25. mar., 2015

POLO GIMÉNEZ

Polo Giménez, (1904-1969), fué un compositor y pianista, intérprete de música folklórica de Argentina, identificado con las provincias de Córdoba donde se crió y Catamarca, donde vivió de adulto. La generosa bonhomía, el hondo sentimiento regionalista, la virtud de lograr una emotiva evocación pictórico-sentimental en la letra y música de sus recordadas zambas, fueron condición espiritual de Polo Giménez.

 

 Catamarqueño de adopción, alcanza agradables y fieles descripciones en zambas realmente memorables como Paisajes de Catamarca, Cántale chango a mi tierra y Del tiempo i' Mama. 

 

Don Rodolfo María “Polo” Giménez, fue el sexto hijo y último nacido en Buenos Aires, del matrimonio formado por: Enrique Segundo Giménez e Isolina Cruz .

El matrimonio Giménez-Cruz se radica en Córdoba antes de que Rodolfo María nuestro “Polo” cumpliera los dos años de edad y esto es lo que lleva a muchos a creer que este fue oriundo de Córdoba y no de Buenos Aires que lo vio nacer un 19 de Noviembre del Año de 1904. Según consta en el Acta nº 1063, 6to 2da. del Registro Civil de la Capital Federal.

 

Sus hermanos fueron: Enrique María, María Angélica, Luis María,  Emilio María e Isolina María Eugenia. Todos ellos y el mismo “Polo” nacidos en Buenos Aires. María Carmen, María Etelinda,  María del Carmen Josefina,  María Rosa  y Alberto José María, los otros cinco hijos del matrimonio Giménez - Cruz, nacieron en Córdoba Capital.

 

Muchos pensaban que Polo era Cordobés, algunos creían que era Catamarqueño, y había nacido en la Capital Federal, lo cual no fue ningún impedimento para plasmar como nadie los sentires de tierra adentro. Fue sin lugar a dudas el “Poeta de las cosas simples”. Traduciendo las costumbres del hombre de pueblo en hermosas letras y música que trascendieron las propias fronteras de nuestra patria, no solo de Catamarca.

 

Polo se caso en primeras nunpcias en Catamarca y de este matrimonio con “Munina” Andrada, tuvo dos hijos, Silvia y Rodolfo. A los pocos años de matrimonio Polo se separa y sus hijos quedan con su madre. Luego él forma pareja con la señora Elena Toledo que es quien lo acompaña hasta su fallecimiento en Buenos Aires.

 

 

En el año 1930 forma un trío junto al violinista Eduardo Belluci y y el bandeononista Ernesto Tejada y Polo al piano con los que actua en diversos sitios de “la docta”.  En 1947 se instala en Buenos Aires y el 2 de noviembre de 1950 registró la célebre zamba "Paisaje de Catamarca", su canción más conocida.

 

Desde la cuesta del Portezuelo
mirando abajo parece un sueño,
un pueblito acá, otro más allá
y un camino largo que baja y se pierde.

 

Músico inquieto, en sus composiciones avanzó sobre lo tradicional sin olvidar las raíces. Excelente pianista, formó el recordado conjunto Los musiqueros del tiempo i’Ñaupa acompañado de Atuto Mercau Soria en guitarra, Gustavo Adolfo Solá "El Payo" en bandoneón, Abel Figueroa en canto y guitarra y Pepe Consoli en canto.

 

Es autor de canciones que integran el cancionero folklórico tradicional como la célebre "Paisaje de Catamarca" y otras como "Del tiempo i’ mama", "Al dejar mis montañas", "Pinceladas del pago", "Vaya pa’ que sepa", "Volvamos pa’ Catamarca", "Zambita del Misachico", "Cantale chango a mi tierra", "Córdoba linda", "Viejo corazón", "Según me brotan las coplas", etc.

 

  

Polo falleció el fatídico día 26 de Noviembre del Año 1969. Estaba reunido en Buenos Aires, en el local que Margarita Palacios tenía, sito en la calle Camacuá 267 (le llamaban al lugar: La Embajada de Catamarca en Bs. As.), con todos sus amigos.  Polo hacia la presentación del LP Polo Giménez y sus 50 Años con la música al que acompaño con un libro escrito por el llamado “De éste lado del Recuerdo”.

 

Esta noche del día 26 de Noviembre del año de 1969 a eso de las 20 horas, luego del brindis cordial de la bienvenida, habló el gerente de la editorial Martín Fierro Francisco D’Estefano, anunciando el nuevo disco. Luego Don Polo, el homenajeado, explicó al público presente y a sus amigos el porque de la autobiografía que acompañaba al Lp.

 


La fiesta se desarrollaba con total normalidad entre las empanadas, vino, música y canciones y a eso de las 22 horas le falló a Polo su “Viejo Corazón”. Fue atendido por unos amigos y por su hijo Rodolfo, médico. Fue de inmediato trasladado al Sanatorio Santa Isabel, dónde un paro cardíaco puso fin a su vida cerca de las 22,50 horas.

 

Polo acababa de cumplir sus 62 años. Pero su Viejo Corazón no aguantó todas las emociones vividas esa noche. Polo dejo 72 canciones registradas en SADAIC y de su autoría, por referencias familiares, tenía escritas más de 350. 

 

Su vida en sus propias palabras

 

¿Mi vida? Dicen los que se acuerdan de eso que nací en Córdoba, el 19 de diciembre de 1904. Mi nombre completo: Rodolfo María Giménez. Soy de familia de músicos. Éramos diez hermanos. Todos con sobrenombres. A una de mis hermanas le decían Pola. A mí me dijeron Polo.

  

El año que viene cumplo mis bodas de oro con la música. Como que empecé a los 15 años, con el piano y de puro autodidacto. Y autodidacto en rebeldía: mi padre me echó de casa por no querer estudiar otra cosa. Además de folklore, durante años he tocado tangos en orquestas típicas del interior. Y he compuesto muchos tangos, algunos de ellos con tema campesino: "Mi rinconcito serrano".

  

Trabajé, como servidor público, en la Contaduría General de la Nación. Allí la casualidad me inició como letrista de canciones populares. Resulta que yo había compuesto la música de lo que después fue "Paisaje de Catamarca". Y en donde la tocaba me decían: "¿Por qué no le hacés poner letra?".

 

A raíz de eso pensé en Osvaldo Sosa Cordero para que me escribiera los versos. Y en la Contaduría, —fue en 1950—, haciéndole la pata ancha a los expedientes, me puse a borronear el "monstruo" de la letra. Y se lo llevé a Sosa Cordero.

  

Este lo leyó. Y ante mi asombro, comentó: "Polo: esto que usted ha escrito como "monstruo" para hacer la letra, tiene que ser la letra misma de su zamba. Aquí no hay que cambiar ni corregir nada."

 

 Así fue como el "monstruo" quedó de letra definitiva. "No han de ser tan fieros mis versos —pensé— cuando un hombre como Sosa Cordero me habla así". Y ahí nomás me inicié como letrista. Pura casualidad.

  

También he integrado conjuntos de folklore. Con el Payito Solá y con Mercau Soria, tuvimos "Los musiqueros del tiempo e'ñaupa". Y participé en aquella peña famosa de San Isidro: en ella conocí al Chango Farías Gómez creador de los mejores conjuntos vocales del folklore.

 

IMÁGENES:

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