¡BIENVENIDO! 

Soy arquitecto y he dedicado casi 40 años de mi vida a este oficio, en muy variadas situaciones laborales, pero siempre con el objetivo de proyectar y construír edificios. Ahora, liberado de la presión del trabajo, ocupo mi tiempo en lo que más valoro: mi familia, mis amigos y mis aficiones, sin hacer mal a nadie... 

Actualmente mi principal ocupación profesional es esta página web, que te invito a visitar

Pincha en los diferentes apartados que figuran bajo mi nombre. 

- Parecidos razonables: Edificios, objetos o personas que se parecen.

- Mi música: Dedicado al folclore del cono Sur de América. 

- Arte y arquitectura: Mis arquitectos, diseñadores y artistas favoritos.

- Biografía: Mi trayectoria profesional como arquitecto.

- La Nave: Donde trabajé durante unos años maravillosos. 

- Libro de Visitas: Para dejarme tus comentarios.

 

Mi dirección de correo electrónico es:

c.bentocompany@gmail.com

Mi perfil de facebook

https://www.facebook.com/carlos.bentocompany  

 

 

 

LOS ABUELOS NUNCA MUEREN

Los abuelos nunca mueren, solo se hacen invisibles.

En los últimos 50 años, nuestro estilo de vida familiar cambió drásticamente como consecuencia de un nuevo sistema de producción. La inclusión de la mujer en el circuito laboral llevó a que ambos padres se ausenten del hogar por largos períodos creando como consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”.
El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares.

 

Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.

 

Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad; factores indispensables en los nuevos brotes. La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de éstos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea y que han entrado en su madurez.

 

El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez. Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.

 

Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo, o para recordar. Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren. La mayoría tiene las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca. Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.

 

Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos.

 

Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan. Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre? Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno, siempre hay buena gente disponible. Finalmente, para que sepan los descreídos: Los abuelos nunca mueren, solo se hacen invisibles.

 

Fuente:  Enrique Orschanski .   https://culturainquieta.com/es/inspiring/item/9450

Enrique Orschanski nació en Córdoba, Argentina, en 1956. Es Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Nacional de Córdoba. Especialista en Neonatología, desarrolla su actividad profesional como Pediatra y además es docente en la Universidad Nacional de Córdoba desde 1981.

 

 

 

 

 

 

 

1919-2019: CIEN AÑOS DE LA BAUHAUS.

Va pasando 2019, año del centenario de la creación de La Bauhaus, que por lo que respecta a España, ha sido un año perdido fundamentalmente por la escasa, por no decir nula, atención que nuestras instituciones culturales han prestado a esta importante celebración. 

El prestigioso diseñador Albert Isern escribe en su blog: “Lamentem la desídia i desinterès demostrat per institucions culturals, pedagògiques i associatives del nostre país, amb la seva nul·la presència amb l'organització d'accions per a divulgar a diferents nivells, aquesta importantíssima manifestació que s'ha celebrat arreu del món”.

Sin embargo este centenario de la escuela que revolucionó el pensamiento artístico del Siglo XX, se ha celebrado durante 2019 con numerosas exposiciones y eventos por todo el mundo.  En Berlín con el  festival  en la Akademie der Künste, las exposición en la Berlinische Galerie de Berlín sobre 14 objetos seleccionados, la del Museo de la Fotografía reconstrucción de la que László Moholy-Nagy hizo en 1929 y la Bauhaus Week Berlin: un frenético programa de actividades que permitió a los asistentes experimentar durante una semana el espíritu de la escuela.  

El Bauhaus Center de Tel Aviv ha organizado una retrospectiva del trabajo de los arquitectos Josef Rings y Erich Mendelsohn durante su exilio en Palestina. El Museo Angewandte Kunst expone el  programa New Frankfurt sobre construcción de vivienda, de Ernst May. En el Museo de Arte e Historia Cultural de Westfalia, la exposición La Bauhaus y América se centra en artistas que, después del cierre de Bauhaus en 1933, emigraron a Estados Unidos para continuar con sus ideas y experimentos. La Triennale der Moderne, tuvo lugar durante tres semanas consecutivas en tres ciudades sedes, que además tienen en común ser Patrimonio Mundial por la Unesco: Berlín, Dessau y Weimar. En Japón, China, Rusia y Brasil se abrieron exposiciones que se complementaron con talleres y simposios en India, Estados Unidos, Marruecos y Nigeria.

