Mi Música

7. nov., 2019

Los Rolling Stones del folclore argentino

 

Los Manseros Santiagueños hacen folclore desde 1959. En su nacimiento fue un dúo vocal compuesto por Leocadio del Carmen Torres y Onofre Paz que son los fundadores del conjunto. Al poco tiempo se unen Carlos Carabajal y Carlos Leguizamón y y los cuatro se conformarían definitivamente como conjunto folclórico integrado por tres guitarras y un bombo. En 1963 grabaron su primer disco de larga duración y se consagraron de a poco como toda una referencia del folclore santiagueño.


En 1965 sale su segundo álbum llamado también Los Manseros Santiagueños. Al año siguiente se incorpora Guillermo "Fatiga" Reynoso en bombo legüero y voz. Sólo un año después, en 1967, los Manseros Santiagueños realizan su primera actuación en el Festival de Cosquín.  Le siguen permanentes presentaciones en el país, giras por el exterior, la grabación con un ídolo del momento Leo Dan, de “Santiago Querido” y  la obtención del “Disco de Oro” por sus ventas. A finales de los 70s llega Cuti Carabajal y se queda 11 años integrando el grupo.

 

En el trascurso de los años, Los Manseros fueron cambiando de integrantes como Valentín Campos, Domingo Rojas y Manuel Jaime. Entre sus temas de variados ritmos folclóricos, se destacan principalmente todos aquellos que son claramente de su terruño, poblado de chacareras, gatos y escondidos. En 1999 vuelven a participar en un álbum de Leo Dan. Esta vez en “Encuentro Santiagueño” junto a otros artistas también.


En el año 2005 Leocadio del Carmen Torres sufre una enfermedad que le impidió seguir cantando junto a Los Manseros y el conjunto se mantuvo como un trío hasta fines del año 2006 cuando se incorpora al conjunto Martín Paz, hijo de Onofre Paz. Nico Erazo también participó pero por muy poco tiempo. Recuperado de su enfermedad, a partir de 2007 Leocadio formó un grupo paralelo junto a su hijo Hugo, Los Manseros Santiagueños de Leocadio Torres, y con esta formación grabaron dos álbumes: "No vas a creerme" y "La vuelta del Santiagueño". Junto a Leocadio y Hugo Torres (voz y guitarra) integraban dicho conjunto Omar Pacheco en voz y guitarra y Luis Manuel Zerda en primera voz y bombo. Leocadio del Carmen Torres, , falleció en la madrugada del viernes 28 de octubre de 2016, producto de una descompensación respiratoria. El deceso del músico de 87 años se produjo en su casa de la Capital Federal.

 

El domingo 1° de febrero de 2015 Onofre Paz, Guillermo Reynoso, Alfredo "Alito" Toledo y Martín Paz cierran la 55° Edición del Festival de Folclore de Cosquín, compartiendo noche con Los Cuatro de Córdoba, Cuti y Roberto Carabajal y otros.
En marzo de 2016 editan en Sony Music su álbum número 46, "Corazón de Mansero", compuesto por 12 canciones.

 

El 29 de agosto de 2016, murió otro de los integrantes históricos:  Guillermoo"Fatiga" Reynoso, a los 80 años. El reconocido bombisto había sufrido una descompensación cardíaca luego de presentarse en un festival en la población cordobesa de Villa del Totoral. A los pocos días, su estado de salud se complicó y finalmente falleció en una clínica porteña. Reynoso había ingresado en 1966 al grupo en reemplazo de Carlos Carabajal.  Algunos temas de la banda son reconocidas canciones como "Canto a Monte Quemado", "Eterno Amor", "Entra a mi hogar" y "Desde siempre y para siempre", chacarera, zamba y vidalas. Los días 28 y 30 de octubre se presentan en el Teatro Gran Rex, ovacionados por el público, rindiendo un homenaje a su compañero Fatiga Reynoso. Participaron como invitados Soledad y Jairo.

 

Luego de la triste noticia del fallecimiento de Guillermo “Fatiga” Reynoso, el 29 de agosto de este año, Los Manseros Santiagueños continuaron presentando su último álbum.
“Corazón de Manseros” es el nuevo trabajo discográfico que mantiene intacta la esencia y los sonidos de las guitarras, el bombo legüero y las voces clásicas de Los Mansaneros.
Después de 54 años de formación y de llevar su música a todas los lugares de la Argentina, al grupo del folclore le llegó su reconocimiento. Así fue que hace unos días debutaron a sala llena en el teatro Gran Rex.  En este camino con la música y en la entrevista recordaron a “Fatiga” Reynoso: “Era muy querido por la gente, era una persona muy buena, humilde, sencillo”.
Además Onofre Paz, la voz principal del conjunto santiagueño, anunció que escribirá un libro contando anécdotas y la historia de Los Manseros desde los inicio.

 

Próximos a cumplir 60 años de carrera en 2019. El día sábado 25 de febrero de 2017, en Las Arrias, provincia de Córdoba, en una actuación que estaban llevando a cabo en el Festival del Carbón, al finalizar uno de sus clásicos temas, Onofre Paz insulta y despide a su hijo Martín provocando un escándalo en pleno espectáculo. El día 7 de abril en de 2017, en capital federal se presenta de forma oficial a Hugo Reynoso (hijo del recordado "Fatiga" Reynoso) como nuevo integrante de los manseros santiagueños.

