Mi Música

15. ene., 2018

    

AntonioTarragó Ros nació el 19 de Junio de 1923 en Curuzú Cuatiá, Provincia de Corrientes. Hijo de Antonio Ros y Florinda Reina, los primeros años de Tarragó  giraron en torno a la barraca de cueros de propiedad de la familia, especie de puerta abierta al mundo. Allí conoció a peones, mariscadores, gauchos oscuros con sombreros de enormes alas, y también a músicos de emoción intensa. Alguna vez venían montados en las gigantescas carretas de seis u ocho caballos, otras las veía pasar, acordeón y guitarra en mano, caminando una tarde de sábado rumbo al baile

 

Muy pronto, más entrañables que los amigos de la escuela del centro, le resultaron los de los barrios y caseríos más apartados. De alguna manera consiguió una armónica, y no fue raro que aunque sus padres lo incentivaron a estudiar el piano, él quisiera tocar el acordeón y también la batería que había visto en algún baile de pueblo.

 

 A los quince años ya integraba distintos conjuntos con su hermano y algunos amigos, y a los diecisiete, ya decidido por el chamamé, emprendió sus primeras giras. Con dos o tres músicos más subían a un tren, se ganaban el dinero para el viaje tocando para los pasajeros, y en una de esas aventuras llegaron hasta Buenos Aires. Pero el grueso de su trabajo, menos escaso que las ganancias, estaba aún en Corrientes, en los alrededores de Curuzú Cuatiá. Ya por ese entonces, Tarragó sentía que su pasión por la música estaba atravesada por algo más que el gusto de la aventura personal. Y para dar difusión y sostén a esa conciencia cultural, el quince julio de mil novecientos cuarenta y tres apareció la primera edición del quincenario Brisas Correntinas, editado y dirigido por el mismo.

 

 La publicación incluía una editorial, letras de canciones, una columna humorística, unos versos dedicados a Tarragó por su amigo Luis Torres, anuncios de programas radiales y bailes. Ese mismo año viajó a Buenos Aires integrando el Conjunto Taragüí  que dirigía  Pedro Sánchez y tampoco le daba mucho sustento. Primero habían sido los músicos escuchados en la infancia en Curuzú Cuatiá; después las historias de jóvenes e impensados talentos descubiertos en parajes remotos; leídas en El Alma que Canta o vistas en el cine.

 

Ya en Buenos Aires, otra visión alimentó sus sueños adolescentes de ídolo popular:  La imagen de Ramón Estigarribia, músico apodado Yaguareté, comiendo con deleite y sin privaciones, feliz y rodeado de amigos en un restaurante del centro.  En aquel momento fue además acordeonista de MauricioValenzuela, de quienes años más tarde hablaría agradecido por sus enseñanzas profesionales.  También tocó junto a Mario Millán Medina, Isaco Abitbol y Ernesto Montiel. Pedro Mendoza y Luis Acosta fueron otros de los amigos que estuvieron cerca de él durante su corto paso por la capital. En 1944 regresó a Corrientes al frente de un elenco llamado melodías guaraníes, cuya dirección en algún momento compartió el celebrado bandoneonista Orestes Hernández. Realizó numerosas actuaciones en el Litoral y Brasil, además de presentarse en Radio Prieto, Radio Callao y La Voz del Aire.

 

 Numerosos anuncios de la época rememoran lo completo del  programa. Si se realizaba en un cine, la primera parte incluía, por ejemplo, la proyección de El amo del arrabal, Tierra sin ley o Baile y pasión. Ofrecía chamamés, polkas, galopas, schotis,  valseados, canciones, solos de acordeón, diálogos en guaraní, recitados, solo de bandoneón, "bombo indio" y canciones regionales en dúo. Si la actuación era en Curuzú Cuatiá el cantor y glosista podría ser Gorgonio Benítez, encargado de la barraca y amigo fiel de Tarragó. En 1945, en vista de las dificultades para conseguir trabajo bien pagado, aceptó reemplazar a Tránsito Cocomarola en el conjunto de Emilio Chamorro.  Actuó en él casi tres años, durante los cuales maduró como instrumentista y compositor, pero sobre todo fue definiendo un estilo propio, que sumado a su fuerte personalidad pronto desembocaría en su carrera como director. 

