hombre a su tierra.


Cada una de esas composiciones se transformaron en la métrica definitiva que seguirían los creadores de las coreografías de las danzas nativas. Arbos-Narváez fue el primer gran dúo de guitarras que lo acompañó en su época. También actuó con Los Arrieros Puntanos, los guitarristas Bianchi, Carrizo y Vázquez. Bandera de los Andes, o El Mercedino fueron otros éxitos que las emisoras catapultaron desde épocas remotas.


Marcos López falleció a los 81 años en Villa Dolores, el 23 de julio de 1996. Tal vez haya elegido la fecha para morir: el Día del Payador.

 

IMÁGENES:

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Fuentes: 

Rubén Emilio Segura-   vocesdelapatriagrande.blogspot

Biografía de Marcos López. mifolkloreargentino.com.ar