En Alemania dicho acontecimiento ha propiciado la construcción e inauguración de sendos nuevos museos en las tres históricas sedes de la emblemática escuela: Weimar, Dessau y Berlín.  El nuevo museo inaugurado en Dessau lleva la firma de un estudio español:  Addenda Architects  que integran los arquitectos Arnau Sastre, José Zabala,  Roberto González, Anne K. Hinz y Cecilia Rodríguez. Un verdadero exponente de nuestra mejor arquitectura, en un lugar mítico para cualquier amante del diseño y la arquitectura del Siglo XX, que aquí  no ha suscitado la atención, ni recibido la consideración merecida.

Como excepción que confirma la regla los días 10 y 11 de octubre de 2019 tuvo lugar en Madrid  la conferencia internacional BAUHAUS IN AND OUT PERSPECTIVAS DESDE ESPAÑA organizada por la AhAU (Asociación de historiadores de la Arquitectura y el Urbanismo).  Dirigida por mis compañeras Laura Martínez de Guereñu y Carolina B. García Esteve, con un programa muy completo de 36 ponencias desarrolladas en 9 mesas de diálogo, abordando prácticamente todos los temas objeto de la convocatoria. Como guinda del pastel la conferencia magistral de Magdalena Droste, gran autoridad mundial en La Bauhaus, en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde Walter Gropius dictó su famosa conferencia “Arquitectura funcional” en 1930. 

Nos salva, como en tantas otras cosas, la repercusión que ha tenido el acontecimiento en las redes sociales.  Fue especialmente importante la publicación BAUHAUS CENT ANYS. VIATGE CREATIVITY. WEIMAR-DESSAU-BERLÍN. ABRIL 2019 fruto del viaje que del 6 al 11 de abril de 2019, realizaron Mari Carmen Aymar y Albert Isern. Un reportaje completísimo plagado de imágenes actuales que te hacían partícipe del viaje como si les hubieras acompañado.

artaicart.blogspot.com/2019/05/bauhaus-cent-anys-viatge-creativity.html

 

Y no conforme con sólo esto, de nuevo Albert nos regala CELEBRATING BAUHAUS. 1919 - 2019 Una recoilación de noticias aparecidas en las redes en el año de celebración del 100 aniversario Bauhaus. Otra entrada de su blog cuya visita recomiendo encarecidamente:

artaicart.blogspot.com/2019/09/celebrating-bauhaus-1919-2019.html

 

P.S:  Mi querido Albert Isern ha tenido a bien incluir en esta recopilación parte de mis modestas aportaciones al tema Bauhaus que he publicado en mi web:  www.c-bentocompany.es,  cosa que le agradezco sinceramente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOGRE QUE CASI TODO LE IMPORTE UN PIMIENTO

No se trata de ser indiferente a todo. Pero en la vida hay que decidir qué guerras merece la pena librar para despreocuparnos de lo demás

Cuando entramos en conflicto con alguien o con el mundo en general, consumimos buena parte de nuestra energía con enfados, pensamientos negativos, réplicas y contrarréplicas. Ser reactivos, además de agotarnos, nos coloca siempre en desventaja, ya que entonces no decidimos nuestras acciones: vamos a remolque de los acontecimientos, tratando de defendernos y justificarnos, buscando que los demás corrijan su actitud, se disculpen o hagan aquello que nosotros haríamos en su lugar. Algo que nunca se producirá, ya que nadie está en el lugar de nadie.

Contra todo este sufrimiento mental innecesario, el bloguero Mark Manson nos formula la siguiente pregunta: “¿Y si lográramos que todo nos importara un pimiento?”. Este tejano, de 33 años, empezó escribiendo para sí mismo artículos que reflejaban su visión de la vida. La conclusión a la que llegaba es que prácticamente nada de lo que nos preocupa merece la atención que le dedicamos. Podemos resumir su filosofía en estos cinco puntos:

- Los marrones, decepciones y pequeñas catástrofes estarán siempre presentes en nuestro día a día. Forman parte de la existencia. Acéptelo.