 

En 1947, de su fugaz unión con Elia Crispina Molina, nació  su hijo Antonio. Ese mismo año decidió volver a independizarse profesionalmente y para ello se radicó definitivamente en Rosario, en las puertas del litoral y cerca de Buenos Aires. Intentó sus primeros grupos e hizo sus primeras actuaciones en La Ranchada, un local propiedad de Emilio Chamorro; en el Club Huracán de Entre Ríos y en el Centro Correntino de Rosario. Fue allí  precisamente, en 1948 que incorporó a Carlos Olmedo , quien sería hasta el final su cantante, animador y amigo fiel.  Aquél conjunto se completaba con Felipe Lugo Fernández, Rómulo Velázquez, Adriana Selva, Edgar Estigarribia y Alonso, el nombre de pila de éste último perdido en la memoria.

 

Los comienzos no fueron sencillos. Las presentaciones más frecuentes eran las fiestas organizadas por los prácticos del  puerto, y también en los bailes montados por el mismo Tarragó, en los que a su conjunto solía sumar una orquesta de tango y una de jazz. La suerte era diversa. Sin embargo, en aquel momento el músico se sentía ya dueño de su oficio y su decisión de persistir era cada vez más fuerte. Sobre todo, había sentido agitarse de emociones el aire entre él y el público, cada vez que subía a un escenario.

 

Trabajó así hasta 1954 en que realizó su primera grabación. Acompañado por Antonio Niz y Vicente Lugo Fernández realizó una prueba en Odeón.  Impactó por su estilo punzante e irresistiblemente bailable, y grabó un disco de 78 rpm con el Toro y Don Gualberto.

 

Su repercusión fue inmejorable. Al año siguiente volvió a grabar y a partir de allí comenzó su ascenso. Ya entonces había agregado a las bombachas unas corraleras también bordadas que había tomado de las antiguas imágenes de Carlos Gardel, a quien mucho admiraba. Su estampa de hombre muy alto y de amplia sonrisa, comenzó a ser sinónimo de ese fragor alegre que se desataba en los bailes, desde el primer acorde que pulsaban sus dedos. LLegando a los años 60 era uno de los músicos más populares de toda su zona de influencia, uno de los mayores vendedores de discos del país, y los sellos discográficos se disputaban su contrato. En 1964 había pasado el millón de placas vendidas y fue distinguido con su primer disco de oro. Más adelante obtendría otro, uno de platino y el preciado Templo de Oro que la compañía discográfica ofrecía a sus grandes estrellas históricas

 

Un día de 1966, se encontraba de paso por Buenos Aires cuando se le apareció Antoñito, a quien poco había vuelto a ver. Regresaron juntos a Rosario y ante la decisión del jovencito y en vista de sus habilidades con el acordeón, el padre le dió en su conjunto un puesto de acordeonista suplente y presentador. Entretanto, Tarragó tenía su propio salón de baile en Rosario, el  Humberto I, y en esos años conducía al conjunto por todos y cada uno de los pueblos y ciudades del litoral. Los sucesivos discos de larga duración, las radios y sus frecuentes presentaciones televisivas afianzaron su popularidad, cuando ya comenzaba a ser llamado El Rey del Chamamé.

 

En la intimidad de su casa de Rosario, se lo podía ver cenando a la madrugada junto a Angelita Lezcano, su compañera de los últimos dieciséis años, conversando con ella y escuchando por la radio chamamés. Llegó a componer casi doscientos temas, grabó una veintena de discos de larga duración e influenció a toda una generación de intérpretes del chamamé. En sus años finales, el asma había comenzado a cercarlo. Cuando sintió el primer y último aviso de su corazón, se levantó tranquilo, se afeitó, se vistió con su cuidada elegancia habitual, y salió para internarse en el Sanatorio Corrientes , en Rosario. A las 14 del  sábado del 15 de abril de 1978, dejó de existir, víctima de un paro cardíaco. Su deseo había sido dejar sus restos en Curuzú Cuatiá, y hasta allí  fueron llevados en un lento cortejo fúnebre, en cada pueblo saludado por lugareños que mucho lo habían querido

Álbum de fotos:

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Fuente: http://www.tarragoseando.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

11. may., 2017

 

Don Guillermo “Pajarito” Velarde Mors. Nació en 1895, en la casona de la “Chacrilla de los Velarde”, inmueble que aún se conserva en el pueblo de Cerrillos. “Pajarito”, cuyo apodo portó desde su niñez, fue el segundo de los siete hijos que tuvo don Juan Emeterio Velarde y doña Matilde Mors. Hizo sus estudios primarios en la escuela “Dr. Benjamín Zorrilla”, y los secundarios en el Colegio Nacional donde se graduó de Bachiller. 