La formación actual está integrada por:

Onofre Paz (1° voz y guitarra base)

Alfredo "Alito" Toledo (2.ª voz y 1.ª guitarra)

Hugo Reynoso (3ª voz y 2ª guitarra)

Álbum de fotos: 

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.3160812180600597&type=3&uploaded=17

 

Fuentes: https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Manseros_Santiagueños

https://www.cmtv.com.ar/noticias/noticia_completa.php

 

 

 

 

 

 

30. oct., 2019

 

La tucumana de la voz mágica que conquistó el mundo

 

 Como esos guiños que se guarda el destino para ocasiones especiales, Mercedes Sosa nació el Día de la Patria, el 9 de julio de 1935, a pocos metros de donde en 1816 se declaraba la independencia. Haydée Mercedes, como la llamaron creció en un hogar humilde de Barrio Parque, en San Miguel de Tucumán, hija de Ernesto “Tucho” Sosa, de oficio zafrero y Ema del Carmen Girón, lavandera. Su madre quería llamarla Marta, y eso habían acordado, pero su padre eligió el Mercedes que solo iba a utilizar en el ambiente artístico. Puertas adentro de la familia Sosa, siempre fue la Marta. Para el mundo entero, simplemente fue “la Negra”.

 

De chica se interesó por la danza y el canto y los actos escolares fueron sus primeros escenarios. En su alma crecía un fuego que no podía detener. Quería ser cantante, como su admirada Margarita Palacios, pero no era un oficio bien visto por su padre. Un día de 1950 los planetas se alinearon. En la escuela había faltado la profesora de canto y la directora la puso al frente de un acto para interpretar el Himno Nacional Argentino. Los aplausos le dieron coraje para ir por más. Había un concurso de nuevos talentos en la radio, y aprovechando una hora libre, Mercedes se mandó con sus compañeras hasta los estudios de LV12. Improvisó un seudónimo, Gladys Osorio, para que su padre no se entere, e interpretó “Triste estoy”, de su admirada Margarita. Cuando terminó de cantar, se terminó también el concurso.

 

Gladys Osorio siguió presentándose en la radio hasta que su padre la descubrió. “¿Esa que está cantando no es la Marta?”, le preguntó a su esposa, que cómplice, ya sabía el secreto. Hubo una reprimenda, un reto, pero nada la detendría y empezó a transitar los escenarios. Donde había una oportunidad allá iba ella, como artista de pueblo, “con la ropa enlodada y el alma repleta de amor” citando a su amigo y colega Milton Nascimento. Combinaba las actuaciones con clases de folklore en las escuelas, y así ganó sus primeros pesos para ayudar en la casa. Y estaba enamorada, con fecha de casamiento y todo, con Enrique, un joven apuesto y de buen pasar. A los padres no le gustaba el ambiente artístico, preferían otro futuro para su Marta, lejos de esa bohemia asociada a la noche, la bebida, los excesos. Pero la Negra redobló la apuesta. En una peña conoció a Oscar Matus, un músico mendocino, con ideas avanzadas para la época. “Un hombre pobre, autor de las canciones más hermosas que podía cantar”, sintetizó Mercedes su elección. Suspendió la boda, dejó Tucumán y se fue a Mendoza, dispuesta a cambiar el mundo.

 

Se casó con Matus en julio de 1957 y un año después nació Fabián, su único hijo. Su esposo le produjo sus primeros discos con un sello independiente, - “Canciones con fundamento”, de 1959, y “La voz de la zafra”, de 1961- con canciones que hablaban no tanto del cerro, el río y el paisaje como acostumbraba el folklore tradicional. Los protagonistas eran los trabajadores, los humildes, los sufridos. Lo que estaba creciendo al pie de la cordillera era el Movimiento Nuevo Cancionero, que se asentó sobre tres pilares: la pluma de Armando Tejada Gómez, las melodías de Matus y la voz de la Negra. En febrero de 1963 publicaron un Manifiesto, que pregonaba la búsqueda de una música nacional de contenido popular; que apuntaba a integrar la diversidad regional del país y depurarla de convencionalismos tradicionalistas. Como corolario, proyectaba una visión global, promoviendo “el diálogo y el intercambio con todos los artistas y movimientos similares del resto de América”. El alcance del Nuevo Cancionero fue inmediato y se prolongó por América Latina. “Fue como La Biblia para nosotros” resumió el trovador cubano Pablo Milanés.

 

Luego de una temporada de trabajo en Uruguay llegó el día en que su voz penetró para siempre en el corazón de los argentinos. Corría el año 1965 y todo lo que pasaba en materia de folklore, sucedía en el Festival de Cosquín. La Plaza Prospero Molina era la cuna del boom del género, y escenario de unas cuantas polémicas, sobre todo, en torno a quiénes eran los indicados para participar. Mercedes Sosa no estaba en los planes de la Comisión Organizadora, pero sí de uno de los principales artistas de esa edición. Jorge Cafrune la vio entre el público y tomó la decisión de anunciarla. “Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo. no, ”. A punto de cumplir 30 años, con un hijo chiquito y un marido que la había abandonado, a la tucumana no le tembló el pulso ni la voz. Agarró el bombo, llenó los pulmones y cantó “Canción del derrumbe indio”. Una mujer, simpatizante del Partido Comunista, cantando pestes sobre la conquista española. No era la mejor carta de presentación para un jurado acartonado y conservador. Pero el público la bendijo con su aplauso antes que terminara la interpretación. Como en la radio, cuando jugaba a ser Gladys Osorio, el solo hecho de escucharla cantar bastaba para recibir el aplauso genuino del público.

