28. mar., 2015

DON SIXTO PALAVECINO

Don Sixto Palavecino: EL ALMA DE UN VIOLIN

 

 

Nació en la localidad de Barrancas, departamento Salavina, en el año 1915. Su infancia se desarrolló a orillas del río Dulce y su pasión por la música casi nació con él. "Aprendí como pude, pero no lo quise cambiar"

 


Allá lejos y hace tiempo, su pasión autodidacta -construyó y aprendió a tocar su violín mirando músicos- debió desarrollarse a escondidas: "Mi madre no quería saber nada, los musiqueros tenían mala fama".

 


Desde entonces, Don Sixto es un referente del folklore. "Yo digo que no soy violinista, así le llaman a los profesionales. Nosotros nos llamamos violinistos o violineros."


A los 13 años tuvo su primer violín. El primer conjunto folclórico del que formó parte fue "Corazón de madera", con una trascendencia notable en Santiago del Estero, especialmente en los departamentos quichua-parlantes.

 


Junto a su violín, inseparable compañero, difundió el folclore santiagueño y la lengua quichua que amó desde su cuna.

 

 

En la  casa de Don Sixto del barrio Almirante Brown de Santiago del Estero se conserva el sillón de peluquería en el que el violinista ejerció el oficio que le dio de comer durante años . Permanece en un lugar central del living, rodeado de premios, fotos, discos, recuerdos de todo el país.

 

Una vez llegó hasta su peluquería Jorge Cafrune, para intentar convencerlo de que saliese de gira con él. Y, años más tarde, León Gieco, un admirador incondicional con quien Palavecino dio conciertos revolucionarios para la época  Que un folklorista y un rockero venido de Buenos Aires tocaran juntos no era algo fácil de tragar para los santiagueños más tradicionalistas. Cuentan que hubo discusiones fuertes, que alguna llegó a las manos. Por toda respuesta, Don Sixto compuso una chacarera: "Anda diciendo la gente/ que Sixto ya no es
sachero/ se junta con los de afuera/ ahora se ha vuelto rockero".


Defensor ferviente y difusor del quichua, sus composiciones bilingües y sus traducciones de canciones, poemas e inclusive libros del español al quichua, son su sello característico.

 

Su biografía indica que es autor de más de 300 temas. Recién comenzó a
registrarlos en 1966, cuando tenía 50 años y grabó su primer disco. La
mayoría de sus canciones son "overitas", como él las llama: una mezcla de
quichua y español. Casi siempre las tocó junto a sus hijos, Rubén, Carmen y
Haydeé.
 


Ha compartido escenario con grandes estrellas de la música nativa, como León Gieco, Mercedes Sosa, Jacinto Piedra, Elpidio Herrera, Alfredo Ábalos y toda la familia Carabajal.  Grabó un disco con uno de sus jóvenes continuadores Leandro Lovato.

 

Fue mentor y creador del "Alero Quichua Santiagueño". Entusiasmó con su idea a Felipe Corpos, Vicente Salto y Domingo Bravo, entre otros estudiosos e investigadores del tema. Esta agrupación cultural nativista, cuyo lema es "Ama Sua, Ama Llulla, Ama Ckella" (Ni ladrón, Ni mentiroso, Ni holgazán), impulsó un programa radial que lleva más de 30 años en el aire, con gran audiencia sobre todo en el interior provincial y cuya temática sirve para afianzar un dialecto que es sinónimo de la identidad cultural del pueblo santiagueño.

 


Su vida inspiró a un importante escritor santiagueño, el Prof. Lisandro Amarilla, quien en 1993 hizo su biografía novelada, a la que llamó "El violín de Dios".

 

En 1997 recibió un merecido homenaje de la Presidencia de la Nación Argentina por su aporte cultural.

 


Tras una breve dolencia falleció en su Santiago del Estero natal un 24 de abril de 2009 a los 94 años.

 

IMÁGENES:

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