 

En 1914, después de finalizar sus estudios primarios y secundarios, su familia, (que era de la alta sociedad), lo envía  a Buenos Aires para continuar con sus estudios universitarios. Comenzó estudiando Abogacía, pero la abandonó, siguió con Odontología, que - tampoco le agradó - , y dejó años más tarde, con la intención de inscribirse en Medicina (en Córdoba), idea que se vio frustrada por la muerte de su padre, y la caída de sus recursos económicos en 1922, año en que regresó a Salta, con un único diploma: “Campeón de Baile de Tango”, ganado en las lides milongueras (a las que era asiduo concurrente). En ese mundo, también, se empapó del movimiento cultural de la “Belle Epoque”, que trasladó a la provincia , se reflejó en la decoración de su casa, en su amor las artes y en sus “famosas” tertulias...A poco, don Guillermo comenzó a ser reconocido por sus amigos solo como “Pajarito”. 



Fue entonces cuando en Pueyrredón 106 comenzó a construir “su rincón lírico, antiguo remanso de bohemia, de trasnoche y vuelo alzado, prestando calor a toda inquietud sensible y dinamizando espiritualidad, acaso un poco nostalgioso por la ausencia irremplazable de su inolvidable padre”, según el vate Julio Díaz Villalba. “Pajarito” habitaba aquella casa antes de 1930, propiedad que finalmente adquirió en 1940. Pero como de la bohemia no se podía vivir, “Pajarito” comenzó a trabajar. Fue profesor de tango en 1922, periodista de “El Intransigente” en 1930. Más tarde, fundó y dirigió dos periódicos: “Salta” y “Tradición y cultura”, ambos de calidad pero de efímera vida. Finalmente en 1932 llegó su estabilidad laboral al ingresar al Banco de la Provincia, entidad donde se jubiló en 1957 cuando ocupaba un alto cargo.

 

Su inquietud por las distintas manifestaciones del arte lo llevó a crear y presidir en 1930, la “Sociedad de los Amigos del Arte”, entidad que hasta 1952 cumplió una función similar a la actual Casa de la Cultura. Esa entidad posibilitó la actuación en Salta de grandes artistas de la música, del baile y el canto, tanto del país como del extranjero. Así, en 1949 logró que “Los Niños Cantores de Viena” actuaran en el Teatro Victoria. Otro aporte de la Sociedad, fue ayudar y patrocinar la publicación de innumerables temas musicales y de libros de autores salteños.

 

Y mientras su casa se hacía famosa aquí y en el extranjero, “Pajarito” no dejaba de recibir la visita de celebridades, especialmente del mundo del arte. Entre diciembre de 1941 y febrero del "42, recibió a Angel Magaña, Enrique Muiño, Sebastián Chiola, Francisco Petrone, Amelia Bence, que estaban en Salta filmando “La Guerra Gaucha”, rodada en la Quebrada de Escoipe. En esos meses, el director Lucas Demare, los actores y técnicos, hicieron de “Pueyrredón 106”, su “cuartel general”. Con el tiempo, la casa se hizo famosa y alguien señaló con acierto: “Es el consulado de todas las provincias y países en el corazón de Salta."  Finalmente, el 2 de agosto de 1965, la vida de “Pajarito” se apagó en su propia casa, en Pueyrredón 106.

 

 

La propiedad,  fue adquirida a los familiares, por Roberto Romero, propietario del Diario “El Tribuno” con todo lo que contenía adentro, y convertida en la única Casa-Museo de Salta, con el nombre de Museo Folclórico “Pajarito” Velarde”, el 22 de Abril de 1966. Esta Casa-Museo funciona en una típica construcción colonial, que se distingue por tener una ventana de madera en una esquina sin ochava..., techos de caña, vigas de quebracho, tejas “musleras” (que se fabricaban sobre los muslos de las piernas), paredes de adobe, y... una antigüedad superior a los 300 años, Se calcula que la casa fue construida a finales de 1700.

 

 

En “Pueyrredón 106”, se reunían – a diario - los que llegaron a ser los más afamados poetas, músicos, compositores, pintores, deportistas, artistas..., que llevaron el nombre de Salta por las rutas y escenarios del país y del mundo. Llegaron allí, y quedaron plasmados en muchos de los libros de firmas (que “Pajarito” coleccionó), numerosos artistas y personalidades famosas, cada una, dentro de sus géneros. La Casa, fue una “casa de puertas abiertas”, llena de melodías que, se podía oír desde la mañana a la noche….