 

Fue elegida revelación de Cosquín lo que le valió un contrato con Polygram y una sucesión de grabaciones que sentaron las bases del repertorio de su primera etapa. La segunda mitad de los 60 registró versiones de “Zamba para no morir” y “Al jardín de la república”; un homenaje a su provincia natal que siempre cantó con orgullo. Fue intérprete de algunos autores consagrados, pero sobre todo desconocidos, y siempre se encargó de decir quiénes habían escrito aquellas líneas que ella cantaba. Llegando al final de la década, grabó la premonitoria “Canción con todos” -de César Isella y Tejada Gómez- y se asoció con el historiador Felix Luna y el compositor Ariel Ramírez para registrar “Mujeres Argentinas”, donde son homenajeadas, entre otras, Alfonsina Storni, Rosario Vera Peñaloza y Juana Azurduy.

 

Ya había paseado su canto por Europa y los Estados Unidos cuando cruzó la cordillera dispuesta a emprender su sueño latinoamericano. Allí hizo propia “Gracias a la vida”, de Violeta Parra, uno de los grandes clásicos de su repertorio, cantó a Víctor Jara y empezó a latir cada vez más fuerte su compromiso político. Su afiliación al Partido Comunista, el contenido de sus canciones, el tenor político que adquirían sus presentaciones no eran una buena noticia para un país convulsionado. Después del Golpe de Estado, Si bien nunca fue oficialmente prohibida, algunos de sus discos fueron censurados y empezó a sentir que su presencia estorbaba, que cada vez se le hacía más difícil cantar. Y mientras sufría para desarrollar su carrera, recibía un golpe del que nunca terminaría de recuperarse: la repentina muerte de Pocho Mazzitelli, su compañero durante 13 años.

 

A finales de 1978 y luego de un concierto en La Plata, la policía se la llevó detenida junto a su hijo y algunos de sus músicos. Fue el primer llamado de atención, la confirmación que tanto temía. Tenía pactados tres shows junto a Rodolfo Mederos en el Teatro Premier, pero le levantaron la función el mismo día del estreno. Buscando una solución, un joven Carlos Rottenberg la contrató para tocar en Pinamar. Tenía fecha de estreno el 5 de enero, pero una repentina inspección municipal buscó hasta que encontró un motivo para clausurar el teatro. Fue otra frustración para Mercedes, que no estaba dispuesta a sufrir más humillaciones. En febrero de 1979 comenzó su exilio europeo. Siempre dejó en claro que se trató de “un exilio de trabajo, de necesidad de cantar”. Partió con su valija y su bombo y alquiló un departamento en París en el que se instaló con Fabián. El exilio la marcó con dureza. Extrañaba su familia, sus amigos, su público. Pero no por eso dejó de trabajar, ni de grabar discos y empezó a visitar con frecuencia la obra de la música popular brasilera, sobre todo a Chico Buarque y Milton Nascimento. Una muestra de cómo su repertorio se iba a ampliar hasta lugares hasta ese momento impensados.

 

El regreso de Mercedes Sosa a los escenarios argentinos fue apoteótico y todavía se recuerda. La serie de 13 conciertos en el Teatro Ópera, en febrero de 1982 marcó no sólo el reencuentro con el público, con la emoción que eso significaba. “No me estaban amando a mí, se estaban amando a ellos mismos”; contó Mercedes sobre el fervor con el que se vivieron esas noches. El álbum doble Mercedes Sosa en vivo en Argentina, es un documento de época y no solo por lo que significaba para la vida cotidiana del país. También marcaba un puente con los nuevos autores que ya no tenían que ver solo con el folclore. A su repertorio clásico se sumaban Piero, León Gieco y Charly García, quienes junto a Fito Páez, David Lebón, Pedro Aznar y otros más iban a derribar las fronteras con el rock, para crispación de los conservadores y los fundamentalistas de ambos bandos.

 

De todos ellos, León fue su gran amigo, pero Charly su debilidad, con quien estableció un vínculo casi maternal. Se hicieron habitúes los conciertos una del otro y la Negra registró inolvidables versiones de “Cuando ya me empiece a quedar solo”, “Inconsciente colectivo” y “De mí”, que interpretaba con una emoción única. Juntos hicieron “Alta fidelidad”, el choque de los mundos, el disco que permitió el desembarco de García en Cosquín, bendecido por la Negra, que tenía muy claro para dónde quería ir, pero no se olvidaba de donde venía. Esta apertura por los nuevos sonidos y los nuevos artistas tuvo su cenit en Cantora, un viaje íntimo, el álbum doble que editó poco antes de su muerte y que incluye duetos con Gustavo Cerati -“Zona de promesas”, la gran revelación del álbum y Luis Alberto Spinetta -“Barro tal vez”, la entrañable zamba que Luis compuso a los quince años y que Mercedes siempre había querido cantar a dúo-. El disco la acercó a una nueva generación de artistas, aparentemente lejanos en espacio y tiempo, como Shakira, Julieta Venegas, Jorge Drexler o René Pérez de Calle 13. El trabajo que hoy puede verse como una despedida, fue concebido como una primera etapa de un proyecto más ambicioso. Su muerte, inesperada y dolorosa, sembró la duda de hasta dónde podía llegar su voz, o dicho de otro modo, hasta dónde se hubiera propuesto llegar.