- La felicidad reside en que no te importen demasiado. Es decir, cuanto menos te afecten mentalmente los conflictos cotidianos, más libre y satisfecho estarás.

- Ponerse siempre a prueba e intentar demostrar a los demás lo fuerte que somos nos conduce a la infelicidad.

- Dado que vivir consiste en resolver problemas, seleccione al menos los que merezcan la pena.

- El enfrentamiento es necesario. Hay cosas en nuestra vida que necesitan romperse para luego recomponerse y ser mejores.

El blog de este millennial desenfadado y a menudo irreverente empezó a cosechar millones de seguidores. Al final Manson acabó publicando el best seller titulado El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda (editorial HarpersCollins). La clave del libro es el adverbio “casi”: a menos que una persona esté hundida en una apatía depresiva, es imposible que todo lo que le suceda le resulte igual. En sus propias palabras: “Aquí tenemos una verdad escurridiza sobre la vida. No existe eso de que todo nos importe una mierda. Algo debe importarte (…) La pregunta entonces es: ¿qué debe importarme? ¿Cómo seleccionamos? ¿Y cómo puede importarnos una mierda lo que, a fin de cuentas, no importa?”.

Las decepciones, los marrones y pequeñas catástrofes forman parte de la existencia. Acéptelo. A lo largo de una sola jornada interactuamos con mucha gente, se producen roces y malentendidos, pero depende de cada persona separar el grano de la paja, ya que nuestro espacio mental es limitado. Si nos dejamos arrastrar por asuntos secundarios, estaremos perdiendo un tiempo y energía preciosos para lo que sí es relevante. Lo que es verdaderamente prioritario solo lo puede saber el propio individuo, pero sí podemos identificar muchos distractores que nos absorben las fuerzas y que no merecen el tiempo que les dedicamos. Por ejemplo:

—La opinión de los demás: no podemos influir en la forma en la que nos ven los otros y, en el fondo, tampoco importa una m***** (como diría Manson). Lo que sí tiene valor es la opinión que tengamos de nosotros mismos.

—Las afrentas y calamidades: el daño que hayamos sufrido por parte de terceros no debería ocupar nuestro espacio mental, más allá de la decisión de tomar distancia. Hay que dejar ir lo que no aporta novedad ni valor a nuestra vida.

—Los pronósticos: la ansiedad que nos produce pensar sobre el futuro nos amarga la existencia. Como dice el poema de Constantino Cavafis Esperando a los bárbaros, mientras se teme la llegada de todos los males, nadie hace lo que tiene que hacer. ¿Y si dejamos de inventar excusas y nos ponemos a trabajar en lo que sí depende de nosotros?

Terminaremos respondiendo a la segunda pregunta de Manson: ¿Y cómo puede importarnos una mierda lo que, a fin de cuentas, no importa? Pues siendo consciente de que hay que saber tirar de la cadena, desactivar las cuestiones accesorias. El psicoterapeuta estadounidense Richard Carlson nos plantea una pregunta que nos puede ayudar: “¿Tendrá esto trascendencia dentro de un año?”. Si la respuesta es negativa, es una tontería dedicarle un minuto más. La clave del bienestar es dejar de sentirse víctima de los acontecimientos para decidir, momento a momento, lo que queremos que sean los elementos relevantes de nuestra vida. 

Texto de Francesc Miralles en EL PAÍS Semanal. https://elpais.com/elpais/2018/08/23/eps/1535040247_030419.html

 

 

 

 

 

 

 

VOLVER A LOS 17

 

 

 

El 10 de junio de este año 2017 nos reunimos todos los compañeros del Colegio del Pilar de Madrid para celebrar nuestras Bodas de Oro. Hace cincuenta años (que se dice pronto) que hicimos el Curso Preuniversitario y dejamos un colegio en donde la mayoría de nosotros habíamos pasado once años desde que entramos en Parvulitos con seis años. Ha llovido desde entonces y nuestras vidas han seguido rumbos diversos, pero pienso que estos años infantiles nunca se olvidan y será emocionante, como cantaba Violeta Parra, volver a los 17.