 

También pasaron por “Pueyrredón 106” : Tito Lusiardo (actor y amigo de Carlos Gardel) , Edgardo Donatto y Julio De Caro, Armando Bó, Silvina Roth, Curt Lange, los poetas:  Jorge Luis Borges y María Vázquez, Conrado Nalé Roxlo , José Pedroni (19, Alberto Vacarezza , el poeta español León Felipe, Atahualpa Yupanqui ( que durmió 60 días en un catre de tientos que aún se conserva), Mario Clavel, los Conjuntos Folclóricos: “Los Hermanos Ábalos”, “Los Quilla Huasi”, “Los Arroyeños” Julio Martínez Oyanguren, Abel Fleury, Curt Langue, la bailarina de flamenco y tango Angelita Vélez , los compositores: Fernando Ochoa, Ariel Ramírez, Nicanor Zabaleta, y  muchos más, que fueron pilares de la cultura nacional en ese momento.

 

 

Entre los solistas y compositores musicales nacidos en “Pueyrredón 106” merecen especial mención los Conjuntos Folklóricos de: “Los Fronterizos” (Juan Carlos Moreno, Carlos Barbarán Alvarado (reemplazado luego, por César Isella), Gerardo “Negro” López y Eduardo Madeo)  quienes,  muchas veces, ensayaron allí y a los que, “Pajarito” y Eduardo Falú, les abrieran las puertas hacia la fama y también, “Los Cantores del Alba” (integrado por: Tomás “Tutú” Campos, Gilberto Vaca, González Lobo, Javier Pantaleón y Horacio Aguirre) que, nacieron como Conjunto en esa casa ya que, “Pajarito”,  fue el padrino artístico de ambos grupos.

 

Álbum de Fotos:

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Fuentes:   artículo de Luis Borelli .   http://www.eltribuno.info/salta

http://www.portaldesalta.gov.ar/pajarito.htm

 

 

 

 

 

 

 

 

6. may., 2017

 

Los Cantores del Alba es un conjunto folclórico argentino surgido de Salta en 1958. El grupo se formó a instancias de Pajarito Velarde y fue integrado inicialmente por Tomás "Tutú" CamposGilberto VacaJavier Pantaleón, y Alberto González LoboJorge Cafrune reemplaza a González Lobo muy poco tiempo y luego inicia una carrera como solista que lo haría uno de los cantores más famosos de la historia de la música folklórica de Argentina. El conjunto se conformó entonces con Tomás Tutú Campos y Gilberto Vaca, a los que se sumaron Javier Pantaleón y Alberto González Lobo.

 

Está considerado como uno de los más importantes grupos de la historia de la música folklórica de Argentina y en 1982 fueron declarados patrimonio cultural de la provincia de Salta. Publicaron 38 álbumes oficiales originales, el último de ellos en 1996. Entre las canciones más conocidas aportadas al cancionero argentino se encuentran "El que toca nunca baila" (Horacio Aguirre-Hugo Alarcón), "Serenata otoñal" (Horacio Aguirre-José Gallardo), "Carpas salteñas" (Juan José Sola).

 

Su creación se debió a que Tomás Tutú Campos y Rafael Alfredo, el Mapu, Alonso, siempre acompañados por sus amigos el Chango Ledesma, Lorenzo Ti y Gilberto Vaca se habían desvinculado de Las Voces de Huayra, conjunto con el cual se habían iniciado en 1956 junto a Jorge Cafrune, Luis Rodríguez, Luis Valdéz, También estuvo José Sauad que alternaba con Gilberto Vaca. Ante la misma aparecen dos nuevos integrantes: Javier Pantaleón y Alberto González Lobo.

El nombre "Los Cantores del Alba" surgió a través de la propuesta de una turista estadounidense por una copla que ellos mismos habían inventado:

Las aves cantan al alba
yo canto al amanecer
ellas cantan porque saben
yo canto para aprender

y también canto Nicolas Verardo Espinosa en su comienzo en el barrio de donde todo salió los Cantores del Alba.

 

En 1959 y 1960, grabaron sus dos primeros álbumes. Luego de ello Alberto González Lobo fue reemplazado por Horacio Aguirre en segunda voz y primera guitarra. A poco de su formación obtuvieron el éxito nacional, sobre la base de un estilo de expresividad fuerte, muy exitoso en las presentaciones en vivo, sin arreglos excesivamente virtuosos, con un canto específicamente salteño en las voces (altas y desgarradas), pero abarcando varios géneros.

 

En 1965 se retiró su primera voz Tomás Tutú Campos, que continua su carrera como solista con la orquesta de Waldo de Los Ríos y con guitarras de Remberto Narváez y Luis Amaya entre otros, para ser sustituido por Santiago Gregorio Escobar, apodado el Pila Escobar, proveniente de Los Gauchos de Güemes, afirmando así el acento regional. Con Escobar grabaron los álbumes Salta Carpera, Más Cantores y Cantemos Folklore con el Coro Infantil del Teatro Colón, entre otros.