 

Los primeros problemas serios de salud de la Negra se manifestaron entre 2003 y 2005. Los conciertos se hicieron cada vez más espaciados y debía cantar sentada, pero su voz mantenía la fuerza y la emoción a pesar del deterioro físico. El 4 de octubre de 2009 falleció en el Sanatorio de la Trinidad, en Palermo, donde estaba internada como consecuencia de una infección en el hígado, “acompañada inclusive cuando ya no podía saberlo, por un desfile interminable de artistas y amigos", como informó su familia en un comunicado. Su velatorio fue uno de las imágenes más conmovedoras de los últimos tiempos, con esa tristeza en el ambiente que se desprende de las despedidas de los artistas populares. Por el Congreso de la Nación pasaron sus amigos de la música (Teresa Parodi, Víctor Heredia, Charly García, Peteco Carabajal, entre tantos otros) hasta personalidades con las que había desarrollado tipo de afinidad, como Diego Maradona o Susana Giménez. Se decretaron tres días de duelo nacional, los mandatarios de América Latina mandaron sus condolencias y los medios del mundo se hicieron eco de su partida con un título recurrente: “Se apagó la voz de América Latina”.

 

La historia de Mercedes Sosa en la música continúa explicándose a partir de su legado. A diez años de su muerte, su obra sigue marcando a los nuevos intérpretes que la toman como referente, pero que no tratan de imitarla. Su voz no hubiera sido la misma sin su manera de cantar, de interpretar, de sentir esas canciones que hacía propias, y que ella explicaba con sabiduría de artista. “Lo difícil es saber lo que una quiere con el canto. Cantar no es sólo abrir la boca y largas hermosas notas, el canto es mucho más profundo”. Se fue hace diez años pero si Gardel cada día canta mejor, ella es inmortal.

 

Álbum de fotos: 

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Fuente: Susana Ceballos y Pablo Andisco. https://www.infobae.com/teleshow/2019/10/04/

 

 

 

 

 

 

 

17. sep., 2019

 



Éste músico, hombre de caminar lento, de aspecto humilde, trato jovial, que al hablar trasmitía paz y serenidad, demostraba sabiduría, fue un gran observador y pintaba la idiosincrasia correntina a través de su música. Alberto Dionisio “Cambá” Castillo nació el 8 de abril de 1912 en el paraje Paiubre Chico del Departamento de Mercedes – Corrientes. Desde muy pequeño se le manifiesta el amor hacia la música, y a los 12 años ya ejecuta el acordeón de “dos hileras” instrumento predilecto que lo acompañara hasta la muerte. Esto ocurre el 17 de septiembre de 1982 en la Ciudad de Mercedes capital -del Departamento del mismo nombre en Corrientes.



Camba Castillo es autor de recordados e inolvidables temas como: “Itá Pucú”, “Poncho Colí”, “Arroyo Boní”, “La Correntinera”, “Barrio Calderón” y muchos otros; sin olvidar su obra cumbre “ El Toro” que está presente en todos los escenarios chamameceros del país, ejecutados por los más diversos conjuntos. La exquisitez de su música es requerida desde siempre por el público amante de la música de Corrientes. Con otros músicos lugareños se hace conocer como inspirado acordeonista y por su permanente bohemia es el preferido en los bailes y fiesta de sus pagos.

 

A principios de la década del 30 formó en la ciudad de Mercedes (Corrientes) el trío “Los Matuá” (los campesinos) actuando en las pistas de la época. Este  conjunto estaba integrado generalmente por él en acordeón y dos guitarras. Sin embargo en otras oportunidades llega a integrar dos bandoneones y tres guitarras junto a su acordeón. En el año 1939 se suma al conjunto de Tránsito Cocomarola, por entonces radicado en Mercedes, realizando presentaciones en la región y con quien tiene la oportunidad de actuar por primera vez en Buenos Aires.

 

En el año 1940 realiza sus primeras grabaciones para el sello “Odeón” con el asesoramiento de su compoblano Carlos Castellán, integrante del “Trío Taragui” junto al bonaerense Pedro Sánchez . Entre estos registros, Camba Castillo grabó la que sería su obra cumbre “El Toro”, compuesta en homenaje a un rematador mercedeño. Cuando el disco fue editado, la obra apareció registrada como autoría de Pedro Sánchez, lo que motivó un largo litigio que llegó a su término en un arreglo extrajudicial, agregando Sánchez una letra para que firme Castillo, por lo que en la actualidad en los registros de SADAIC figura como autor de la música Sánchez y de la letra Castillo.

 

De regreso a Mercedes, Camba Castillo continuó presentándose hasta el final de sus días en pistas de la región, con ocasionales salidas a Buenos Aires y a la capital correntina.  Integraron su conjunto en distintas épocas músicos como Juancito “El Peregrino”, Nene Colman, Alberto Pucheta, Carlos Sissi, Ramón Lovera y Carlos Cerimele, entre otos.  Llevan la firma de Castillo, obras como “El Lechuzón”, “Marca Gallo”, “La Matuá Mercedeña”, “La Payé Guazú” , “Arroyo Boni”, “Barrio Calderón”, “Ruta 14” y “El Peregrino”, por citar algunas.



Creador de una gran cantidad de temas musicales que no fueron registrados en SADAIC por su autor fueron recopilados por numerosos músicos profesionales que lo inscribieron como propios. Este hecho por muchos años conocido establece un fenómeno singular dentro de la música correntina, al determinar que su famoso tema “El Toro” sea reconocido por todos como de Camba Castillo, y pese a no haber recibido dinero alguno como derecho de autor, pervive en el pueblo el reconocimiento a su talento. El pueblo a quien él dedicara numerosas páginas musicales fue el portavoz de sus derechos como un acto de innegables méritos a sus dotes de músico excepcional que por su estilo y por su originalidad es el más vivo exponente de la vitalidad musical de Corrientes.



Camba Castillo también registro una serie de temas para un larga duración que lamentablemente nunca había salido a la venta; este hecho ocurrió en la década del 80 y no permitió conocer entoces de manera masiva sus dotes musicales. Pero el Padre Julián Zini rescata este material que permanece guardado en los Estudio Fonea en Corrientes por 25 años, el cual luego de ser localizado y re-masterizado por la Subsecretaría de Cultura de Corrientes lo edita como homenaje a su memoria y evidencia clara de su talento.