 

 

Yo fuí durante once años al Colegio del Pilar (Castelló 56. Madrid). Un colegio religioso de los Marianistas que eran unos frailes que iban de particular con traje y corbata negros. Se les llamaba "levitas" pues ese era el terno que vestían a principios del siglo XX. En esos años los colegios eran de chicos o de chicas. Y punto. El colegio de enfrente, El Loreto, era una fortaleza inexpugnable. Sólo dos veces al año, en las fiestas de ambos colegios, nos juntábamos los del Pilar con las del Loreto. Ocasión excepcional que había que aprovechar para ligar sí o sí.

 

 

Los profesores nos llamaban de usted por nuestro apellido y nosotros a ellos también por su nombre de pila, siempre con el Don delante, aunque prácticamente todos tenían mote: El higo, el apache, el paella… Controlando la puerta principal, estaba Aniceto. Toda una institución en aquellos años. Ante cualquier problema aparentemente irresoluble que pudiera surgir, la solución era acudir a él, que era como una madre. Todas las semanas se iba a misa un día y también iba toda la clase a confesar. En la capilla de arriba se ponían cuatro sacerdotes uno en cada esquina pero la cola era siempre mucho mayor en el padre Cayo, que estaba sordo.

 

 

Los jueves por la tarde no había cole y las chachas tenían libre para salir a pasear por el Retiro con los novios, habitualmente unos reclutas que hacían la mili cerca de Madrid. Los sábados, en cambio, había cole todo el día y por la tarde nos ponían una peli y luego unos cortos en blanco y negro de Charlot o El Gordo y el Flaco que siempre reclamábamos al grito de !Cómicas!  ¡Cómicas! 

 

 

Además de los patios del cole, se usaba un solar vacío enfrente del cole en la calle Castelló para el recreo. El sorteo del campo para jugar al fútbol era esencial porque el terreno estaba inclinado y no era igual jugar hacia abajo que hacia arriba.  Para hacer los equipos lo echábamos a pasos: era aquello de "monta y cabe". Como la mayoría del patio era de tierra hacíamos carreteras arrastrando la arena con las dos manos y carreras de coches con chapas. También jugábamos a las canicas: te sentabas en el suelo y ponías una de cristal o un bolón y te tiraban con las de piedra. Cambiábamos cromos de Nestlé o de futbolistas: sile, sile, sile, nole y también a Churro mediamanga mangotero. Éramos felices.

 

 

¡Ah, se me olvidaba!  Aunque desde bien pequeños llevábamos corbata (con goma), el uso del pantalón largo estaba reservado a los mayores, con lo cual en invierno las piernas se nos helaban y presentaban un surtido de heridas, rasponazos y moratones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DESPUÉS DE UN PERÍODO DE AMNESIA

 

Después de un periodo de amnesia.

Cuando empiezo a recuperarme y me miro al espejo descubro... que soy negro.

Rápidamente saco mi cartera para ver mi DNI.

Y compruebo que soy negro...Entonces busco el pasaporte...

Para colmo soy marroquí.

Señor, no puede ser....

Me siento hecho polvo en la silla,... hala!

Pero si es una silla de ruedas!

Lo que significa que además de negro y marroquí también soy discapacitado.

Me digo a mi mismo que es imposible que sea negro, marroquí y discapacitado.

Pues es la puta verdad!!! Me grita alguien detrás de mí.

Es mi novio!! Lo que faltaba!!

También soy maricón.

¿Has visto mi jeringuilla?

Negro,
marroquí,
discapacitado,
maricón,
drogadicto,
y seropositivo!

Desesperado intento tirarme de los pelos, y..., oooooooooooh!!!

¡¡¡Soy calvo!!!

Suena el teléfono, es mi hermano:

desde que papá y mamá murieron lo único que haces es drogarte y quedarte tirado ahí todo el día. Búscate un trabajo, ¡¡¡el que sea!!!

¡¡¡Si también soy parado!!!