 

En septiembre de 1968, siempre conservando su estilo, grabaron el primero de sus seis álbumes de Valses y Serenatas, integrado con diez temas del Pila Escobar y dos de Tomás Tutú Campos, que había regresado al conjunto. De esa placa es "Serenata otoñal", un clásico del cancionero folklórico argentino. Hasta 1975 grabaron seis placas de valses y serenatas, con éxitos como “Adiós Adiós, “Pajarillo”, “La lancha del amor”, “Cuando llora mi guitarra “ y “Nuestro Juramento” entre otros.

 

Es en 1970 realizaron su primera gira por Europa, visitando países como España, Francia e Inglaterra. En este último país fueron considerados como el mejor grupo de música extranjera y grabaron para la BBC de Londres un especial junto a Los Rolling Stones. En 1974 graban el álbum Yo soy el cantor del alba, con glosas de Hugo Alarcón.

 

En 1975 el cancionero del grupo tomaría un giro inesperado al incluir en su repertorio a la música mexicana, iniciando la serie de cuatro álbumes "Entre gauchos y mariachis" grabados entre 1975 y 1977. Se trataba de un desafío estilístico y comercial, ya que era un hecho sin antecedentes que un conjunto de música folklórica argentina, interpretara canciones populares mexicanas. El éxito sin embargo fue notable, versionando canciones clásicas del país de los mariachis, como "Malagueña", "Llegó borracho el borracho", "A orillitas del río", "Rancho Alegre", "Tata Dios", "Yo… el aventurero", "Zandunga", entre otros.

 

El 31 de julio de 1978, falleció Javier “Pato” Pantaleón, en un accidente automovilístico sucedido a 25 km de Rosario de la FronteraCésar Perdiguero escribió una zamba en su memoria, "El ángel del bagualero", que contiene estos versos:

Nadie sabe que baguala
le habrá brotado esa noche
cuando se iba con el ángel
que lo hizo cantor al hombre.

"El ángel del bagualero" (César Perdiguero)

 

Pantaleón fue reemplazado por Hugo Cabana Flores, con quien el grupo grabó ocho álbumes, en los que se incluyen éxitos como "Baguala en fuga de pena", "En cada esquina un cantor", "Padre vino", "Que nunca falte esta zamba", "La parranda larga", etc. En 1982 se retira Cabana Flores, reemplazándolo Carlos Brizuela, ex-integrante de Los Nocheros de Anta.

 

En 1986 lanzaron América canta en Salta, pero ese mismo año, el 7 de noviembre murió Gilberto Vaca. Extrañamente, tres días antes, el 4 de noviembre, había fallecido el Nene Vaca, su hermano, integrante del dúo Martínez-Vaca; el Charango Martínez, entonces, se integró a Los Cantores del Alba en reemplazo de Gilberto Vaca.

 

El 25 de abril de 1992 falleció Horacio Aguirre, creador de muchos de los mayores éxitos del grupo, como “El que toca nunca baila”, “Serenata otoñal”, “Que nunca falte esta zamba”, “Tócamelo una chacarera”. Fue reemplazado por "Julio Argañaraz", en 1991 en forma definitiva ya que desde 1985 realizaba suplencias en el grupo.

 

Entre los muchos logros de Los Cantores del Alba, se cuentan, “Mástil de Oro” en 1965, por ser el conjunto de mayor calidad interpretativa, “Limón de Oro”, revelación y consagración en el Festival Internacional de Piriapolis (R.O.U). Huéspedes de Honor de la República del Paraguay, mejor conjunto extranjero, en Inglaterra 1970, y fueron declarados patrimonio cultural de la provincia de Salta en 1982. Grabaron además en España y Alemania. Varios discos de oro y más de 60 grabaciones originales.

 

El conjunto finaliza el 04/01/2001 cuando cierra por última vez sus ojos Tomás Tutú Campos.

 

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Fuente:  https://es.wikipedia.org

 

 

 

 

 

 

 

 

 

19. mar., 2017

 

Félix Dardo Palorma, cuyo verdadero nombre era Félix Robustiano Palorma, nació en San José de Corocorto (hoy La Paz), Provincia de Mendoza, el 23 de mayo de 1918 y murió también en Mendoza el 18 de abril de 1994. Nació en una familia de linaje huarpe y a los ocho años ya cantaba en actos escolares y por las esquinas de su pueblo.  Recibió los primeros conocimientos de su instrumento, de un tal señor Navarro, bandoneonista de La Paz. Quedó huérfano a los 12 años y a los 15 trepa a un tren de carga en la estación ferroviaria de su querida La Paz, llevando su guitarra, compañera de la que no habría de separarse jamás.