 

Cambá Castillo falleció el 17 de septiembre de 1982 en la ciudad de Mercedes (Corrientes). En el nuevo milenio, la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Corrientes a cargo del desaparecido Norberto Linschinsky, hizo un rescate fonográfico de obras inéditas de Castillo. En tanto en su ciudad natal, en 2018 el Municipio local convirtió su casa en el "Museo del Chamame Cambá Castillio", que alberga pertenencias y recuerdos de Don Cambá. 
En la ciudad de Mercedes, en la esquina de San Martín y J. A. Ferreyra está erigido en honor a su memoria un monumento que recuerda al gran maestro Camba Castillo.

 

Álbum de fotos: 

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.3044389072242909&type=3

 

Fuentes:  www.fundacionmemoriadelchamame.com/biografia/22/

www.corrienteschamame.com.ar/nuevo/vernota.asp

 

 

 

 

 

 

7. sep., 2019

El rancho'e la Cambicha es una conocida canción del folklore argentino, escrita por Mario Millán Medina, fue el primer tema del género musical rasguido doble que tuvo amplia difusión. Fue también la primera canción folklórica en haber obtenido un éxito masivo, con la interpretación de Antonio Tormo en 1950. Con ella se inicia el período conocido como el boom del folklore en la música popular de Argentina. Antonio Tormo lanzó en 1950 la canción El rancho'e la Cambicha, vendiendo cinco millones de unidades, cifra nunca superada. Allí se inició el "boom del folclore" en Argentina. Su última versión la realizó junto al grupo de rock Karamelo Santo.

 

El rancho'e la Cambicha fue compuesta y grabada en disco en 1950, en un momento en el que la música folklórica argentina resultaba cada vez más popular, en el marco de grandes transformaciones socioeconómicas, caracterizadas por un amplio proceso de industrialización con centro en Buenos Aires, que impulsó una gran ola de migración interna a partir de 1930, del campo a la ciudad y de las provincias del interior a la Capital. De hecho, en aquel 1950 el tango resultó postergado en las ventas, por primera vez, por una canción popular proveniente del folklore. El tema fue compuesto por Mario Millán Medina (1913-1977), un cantante, guitarrista y prolífico compositor correntino, que se distinguió por el humor que incluía en sus composiciones, por lo que se le considera creador del chamamé festivo.  Además de «El rancho'e la Cambicha», su canción de mayor éxito, compuso otros temas que alcanzaron la difusión masiva, habiendo sido el primero de ellos "El recluta" (1940), y luego "La guampada", "El sargento Sapo", "Mi ponchillo colorado", "Fortín solo", "Caraícho", "El burro", etc.

 

Antonio Tormo (1913-2003) era un cantante mendocino que ya en la década de 1930 había obtenido reconocimiento con el Dúo Tormo-Canales, primero, y después con La Tropilla de Huachi Pampa de Buenaventura Luna, entre 1937 y 1942. En 1949 obtuvo un gran éxito con la canción "Amémonos", de la que vendió un millón de copias. Tormo, era llamado en ese entonces el Cantor de las cosas nuestras (aunque otros se referían a él como el Cantor de los cabecitas negras) y sería reconocido como el "inventor del folklore de masas".  Yo me transformé en el vocero del cabecita; del chico provinciano que venía a Buenos Aires a trabajar. La idea de que Tormo cantara un chamamé provino de la compañía discográfíca. Este nunca había cantado ese estilo musical y, aunque estrictamente «El rancho'e la Cambicha» no es un chamamé sino un rasguido doble, por su inconfundible aire litoraleño se lo suele incluir en esa denominación general.

 

Fui a esa editorial y ya me iba, y me dice una de las mujeres: "Mario, fijate ahí que hay unos paquetes, unas cosas de chamamé". Entonces lo bajó y le pasó el plumero porque estaba lleno de tierra y comencé a mirar. Si, eran chamamés;  muchos. Comenzamos a hojear y vi el nombre de éste: "El rancho'e la Cambicha"... Y comencé a leer la letra y era una cosa que yo había vivido... Es un cuadro, es real. Se vendieron cinco millones de discos, un récord nunca superado en Argentina, una cantidad que prácticamente implicaba que todos los hogares con tocadiscos habían comprado un ejemplar. Armando Tejada Gómez, comprovinciano de Tormo, ha dicho que "inventó el folklore de masas". Sinceramente nunca creí que El rancho'e la Cambicha me daría tanta plata. Nunca creí que iba a ser un éxito tan grande, que iba a significar tanto para la gente. Pero este tipo de sorpresas son las que nos brinda esta carrera que amo profundamente.

 

A partir del golpe de estado militar que derrocó al presidente Juan D. Perón en 1955, Tormo fue incluido en una lista negra y marginado de los medios de comunicación durante casi 30 años. En 1997 León Gieco rescató la obra de Antonio Tormo, abriendo el regreso del cantor a los medios masivos, con un álbum titulado 20 y 20, cuyo significado se explica en la portada: Hace 50 años, los obreros que habían llegado del interior para trabajar en Buenos Aires —los «descamisados» de Evita— eran popularmente llamados "20 y 20", porque destinaban 20 centavos para una porción de pizza, y otros 20 para escuchar, en las fonolas de los bares y los restaurantes populares, un disco de Antonio Tormo.

Esta noche que hay baile/ en el rancho 'e la cambicha,/ chamamé de sobrepaso/ tangueadito bailaré.