Intento explicar a mi hermano lo difícil que es encontrar trabajo cuando se es:

negro,
marroquí,
discapacitado,
maricón,
drogadicto,
seropositivo,
calvo y
huérfano,

pero no lo consigo porque.... ¡¡¡soy mudo!!!

Trastornado, cuelgo el teléfono con la única mano que me queda y con lágrimas en los ojos me acerco a la ventana a mirar el paisaje.

Hay miles de chabolas a mí alrededor...

Siento una puñalada en el marcapasos.

Además de ser negro,
marroquí,
discapacitado,
maricón,
drogadicto,
seropositivo,
calvo,
huérfano,
mudo,
manco y
enfermo cardíaco,
vivo en un barrio de chabolas!!


Y cuando pienso que nada puede ser peor en mi vida, se acerca mi novio y me dice:
«!QUE PUTADA!... ¡¡MESSI SE HA LESIONADO!!»

¡¡¡ NOOOOOOOOOOOO, NO PUEDE SER, ME CAGO EN MI PUTA MADRE... A QUE TAMBIÉN SOY DEL BARSA!!!

 

 

 

 

 

 

 

MI APELLIDO BENTO

Mi apellido Bento, procede  de marinos genoveses o portugueses que viajaron a América, recalando muchos de ellos en las Islas Canarias. En Agulo en La Gomera, por ejemplo, la plaza principal es la de Leoncio Bento.

 

Mi apellido Company es de origen catalán o aragonés y llega al Reino de Valencia con  la conquista de Jaume I. El primero que figura registrado en Gandía en 1244 se llamaba Guillermo Company. De allí proceden mis abuelos maternos.

 

Mi  abuelo paterno nació en Placetas cuando Cuba aún formaba parte de España. Mi padre era madrileño. Mi madre nació en la República Argentina en el Barrio de Villa Devoto (Buenos Aires)  y yo en Madrid, en el Hospital de San Luis de los Franceses.

 

Así que yo soy:

 

Italolusoamericanocanariocatalanoaragonésvalencianocubanoporteñomadrileño.

 

Soy además de Bilbao...pero de las afueras y menorquín de corazón.

 

De todas formas, queridos niños, recordad que dónde uno nace es una mera cuestión de azar en la que uno no tiene arte ni parte. 

 

 

 

 

 

 

 

 

MIS CASAS

Esta mañana, Maria José me preguntaba: ¿Pero tú cuantas casas tienes? 

 

 

Yo, ahora solo una le digo, pero he tenido muchas. Si hubiera dedicado mi tiempo a comprar y vender mis casas hubiera ganado mucho más dinero que trabajando. He tenido tres casas en Madrid: una alquilada en Clara del Rey  45 cuando me casé y luego dos más en la Calle Galera 37 en la Alameda de Osuna y luego un chalet adosado, construido en comunidad de propietarios ¡como no!  en Manuel Aguilar Muñoz 41 también en este barrio de Madrid próximo a Barajas y al Aeropuerto.

 

 

En el año 84 me traslado a Valencia y vivo en Císcar 19, la casa de mis suegros, durante siete meses hasta que compro en Primado Reig 129 y vendo Madrid siempre ganando dinero. Luego vendo la casa de la Eliana en la calle Elche 13, que hizo mi suegro y compro en Fornells (Menorca) un apartamento en la bocana del puerto,  la mejor casa que he tenido y disfrutado durante quince años. También le compro a mi cuñado Enrique la mitad de la casa en la calle Ciscar y pongo allí mi estudio de arquitectura. 

 

 

Vendo Primado Reig  y compro en Soto de Camarena sector C un chalet pareado apañao para mis necesidades y antes de que me lo den, lo revendo y compro  otro en el  sector D mucho más grande porque allí ha comprado mi primo Luis Lavernia. Las cosas del querer. 

 

 

En el 2000 vendo Menorca y compro en Jávea en Las Atarazanas un apartamento monísimo del Tonet Sunyer. Luego vendo Soto de Camarena y vuelvo a Valencia,  a Jaime Roig 26 porque allí vive mi primo Santiago Ruiz en cuya casa está mi tía Rosita que lamentablemente fallece antes de que yo me traslade. En el ínterin pasamos un mes alquilados en un piso de una bocacalle de la calle San Vicente que prefiero no recordar.