 

A los 16 años se incorpora al que por esos años era un conjunto de primera línea “Brochazos de Tradición”, con el que recorre todo el país. Posteriormente el conjunto es contratado por el circo “Gani-Pollastrini”, pero al poco tiempo debe cumplir con el servicio militar, en la ciudad de Santa Fe. Luego se radica un tiempo en esa provincia y conoce todo el litoral, sus costumbre y música, formando dúo con Horacio Quintana, cuyo  verdadero nombre era Tito Gutiérrez, cantor de fama por aquella época, dúo que dura alrededor de 3 años.

 

Nuevamente es contratado por el circo y comienza a cantar como solista, acompañado de su guitarra. Se queda un tiempo en Tucumán y allí conoce a Margarita Palacios con quien forma lo que se llamaba en esa época un “dúo mixto”. No obstante estar en permanente gira por todo el país, se radica en Buenos Aires. Forman por ese año el Dúo “Dávila-Paz”, y por el año 1941 conoce a Luís Rosales, director artístico de Radio Belgrano, quien le sugiere el seudónimo artístico de “Dardo”, el que incorpora de allí en más a su nombre Félix. Vive 25 años en Buenos Aires, proyectándose desde 1949 como solista.

 

Por esos años, en 1948, compone en Tucumán su primera composición autoral, la canción “Mañanitas de Amaicha”, estrenada nada más y nada menos que por Marta de los Ríos, en el mismo Tucumán. En 1949 crea su obra más conocida, que se transformaría en un clásico de la música popular cuyana y en el himno folclórico de la Vendimia, su cueca “Póngale por las hileras”. Esta obra es estrenada en el Palacio Salvo, de Montevideo, Uruguay, con éxito absoluto. Posteriormente sería grabada por don Carlos Montbrun Ocampo y  sus Alegres Fiestas Gauchas, y más tarde por Antonio Tormo Y Antonio Pantoja, que acrecentaron su difusión.

 

 

Cuenta Félix Dardo Palorma que, en esta composición, se inspiró en los recuerdos primeros de su querida La Paz, allá, en la provincia de Mendoza,  donde los carros vendimiadores iban desde la finca de don Vicente Gil a la bodega Storniolo.  El amor por su tierra y sus vivencias lugareñas lo convirtieron en un verdadero transmisor de aspectos fundamentales de la economía mendocina: las viñas y las bodegas, pero siempre con el contenido social que estas actividades conllevan. Es el cantor y autor por excelencia de todo lo que rodea a la industria madre cuyana. Por 1951 crea su cueca “La viña nueva”, interpretada por Los Chalchaleros y los principales conjuntos argentinos.

 

 

Por concurso gana la composición de la música de la producción cinematográfica norteamericana “El camino del gaucho”, de la “Twentih Century Fox”, en la cual, además de la creación de toda la banda sonora, interpreta y da asesoramiento a los cantantes norteamericanos. Esta fue, sin dudas, su primera proyección internacional.Durante su permanencia en Buenos Aires incursiona también en la música popular bonaerense, creando numerosas composiciones, algunas de ellas, como la milonga, “Ni más ni menos”, grabada en esos años por Aníbal Troilo y cantada por Ángel Cárdenas. A lo largo de esa década del 50, actuó el Radio El Mundo acompañado por las guitarras de Edmundo Zaldívar, Vicente Spina, Marsilio Robles y Avelino Casao. En Radio Belgrano, por las de Rodolfo Bianchi, Domingo Laine e Ismael Russo y en Radio Splendid, por Bianchi, Laine y Núñez.

 

 

En 1961 viaja  a Mendoza con la compañía teatral “Estampas Porteñas “de Arsenio Mármol. Esta compañía tuvo que permanecer un tiempo prolongado en esta ciudad debido a una fuerte nevada, que duró varios días. Allí Félix compone otro de sus grandes éxitos,  “El leñerito”, una canción serrana. Ese mismo año  en Buenos Aires forma un dúo de resonancia nacional, con el ex integrante del famoso trío; “Ruíz-Gallo y Pérez Cardozo” a este dúo lo bautizaron: “Ruíz-Palorma".