Chamamé milongueado/ al estilo oriental,/ troteando despacito/ como bailan los tagüé.

Al compás de acordeona/ bailaré el rasguido doble,/ troteando despacito/ este doble chamamé.

Y esta noche de alegría/ con la dama más mejor/ en el rancho 'e la cambicha/ al trotecito tanguearé.

Van a estar lindas las chianzas, ja, ja, ja./ Le hablaré lindo a las guainas/ para hacerles suspirar.

Luciré camisa 'e plancha,/ mi pañuelo azul celeste,/ mi bombacha bataraza/ que esta noche estrenaré.

Mi sombrero bien aludo,/ una flor en el cintillo,/ una faja colorada/ y alpargatas llevaré.

Un frasco de agua florida/ para echarle a las guainas/ y un paquete de pastillas/ que a todas convidaré.

Y esta noche de alegría/ con la dama más mejor/ en el rancho 'e la cambicha/ al trotecito tanguearé.

Van a estar lindas las chianzas, ja, ja, ja./ Le hablaré lindo a las guainas/ para hacerles suspirar.

  

La letra de la canción está plena de palabras, situaciones y elementos característicos de las provincias de la Mesopotamia argentina. El autor adopta la identidad de un campiriño, gaucho o trabajador rural correntino, de la zona de Goya, en el suroeste de la provincia de Corrientes, cerca del límite con Entre Ríos de donde era oriundo el propio Millán Medina. El gaucho relata su preparación y expresa su excitación frente al hecho de que «esa noche habrá baile en el rancho de la Cambicha». La Cambicha, según cuenta el propio Millán Medina en la versión de la canción grabada en 1953, era una payesera, es decir una hechicera, que tenía su rancho en las afueras del pueblo. Emilio Noya, en su libro Historiando cantares, cuenta que se trata de Cambicha Moreyra, quien regenteaba en la década de 1940 un boliche en las afueras del pueblo de Goya dentro de la provincia de Corrientes. Virginia Ibarrola, la viuda de Millán Medina, precisó que se encontraba frente a la casa de su abuelo.

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"Cambicha" es un diminutivo cariñoso y femenino equivalente a Negrita, que proviene de la palabra cambá, término guaraní para designar a las personas de piel oscura o negra. La letra describe con realismo el ambiente festivo y picaresco del baile, que se realizará esa noche y que el relator describe imaginándolo y anticipándose al mismo. En la primera parte de la canción se refiere al baile mismo, describiendo la forma en que los entrerrianos (los tagüé) bailan el chamamé  ("chamamé milongueado", "troteando despacito"), haciendo mención al sobrepaso, uno de los pasos característicos del chamamé.  En la segunda parte, se refiere detalladamente a la vestimenta que usará: camisa planchada ("camisa 'e plancha"), bombacha bataraza característica del hombre de campo argentino, pañuelo celeste al cuello, faja roja, alpargatas y sombrero de ala (bien aludo) en cuyo cintillo colocará una flor. Como remate el gaucho llevará al baile un frasco de Agua Florida (Florida Water), la mundialmente famosa agua perfumada de origen estadounidense, con el fin de rociar con ella a las jóvenes (las guainas); y un paquete de pastillas, para convidar. Su expectativa entonces es llegar a bailar esa noche "con la dama más mejor".  En el estribillo, la letra se refiere a las bromas y la alegría de la fiesta ("van a estar lindas las chanzas"), incluyendo la expresión "ja ja ja ja" como segundo verso —elemento que caracteriza la canción al ser interpretada—, y a continuación menciona la seducción que esa noche desplegará ("le hablaré lindo a las guainas").

 

La canción dio difusión al rasguido doble, litoraleña o sobrepaso, un típico estilo correntino, de raíces africanas, que su creador, Millán Medina, desarrolla observando la forma en la que los entrerrianos bailaban e interpretaban el chamamé. Se trata de un estilo musical profundamente influenciado por el tango, a tal punto que a veces se los confunde o se habla de que el rasguido doble es un tango mal tocado. ​ En sus influencias más inmediatas se encuentra el fado o fadinho portugués, que se encontraba de moda en las áreas fronterizas de Brasil, y el llamado tanguito montielero, un estilo folklórico entrerriano y campesino, originado para ser interpretado en acordeón o cordiona verdulera. En la misma letra de la canción, Millán Medina define al rasguido doble como "chamamé de sobrepaso, tangueadito" y "troteadito", aludiendo al ritmo del estilo. La denominación de "rasguido doble" que le coloca el propio Millán Medina, lo toma del modo de ejecutar la guitarra para interpretarlo, similar a la interpretación tanguera, semicorchea-corchea-semicorchea en el primer pie y dos negras en el segundo, ambos acentuados en el primer tiempo. No resulta inhabitual que «El rancho'e la Cambicha» —y el rasguido doble en general—, sean incluidos en la categoría de chamamé. Estrictamente la identificación del rasguido doble con el chamamé constituye un error, pues se trata de géneros musicales distintos. Sin embargo dicha identificación suele obedecer al hecho de tratarse de música litoraleña, dominada por el chamamé, razón por la cual suele utilizarse esta última denominación para hacer referencia a la música característica de esa región.