 

 

Luego vendo Jávea a un sobrino y en 2005 cierro el estudio de Císcar 19  y vendo el piso,  lo que me permite subsistir hasta hoy a pesar de la crisis.

 

 

Hay que nombrar también el paréntsis de 2007 y 2008 en que vivo en un piso alquilado en Madrid  en la Alameda de Osuna precisamente y trabajando para Martinsa Fadesa que es la primera que pega el pedo en el estallido de la burbuja inmobiliaria

 

 

Todo esto supone un “master en mudanzas”  de las que soy un verdadero experto habiendo realizado todo tipo de modalidades y experiencias no siempre satisfactorias.

 

 

En total y hasta el momento 11 casas distintas y, siendo arquitecto, ninguna hecha por mi.  Asunto  que es tan habitual entre nosotros los arquitectos como lo contrario. Debo añadir cuatro más que son el piso de Don Ramón de la Cruz 53 donde trascurrió mi infancia y adolescencia y tres casas en la Playa de Gandía:  El chalet de la calle de la Paz construido por mi bisabuelo y dos apartamentos,  uno en el Cisne donde pasé muchos veranos y otro en la Ducal del que aún conservo un tercio .

 

 

 

 

CONSEJOS PARA UNA VIDA SANA

A los que ya tenemos una cierta edad  nos dicen que todos los días tenemos que comer una manzana, por el hierro y un plátano, por el potasio. También una naranja, para la vitamina C y una taza de té verde sin azúcar, para prevenir la diabetes.

 

Todos los días hay que tomar dos litros de agua. (Sí, y luego mearlos, que lleva como el doble del  tiempo que llevó tomárselos). Todos los días hay que tomarse un Actimel para tener ‘L. Cassei Inmunitas’, que nadie sabe lo qué es, pero parece que si no te metes un millón y medio todos los días, empiezas  a ver a la gente como borrosa.

 

Cada día toma una aspirina, para prevenir los infartos, más un vaso de vino tinto para lo mismo. Y otro de blanco, para el sistema nervioso. Y uno de cerveza, que ya no me acuerdo ni para qué era.

 

Todos los días hay que comer fibra. Mucha, muchísima fibra, hasta que cagues un jersey.

 

Hay que hacer entre cuatro y seis comidas diarias, livianas, hipocalóricas, sin olvidarte de masticar cien veces cada bocado. Haciendo un pequeño cálculo, sólo en comer se te van como cinco horas.

 

Ah!,  después de cada comida hay que lavarse los dientes. Después del yogurt y la fibra, los dientes;  después de la manzana, los dientes;  después del plátano, los dientes…Y así mientras tengas dientes, sin olvidar pasarte el hilo dental y enjuague bucal, tras unas correspondientes gárgaras… Mejor amplía el baño, y mete el equipo de música, porque entre el agua, la fibra y los dientes, te vas a pasar varias horas al día metido ahí dentro.

 

Hay que dormir ocho horas y trabajar otras ocho, más las cinco que empleamos en comer, veintiuna. Te quedan tres, siempre que no te pille alguna caravana. Según las estadísticas, vemos tres horas diarias de televisión…y ni qué hablar del ordenador!

 

Bueno, ya no puedes, porque todos los días hay que caminar por lo menos media hora (dato por experiencia:  a los 10 minutos ve regresando, si no la media hora se te hace una).

 

Y hay que cuidar las amistades porque son como una planta: Hay que regarlas a diario. Y cuando te vas de vacaciones también. Si es que te vas de vacaciones…

 

Además, hay que estar bien informado. Hay que leer por lo menos dos diarios y algún artículo de revista, para contrastar la información.

 

Ah!, hay que tener sexo todos los días, pero sin caer en la rutina: hay que ser innovador, creativo y renovar la seducción. Eso lleva su tiempo! ¡Y ni qué hablar si es sexo tántrico! Al respecto te recuerdo:  después de cada comida hay que cepillarse los dientes!