 

 

En 1963 contrae matrimonio con Italia Duscio, también paceña, de cuya unión nace su único hijo, Dardo Antón Palorma, a quien le dedica la bella “Tonada de la Nacencia”. En 1987 Mendoza recibe la presencia de su Santidad el Papa Juan Pablo II, y en homenaje a él se realiza un evento con música lugareña, interpretada por una orquesta, canto coral  y coreografía. Allí se interpretó la cueca de Félix Dardo Palorma “Llegando a Cuyo”.   Palorma se refiere a esta cueca diciendo que la compuso en homenaje a su amigo Luis Profili, bodeguero y también compositor folklórico que registraba sus canciones  con el seudónimo de “Luis Morales”. Es el autor de la famosa “Zamba de mi esperanza” , éxito de Jorge Cafrune.

 

 

La obra de Félix Dardo Palorma, está repleta de términos, modismos  y costumbres, amplia en vocablos muy  generosa y de  gran riqueza, con un contenido fiel a las costumbres de su tierra, expresiones  del viejo Cuyum, (tierra árida y de areniscas, hogar del Huarpes), que le permiten destacase en el panorama de la música cuyana por su originalidad. Es autor de más de 250 composiciones, entre ellas: Zambas como La Llamadora, Cañera tucumana, Camino a Andalgalá, El agua corre de a pié, La refranera, La bandeña, Zamba del Dios tomador, Zamba de la Noche Alta, La Cumbreña, etc.  Cuecas: Zonda terral, La Corocorteña, Cueca de las Chapecas,  La Vinajera, La refranera, La viña nueva, Viva Chile y la Argentina, etc. Tonadas: Discurren los que me ven, Las Tonadas, Donde te encuentres, Ese Será mi consuelo, Al cimbrar de la vida, etc. Valses: Amatoria, Mendoza toda, Entre fuegos, y muchas canciones más como El hombre es más que el cigarro (milonga), Se que el amor se aprende (estilo), Moroti (guarania), El Junquillerito (canción serrana), Cuartel de los Granaderos, Pal chango y pa’ vos.


 

Además de su amplísima carrera artística y compositora,  Félix Dardo Palorma fue delegado en SADAIC (Sociedad Argentina de Artistas y Compositores) y presidente de U.A.D.A.V (Unión Argentina de Artistas de Variedades) en la Capital Federal. Una muy fría madrugada del 18 de abril de 1994, don Félix Dardo a la edad de setenta y cinco años, parte con sus brillantes ojos y su sonrisa amable hacia la eternidad. Por un expreso pedido a su hijo Dardo, sus  restos descansan en su pueblo natal, La Paz. 

 

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FUENTES:

- http://musicosmendocinosparaelmundo.es.tl/


- Andrés “Lolo” Hidalgo  http://www.argentinafolkloreyprovincias.es/

- http://elantigal.blogspot.com.es/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

24. feb., 2017

Hernán Figueroa Reyes nació un 14 de Septiembre de 1936 en Salta (Argentina), hijo del poeta José Hernán Fiqueroa Aráoz -miembro de una aristocrática familia de la región- y de la actriz y poetisa, Mariela Reyes. En el año 1947, cuando Hernán tenía tan sólo 12 años, sus padres decidieron separarse de común acuerdo. Su madre, Mariela, se radicó en Buenos Aires con Hernán y su hermano Robustiano y su padre, José Hernán, quedó en Salta. Arribados a Buenos Aires, se radicaron en la localidad de San Isidro, donde trabajó en un Kiosco y en una Perfumería en la Estación de Retiro. Cumplidos los estudios secundarios, Hernán entró por primera vez en la monumental Facultad de la avenida del Libertador, quería ser abogado, pero los textos jurídicos, el derecho romano, no eran para él. Hernán conservaba intacta dentro de sí, la poesía de la tierra salteña.

 

 

San Isidro lo recibió en sus tradicionales peñas, y allí comenzó a hacerse música la vocación nacida allá lejos, en Salta. El gran folclorista José María de Hoyos lo tomó bajo su tutela, y con él aprendió a cantar, a guitarrear y a batir el bombo legüero, mientras frecuentaba la amistad de los ya grandes del folclore: Los hermanos Farías Gómez, Polo Giménez, Mario Arnedo Gallo, Ariel Ramírez, los hermanos Ábalos, Mercao Soria, el “Payo” Solá, todos ellos lo acogían como un promisorio “benjamín” en el cenáculo de los consagrados.