 

En 1997, León Gieco grabó «El rancho'e la Cambicha» a dúo con Antonio Tormo, cuando éste tenía 83 años. La versión clásica es la de Antonio Tormo, cuyo nombre ha sido asociado a la canción. La interpretación histórica de Tormo, grabada en 1950 es realizada sólo con acompañamiento de tres guitarras. Tormo, que era mendocino, nunca había cantado un chamamé​ y adopta intencionalmente un tono correntino que le otorga a su interpretación un amable clima festivo y que constituye uno de los aciertos de su interpretación. Tormo sostiene que la suya fue la primera grabación del tema y que también le agregó la carcajada al estribillo ("ja, ja, ja, ja, ja"), una de las características más destacadas y populares de la canción. Luego del golpe de Estado que derrocó al presidente Juan D. Perón en 1955, Tormo fue incluido en una lista negra y marginado de los medios de comunicación durante casi 30 años. De todos modos en esos años es posible encontrar el tema reproducido en algunas recopilaciones.

 

En 1952 la canción integró la banda de sonido de la película estadounidense Way of a gaucho (Martín, el gaucho), dirigida por Jacques Tourneur y protagonizada por Rory CalhounGene Tierney y Richard Boone. La versión es de Sol Kaplan, quien entre otras bandas de sonido compuso las de Kangaroo (1952), Titanic (1953) y Niágara (1953). El tema volvió a ser incluido en el film El último cowboy (1954), una comedia argentina que satiriza los westerns dirigida por Juan Sires, en la que «El rancho'e la Cambicha» es cantada en inglés. Otra versión importante es la que realizó su autor, Mario Millán Medina. La primera fue grabada el 3 de septiembre de 1953 en disco simple por Mario Millán Medina y su conjunto, y ha sido incluida en varios álbumes, como Grandes éxitos de Mario Millán Medina (EMI-Odeón, 1975) y Mario Millán Medina y su conjunto-Sus grandes éxitos (DBN-EMI, 2006). La interpretación de Millán Medina le otorga un papel muy importante al acordeón, con las guitarras de fondo rítmico, y está precedida de un gracioso diálogo entre campiriños o gauchos correntinos, que hablan del "chamigo Millán Medina" y su deseo de ir a bailar esa noche "al rancho más divertido... (el de) la Cambicha".

 

Una interesante versión instrumental es la que realizan el trombonista Abelito Larrosa Cuevas y el guitarrista Mateo Villalba en el álbum Juntata linda en el litoral (1987), en la que se destaca la carcajada interpretada con el trombón. En 1997 León Gieco invitó a Tormo, entonces con 83 años, a realizar un álbum en forma conjunta que se tituló 20 y 20 (1998), cuyo primer tema es «El rancho'e la Cambicha», que cantan ambos a dúo. El acompañamiento instrumental está realizado por dos guitarras (Domingo Tejada y Daniel Corrado), arpa (Roberto Tito Uballes) y guitarrón (Carlos Aguilar). En 1998, Antonio Tormo interpretó la canción por televisión, en el microprograma musical Este amigo del alma, del músico Lito Vitale, en su versión clásica acompañado de tres guitarras. En el año 2001 Antonio Tormo grabó una versión de la canción junto al grupo de rock Karamelo Santo, que hasta 2019 permanecía inédita.2021

Álbum de fotos:

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Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/El_rancho%27e_la_Cambicha

 

 

 

 

 

 

28. ago., 2019

 

La vida de la cantante chilena María Esther Aldunate del Campo, más conocida como Rosita Serrano, fue una montaña rusa de emociones. La diva chilena lo tuvo todo: amor, admiración, dinero y éxito, pero para el ocaso de su vida se quedó sin nada. Su altísima y aterciopelada voz enloqueció a millones de europeos, especialmente a alemanes y altos jerarcas nazis. Rosita recibió la manifiesta admiración de Adolfo Hitler, Hermann Göring y Joseph Goebbels, quienes no dejaban de elogiar el talento de la chilena.

 

Rosita Serrano, nombre artístico de María Ester Aldunate del Campo​ (Quilpué, ​ 10 de junio de 1912​-Santiago de Chile, 6 de abril de 1997), fue una cantante y actriz chilena de gran éxito en Alemania en el periodo 1937-1943, cuando llegó a ser conocida como die chilenische Nachtigall ('el Ruiseñor Chileno'). Fue hija del diplomático Héctor Aldunate Cordovés y de la soprano Sofía del Campo de la Fuente. ​

 

El ascenso de su carrera artística se inició con una gira internacional junto a su madre en 1930, cuando visitó Brasil, España, Francia y Portugal, entre otros países, hasta llegar en 1936 a Berlín. La soprano chilena Sofía del Campo, mamá de Rosita, se había casado en segundas nupcias con un millonario empresario de apellido Salvaj, quien vivía en Berlín, y además se encontraba ligado al Régimen de Adolfo Hitler. Allí se presentó en el Teatro Metropolitano, donde fue ovacionada por su voz aterciopelada, simpatía, distinción y belleza latina. Adoptó como nombre artístico el de Rosita Serrano.

 

El compositor, director de orquesta y pianista austroalemán Peter Kreuder (1905-1981) la promovió y le consiguió un contrato discográfico con Telefunken. Serrano alcanzó gran éxito al cantar en alemán composiciones como «Roter Mohn », «Schön die Musik», «Küß mich, bitte» y «Der kleine Liebesvogel» durante el auge de la Alemania nazi. Kreuder aprovechó para introducirla en las esferas del régimen nazi y Serrano llegó a participar en varios mítines y ceremonias nacionalsocialistas. Sus canciones fueron muy difundidas en las emisoras afines al Reich. Más adelante, declaró que nunca tuvo afinidad política alguna ni fue nazi, a pesar de que en sus grabaciones llevaba el emblema del águila nazi en su vestimenta.