 

También hay que hacer tiempo para barrer, lavar la ropa, los platos, y no te digo si tienes perro, mascota o… hijos. Para qué os voy a contar. En fin: a mí la cuenta me da unas 29 horas diarias.

 

La única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de estas cosas a la vez. Por ejemplo:

 

Te duchas con agua fría y con la boca abierta mientras te tomas los 2 litros de agua.

 

Cuando salgas del baño con el cepillo de dientes en la boca le vas haciendo el amor (tántrico) de pie, a tu pareja, que de paso mira la TV y te cuenta, mientras barres.

 

¿Te quedó una mano libre? ¡Llama a tus amigos! ¡Y a tus padres!

 

Tomate el vino (después de llamar a tus padres te va a hacer falta).

 

El yogurt con la manzana te lo puede dar tu pareja mientras se come el plátano con el Actimel.

 

¡Úuuuf! Pero si te quedan 2 minutos, reenvíale esto a los amigos (que hay que regar como a las plantas) mientras tomas una cucharadita de Magnesio, que hace bien..

 


Y ahora te dejo porque entre el yogur, la naranja, la cerveza, el primer litro de agua y la tercera comida con fibra del día, ya no sé qué estoy haciendo pero necesito ir al baño urgente. ¡Me estoy cagando!


¡Ah, voy a aprovechar y me llevo el cepillo de dientes!

 

 

 

 

SESENTA Y CUATRO

No es una cifra redonda pero son los años que he cumplido.


Nací en Madrid. Viví en el barrio de Salamanca y fui al Colegio del Pilar.


Tenía todas las papeletas para ser un pijo como José Mª Aznar, un rojo como Javier Solana, o un tipo como Fernando Savater, todos antiguos alumnos.


Desde muy pequeño veraneábamos en Gandía, en una casita junto al puerto que hizo mi bisabuelo materno para ir a comer paellas.


Allí se venía mi primo Nacho, compañero de juegos y primeras aventuras y quedábamos, junto con mi hermana, a cargo de la Tía Rosita, persona clave en mi vida.


Desde entonces siento mucho afecto por Valencia, a donde venía frecuentemente: Navidad, Fallas, Semana Santa y tres meses de verano, todos los años.


Cuando empecé a estudiar Arquitectura, en la Escuela de Madrid se matriculaban muchos porque éramos muy de asambleas y de correr delante de los grises. Lo que pasaba es que había un tal López Durán que cateaba en dibujo artístico de manera ignominiosa, con lo cual muchos se frustraban y se iban a Económicas.


Durante diez años trabajé empleado en una constructora–inmobiliaria. Me casé, me compré un R5 y un piso en La Alameda de Osuna. Todo era de color de rosa. Ganaba dinerillo, veraneábamos en Ibiza o en La Costa Brava y viajamos por Europa.


Nació Guillermo poco antes del 23 F, y cuando tenía año y medio Felipe ganó las generales y vino a vernos Juan Pablo II. Al mismo tiempo la empresa cerró y me quedé por primera vez en el paro.


Me di cuenta al ir a comprar pasta de dientes. Me fijaba en los precios.


Luego me vine a vivir a Valencia y con un grupo de gente estupenda montamos La Nave, que tuvo un recorrido corto, pero muy intenso. Llegamos a ser un referente en el mundo del diseño en los 80 y aunque nos lo pasamos muy bien, también trabajábamos de lo lindo, eso sí, sin horario definido.

 

Del 85 al 2000 tuve una casa en la bocana del puerto de Fornells, en Menorca y aproveché para enamorarme de la isla, de Ciutadella, de las taulas y de la pomada.


Nació mi hija Lucía y durante bastantes años me mantuve dignamente a flote en este complicado mundo del ladrillo, llegando a construir algún edificio del que me siento orgulloso y mis nietos (si llegan) puedan presumir.


Ahora ejerzo de pre-jubilado de hecho. He dedicado una parte de mi tiempo durante unos años a ser voluntario de Ayuda en Acción y ahora dedico mi tiempo libre a disfrutar de mi familia y de mis amigos, mantener mi página web y mi perfil en facebook 

 

 

 

 

ENTRE PITOS Y FLAUTAS

Entre pitos y flautas he estado quince días apartado de mis ocupaciones habituales. En este caso, hospitalizado por una infección leve, pero casi en todo momento con mi cabeza despejada y las neuronas chisporroteando. Esto es lo normal, tanto cuando estamos despiertos como cuando dormimos, que es cuando aprovechamos para reordenar el disco duro.