 

 

Fue así como decidió “dejar todo y meterse en serio” y formar un conjunto folclórico para lo cual se asoció con Juan Carlos de Franco Terrero y Guillermo Urien, pero aún faltaba algo primordial: el talento y la técnica que permitieran trasponer para el conjunto el riquísimo acervo del cancionero popular. Como arreglador, lograron entusiasmar al “Chango” Farías Gómez, quien advirtió de inmediato que faltaba la “base”, la voz de bajo cantante que diera pastosidad al acorde vocal, y llamó a su hermano, Pedro Farías Goméz. Así nació el quinteto de los famosos Huanca-Hua, que hizo y marcó una época en la historia de nuestro folclore. Ellos poseían una novedosa y original concepción por sus arreglos musicales y por su forma de presentarse ante el público. La primera voz del conjunto era Hernán, dueño de una voz privilegiada, cantor de raza, talento y ángel, todos los dones de un verdadero artista habían sido depositados en él, había nacido para ser una estrella…

 

 

En Junio de 1963, luego de desarrollar una tarea agotadora, Hernán se quedó sin voz, irremediablemente afónico. Hernán se vio obligado a disciplinarse y, mientras trabajaba intensamente en ejercicios de respiración, seguía cursos de vocalización con el profesor Germán de Elizalde y estudios de foniatría con la profesora Ada Jofré. La tenacidad y la voluntad permanente de Hernán, hicieron el resto. Hernán volvió a cantar, volvió a los escenarios, pero ahora como solista…Forma un nuevo conjunto. Convoca a dos especialistas que supieron ensamblar con Hernán un estilo propio que los distinguirá por siempre. Emilio “Bocha” Martínez (Primera Guitarra) y Hernán Rapella (Bombo).

 

 

Hernán Figueroa Reyes volvió a cantar y su nombre empezó a extender la fama obtenida con los legendarios Huanca-Hua. Intervino inmediatamente en el Primer Festival Latinoamericano del Folclore de Salta; en el Segundo Festival de la Música Popular de Baradero; en el Cuarto Festival de la Música del Litoral hasta que, finalmente, sube al escenario Mayor de Cosquín, en la Sexta Edición Nacional del Folclore, donde obtiene su consagración definitiva.

 

 

En 1966, en el Festival Internacional del Disco, celebrado en Mar del Plata, se le otorga una mención especial, pues, su versión propia de El Corralero, se había convertido en un éxito sin precedentes hasta el momento y en muy pocos días se agota la primera edición de 55.000 discos. Así ocurre con otros temas y los éxitos se van sucediendo uno a uno agotando en poco tiempo todo lo que se editaba.

 

 

El domingo 18 de Diciembre de 1966, quince mil personas reunidas en el estadio Caupolican, de Santiago de Chile, atruenan con aplausos de pie coreando el nombre de Hernán Figueroa Reyes, que se presenta en el marco del consagratorio Festival de Festivales. Recibe las Espuelas Chilenas, galardón que nunca antes había sido otorgado a un extranjero…Grabaciones, presentaciones en público, actuaciones en radio y televisión llenan la vida de Hernán en sus últimos jóvenes años. En televisión conduce un ciclo musical junto a los más consagrados colegas de aquellos tiempos, mostrando siempre una inagotable vocación creadora, musical y empresaria.-

 

 

Junto con los éxitos iban llegando los hijos. Con su primera esposa, Marta Serigna, tuvo tres varones y dos niñas, Con la segunda esposa, Sara Blaskey, tuvo otras dos hijas. El Palo Borracho y La Peña de Olivos fueron sus escenarios de mayor significación, recordados ambos como bastiones en la memoria del mundo del folclore. Cuando la figura de Hernán Figueroa Reyes aparecía sobre un escenario, el vértigo y una luminosidad diferente marcaba su inigualable presencia, su energía deslumbraba a pequeños y grandes…

 

 

Un viernes 2 de Febrero de 1973, aproximadamente a las 17 horas, en medio de una intensa lluvia que obstruía la visibilidad, el automóvil que conduciá Hernán Figueroa Reyes, un Fiat 128, se estrelló contra otro vehículo que marchaba en sentido contrario a la altura del km. 109 de la ruta nacional 9. Pese a los esfuerzos médicos, efectuados con la mayor profesionalidad en la clínica a la que fue derivado tres días después de haber sufrido el trágico accidente, Hernán Figueroa Reyes, dejaba de respirar luego de sufrir un paro cardíaco…

 

 

Hernán fue llevado en medio de una impresionante columna de gente al panteón que SADAIC tiene en el cementerio de la Chacarita. Actualmente, sus restos descansan junto a los de su primer esposa, en la localidad de Baradero, por decisión de sus siete hijos. 

 

 

 

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Fuente:   http://www.baraderohoy.com/2010/02/05/