 

Entre 1938 y 1941, obtuvo diferentes papeles en filmes alemanes. Mantuvo una muy buena relación con la prensa nacionalsocialista: participó en varios recitales y ceremonias del Tercer Reich y adquirió el estatus y conducta social de una diva. De hecho, se ganó el afecto de Adolf Hitler, quien llegó a enviarle una fotografía personal autografiada.​ En su momento, fue la musa del ministro de propaganda Joseph Goebbels y otros dignatarios; por ende, su carrera se potenció enormemente y se le abrieron las puertas a la elite alemana ganando un elevado estatus social. Grabó 118 canciones y, por los derechos de autor, sus ganancias en marcos alemanes fueron importantes.

 

Con Telefunken produjo alrededor de 81 temas, todos grabados en Alemania y Suecia. El compositor Michael Jary compuso especialmente para ella y dirigió gran parte de sus grabaciones. La fama vino con rapidez y también los contratos, las giras por toda Europa y el dinero. ¡Todo era glamour! "Tenía incluso un auto hecho a su medida. Con el tapiz verde, como el color de sus ojos, decía ella. Sus admiradores le hicieron una réplica del auto de Hitler, un Mercedes Benz 770k Grosser,  le cuenta a BBC Mundo Juan Dzazópulos, amigo de la cantante.

 

Y en el teatro Wintergarten de Berlín llegó la consolidación para la estrella latina. En ese mismo escenario cantó hasta 1942, para cuando Europa se encontraba en plena II Guerra Mundial. Pero en 1943, antes de que comenzaran los bombardeos sobre Berlín, el arte y la política se mezclaron. Después de haber cantado para los nazis, a Rosita se le acusó de ser una espía a favor de los aliados. Según antecedentes que aporta la familia Aldunate, mientras la cantante vivía en Alemania realizaba vuelos nocturnos clandestinos para cantar a los judíos que se encontraban protegidos en Suecia. La chilena cantó sin distinción, en hospitales para heridos de guerra, y tanto para partidarios como para contrarios al régimen. Y la situación llegó a su clímax un 5 de noviembre de 1943, cuando se despachó una orden de arresto desde Berlín.

 

Cuando llegó la acusación, sin embargo, "el ruiseñor chileno" ya se encontraba en Suecia. Allí había sido cálidamente recibida por su íntimo amigo el Rey Gustavo de Suecia. "La guitarra de Rosita estaba firmada por el mismo Rey, que era un gran admirador", cuenta a BBC Mundo Isabel Aldunate.  La cantante encontró protección en Suecia, aunque ya sin fortuna, pues la había perdido toda en Alemania. "En Suecia recomenzó. Además, si volvía a Alemania se le acusaría de espía. Los nazis sólo le permitieron sacar sus maletas y la suma de 10 marcos", cuenta a BBC Mundo Juan Dzazópulos.

 

Pese a que tuvo que partir de cero, Rosita ya había construido una carrera y tenía admiradores por toda Europa, quienes también elogiaban su talento políglota (hablaba más de 3 idiomas). En  oriente, durante una gira que realizó en 1947, se enamoró. El millonario egipcio Jean Aghion, un abogado dueño de una fábrica de cristales e hijo del "Rey del Algodón", la llevó al altar. Con este egipcio-francés, de familia judía, fijó residencia durante muchos años en Alejandría, Egipto.  "Mi tía me contaba que en Alejandría vivían como reyes, porque además eran muy cercanos con el rey Faruq I de Egipto, pero todo esto se vino abajo cuando en julio de 1952 ocurrió el golpe militar", relata a BBC Mundo Isabel Aldunate.

 

El coronel Gamal Abdel Nasser destronó al entonces rey Faruq. Bajo el nuevo orden se confiscaron empresas, incluidas las del esposo de Rosita. La cantante perdió así sus nuevas riquezas y un matrimonio de 15 años legó a su fin cuando su esposo falleció en París en 1963. Pero "la música, el amor y los hombres atractivos son lo mejor de la vida", decía sin ruborizarse la cantante. Y un nuevo, último amor llegaría con Will Williams, cineasta alemán, dibujante y pintor. La carrera artística de Rosita, que se extendió desde 1938 hasta 1976, sin embargo, parecía acercarse a su fin. Las luces se hacían cada vez más tenues para esta artista chilena, quien grabó cerca de 160 temas con diferentes sellos musicales y participó también de películas, donde mostraba sus dotes vocales.

 

El panorama ya no era el mejor, aunque con su última pareja, aparecieron algunas esperanzas. Surgió la idea de apostar por Hollywood, ya que el dibujante alemán tenía muchos contactos y había pintado cientos de posters de conocidos filmes de la época, como el clásico alemán Der Blaue Engel (El ángel azul), con Marlene Dietrich. Pero los proyectos de llevar al ruiseñor a Hollywood no funcionaron. Las luces se apagaron para siempre, y Rosita se radicó definitivamente en Chile en noviembre de 1991, sin dinero y sin la fama de antaño. El reconocimiento en su país nunca llegó, ni tampoco la pensión de gracia solicitada por su sobrina. "La presenté al Ministerio del Interior. Me tramitaron mucho y cuando me avisaron que había salido, yo les dije muy seca: muchas gracias, pero mi tía se murió hace tres meses, hasta luego", cuenta a BBC Mundo. Rosita falleció el domingo 6 de abril de 1997, a las 16.20 horas, a causa de una bronquitis crónica que la tuvo internada durante varios meses en el hospital del tórax en Santiago.

 

Álbum de fotos:

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany/media_set?set=a.3002946783053805&type=3&uploaded=24

 

Fuentes:

 Natalia Messer Chile  https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-36735309

 https://es.wikipedia.org/wiki/Rosita_Serrano