6. mar., 2015

JORGE CAFRUNE

El jujeño Jorge Cafrune, apodado "el Turco", fue uno de los cantantes folclóricos argentinos más populares de su tiempo, además de un incansable investigador, recopilador y difusor de la cultura nativa. Es el padre de Yamila Cafrune.

 

Jorge Antonio Cafrune Herrera nació el 8 de agosto de 1937 en la finca “Villa Matilde” (llamada de esa manera en honor a su madre, Matilde Argentina Herrera), ubicada en El Sunchal, cerca de Perico del Carmen (provincia de Jujuy).

 

La finca había sido construida por su padre, José Cafrune, quien en treinta hectáreas cultivaba tabaco y maíz. Allí, el niño aprendió -junto a su hermano “Josito”- a abrir surcos, sembrar, cosechar y andar a caballo. También estudió en la escuela que su padre construyó y donó en ese lugar.

 


Su primera guitarra fue un regalo de su progenitor cuando cumplió diecisiete años. Entonces, “El Turco” estaba terminando el secundario en San Salvador de Jujuy. Sus primeras -y decisivas- clases con las seis cuerdas las recibió del maestro Nicolás “Burro” Lamadrid. Terminó el colegio y armó un fugaz trío que actuó en los carnavales de Villa Gorriti.

 

Después, en 1957, partió hacia Salta. En esa provincia vecina trabajó atendiendo la mesas en el bar Madrid de un tío suyo. Ahí, pronto empezó a cantar en el grupo Las Voces del Huayra, que él mismo integraba junto a Luis Valdez, Tomás “Tutú” Campos y Gilberto Vaca. Ariel Ramírez los escuchó y los contrató para actuar en Mar del Plata. La presentación fue exitosa y por eso hicieron una gira por Córdoba.

 


En 1959 hizo el servicio militar obligatorio, en el Regimiento 2 de Montaña, en Jujuy. En ese lugar se destacó como domador de caballos salvajes (uno de los primeros animales que el había montado se llamaba "Indio". Ese caballo era un moro producto de una cruza de árabe y criollo. Él recordará, años después, que su padre montado en el animal llegaba hasta el mostrador de los boliches a los que concurría.) Pidió permiso a las autoridades militares para grabar un disco con el sello CBS. Las Voces del Huayra dejaron su registro y el grupo se desarmó.

 

Ante una nueva convocatoria de Ramírez, Cafrune forma un nuevo grupo, "Los Cantores del Alba", acompañado por Tomás “Tutú” Campos, Gilberto Vaca y Javier Pantaleón. Luego de esa presentación, Cafrune decide continuar su camino en solitario y abandona el nuevo grupo.

 

En esta nueva etapa debutó en 1960 en el Centro Argentino de la ciudad de Salta para emprender inmediatamente después una larga gira que lo llevaría por las provincias de Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires.

 

En 1962 regresa a Capital y contacta a Jaime Dávalos, que tenía un programa de televisión. Este le dice que debería probar suerte en el Festival de Cosquín. Cafrune viaja a la ciudad cordobesa y consigue un lugar para actuar fuera de cartel, consagrándose por elección del público como primera revelación. Luego vendría el primer disco en solitario y la consagración definitiva con nuevas presentaciones en radio, televisión y teatros.

  

Realizó una gira nacional que arrancó en La Quiaca y terminó en Ushuaia, como después lo emularía otro cantor popular (León Gieco). A muchos de los lugares donde cantaba, él solía llegar como un centauro con vistosos guardamontes (alguna vez dijo: “En la ciudad también he encontrado muy buena gente, sólo que me hallo mejor donde se respira aire puro y pueden galopar unos caballos”)

 

Actuó en varias películas y también tuvo gestos de generosidad que lo definen como un grande: en una oportunidad, él no entendía cómo los organizadores del festival mayor de folklore no prestaban atención a una mujer de rostro aindiado.

 

Esa vez, “El Turco” subió al escenario, cantó con la tranquilidad de siempre pero, en un momento, hizo un alto. Dejó su guitarra a un lado y se acercó al borde del escenario; ayudó a subir a una mujer que se acompañaba con un bombo y cedió un espacio de actuación -y algo más- para que Mercedes Sosa cantara por primera vez en Cosquín.

 

En 1967 presenta la gira "De a caballo por mi Patria", en homenaje al Chacho Peñaloza. En esta gira Cafrune recorrió el país al estilo de los viejos gauchos, llevando su arte y su mensaje a todos los rincones. Sus objetivos también incluían captar los paisajes a través de la fotografía y la filmación de cortometrajes televisivos, además de la recopilación de datos sobre las formas de vida, costumbres, cultura y tradición de las diversas regiones. La gira fue ruinosa para su economía, pero fue un gran éxito si se tienen en cuenta los verdaderos objetivos que se habían propuesto.

 

Entre 1972 y 1974, Jorge Cafrune formó un dúo con el niño Marito  con quien grabó discos e hizo varias giras por el país, España y Francia. Al finalizar esta gira, Cafrune fue convocado para integrar unas comitivas artísticas argentinas que visitaron los Estados Unidos y España. El éxito en la península Ibérica fue fabuloso, y Cafrune llegó a radicarse allí por varios años, formando familia con Lourdes López Garzón.

 

Su retorno al país fue en 1977, cuando falleció su padre. Eran tiempos difíciles para la Argentina, ya que el gobierno democrático de Isabel Perón había sido derrocado y estaba en manos de la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla. A diferencia de otros artistas comprometidos, que se exiliaron cuando comenzaron las amenazas y las prohibiciones, Cafrune reconocido por su afinidad al Peronismo, decidió quedarse y seguir haciendo lo que mejor sabía hacer: cantar y opinar cantando.

 

 

Fue así que en el festival de Cosquín de enero de 1978 cuando su público le pidió una canción que estaba prohibida, "Zamba de mi esperanza", Cafrune accedió argumentando que "aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar". Según un testimonio de Teresa Celia Meschiati eso fue demasiado para los militares, y en el trístemente célebre centro de concentración clandestino cordobés de La Perla, el entonces teniente primero Carlos Enrique Villanueva opinó que “Había que matarlo para prevenir a los otros”.

 

El 31 de enero de 1978, a modo de homenaje a José de San Martín, Cafrune emprendió una travesía a caballo para llevar a Yapeyú, lugar de nacimiento del libertador, tierra de Boulogne-sur-Mer, lugar de su fallecimiento. Esa noche, a poco de salir, fue embestido a la altura de Benavídez por una camioneta conducida por un joven de 19 o 20 años, Héctor Emilio Díaz.  Cafrune falleció ese mismo día a la medianoche. Si bien se cree que se habría tratado de un asesinato planificado por parte de la Dictadura Militar, el hecho nunca fue esclarecido completamente y quedó sólo como un accidente.

 

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