Lo normal es que no seamos muy conscientes de nuestros pensamientos durante el día, con el ajetreo habitual; ni recordemos más que en el instante inmediato a despertarnos, el sueño que hemos tenido; y a veces ni eso.

Creo que en un futuro será posible registrar nuestros sueños y poderlos revivir como en un vídeo. Me encantaría.

El caso es que encerrado en una habitación he estado bastante desconectado, sin correo electrónico ni facebook, aunque oía la radio y leía los periódicos.
Me he leído también una novela, a gusto, dedicándole muchos ratos.
Con todo y con eso, los días se hacían larguísimos y tenía mucho tiempo para pensar tranquilamente, para rememorar los sueños de la noche y buscarles explicación.

En el momento que te desnudan, te quitan el monedero con tu carnet, tus tarjetas de crédito y la del Corte Inglés, el dinerillo, el móvil, el reloj y las gafas; te "visten" con ese babero, que te deja el culo al aire, te pinchan una vía en una vena, te enchufan el gotero y te encaman, tuve un primer pensamiento, yo creo que muy positivo.

En esa situación, pensé, ya me puedo morir. No era el caso, pero me dí cuenta
de forma muy directa, que tarde o temprano llega un momento que estás solo, sin nada material que llevarte y pum: se acabó y desapareces.

Y pensé lo estúpido que resulta esa obsesión por la riqueza material o el poder, que tanto vemos a nuestro alrededor y en nosotros mismos, cuando nos vamos igual que venimos, o peor porque ya ni llevamos el pan bajo el brazo.

Es un tópico, ya lo sé, esto que digo, pero en la cama del hospital se ve clarísimo. Y eso que no tenía nada.

Iba a continuar desgranado más cosas que en estos días han transitado por mi cabeza, pero no quiero colocaros en el sillón del psicoanalista, un señor que cobra para que le contemos cosas de nuestra vida que no interesan a nadie.

Solamente para terminar, un consejo. Buscad un tiempo en que podáis desconectar de casi todo y navegad por vuestra mente con tranquilidad. Prestad atención para revivir los sueños y dejad que el disco duro se reorganice y ordene. Es más saludable que los antibióticos.

 

 

 

AÑO NUEVO, NUEVA WEB

Siempre al finalizar el año hacemos propósitos para el año que entra. En el año 1999 ó 2000 finalizando también el siglo hice un própósito para el año y siglo entrantes: Aprendería a cocinar.

En los años 70, empujado por un compañero aparejador riojano, comencé a visitar regularmente el restaurante Guría que Jenaro Pildain tenía en Madrid, donde bordaban el bacalao al pil pil, como en su homónimo de la Gran Vía de Bilbao.

Mi amigo era capaz de pedir de primero bacalao al pilpil, y también de segundo, sin que pueda asegurarse que en alguna ocasión no lo pidió también de postre.

De resultas de aquello quise hacerlo yo. De manera autodidacta, busqué recetas, y lo intenté cosechando sonoros fracasos.

Más tarde en el restaurante Urepel de San Sebastián, donde tomé un pil pil exquisito, me revelaron algunas pautas que me fueron muy útiles y me saqué la espinita.

Pero no fué hasta el cambio de siglo que, considerando que ya había construído edificios suficientes para que al menos pudieran presumir mis nietos, decidí aprender de verdad. Tomar clases.

Cosa que hice en la Escuela de Cocina Eneldo, de Valencia, que os recomiendo si sois aficionados a cocinar. Incluso si os veis obligados a ello.

Pasados doce años de aquella sublime decisión, para este próximo 2013, me he propuesto crear esta página web, que dedicaré a hablar de arquitectura y de cocina, así como de mis otras aficiones: el folclore del cono sur de América, los viajes y la fotografía principalmente. 

 

 

 

 

Un saludo,

Carlos Bento Company